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sábado, 4 de diciembre de 2010

Wikileaks y la VERDAD

WikiLeaks hurga en secretos de diplomacia estadounidense
sábado, 04 de diciembre de 2010

04 de diciembre de 2010, 01:04Por Odalys Buscarón Ochoa (Prensa Latina *)

La Habana, (PL) El portal Wikileaks puso de nuevo en la picota pública a Estados Unidos tras revelar más de 250 mil cables de la correspondencia entre el Departamento de Estado norteamericano y sus embajadas en todo el mundo.

La página alternativa vulneró la seguridad del sistema SIPRNet, la red donde el Departamento de Defensa almacena sus intercambios secretos de información al filtrar el mayor volumen de notas confidenciales conocido en la historia de la diplomacia estadounidense, lo que desnuda el rostro oculto de la política exterior de Washington en todas sus dimensiones a escala planetaria.

Su contenido, al que tuvieron acceso los periódicos The New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y el semanario alemán Der Spiegel, apunta a una velada actividad de espionaje contra gobiernos, líderes políticos y organismos internacionales en cuestiones que la Casa Blanca considera vitales para su control mundial.

A pesar de los avisos previos realizados por el gobierno del presidente Barack Obama a los aliados occidentales sobre las filtraciones de Wikileaks, los textos secretos de cualquier manera generaron desconcierto entre algunos socios como Alemania, Francia e Italia, a cuyos gobernantes se les dedicó comentarios para nada respetuosos, cuanto más ofensivos.

Más allá de descripciones personales, se pone en entredicho la capacidad de liderazgo de estos países, los interlocutores más cercanos de Estados Unidos en la Unión Europea.

Para el presidente venezolano, Hugo Chávez, las filtraciones "dejaron al imperio desnudo, mostrando cómo irrespeta hasta a sus propios aliados".

Se le cayó la máscara, dijo Chávez, si es que acaso todavía le quedaba, en alusión a los cables que ponen al descubierto las maniobras de Washington y la falta de ética de un Estado fallido e ilegal, subrayó el mandatario suramericano.

Es un golpe al prestigio de Estados Unidos que tenía en custodia esa información, opinó por su parte el ex ministro argentino de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana.

Esa fuente consideró que la divulgación de los despachos no deja bien parado a Washington en relación con muchos países con los que mantiene o aparenta tener relaciones maduras y cordiales.

Es un hecho inédito que afecta nada menos que a la principal potencia económica y militar del mundo, evocó.

El canciller italiano, Franco Frattini, calificó la descarga masiva de memorandos secretos y documentos como "el 11 de septiembre de la diplomacia mundial".

Pero no es la primera vez este año que Estados Unidos figura en el centro de un escándalo internacional por su actuación en el escenario externo.

Wikileaks difundió en abril último un video bajo la rúbrica de "asesinato colateral que muestra como un helicóptero de las fuerzas de ocupación estadounidenses dispara a un grupo de civiles iraquíes.

En el ataque, registrado en julio de 2007, murieron además un fotoreportero de la agencia internacional Reuters y su conductor.

Fue la segunda gran revelación desde la invasión ilegal a Iraq en marzo de 2003, después de la salida a la luz pública de las fotografías de la cárcel de Abu Ghraib, sobre las torturas y vejámenes infligidos a prisioneros de guerra.

En julio pasado el portal independiente protagonizó una de las fugas por Internet más espectaculares de archivos confidenciales del ejército estadounidense en Afganistán, clasificados como el Diario de guerra afgana.

Los más de 400 mil documentos, alusivos también al mando militar de Reino Unido, corroboraron las denuncias de organizaciones internacionales y defensores de derechos humanos en cuanto a masacres de civiles y asesinatos selectivos que comprometen a soldados estadounidenses.

Tal como prometió el sitio fundado por el australiano Julian Assenge, el 22 de octubre navegaron por la red digital unos 391 mil 832 informes militares bajo el nombre de "Registros de guerra en Iraq", reportes del Pentágono del 1 de enero de 2004 al 31 de diciembre de 2009.

Recogen eventos significativos reflejados en mensajes secretos de uniformados y de altos mandos de Estados Unidos sobre su campaña y ocupación del territorio iraquí.

Wikileaks en su propia página asegura que se trata de la primera visión real de la historia sobre la guerra secreta de Estados Unidos en el país árabe y la confirmación de que el gobierno norteamericano estaba al tanto de todo lo que allí ocurría, en referencia a los crímenes perpetrados por las tropas de la coalición extranjera y las fuerzas iraquíes de seguridad.

Mal momento para la diplomacia estadounidense

La defensa que formuló el portavoz del Departamento de Estado P J. Crowley para restar peso a las acusaciones de espionaje - "nuestros diplomáticos son sólo eso, diplomáticos" - se desploma frente a las revelaciones.

Ninguno de los periódicos internacionales escogidos por Wikileaks como plataforma de divulgación de la mensajería diplomática del Departamento norteamericano de Estado escatimó para sacar a flote telegramas comprometedores, reportes embarazosos, reuniones secretas o conversaciones privadas.

La base de datos del diario británico The Guardian destaca con puntos fosforescentes sobre el mapamundi el origen y destino de las correspondencias filtradas por el sitio digital.

Es de notar que pocos fueron los países que escaparon de la ofensiva diplomática de Estados Unidos, a juzgar tan solo por lo publicado.

Los documentos traslucen la profunda preocupación de Estados Unidos por los arsenales atómicos de Paquistán, así como los programas nucleares de Corea del Norte y de Irán.

Aunque a cuenta gotas, ya se sabe que los diplomáticos estadounidenses obedecieron órdenes concretas de recabar información sensible principalmente de Irán, República Democrática de Corea, China, Paquistán, Libia, Egipto y Turquía. Hasta Rusia figura entre sus intereses.

Blanco de espionaje aparecen, asimismo, políticos latinoamericanos de Argentina, Venezuela y Paraguay, aunque los medios alertaron de la posible difusión de documentos referidos a Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay. La Embajada en Tegucigalpa tuvo conocimiento desde un inicio de que el ejército hondureño, el Congreso y la Corte Suprema se habían confabulado en el golpe de Estado contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya.

Los cifrados desnudan las tácticas de presión empleadas por la Casa Blanca para ganar aliados en su campaña internacional de frenar el programa de desarrollo nuclear de Irán y contra el líder de la nación persa.

El grueso de esa correspondencia fue remitida por las misiones diplomáticas en Reino Unido, Francia, Italia y Austria.

The Guardian hace mención a delicadas comunicaciones entre diplomáticos de naciones árabes y enviados estadounidenses sobre la situación en el Oriente Medio, el papel de Israel para contener a Irán y las supuestas controvertidas relaciones del mundo árabe con Teherán.

Se muestra a la República islámica como la más sitiada, observada y vigilada por diplomáticos, políticos y personal de inteligencia, apunta el cotidiano londinense.

De Iraq a Afganistán, de Azerbaiyán hasta el golfo Pérsico, Estados Unidos libra una batalla por su supremacía en el Oriente Medio, sostiene la fuente en un análisis del despliegue diplomático, que califica como la gran contienda hegemónica de los tiempos modernos.

La Casa Blanca trató de aislar políticamente a Teherán mediante intrigas, manipulaciones y chantajes con la amenaza de suspender ayuda o cooperación con estados vecinos como Armenia, Azerbaiyán y Turquía, según corroboran algunos mensajes.

Una de estas pruebas documentales parece ser la carta del entonces subsecretario de Estado John Negroponte al presidente armenio, Serge Sarkisian, en diciembre de 2008.

Se tiene testimonio asimismo del encuentro confidencial del subsecretario para Asuntos Políticos, William Burns, con el presidente azerí, Ilham Alíev en Bakú, en febrero de este año.

En su conversación privada con el canciller italiano, Franco Frattitni, el secretario de Defensa, Robert Gates, remarcó la importancia de la resolución del Consejo de Seguridad (junio de 2009) como marco legal para que su país y la Unión Europea puedan imponer sanciones más duras a Irán. Gates advirtió, de otro lado, que era necesario "actuar urgente", según el reporte cablegráfico.

Los textos revgelados confirman que los funcionarios estadounidenses no son contrarios a las presiones, a las tácticas duras como la intimidación, y acuden a terceros países, estados árabes, por ejemplo, si lo necesitan para alcanzar objetivos políticos.

El País muestra tres mil 620 documentos procedentes de la embajada de Estados Unidos en Madrid de 2004 a 2010.

Se centran básicamente en los esfuerzos de Washington para frenar procedimientos judiciales contra soldados y políticos estadounidenses, acusados de crímenes de guerra en Iraq o por las torturas aplicadas a prisioneros en Guantánamo.

La diplomacia estadounidense utilizó a fiscales y altos cargos españoles para interferir en las pesquisas por el caso del camarógrafo José Couso, ultimado en abril de 2003 por militares del Pentágono, los vuelos de la CIA o las torturas en Guantánamo, subraya el rotativo, en base a los informes suministrados por Wikileaks.

Representantes de Washington en Madrid comunicaron al Departamento de Estado que el Gobierno español "no ponía reparos" a los vuelos secretos de la Agencia Central de Inteligencia, de acuerdo con un cable confidencial transmitido en 2006.

La administración estadounidense, incluida la de Obama, desplegó un intenso cabildeo y hasta pagó millonarias sumas de dinero a algunos países para que acogieran a los prisioneros ilegales de la cárcel de Guantánamo.

A Eslovenia se le prometió una atención al más alto nivel -una cita de su presidente con Obama- si albergaba en su territorio a detenidos y ofrecieron a las Maldivas préstamos del FMI .

También al archipiélago de Kiribati, una nación ubicada en la zona central oeste del océano Pacífico, integrada por 33 atolones coralinos y una isla volcánica (Banaba), le ofertaron tres millones de dólares por acoger 17 prisioneros, afirma el semanario alemán Der Spiegel.

Las citadas notas facilitadas por Wikileaks aportan evidencias de que Estados Unidos fomentó también la actividad de recopilar datos por parte de sus misioneros en Naciones Unidas sobre el secretario general, Ban Ki-Moon, su equipo y diplomáticos extranjeros.

El complejo tráfico de información hacia el Departamento de Estado y el Pentágono parece no haber tenido límites.

Se sabe que esta base de datos incluyó contenidos biométricos de personas que interesaban, números de teléfonos, tarjetas de créditos, cuentas bancarias, direcciones postales y electrónicas, además de monumentales monografías de países enteros, como Bulgaria, por citar un caso clave en los Balcanes.

Aflora como criterio generalizado entre analistas el incuestionable impacto que asestarán a corto plazo estas revelaciones a la ya corroída credibilidad de Estados Unidos, a la confianza hacia la diplomacia estadounidense para solucionar los conflictos que afectan al planeta.

Wikileaks, a su vez, prometió que el llamado "cablegate" no será el último escándalo que comprometa seriamente a Washington, ni el último dolor de cabeza que le ocasione.

En la mira están el sector bancario privado y un gran banco estadounidense, en particular, confesó esta semana a la revista Forbes, Julian Assange, autor de este ciber-tsunami.

(*) La autora es jefa de la Redacción Europa de Prensa Latina.

rr/oda

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