VIVA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER NOBEL de la PAZ 2013 ¡¡¡

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Córdoba, Argentina



19 y 20 de diciembre de 2001.-



martes, 29 de junio de 2010

HOMENAJE a EMILIO ANGEL MAZA

HOMENAJE a EMILIO ANGEL MAZA


VIDA de EMILIO A MAZA (asesinado el 8 de julio de 1970)

Emilio Maza habia ingresado al Liceo militar Gral. Paz.
Alli conoció primero al cura Carlos Fugante y luego al cura Rojas quienes eran capellanes.
Esos sacerdotes del tercer mundo, le confiaron y transmitieron sus visiones sobre la cuestion social , las causas de la pobreza y la dependencia.
Muchos estudiantes cuestionaban los cursos de guerra contrarrevolucionaria, que se daban en los ultimos años ..basados en la Doctrina de la Seguridad Nacional dictada por el Pentagono…y difundida por Ongania en los liceos…
Ellos exigian un debate critico sobre lo social y politico, dado que se estaba en la presencia de un partido militar hegemonico ,que impedia , a traves de los golpes de estado la vigencia de una plena democracia proscribiendo al peronismo y demas partidos antimperialistas…. Violando permanentemente la Constitucion Nacional y los derechos humanos.
En 1964, luego de su egreso, mantuvo una fuerte relación de amistad política con el cura “Beto” Rojas. El vivía en el Hogar Sacerdotal (Rioja y La Cañada). El lugar se transformó en un lugar permanente de reuniones y discusiones políticas. Allí se le abrieron los caminos al compartir búsquedas con Monseñor Angelelli, el cura “Pepe” Echeverría, el cura Milán Viscovich, sacerdote decano de Ciencias Económicas de la UCC, el “Flaco” Gabutti y otros sacerdotes y laicos, algunos de los cuales luego confor-marían el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.
En esa época participó de manera activa del diálogo católico-marxista, (impulsado por el Dr. Conrado Eggers Land), superando las lecturas del cristianismo más reformista, manteniendo fuertes discusiones alrededor de las resoluciones del Concilio Vaticano II , de la iglesia progresista y las lecturas de Theillard de Charden, cuya filosofía cristiana planteaba la marcha del universo y el hombre hacia la hominización. Esta interpretación, se asemejaba al hombre nuevo, guevarista, y se acercaba al testimonio de lucha y entrega más cercano a su formación ideológica cuyo ejemplo era el sacerdote revolucionario colombiano Camilo Torres, muerto en combate.
En ese tiempo Emilio consiguió trabajo como inspector municipal (zorro gris) y vivia en el hogar con otros compañeros…a quienes mantenia…
Tambien estudiaba medicina y militaba en el Integralismo…movimiento de origen cristiano que lentamente se fue integrando al peronismo revolucionario.
El participo del MUCO (Movimiento Universitario de Cristo Obrero ), en la parroquia donde se organizo la huelga de hambre y la movilización del estudiantado contra la dictadura de Ongania y su politica represiva en la UNC.
La experiencia del MUCO y la parroquia culminó a fines de 1966, con una asamblea que se realizó en el hogar sacerdotal donde la mayoría de los integrantes del movimiento optó por llevar políticamente la lucha estudiantil al trabajo militante territorial y sindical. Emilio y un grupo minoritario, exaltando la lucha armada y la necesidad de montar el aparato militar, tomo el camino foquista.
El grupo mayoritario buscaria la construcción de la Agrupación Peronista Lealtad y Lu-cha que, a su vez, se relaciono con los estudiantes de la Universidad Católica de Córdoba que en 1967 habian formado la Agrupación de Estudios Sociales (AES).
En abril de 1967 Emilio se conectó con Juan García Elorrio, director de la revista Cristianismo y Revolucion, quien acompañado por Jorge Bernetti, hacía la apología del peronismo revolucionario desde el compromiso cristiano y militante.
Por otra parte a través del Dr. Gustavo Roca , abogado muy amigo del Che que había viajado a Cuba, tuvo acceso a información y vivencias de la revolución cubana. Gustavo era integrante del Partido Comunista Cubano, y trasmitía una imagen de la revolución muy fresca, movimientista, no estalinista, de ruptura y con participación y apoyo de los cristianos revolucionarios. Además, Leopoldo Marechal al regresar de Cuba sostuvo que era el sistema más evangélico existente hoy en el mundo y esto lo conmovió y comprometió mas aún.
La relación con Gustavo Roca y García Elorrio le abrió contactos con Acción Revolucionaria Peronista (ARP) de John William Cooke y Alicia Eguren, y le permitió participar en congresos del peronismo revolucionario en Buenos Aires.
Participo activamente en apoyo de las movilizaciones y luchas callejeras de los sindicatos de Luz y Fuerza de Agustín Tosco y la UTA de Atilio López, y volanteo en las puertas de las fábricas automotrices. Estába absolutamente decidido a terminar con el espontaneísmo y la improvisación. Por ello, las “acciones” tenían el doble objetivo de apoyar el movimiento popular y foguearnos en la experiencia de lucha, sin buscar la capitalización política con una sigla.
En Buenos Aires el grupo de Cristianismo y Revolución se expresaba a través de los Comandos Camilo Torres. Mantenía con ellos tenia una relación política constante, pero no “operativa”.
Recibia materiales y apoyaba la constitución de la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad).
Emilio era muy maduro tenía una práctica política y una formación importante para la época. Además era muy “culto”. Leía poesía, novelas,historia,ensayos, etc... El, pensába en la utilización del foco urbano, como instrumento de propaganda politica armada, para convocar a las bases obreras a instalar un polo de lucha intransigente, como alternativa dentro del movimiento peronista.
Viajo a Cuba junto con Fernando Abal Medina y Garcia Elorrio donde recibio capacitacion politico-militar.
Durante 1968 y 1969 condujo diversos operativos como la toma del Tiro Federal ,camino a La Calera y la comisaria de Parque Siquiman , donde se rescataron armas.
Tambien participo en la toma del Bco. de La Calera donde se expropio dinero para la organización clandestina urbana, en formacion que se llamaria Montoneros.
La articulación de diversos grupos peronistas opositores a la dictadura de Ongania , entre los que se encontraba el Peronismo de Base dio como resultado la conformacion de Montoneros en Cordoba , que tenia una base de 300 personas entre colaboradores, militantes y combatientes…la mayoria jóvenes entre 22 y 25 años…
La decisión definitiva se tomo después del “cordobazo” porque interpretábase que estaban dadas las condiciones a fin de pasar a la etapa de la “propaganda armada” para crear la incorporación del pueblo a la lucha armada a fin de derrocar a la dictadura fascista clerical.
Despues de participar en el “aramburazo” el 29 de mayo de 1970, Emilio va a planificar y conducir exitosamente la toma de La Calera , el 1º de julio de 1970.
Elegida por ser la “capital del peronismo” esta ciudad se encuentra a pocos kilometros del comando del IIIª Cuerpo del Ejercito y de Cordoba, y constituia un gran desafio para el grupo foquista urbano “mojandole la oreja al ejercito fascista opresor”…demostrando que era posible enfrentar a los militares opresores…
Desgaciadamente por la debilidad de un compañero torturado(Jose Antonio Fierro), por el Gral. Carcagno en la comisaria de Villa Allende , los militares llegaron a la casa operativa, en el Bº Los Naranjos , donde el heroico compañero se resistió y fue herido gravemente .
Llevado al Hospital San Roque y después de luchar con todas sus fuerzas murio el 8 de julio de 1970…
Emilio Maza fue el primer muerto heorico en combate , de la organización politica-militar Montoneros en la lucha de la Resistencia contra la dictadura fascista-clerical de Ongania.
A su velorio y entierro fueron 3.000 personas como lo atestiguan los diarios de la época , reflejando asi el apoyo popular que teniamos quienes combatiamos a la dictadura….
En su feretro se colocó la bandera argentina y hubo coronas enviadas por la CGTA ( CGT de los argentinos) conducida por Atilio Lopez, Agustin Tosco,etc) y por Juan Peron.
Este año se recuerda el 40ª aniversario de su muerte heroica.
Su lucha no fue en vano y lo recordamos con cariño y admiración .
¡La sangre derramada no sera negociada¡¡¡
¡¡Compañero Emilio Maza hasta la victoria siempre¡¡¡

8 de junio de 2010.
Cordoba
Argentina
AUTOR: Lic. Cecilio Manuel Salguero
ceciliomanuel@gmail.com

ARGENTINA: A 40 años del copamiento de La Calera

El copamiento de La Calera






Por Celeste Bustos y Evelina Ramírez


Introducción
Indagando sobre los orígenes de la agrupación guerrillera Montoneros notamos que dos de sus acciones originarias se realizaron la localidad cordobesa de La Calera: el asalto a la sucursal del Banco de Córdoba, perpetrado el 26 de Diciembre de 1969 y el copamiento armado de dicha ciudad, realizado el 1 de Julio de 1970.
¿Por qué La Calera fue elegida como una de las bases operativa del accionar montonero?, ¿qué vínculos tenía Montoneros con dicha localidad? Para tratar de entender esto, comenzaremos con una contextualización del período.
En 1955, un golpe cívico militar, auto denominado “Revolución Libertadora”, derrocó al segundo gobierno encabezado por Juan Domingo Perón. El general Eduardo Lonardi asumió como presidente y el almirante Isaac Rojas como vice. Antes de los dos meses, Lonardi fue reemplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu.
En 1958 se realizaron elecciones con la proscripción del peronismo y triunfó Arturo Frondizi, candidato de la Unión Cívica Radical Intransigente. En 1962, una asonada militar derrocó a Frondizi, y el Dr. José María Guido, presidente del Senado, asumió como presidente provisional. En 1963, las elecciones nacionales, en las que se mantuvo la proscripción del peronismo, dieron el triunfo a Arturo Humberto Illia, candidato de la Unión Cívica del Pueblo. En 1966, un nuevo golpe militar derrocó a Arturo Illia y llevó al poder al teniente general Juan Carlos Onganía, quien asumió como presidente de un gobierno conjunto de las tres fuerzas armadas.
Las primeras medidas adoptadas durante este gobierno fueron: destitución del presidente y gobernadores de las provincias, disolución del Congreso Nacional y las legislaturas provinciales, separación de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, disolución de los partidos políticos y vigencia del Estatuto de la Revolución Argentina.
Tal como lo señala Marcelo Cavarozzi, el golpe del ´66 significó la suplantación de la política por la administración. El golpe tenía objetivos, no plazos, aseguró el nuevo presidente. Onganía anunció que el ordenamiento del país debía realizarse gradualmente y según una secuencia prefijada. Para el jefe de Estado el tiempo económico tenía prioridad sobre el tiempo social y el tiempo político. Declaró, asimismo, que el tiempo económico se extendería hasta lograr la paz social y estabilidad económica, realizar grandes obras de infraestructura para la “modernización y la integración física del país”, racionalizar la administración pública, mejorar la situación presupuestaria de las provincias y sentar las bases de a concordancia y respeto de la autoridad. Luego llegarían los ajustes del tiempo social. Esto es: distribuir con justicia los beneficios de un desarrollo hecho posible por el ordenamiento del tiempo económico. Y finalmente llegaría el tiempo político: allí culminaría la “revolución argentina” mediante la transferencia del poder político a las instituciones del Estado. Onganía entendía que en ese tiempo político debería lograse el ensamble del Estado con la comunidad organizada.
La formula institucional de la Revolución Argentina se vio coloreada por una retórica corporativista que pretendía despolitizar el tratamiento de las cuestiones económicas y sociales. El nuevo tipo de Estado autoritario fue caracterizado como burocrático. Significó el cierre de los canales democráticos de acceso al gobierno y también la supresión de la ciudadanía de la sociedad argentina. Todos los sectores sociales quedaron sin canales de representación de sus intereses.
El intento de Onganía de eliminar las trincheras del juego político, clausurando los múltiples mecanismos institucionales y extra institucionales terminó por producir lo que había venido a erradicar: la explosión popular. Una de ellas fue el Cordobazo.
Por aquel entonces Córdoba se había convertido en la capital industrial del interior. En ella estaban instaladas la mayoría de las fábricas de automotores del país, una industria moderna propiedad de poderosas sociedades extranjeras como Fíat y Renault. Esta última había adquirido las instalaciones de Industrias Káiser Argentina, IKA, de origen estadounidense, radicada en Córdoba desde 1955 y dedicada a la producción de automóviles. Los obreros industriales que trabajaban en esas plantas recibían salarios más altos que el salario promedio industrial percibido en otras provincias. Como resultado de todos estos factores, en la ciudad de Córdoba se profundizó el proceso de urbanización.
En mayo de 1969, el Poder Ejecutivo Nacional dictó un decreto por el cual se derogaban los regímenes especiales sobre el descanso del sábado inglés en Mendoza, San Juan, Tucumán y Córdoba. Al mismo tiempo también anunció el congelamiento de los convenios colectivos y de los salarios.
El 29 de mayo de 1969, obreros y estudiantes cordobeses se movilizaron por las calles de Córdoba. Las regionales de SMATA -el Sindicato de los Mecánicos de Automotores y Transportes de la Argentina-, de Luz y Fuerza y la UTA -Unión de Tranviarios Automotor- lideraron la protesta. Durante el paso de la manifestación, estudiantes y ciudadanos en general se sumaban a la marcha. La policía abrió fuego sobre los manifestantes y mató a un obrero. Los trabajadores atacaron entonces al cordón policial desbandándolo, transformándose la movilización en una revuelta urbana espontánea en la cual participó prácticamente la totalidad de la comunidad cordobesa.
De todos modos, siguiendo el planteo de Mónica Gordillo y James Brennan, hay que reconocer que en Córdoba existía una tradición de militancia que precedía a las embestidas de la dictadura de Onganía y que influyó decisivamente en la participación de los sindicatos en el levantamiento. Las bases de esa militancia, afirman los autores, no eran sólo industriales sino también políticas y culturales.

La radicalización que se dio en Córdoba en algunos sectores de la tradicionalmente conservadora Iglesia Católica argentina, fue en sí misma un símbolo de los cambios que se expandían por la ciudad en aquellos años. Los Teólogos de la Liberación habían comenzado a hacer significativas incursiones en Córdoba. Los sacerdotes radicalizados se habían trasladado a los barrios más humildes de la ciudad, embarcándose en programas de alfabetización y servicio comunitario. En 1968, se realizó en la Ciudad de Córdoba el primer congreso del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, acontecimiento que significó el bautismo oficial de la iglesia radicalizada y que alentó a los estudiantes católicos a intensificar su política de oposición.
La radicalización de la vida política cordobesa profundizó el descontento hacia el régimen, alentó una mayor militancia estudiantil y proporcionó una justificación ideológica para las protestas y el enfrentamiento con el gobierno.

Esta idea de tradición combativa en Córdoba queda graficada en uno de los testimonios que aparecen en el documental “Julio de 1970. Montoneros y el copamiento de La Calera” producido por la cooperativa de trabajo documental “Cuarto Patio”. Allí, uno de los entrevistados, Luis Lozada, afirma: “Veníamos de una militancia social importante. Nos habíamos ido a vivir a los barrios obreros”. Como se verá más adelante, Luis Lozada participó del copamiento de La Calera, del cual salió herido.
De acuerdo con lo afirmado por Daniel James, el Cordobazo cristalizó el cuestionamiento al régimen. Manifestó una crisis de autoridad en el interior de las diferentes organizaciones de la sociedad civil e implicó la aparición de la juventud en la esfera pública como un actor colectivo. Comenzó así a tomar cuerpo un ciclo de protesta que serviría de base para la construcción de un movimiento social.
En consonancia con estas ideas, Matilde Ollier señala:

Algunos estudios señalan que a partir del Cordobazo, importantes sectores de la juventud, sobre todo estudiantes e intelectuales, descubren o confirman el papel indispensable de la violencia en la construcción de una sociedad más justa.

Sin embargo, la autora destaca que esta sustitución de la política por la violencia debe situarse y comprenderse en el interior de la cultura política argentina. Una cultura, afirma, “cargada con fuertes componentes de autoritarismo y violencia. La reducción de los términos de la política a los de la guerra ponen en evidencia los rasgos extremos de esta cultura.”
Del mismo tenor son las afirmaciones de Richard Gillespie, quien sostiene:

La radicalización de la que se beneficiaron los Montoneros se debió mucho más a factores políticos y culturales que a sociales y económicos. Para la clase media, el golpe de Onganía supuso más que una pérdida de representación política. Significó un violento ataque a lo que sus componentes habían considerado tradicionalmente como su coto privado: las universidades y el mundo cultural en general.

Las ocho universidades nacionales fueron intervenidas, al tiempo que se anulaba su autonomía. Gillespie afirma que el violento ataque de Onganía hacia las Universidades contribuyó mucho a empujar a la juventud hacia el campo de la oposición nacional-popular. Asimismo, el autor señala la desilusión y el descontento que los jóvenes argentinos sentían hacia el sistema político en general, “tanto en la forma constitucional como en su forma espuria bajo Onganía. Solo si uno advierte esta extensión más general y la rebeldía puede comprenderse porque los Montoneros y sus compañeros de lucha se vieron favorecidos por tantos reclutas y simpatizantes, convirtiéndose en considerables adversarios del régimen militar.”
Luego de los sucesos del Cordobazo, el interventor federal Carlos Caballero fue destituido y reemplazado por José Carcagno, y éste luego por Roberto Huerta. El cambio de nombres no implicó un cambio sustancial en la política. El régimen de Onganía comenzaba a resquebrajarse.
Por aquel entonces, Montoneros no se había constituido como organización. Lucas Lanusse destaca que, previo al “Aramburazo”, existían diferentes células y grupos que venían operando en diversos puntos del país. Así, podemos señalar el Grupo Córdoba, el grupo Santa Fe, el Grupo Reconquista, el Grupo Sabino, y el Grupo Fundador. Todas las células tenían en común una amplia y desarrollada militancia integral de base, con mucha presencia en los barrios obreros y fábricas. La mayoría de sus militantes tenía vínculos asiduos con el mundo católico. Muchos de ellos pasaron por las aulas de las universidades nacionales, como así también asumieron un mandato de armas, como se verá más adelante.

El robo al Banco
El robo a la sucursal de La Calera del Banco de Córdoba realizado el 26 de Diciembre de 1969 significó la primera acción conjunta de las células porteñas y cordobesas del Grupo Fundador. En él participaron Norma Arrostito, Emilio Maza, Ignacio Vélez, Carlos Capuano Martínez, Susana Lesgart, Alejandro Cofre y Cristina Liprandi.
Los ocho integrantes del comando unificado, a bordo de dos autos robados, se dirigieron hacia la sucursal local del Banco de Córdoba. Mientras algunos montaron guardia afuera, el resto ingresó al mismo con el propósito de asaltarlo. A los pocos segundos, un policía, ignorante del hecho, intentó traspasar la puerta y fue recibido a balazos. Otros dos agentes que andaban por la zona se acercaron, lo cual suscitó una espectacular balacera. Los tres policías resultaron heridos y los guerrilleros lograron escapar.(1)
Tras el asalto, los ocho militantes se subieron a los autos. Al percatarse de que uno de ellos estaba herido, todos se amontonaron en un solo vehículo, un Chevrolet 400. Regresaron a la ciudad de Córdoba, pasando por la zona de los cuarteles del Tercer Cuerpo del Ejército. Como la noticia del asalto comenzaba a difundirse por la radio, decidieron dirigirse a una de las parroquias ubicada en las afueras de la capital. Los militantes conocían bien al cura del lugar, producto de la militancia cristiana de muchos de ellos. Debido a que el párroco colaboraba con las actividades del Grupo Córdoba, los puso en contacto con uno de sus integrantes, el cura Elvio Alberione.
Lo sucedido en La Calera sirvió no solo como operativo recaudatorio de dinero y armamentos para los posteriores accionares, sino, por sobre todas las cosas, para aceitar los vínculos entre el Grupo Fundador y el Grupo Córdoba. Este fue el puntapié inicial; luego se fueron dando las posteriores integraciones de los diferentes grupos.
Lanusse detalla:

A partir de esos sucesos, el Grupo Fundador y el Grupo Córdoba iniciaron una serie de conversaciones acerca del peronismo y la lucha armada, ya que las posiciones sobre estos temas no eran totalmente uniformes. Esas charlas pronto culminaron en la decisión de comenzar la integración de ambos grupos. Las experiencias tendían a complementarse, a causa de la amplia experiencia militar de Grupo Fundador y del intensivo trabajo de base del Grupo Córdoba (…)
Por la misma época, el grupo Sabino también inició un proceso de integración con el Grupo Fundador. José Sabino Navarro y Fernando Abal Medina, sus respectivos jefes, se conocían a partir del paso de ambos por Cristianismo y Revolución. A comienzos de 1970, un intermediario posibilitó el reencuentro, y la decisión de confluir en una única organización fue casi inmediata. El Grupo Sabino, al igual que el Grupo Córdoba, aportaba un trabajo político del cual carecía el militarizado Grupo Fundador, y además numerosos contactos dentro del mundo sindical y el peronismo revolucionario.
Idéntico proceso inició el Grupo Santa Fe en la última semana de mayo de 1970. Su jefe, Mario Ernst fue presentado a Emilio Maza, del Grupo Fundador, a través de del sacerdote Elvio Alberione, integrante del Grupo Córdoba.

De modo que, en los meses siguientes, el Grupo Fundador, el Grupo Córdoba, el Grupo Sabino y el Grupo Santa Fe se embarcaron en un proceso de formación de una única organización política y militar. Lanusse señala que en este proceso de integración fue muy importante la influencia del mundo católico, ya que el mismo conservaba un lugar central en las redes que vinculaban a los grupos originales. “Símbolo de ello -destaca el autor- fue el cura (Elvio Alberione) al que recurre el Grupo Fundador tras el tiroteo en La Calera, que los contacta con el Grupo Córdoba y el hecho de que, para resguardarse una vez que salieron de Córdoba dos guerrilleros se refugiaran en un seminario de Buenos Aires” (Ibídem: 196). Con esto vemos que lo sucedido en La Calera en el ´69 no fue un hecho menor, sino que sirvió como un puente entre las distintas células que conformarían Montoneros.
En Febrero de 1970, integrantes del Grupo Córdoba, del Grupo Santa Fe y del Grupo Reconquista realizaron una reunión conjunta en Córdoba. En ese encuentro se avanzó en la idea de conformar una única organización de carácter nacional. Cada uno de los participantes debatiría en su ámbito la idea y a mediados de ese año se volverían a reunir para llevar adelante la empresa. En la reunión, los militantes acordaron plantear que el nombre de la nueva organización fuera Montoneros, sin saber que el Grupo Fundador decidiría el mismo nombre. La coincidencia remitía a algunas ideas comunes. Se correspondía al revisionismo histórico de estos grupos, y significaba recuperar las tradiciones y los méritos del hombre criollo en las luchas del siglo anterior. Por otra parte, implicaba optar por un nombre que surgiera de la historia del pueblo argentino, y no de una experiencia extranjera (Ibídem).
Por aquellos días, los grupos originales también decidieron que la nueva organización realizaría primero un gran operativo en Buenos Aires –cuya planificación, de hecho, ya estaba concluida-, luego realizaría un segundo operativo en Córdoba, y finalmente un tercero en Santa Fe.
La actividad armada de los primeros meses de 1970 fue intensa para la mayoría de los grupos originales. La finalidad era lograr un acopio importante de armamentos, uniformes y dinero que permitiera llevar a cabo los operativos planeados.(2)
Respecto a la opción por las armas, Gillespie afirma:

Los fundadores del movimiento Montonero y los que se unieron a él estaban convencidos de que la lucha armada era el único medio eficaz que tenían a su disposición -en sus palabras, se trató de “responder con la lucha armada a la lucha armada que [la dictadura] ejercía desde el Estado”.

En efecto, el clima de represión, el agotamiento y cierre de los canales institucionales por medio de los cuales se podría haber encauzado la protesta, hacían del ambiente un lugar propicio para el surgimiento de la lucha armada. Sin olvidarnos de la influencia de la Revolución Cubana, la difusión de las ideas guevaristas sobre la teoría del foco guerrillero y la incidencia de las ideas radicalizadas de la Iglesia.(3)
A esto se suma, el mandato de armas asumido por muchos de los militantes montoneros. En el caso de Córdoba, muchos de los integrantes de la organización habían cursado sus estudios en el Liceo Militar General Paz.(4) Así lo expone en su testimonio, Luis Lozada:

Muchos de los compañeros eran liceístas y habían asumido un mandato de armas. No es mi caso, pero sí el de muchos que había pasado por las filas del Liceo Militar General Paz.

El Aramburazo
Como ya se señaló con anterioridad, para principios de 1970 estaba decidido el operativo con el que la organización se daría a conocer. Lanusse detalla que el “Operativo Pinapoy” fue planificado y ejecutado exclusivamente por el Grupo Fundador. Del resto de los grupos originales, sólo los jefes conocían el objetivo. De todas formas, el grupo Córdoba llegó a participar de la discusión política del hecho y dio algún apoyo logístico al mismo. También ayudaría a divulgar por el interior del país los comunicados que la organización emitiría. Por su parte, varios militantes del Grupo Sabino harían de “red de contención”, en caso de que se presentaran dificultades.
La fecha elegida para la presentación pública de Montoneros fue el viernes 29 de Mayo de 1970, día del Ejército y primer aniversario de Cordobazo. Ese día, el teniente general Pedro Eugenio Aramburu fue secuestrado y conducido a la estancia “La Celma”, a unos 350 km. al sudoeste de Capital Federal. Allí fue sometido a “juicio revolucionario” y en la madrugada del 1 de Junio se lo ejecutó.
A los efectos de la presente investigación, no nos detendremos demasiado en este hecho sin que esto implique una reducción de la importancia del mismo. Reconocemos que este fue el acontecimiento fundante de Montoneros y que con él irrumpieron en la escena política del momento. Pero, recordemos que el objetivo de nuestra investigación es analizar a La Calera como ámbito de operaciones guerrilleras.
Tomamos esta caracterización teniendo presente la definición de guerrilla propuesta en el Diccionario de Política de Bobbio, Mateucci y Pasquino. Allí se lee:

La guerrilla es un tipo de combate que se caracteriza por el encuentro entre formaciones irregulares de combatientes y un ejército regular. Los objetivos que ésta persigue son más políticos que militares.

Recordemos que la finalidad que perseguía Montoneros era el retorno de Perón y la instauración de “la patria socialista, justa y soberana”. Otra particularidad de Montoneros que permite catalogarlos como guerrilleros es la elección de blancos puntuales. Gordon Mc Cormick sostiene:

El terrorismo es una táctica de los débiles. Es una “medida forzada” destinada a superar las iniciales desventajas materiales de un grupo de oposición y situarlo en una posición más igualitaria con el Estado (…) El terrorismo puede ser empleado también para provocar. Los terroristas comienzan el juego con la capacidad de ver a sus oponentes. El Estado, por el contrario, comienza el juego con mucha mayor capacidad para atacar lo que ve pero una capacidad limitada para ver lo que desea atacar. Los grupos terroristas disfrutan de una ventaja informativa. El Estado disfruta de una ventaja de fuerza (…) Una estrategia de provocación está destinada a aprovechar la ventaja informativa de la oposición y volver la ventaja de la fuerza del Estado en su contra provocando que el régimen golpee indiscriminadamente a objetivos que no puede ver.(6)

En efecto, la elección de Aramburu como blanco respondió al hecho de que el militar había comenzado a conspirar contra Onganía para dar una solución de recambio al régimen militar. Los Montoneros consideraban que el plan de Aramburu era una maniobra pensada en perjuicio del peronismo combativo, del auténtico peronismo, que se ejecutaría con la complicidad del peronismo de “buenos modales” y a espaldas del pueblo. En esta visión, uno de los principales objetivos de la conspiración de Aramburu era la integración del peronismo al sistema liberal, utilizando a numerosos dirigentes “burócratas”.

La Toma de La Calera
Treinta días después del secuestro de Aramburu, un nuevo accionar Montoneros sacudía al país: la toma de La Calera. Cecilio Salguero, militante montonero y encargado de la logística, preparación y análisis del territorio para la realización del operativo, comenta:

Hubo una serie acontecimientos previos que sirvieron para la preparación de la infraestructura de Montoneros en Córdoba. Entre ellos: la toma de la Comisaría de Villa Carlos Paz, la toma del Tiro Federal, que está camino a La Calera y el robo al Banco de la Provincia de Córdoba, de La Calera.(7)

Salguero también señala:

Se eligió La Calera porque era una población mayoritariamente peronista, que había participado de la primera resistencia en los años ´60 en la campaña en pro del retorno de Perón.

En consonancia con esta idea, Lanusse señala que la elección de La Calera para este operativo no fue adrede, sino que también incidía la “carga simbólica” de localidad. Concretamente señala: “La Calera tenía de por sí, un valor simbólico ya que había sido el último foco de resistencia del peronismo durante la Revolución Libertadora”.
Asimismo, la toma de la localidad de Progreso realizada por el Grupo Santa Fe en la provincia homónima (realizada el 25 de Febrero de 1970) también sentó precedente en lo referido al operativo. De hecho, existen muchas similitudes: en ambos casos se copó una localidad de pocos habitantes, se inutilizaron las líneas telefónicas y se asaltó el destacamento policial y el banco de la localidad.
Por su parte, Richard Gillespie señala que el operativo fue “inspirado en la ocupación de Pando en 1969, por los Tupamaros uruguayos. Era la primera operación militar importante de la guerrilla urbana argentina. Fue bien planeada y perfectamente sincronizada.”
En este sentido, Lanusse también destaca la vinculación con Pando:

Los jefes montoneros habían previsto que el hecho fundacional podía ser interpretado por algunos sectores como ejecutado por una organización de derecha, dado el carácter político “liberal” de Aramburu, y esta segunda operación remitiría inmediatamente a la toma de la localidad de Pando por parte de los izquierdistas Tupamaros uruguayos.

También podría señalarse, como antecedente lo sucedido en La Calera, el 3 de Octubre de 1969. A este hecho refiere el diario Los Principios en su edición del día 3 de Julio de 1970:

El 3 de octubre del año pasado, La Calera vivió un casi perfecto clima de guerra. Novecientos paracaidistas, se lanzaron desde aviones Hércules C 130 y Douglas DC 3 para rodear la localidad, ante la posibilidad de que un grupo de guerrilleros hubiera tomado la zona.

Al parecer, se tenían noticias de Montoneros estaba operando en la provincia de Córdoba. Así lo describe más adelante el diario: “Desde hace tiempo los Montoneros vienen operando en nuestra ciudad. Sin embargo, algunos círculos se negaban a creer anteriormente, cuando los extremistas daban a conocer sus comunicados que la célula existiera en la realidad.”
De todos modos, el operativo del 3 de octubre no fue más que una falsa alarma. No lo fue lo que sucedió el 1 de Julio de 1970. A las siete de la mañana de ese día, unos 25 guerrilleros identificados con brazaletes del color de la bandera nacional y con la leyenda Montoneros, ingresaron a La Calera en varios vehículos. Estaban divididos en los comandos: “Eva Perón”, “Comandante Uturunco”, “General José de San Martín y “29 de Mayo”. Durante una hora se apoderaron de: la central telefónica, la sucursal del Banco Córdoba, la comisaría, el correo y la Municipalidad. Se llevaron documentos, armas y dinero. En la comisaría, los policías fueron encarcelados y obligados a cantar la marcha peronista. Mientras tanto, otros militantes pintaban “Montoneros” y “Perón o muerte” en las paredes del centro. Los comandos dejaron La Calera en un convoy de autos, esparciendo clavos “miguelito” a su paso, detrás de un falso patrullero. El dato pintoresco fue la confección de una “bomba” que en realidad resultó ser un alto parlante que se dejó encendido a todo volumen con la “Marcha de los Muchachos Peronistas”. Esta peculiaridad hizo ganarse la simpatía de muchos lugareños.(8) Luego del hecho, los Montoneros dieron a conocer un comunicado en el que expresaban los objetivos del copamiento. A saber:

a) Recuperación de dinero, b) Recuperación de armas, c) Desarrollo de la propaganda armada, d) Dar testimonio concreto de nuestra solidaridad combatiente con los mecánicos cordobeses reprimidos por la patronal y el gobierno, e) demostrar que los hechos militares de envergadura son posibles y que el enemigo es vulnerable, y f) poner a prueba la capacidad, la disciplina y la responsabilidad de los militantes en operativos de volumen.(9)

Respecto a estos hechos, Gillespie señala:

La elección de un lugar cercano a la base del Regimiento de Infantería Aerotransportada de Córdoba, cuyo personal era incapaz de reaccionar con suficiente rapidez, fue deliberadamente calculada para minar la moral del enemigo.

En efecto, tal como lo señala Lanusse, el accionar en La Calera había sido concebido antes del operativo Aramburu y tenía entre sus objetivos “marcar la presencia de la organización en distintos lugares del país”. Como marca Mc Cormick al analizar el marco estratégico de las operaciones terroristas, lo que se buscaba era crear “una organización secreta que tenga dispersos a sus miembros en pequeños grupos a lo largo de todo un territorio (…) pero a pesar de ello, estar firmemente unida, inspirada por un ideal común y un objetivo común”. Precisamente, la generación de una imagen de omnipresencia desorienta y paraliza al enemigo, que es el Estado. Éste, al quedar despistado, no sabe dónde atacar.
En tanto, las características geográficas de La Calera, también la hacían un centro atractivo para las operaciones guerrilleras. En el Diccionario de Política de Bobbio, Mateucci y Pasquino se hace referencia a esta particularidad:

El ambiente físico, el “terreno en que se ha practicado la guerrilla”, se ha caracterizado siempre por ser montañoso y estar cubierto por una espesa vegetación. Este terreno reduce, en efecto, la movilidad de los grandes ejércitos convencionales y les da a las fuerzas irregulares la ventaja de poder esconderse fácilmente y de no ser señaladas solo de una manera muy aproximada.

Este aspecto, sin duda, también influyó en la elección de La Calera como base de operaciones. Del mismo modo, merece destacarse el hecho de que La Calera era una localidad pequeña, con pocos habitantes.(10) Ya vimos anteriormente las posibles razones que podrían haber inducido a la elección de una localidad del interior del país. Ahora, el hecho de que se trate de un pequeño pueblo también corresponde al accionar típico de la guerrilla. Al respecto, Gordon Mc Cormick señala:

Los terroristas operan en la sombra, desde una posición de relativa debilidad. Superar esa desventaja les exige llevar a cabo actos espectaculares que llamen la atención de los medios de comunicación, y, a través del efecto de magnificación de la exposición de los medios, generar un impacto político que sea mayor que la inversión requerida para llevar a cabo los ataques (…) La exposición que recibe el grupo está directamente relacionada con los efectos de sus ataques. Para lograr estos efectos, los terroristas buscan continuamente una oportunidad táctica y técnica que les permita crear el tipo de acto teatral que desean.

Precisamente, una de las formas de lograr tal espectacularidad era la realización de operativos en pequeñas ciudades del interior. De todos modos, siguiendo el planteo de Mc Cormick, los efectos logrados con la intervención de los medios no siempre son los esperados.

Aunque el grupo terrorista pueda escoger qué, cuando y cómo atacar, tiene escaso control sobre cómo los medios de comunicación interpretan sus acciones (…) El terrorismo estratégico, a este respecto, tiene una característica paradójica. Por un lado, los ataques terroristas tienen normalmente un impacto político mayor que la intervención material que se necesita para llevarlos a cabo. La naturaleza de este impacto y sus implicaciones para el comportamiento, no obstante, están a menudo más allá de la capacidad de un grupo terrorista de controlar o incluso predecir adecuadamente.

Precisamente, esto es lo que les sucedió a Montoneros en La Calera. La cobertura mediática sobre el copamiento estuvo focalizada en los errores cometidos durante la retirada. Sí, se logró visibilidad pública, pero también quedó al descubierto la debilidad y déficit organizacional que presentaba la organización. También, los medios pusieron en duda la vinculación del comando cordobés con la organización central que había perpetrado el secuestro de Aramburu.(11)
Luego del copamiento, mientras los militantes se dispersaban en las afueras de Córdoba, comenzaron los problemas. Uno de los automóviles se averió y los montoneros Luis Lozada y José Fierro fueron heridos y detenidos por la policía. A raíz de la información obtenida por uno de ellos,(12) las fuerzas de seguridad llegaron a una casa del barrio cordobés de Los Naranjos,(13) donde se encontraban los jefes del operativo. Los guerrilleros se resistieron a balazos. En el tiroteo resultaron heridos de gravedad Ignacio Vélez y Emilio Maza, quien moriría horas más tarde.
En la casa de los Naranjos, la policía encontró: un fichero con una lista de colaboradores escritas en clave, que fue descifrada con facilidad; una autorización para manejar un Renault 4 otorgada por Norma Arrostito a favor de Emilio Maza. Según las pericias, el documento había sido escrito con la misma máquina de escribir con que se tipió los comunicados del secuestro de Aramburu. De esta manera, las fuerzas de seguridad dieron con una punta para descubrir a la célula porteña del Grupo Fundador (Lanusse, 2005: 211).
Más allá de los errores en la retirada, debemos reconocer que la realización del copamiento de La Calera fue minuciosamente planificada y en su realización incidieron múltiples factores aludidos en la presente investigación.

Conclusión
En la elección de La Calera como base de operaciones de Montoneros, pesaron muchos aspectos que trataremos de puntualizar.
Factores contextuales: el enardecimiento del ciclo de protestas. En principio, la tradición combativa de Córdoba se había exacerbado por aquellos años. El Cordobazo, la radicalización de las ideas cristianas, el cierre de las Universidades, la proscripción del peronismo, el contexto de represión, la clausura de canales institucionales de protesta, la intransigencia combativa de los sindicatos, etc. Todos estos factores hacían de la política un escenario efervescente, con una activa participación de obreros y estudiantes.
Esto no fue ajeno a La Calera. Muchos historiadores y protagonistas señalan que La Calera fue uno de los principales focos de resistencia durante la Revolución Libertadora, además de tener un pueblo mayoritariamente justicialista, lo cual convertía a la localidad un ámbito propicio para las operaciones de la guerrilla peronista.
Factores simbólicos que tiene estrecha vinculación con lo enunciado en el ítem anterior. Pero además, La Calera también tenía una gran carga simbólica para Montoneros por el hecho de que el robo a la sucursal del Banco Córdoba realizado en diciembre del 69 permitió estrechar los vínculos entre el Grupo Córdoba y el Grupo Fundador. De modo que fue la base de la integración de las distintas unidades que con posterioridad conformarían la agrupación.
Factores estratégicos que hacen a las particularidades físicas y geográficas de la localidad: el terreno montañoso, la cercanía con la capital provincial (tan solo 18 km.), a la cual se podía ingresar mediante dos accesos: la Av. Colón y la Av. Alberdi (por Argüello), la proximidad con las instalaciones del Regimiento de Infantería Aerotransportada de Córdoba (lo cual le otorgaba al operativo cierto grado de osadía). Al tratarse de un pueblo pequeño y tranquilo, las dimensiones del operativo convulsionaron a la localidad y con ello lograron un gran impacto en el escenario político.
En definitiva, todos estos aspectos confluyeron en la toma de decisión de la organización e hicieron de La Calera una localidad ideal para el accionar guerrillero de Montoneros.


Notas
(1) Relatos aparecidos en los diarios La Voz del Interior y Los Principios del día 27 de Diciembre de 1969. Resulta importante destacar que en este hecho, pues los militantes no dejaron ningún tipo de inscripción. Los medios hablaron de un robo común y corriente con la única particularidad de un inusual tiroteo.
(2) El 25 de Febrero, la célula cordobesa del Grupo Fundador asaltó el destacamento policial de Parque Siquiman, llevándose armas, uniformes y una emisora de radio. Un mes más tarde, la misma célula copó la guardia del Hospital Militar de Córdoba para recuperar armamento. El 9 de Marzo, la célula porteña del Grupo Fundador tomó el puesto policial de San Ignacio, apropiándose de uniformes y armas. El Grupo Santa Fe también se mantuvo activo. El 25 de febrero un comando copó la localidad de Progreso, ubicada a 60 km. al noroeste de la ciudad de Santa Fe. Tomaron la telefónica e inutilizaron todas las líneas del lugar, asaltaron el destacamento policial y se llevaron el dinero de la sucursal del Banco de Santa Fe. También secuestraron un camión con una importante cantidad de explosivos que salía de Rafaela y tenía como destino Chocón-Cerros Colorados.
El 15 de Abril, el grupo Sabino asaltó un destacamento policial, firmando el operativo como “Comando Evita”. En tanto, a fines del mismo mes, el grupo Córdoba y el Grupo Fundador realizaron dos operativos conjuntos en Córdoba y en Buenos Aires, firmados como “Comando Eva Perón” y “Comando Juan José Valle” respectivamente (Lanusse: 2005).
(3) El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, creado en 1968 en la Conferencia de Medellín, fue quien tradujo mejor las experiencias sociales innovadoras en un programa de apostolado social dirigido a los sectores populares. La encíclica Populorum progressio concretamente rezaba: “ya se sabe, la insurrección revolucionaria-salvo en caso de tiranía evidente y prolongada, que atentase gravemente a los derechos fundamentales de las personas y damnificase peligrosamente el bien común del país- engendra nuevas injusticias, introduce nuevos desequilibrios y provoca nuevas ruinas”. El tema es, señala Lanusse, que muchos creían ver en el gobierno de Onganía un excelente ejemplo de “tiranía evidente y prolongada”, y por ende justificaban la “insurrección revolucionaria”. El Movimiento instaba a que “en la consideración de la violencia en América Latina se evite, por todos los medios, equiparar o confundir la violencia injusta de los opresores que sostienen este ‘nefasto sistema’ con la justa violencia de los oprimidos, que se ven obligados a recurrir a ella para su liberación”
(4) También hace referencia a esto el artículo publicado en el diario Los principios, el día 4 de Julio de 1970. Allí se menciona a José Fierro, detenido después del copamiento. Se habla de su paso por el Liceo Militar General Paz y se publica una fotografía luciendo su uniforme.
(5) Para conocer los pormenores del juicio y demás detalles del secuestro ver comunicados 1, 2, 3 y 4 emitidos por la agrupación.
(6) La correspondencia entre las nociones de “guerrilla” y “terrorismo”, corresponde a una interpretación de las autoras.
(7) Testimonio extraído del documental “Julio de 1970. Montoneros y el copamiento de La Calera producido por la cooperativa de trabajo documental “Cuarto Patio”, Córdoba, 2006.
(8) Ver diarios: La voz del Interior, Los Principios, La Nación y La Prensa de los días 2, 3 y 4 de Julio de 1970.
(9) “Comunicado sobre la toma de La Calera” en: Revista Cristianismo y Revolución, Número 25, Septiembre de 1970.
(10) La mayoría de las crónicas del día hacen referencia la “tranquilidad y la calma” de la localidad. El copamiento fue construido como un acontecimiento que “conmocionó” a la población.
(11) Ver diario La Voz del interior de los días 3 y 4 de Julio de 1970.
(12) En el documental “Julio de 1970. Montoneros y el copamiento de La Calera” producido por la cooperativa de trabajo documental “Cuarto Patio”, José Fiero reconoce que fue él quien suministró la información. Dice que no pudo soportar la tortura.
(13) Esa casa había sido alquilada por Luis Lozada. Ver testimonio del mismo en el documental ya citado.


Bibliografía
BOBBIO, MATEUCCI, PASQUINO, Diccionario de Política, México, Siglo XXI, 1983.
BRENNAN, J. P. y GORDILLO, Mónica, “Protesta obrera, rebelión popular e insurrección urbana en la Argentina: el Cordobazo”, Estudios Nº 4, julio-diciembre de 1994, págs. 51-74
CAVAROZZI, Marcelo, Autoritarismo y democracia. (1955-1983), Buenos Aires, CEAL, 1987.
JAMES, Daniel, “Sindicatos, burócratas y movilización”, en: JAMES, Daniel (comp.) Nueva Historia Argentina, Tomo IX: “Violencia, proscripción y autoritarismo, 1955-1976”, Buenos Aires, Sudamericana, 2003.
GILLESPIE, Richard, Soldados de Perón. Los Montoneros, Buenos Aires, Grijalbo, 1987.
GORDILLO, Mónica, “Protesta, rebelión y movilización: de la resistencia a la lucha armada”, en: JAMES, Daniel (comp.), Nueva Historia Argentina. Tomo IX “Violencia, proscripción y autoritarismo, 1955-1976”. Buenos Aires, Sudamericana, 2003. Cap. VIII
LANUSSE, Lucas Montoneros. El mito de sus 12 fundadores, Buenos Aires, Vergara Grupo Z, 2005.
MC CORMICK, Gordon, “La toma de decisiones de los terroristas”, en: Zona Abierta, 2005.
OLLIER, Matilde, El fenómeno insurrecional y la cultura política. 1969-1973, Buenos Aires, CEAL, 1986.

Fuentes periodísticas
Diario La Nación: 2, 3 y 4 de Julio de 1970
Diario La Prensa, 2 de Julio de 1970
Diario La voz del Interior: 27 de Diciembre de 1969; 2, 3 y 4 de Julio de 1970
Diario Los Principios: 27 de Diciembre de 1969; 2, 3 y 4 de Julio de 1970.
“Comunicado sobre la toma de La Calera” en: Revista Cristianismo y Revolución, Nº 25, septiembre de 1970.
Documento audiovisual de la Cooperativa de trabajo documental “Cuarto Patio”, Julio de 1970. Montoneros y el copamiento de La Calera, Córdoba, 2006.

viernes, 25 de junio de 2010

Argentina: Homenaje a Emilio Angel Maza

VIDA de EMILIO MAZA (asesinado el 8 de julio de 1970)

Emilio Maza habia ingresado al Liceo militar Gral. Paz.
Alli conoció primero al cura Carlos Fugante y luego al cura Rojas quienes eran capellanes.
Esos sacerdotes del tercer mundo le confiaron y transmitieron sus visiones sobre la cuestion social , las causas de la pobreza y la dependencia.
Muchos estudiantes cuestionaban los cursos de guerra contrarrevolucionaria que se daban en los ultimos años ..basados en la Doctrina de la Seguridad Nacional dictada por el Pentagono…y difundida por Ongania en los liceos…
Ellos exigian un debate critico sobre lo social y politico, dado que se estaba en la presencia de un partido militar hegemonico ,que impedia , a traves de los golpes de estado la vigencia de una plena democracia proscribiendo al peronismo y demas partidos antimperialistas…. violando la Constitucion y los derechos humanos.
En 1964, luego de su egreso, mantuvo una fuerte relación de amistad política con el cura “Beto” Rojas. El vivía en el Hogar Sacerdotal (Rioja y La Cañada). El lugar se transformó en un lugar permanente de reuniones y discusiones políticas. Allí se le abrieron los caminos al compartir búsquedas con Monseñor Angelelli, el cura “Pepe” Echeverría, el cura Milán Viscovich, sacerdote decano de Ciencias Económicas de la UCC, el “Flaco” Gabutti y otros sacerdotes y laicos, algunos de los cuales luego confor-marían el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.
En esa época participó de manera activa del diálogo católico-marxista, (impulsado por el Dr. Conrado Eggers Land), superando las lecturas del cristianismo más reformista, manteniendo fuertes discusiones alrededor de las resoluciones del Concilio Vaticano II , de la iglesia progresista y las lecturas de Theillard de Charden, cuya filosofía cristiana planteaba la marcha del universo y el hombre hacia la hominización. Esta interpretación, se asemejaba al hombre nuevo, guevarista, y se acercaba al testimonio de lucha y entrega más cercano a su formación ideológica cuyo ejemplo era el sacerdote revolucionario colombiano Camilo Torres, muerto en combate.
En ese tiempo Emilio consiguió trabajo como inspector municipal (zorro gris) y vivia en el hogar con otros compañeros…a quienes mantenia…
Tambien estudiaba medicina y militaba en el Integralismo…movimiento de origen cristiano que lentamente se fue integrando al peronismo revolucionario.
El participo del MUCO (Movimiento Universitario de Cristo Obrero ), en la parroquia donde se organizo la huelga de hambre y la movilización del estudiantado contra la dictadura de Ongania y su politica represiva en la UNC.
La experiencia del MUCO y la parroquia culminó a fines de 1966, con una asamblea que se realizó en el hogar sacerdotal donde la mayoría de los integrantes del movimiento optó por llevar políticamente la lucha estudiantil al trabajo militante territorial y sindical. Emilio y un grupo minoritario, exaltando la lucha armada y la necesidad de montar el aparato militar, tomo el camino foquista.
El grupo mayoritario buscaria la construcción de la Agrupación Peronista Lealtad y Lu-cha que, a su vez, se relaciono con los estudiantes de la Universidad Católica de Córdoba que en 1967 habian formado la Agrupación de Estudios Sociales (AES).
En abril de 1967 Emilio se conectó con Juan García Elorrio, director de la revista Cristianismo y Revolucion, quien acompañado por Jorge Bernetti, hacía la apología del peronismo revolucionario desde el compromiso cristiano y militante.
Por otra parte a través del Dr. Gustavo Roca , abogado muy amigo del Che que había viajado a Cuba, tuvo acceso a información y vivencias de la revolución cubana. Gustavo era integrante del Partido Comunista Cubano, y trasmitía una imagen de la revolución muy fresca, movimientista, no estalinista, de ruptura y con participación y apoyo de los cristianos revolucionarios. Además, Leopoldo Marechal al regresar de Cuba sostuvo que era el sistema más evangélico existente hoy en el mundo y esto lo conmovió y comprometió mas aún.
La relación con Gustavo Roca y García Elorrio le abrió contactos con Acción Revolucionaria Peronista (ARP) de John William Cooke y Alicia Eguren, y le permitió participar en congresos del peronismo revolucionario en Buenos Aires.
Participo activamente en apoyo de las movilizaciones y luchas callejeras de los sindicatos de Luz y Fuerza de Agustín Tosco y la UTA de Atilio López, y volanteo en las puertas de las fábricas automotrices. Estába absolutamente decidido a terminar con el espontaneísmo y la improvisación. Por ello, las “acciones” tenían el doble objetivo de apoyar el movimiento popular y foguearnos en la experiencia de lucha, sin buscar la capitalización política con una sigla.
En Buenos Aires el grupo de Cristianismo y Revolución se expresaba a través de los Comandos Camilo Torres. Mantenía con ellos tenia una relación política constante, pero no “operativa”.
Recibia materiales y apoyaba la constitución de la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad).
Emilio era muy maduro tenía una práctica política y una formación importante para la época. Además era muy “culto”. Leía poesía, novelas,historia,ensayos, etc... El, pensába en la utilización del foco como instrumento de propaganda armada, para convocar a las bases obreras a instalar un polo de lucha política intransigente, como alternativa dentro del movimiento peronista.
Viajo a Cuba junto con Fernando Abal Medina y Garcia Elorrio donde recibio capacitacion politico-militar.
Durante 1968 y 1969 condujo diversos operativos como la toma del Tiro Federal ,camino a La Calera y la comisaria de Parque Siquiman , donde se rescataron armas.
Tambien participo en la toma del Bco. de La Calera donde se expropio dinero para la organización clandestina urbana, en formacion que se llamaria Montoneros.
La articulación de diversos grupos peronistas opositores a la dictadura de Ongania , entre los que se encontraba el Peronismo de Base dio como resultado la conformacion de Montoneros en Cordoba , que tenia una base de 300 personas entre colaboradores, militantes y combatientes…la mayoria jóvenes entre 22 y 25 años…
La decisión definitiva se tomo después del “cordobazo” porque interpretábase que estaban dadas las condiciones a fin de pasar a la etapa de la “propaganda armada” para crear la incorporación del pueblo a la lucha armada a fin de derrocar a la dictadura fascista clerical.
Despues de participar en el “aramburazo” el 29 de mayo de 1970, Emilio va a planificar y conducir exitosamente la toma de La Calera , el 1º de julio de 1970.
Elegida por ser la “capital del peronismo” esta ciudad se encuentra a pocos kilometros del comando del IIIª Cuerpo del Ejercito y constituia un gran desafio para el grupo foquista urbano “mojandole la oreja al ejercito fascista opresor”…demostrando que era posible enfrentar a los militares opresores…
Desgaciadamente por la debilidad de un compañero torturado por el Gral. Carcagno en la comisaria de Villa Allende , los militares llegaron a la casa operativa, en el Bº Los Naranjos , donde el heroico compañero se resistió y fue herido gravemente .
Llevado al Hospital San Roque y después de luchar con todas sus fuerzas murio el 8 de julio de 1970…
Emilio Maza fue el primer muerto heorico en combate , de la organización politica-militar Montoneros en la lucha de la Resistencia contra la dictadura fascista-clerical de Ongania.
A su velorio y entierro fueron 3.000 personas como lo atestiguan los diarios de la época , reflejando asi el apoyo popular que teniamos quienes combatiamos a la dictadura….
En su feretro se colocó la bandera argentina y hubo coronas enviadas por la CGTA ( CGT de los argentinos conducida por Atilio Lopez, Agustin Tosco,etc) y por Juan Peron.
Este año se recuerda el 40ª aniversario de su muerte heroica.
Su lucha no fue en vano y lo recordamos con cariño y admiración .
¡La sangre derramada no sera negociada¡¡¡
¡¡Compañero Emilio Maza hasta la victoria siempre¡¡¡

8 de junio de 2010.
Cordoba
Argentina
AUTOR: Lic. Cecilio Manuel Salguero

viernes, 11 de junio de 2010

LOS NIÑOS en ARGENTINA

Domingo, 16 de mayo de 2010
OPINION
¿Podrá la Asignación Universal convertirse en una política de Estado?
Por José Natanson
Imagen: Leandro Teysseire.
Una nota de David Cufré publicada en Página/12 recoge los datos de la primera investigación exhaustiva sobre el impacto de la Asignación Universal por Hijo. El estudio –elaborado por especialistas del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino, el Programa de Formación Popular en Economía y el Conicet– señala que, desde la puesta en marcha del programa, la pobreza bajó entre 32,6 y 13,1 por ciento, según se tomen en cuenta los datos del Indec o los números de los institutos estadísticos de las provincias. Esto significa que salieron de la pobreza entre 1,4 y 1,8 millones de personas. La indigencia, en tanto, se redujo entre 68 y 54 por ciento, también de acuerdo con el índice de precios utilizado, lo que supone entre 1 y 1,5 millones de indigentes menos. La Asignación Universal, que hoy llega a 3.677.409 chicos que forman parte de 1.920.072 familias, también contribuyó, sorprendentemente, a reducir los niveles de desigualdad.

La semana pasada, después de pasearlo por el escándalo de las escuchas telefónicas, la Metropolitana y el tránsito, Marcelo Zlotogwiazda y Ernesto Tenembaum le preguntaron a Mauricio Macri qué opinaba de la Asignación Universal. “Que es muy buena”, respondió.

La reacción del jefe de Gobierno, que hasta el momento no había ofrecido mayores precisiones acerca su interés por los programas sociales universales, es una buena puerta de entrada al tema de las políticas de Estado, uno de los tópicos más revisitados del debate político actual.

Para cierto sentido común, una política de Estado –entendiendo como tal aquella que trasciende un gobierno determinado y se torna más o menos permanente– es una decisión que la dirigencia política toma alrededor de una mesa, escribe en un papel y queda congelada para siempre. En realidad, se trata de algo bastante más complejo.

Un ejemplo ilustra esta afirmación. Durante décadas, las dos potencias sudamericanas, Argentina y Brasil, protagonizaron una competencia geopolítica cuya manifestación más clara fue la escalada nuclear, lo que los convirtió en los dos únicos países de la región que cuentan con energía atómica. En 1975, Brasil, alarmado ante la supuesta ventaja que le llevaba la Argentina en la carrera, firmó un acuerdo con Alemania Occidental para la compra de ocho reactores, una planta para el reprocesamiento de plutonio y otra de enriquecimiento de uranio, que le permitirían realizar el ciclo nuclear completo dentro de sus fronteras. Aunque el convenio estaba orientado al uso pacífico, Argentina sospechó que la tecnología estaba siendo transferida a un proyecto paralelo, conocido como Solimaes, con el objetivo de construir armamento.

Esta competencia absurda, que vivió momentos de tensión como la movilización de tropas realizada en 1979 a raíz de la discusión por las cotas de Itaipú, comenzó a revertirse con la recuperación de las democracias. En 1985, Raúl Alfonsín y José Sarney firmaron una primera declaración conjunta, inicio de lo que luego sería un exitoso programa de cooperación nuclear basado en la construcción de confianza, que le ha dado a nuestro país algunos éxitos económicos relevantes (como la famosa venta del reactor a Australia) y que, según anunciaron Cristina Kirchner y Lula el año pasado, podría derivar en la construcción de una empresa binacional de enriquecimiento de uranio para su exportación comercial.

Y fue este acuerdo de paz el que, con los años, permitió un acercamiento económico entre ambos países cuyo hito fue el Tratado de Asunción de 1991, base del Mercosur. Pero ya no fue Alfonsín quien lo firmó sino Menem, que primero con Collor y luego con Fernando Henrique Cardoso le dio a la unión una orientación de apertura comercial, encaminada a la construcción de un mercado común estilo europeo con énfasis en las grandes empresas y la atracción de inversión extranjera, que sin embargo no excluyó la integración productiva en algunos sectores claves. En particular, fue notable la regionalización de la industria automotriz, que en los ‘80 se encontraba en virtual bancarrota y que gracias a un marco regulatorio común y políticas sectoriales conjuntas logró un salto importante, hoy consolidado con un alto componente de comercio intrafirma y como polo de atracción de nuevas inversiones.

Superada la etapa neoliberal, a partir de la llegada al poder de Kirchner y Lula, el Mercosur incorporó algunos componentes de concertación política, encaminados sobre todo a contener y estabilizar crisis de gobernabilidad en la región, como las que sufrieron en distintos momentos Venezuela, Bolivia y Paraguay, y garantizar la continuidad democrática. Sin grandes avances en la profundización de la integración aduanera, la sociedad con Brasil se amplió a aspectos financieros (mediante la eliminación del dólar del comercio binacional), incorporó nuevos socios (Venezuela) y exploró acuerdos en política internacional (aunque sin eliminar todas las desavenencias: Argentina, por ejemplo, se sigue oponiendo –sin mayores argumentos que la inercia conservadora de la línea diplomática de la Cancillería– a la aspiración brasileña a una banca permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU).

Retomando el hilo del argumento, una política de Estado no es un programa predefinido que se escribe en un documento y nunca se toca, como creen algunos analistas, como si fuera posible adoptar medidas estratégicas, de horizonte largo, sin sinuosidades ni conflictos, sin generar ganadores y perdedores, y como si su ausencia respondiera sólo al egoísmo intrínseco de los políticos. La historia enseña que las políticas de Estado son menos el resultado de un compromiso adoptado por generosidad patriótica que la consecuencia de una ecuación política que aprovecha una oportunidad histórica. Una política de Estado nace cuando una fuerza hegemónica impone, a menudo contra la opinión de la oposición, una medida exitosa que luego es asumida como propia por el resto los partidos. Se trata, en suma, del resultado complejo –y parcialmente cambiante– de la combinación de fuerzas políticas, equilibrios sociales, historia y cultura.

La relación con Brasil es un buen ejemplo. Lo que analistas como Carlos Escudé consideran que podría haber escalado a una confrontación estilo India-Pakistán se convirtió, desde los ’80, en la base para la consolidación de Sudamérica como un “espacio de paz” y en el germen de una sociedad que se mantuvo a lo largo de estos 25 años de democracia, aunque asumió un carácter de desmilitarización durante el alfonsinismo, de apertura comercial durante el menemismo y de concertación política durante el kirchnerismo.

Las declaraciones de Macri invitan a reflexionar acerca de la posibilidad de que la Asignación Universal se convierta en una política de Estado. Las ventajas de la medida son conocidas: contribuye a reducir la pobreza, la indigencia y la desigualdad; neutraliza las mediaciones clientelares de punteros y dirigentes; ayuda a fortalecer la mesa del hogar y superar la fragmentación familiar (cosa que por ejemplo no sucede con los comedores escolares); genera efectos positivos en términos de género (el dinero se entrega a las mujeres); funciona como un poderoso dinamizador de las economías locales, ya que casi todo el dinero se vuelca al consumo de alimentos; y, al no exigir grandes esfuerzos administrativos, puede implementarse –se ha demostrado– con una rapidez asombrosa.

Por todos estos motivos, la Asignación Universal es una medida difícil de atacar. Si se escucha bien, los líderes opositores critican uno o dos aspectos particulares de su implementación, pero ninguno ha dicho que, en caso de llegar al poder, esté dispuesto a eliminarla. Y no es el único caso. La nacionalización de los fondos previsionales también parece difícil de revertir. Y no sólo por inercia, que también la hay, sino porque se trata de una decisión que fortalece económicamente al sector público y le permite reducir la exposición al crédito externo mediante mecanismos de financiamiento intra-Estado. En otro nivel, podría pensarse lo mismo de las retenciones. Aunque en su momento los productores rurales contaron con el apoyo unánime de la oposición, el conglomerado anti-kirchnerista, que ha demostrado que está en condiciones de generar una mayoría en Diputados e incluso en el Senado, no parece muy dispuesto a avanzar en una rebaja de un impuesto que hoy explica cerca del 15 por ciento del total de la recaudación.

Porque una cosa son las declaraciones de campaña y las necesidades del posicionamiento mediático y otra muy diferente, las exigencias de la gobernabilidad. A veces conviene leer entre líneas y sospechar de los discursos: los políticos, incluso los más opositores, se animan a muchas cosas, pero sería raro que alguno esté dispuesto a pegarse un tiro en los pies.

Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/economia/2-145747-2010-05-16.html

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TESTIMONIO de DOS ex SOLDADOS ARGENTINOS

Lunes, 24 de mayo de 2010
Dos ex conscriptos fueron testigos de los vuelos de la muerte que se realizaban en Mar del Plata
“Subían a personas embolsadas o maniatadas”
Ex conscriptos de la base donde funcionó el centro clandestino La Cueva declararon que los vuelos se hacían con un avión Albatros de la Armada. Algunas personas subían vivas y maniatadas. Otras ya muertas y embolsadas.
Por Diego Martínez

Los testigos confirmaron la relación sin intermediarios de los interrogadores con el juez Pedro Federico Hooft.“El avión se desplazaba despacito por la pista y paraba frente al radar. Entonces los reflectores apuntaban a los puestos de guardia para encandilarnos. Pero poníamos atención y alcanzábamos a ver cómo entre dos oficiales o suboficiales alzaban a personas embolsadas. Otra vez bajaron a mucha gente de un colectivo. Daban pasos cortitos, no podían caminar bien. El avioncito despegaba, a los treinta o cuarenta minutos volvía vacío y entraba otra vez al hangar. El avión tenía la insignia de la Armada.”

Los hechos tuvieron lugar durante el primer año de la última dictadura en la Base Aérea de Mar del Plata. El viejo radar era la sede de La Cueva, el centro clandestino del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601 del Ejército, que comandaba el coronel Alberto Barda, condenado a prisión perpetua hogareña por el Tribunal Oral Federal 5. El relato pertenece a un ex conscripto clase 1957 que el viernes declaró como testigo en el juicio al suboficial retirado Gregorio Rafael Molina –su identidad se reserva a pedido de la Justicia– y confirma que los vuelos de la muerte no sólo partieron de los aeropuertos de Ezeiza, Jorge Newbery y Campo de Mayo.

El método argentino de desaparición de personas, que según Adolfo Scilingo bendijo la jerarquía eclesiástica, aún rinde frutos un tercio de siglo después. Más allá de condenas aisladas como las de los generales Riveros, Verplaetsen & Cía. por el asesinato de Floreal Avellaneda, cuyo cadáver apareció en la costa uruguaya, siguen impunes centenares de militares, prefectos, policías e “invitados especiales” que según Scilingo también participaban en los vuelos. El único procesado por ese delito es el capitán retirado Emir Sisul Hess, quien contó en privado que los enemigos “caían como hormiguitas”, y está en veremos la situación del teniente de fragata extraditado Julio Alberto Poch, quien la semana pasada declaró durante horas ante el juez federal Sergio Torres para convencerlo de que fue malinterpretado por sus colegas holandeses.

Los relatos que reactualizan el tema tienen un doble valor adicional: pertenecen a ex conscriptos, testigos centrales del terrorismo de Estado que recién ahora sienten que cuentan con las garantías necesarias para hablar, y tuvieron lugar durante un juicio oral y público, ante un tribunal de la Nación y mirando a los ojos al imputado, un torturador y violador de mujeres secuestradas que perteneció a la Fuerza Aérea Argentina.


Línea directa con Hooft

“En la base aérea había doscientas personas, incluidos ciento sesenta conscriptos, la mayoría del interior. En cinco meses nos conocíamos todos”, resume ante Página/12 en la sede del Programa Nacional de Protección de Testigos uno de los dos hombres que el viernes declararon durante horas y terminaron aplaudidos por sobrevivientes y familiares de desaparecidos. La condición para la entrevista es que se preserven identidades y rostros.

Uno padeció el servicio militar obligatorio en la oficina de comunicaciones de la base, destino que le permitió conocer a todos los interlocutores de los represores. “Tenía setenta internos. Después del golpe agregaron otro, creo que el 32, que comunicaba a quienes pedían por inteligencia. Empecé a escuchar y me di cuenta de que ahí abajo tenían a los detenidos”, recuerda.

“Había un tipo que jodía con los hábeas corpus, un tal Hooft”, declaró el viernes ante los jueces Juan Velázquez, Beatriz Torterola y Juan Carlos París. El nombre no sorprendió a los querellantes marplatenses: se refería el juez Pedro Federico Hooft, que continúa en funciones con varios pedidos de juicio político en el haber por su actuación durante la dictadura. “Hooft siempre pedía hablar con inteligencia. Cuando no atendían, el interno decía ‘va a ir el doctor Cincotta’”, agregó. Eduardo Cincotta era un militante de la Concentración Nacionalista Universitaria (CNU), organización que sembró de muertos Mar del Plata durante 1975. Después del golpe se integró a los grupos de tareas del GADA 601 y murió el año pasado, a poco de haber sido detenido y procesado.

A diferencia de los conscriptos marplatenses, a quienes los militares trataban de mantener al margen de la represión ilegal, los del interior debían participar de operativos en la ciudad y también cubrir guardias externas, que les permitían conocer los movimientos de la base, e internas, durante las cuales tenían breves contactos con los secuestrados. “Sólo había un mínimo diálogo cuando pedían ir al baño. Teníamos que darles una capucha y ponernos otra nosotros para no vernos las caras”, recuerda el hombre en referencia a las famosas medidas de contrainteligencia por cuyo relajamiento en la ESMA reniegan Pernías, Rolón & Cía. “Teníamos prohibido hablar”, agrega y se enorgullece de haber burlado la orden: le informó a un abogado marplatense dónde estaba secuestrado, le dio una birome para que escribiera una carta y se la hizo llegar a su familia. “No me animé a tocar timbre, la dejé en la puerta”, agrega.

Si bien la base era de la Fuerza Aérea, los interrogadores, que llegaban al atardecer y hacían su trabajo sucio durante la madrugada, pertenecían a inteligencia del Ejército, responsable primario de la represión ilegal. Los colimbas los llamaban “los verdugos”. Una tarde de lluvia camino a La Cueva los dos hombres hicieron escala en la oficina de comunicaciones y entre mate y mate mostraron la picana eléctrica, que llevaban en un estuche. “No dijeron nada sobre su uso y no me animé a preguntar.”

Los dos ex conscriptos, que entonces tenían veinte años, recuerdan a Molina como un personaje excéntrico. “Andaba lleno de granadas, cuchillos, cargadores, tipo Rambo, le faltaba un paracaídas, era fantástico.” La otra característica, que los sobrevivientes también recuerdan, era el olor al perfume. “Era un tipo pulcro, siempre bien arreglado y perfumado”, contaron ante el tribunal.

–¿Recuerda qué perfume usaba? –quiso saber un juez.

–No lo sé, doctor, pero en un cuartel un buen jabón de tocador ya es perfume –respondió y generó sonrisas en medio de tanta tragedia.


Bolsas desde La Cueva

“En la base había un solo avión, chiquito, que piloteaba (Gonzalo) Gómez Centurión. Después trajeron el Albatros de la Marina. Entonces empezaron los vuelos a la noche. Salía el avioncito, pasaban veinte, treinta minutos, y volvía. Decían que a la gente la llevaban semidormida y la tiraban al mar”, declaró ante el tribunal el ex colimba de comunicaciones, en base a relatos de compañeros.

Testigos directos a pesar de los reflectores eran los soldados que cubrían los doce puestos de guardia externa, desde donde no sólo veían entrar a los secuestrados encapuchados en los autos de civil de los grupos de tareas. “Una noche vi cargar cinco o seis bolsas al avión. Las subían entre dos, se conoce que eran pesadas. Otras veces las arrastraban desde una punta. Esas bolsas salían desde La Cueva”, explica a Página/12 el hombre de rostro curtido y mirada serena.

“Una vez vi salir gente del radar hacia los aviones. Los llevaban atados de los pies, seis o siete personas. Iban a los saltitos, subían como podían”, contó el día anterior, y agregó: “El avión tenía la insignia de la Armada”, dato curioso por tratarse de una base de la Fuerza Aérea y un centro clandestino del Ejército, que acondicionó el viejo radar abandonado para achicar distancias con Mar del Plata y así poder arrancar información rápido para retomar la cacería.

–¿Qué se siente después de declarar? –pregunta el cronista.

–Alivio. Es imposible vivir toda la vida con esa cruz. Fueron muchos años sin hablar, con trastornos psicológicos. Nadie se ocupó de nosotros. Hasta hoy nuestras familias no creen lo que vivimos, piensan que estábamos locos, dicen “¿cómo van a tirar gente al mar?”. Les vamos a llevar el diario para que lo crean. Uno siempre estuvo dispuesto a poner un granito de arena, pasa que el temor siempre existió.

–¿Por qué ahora sí?

–Vemos que la situación está cambiando, que hay garantías, que se puede tener más confianza en la Justicia. Todavía hay miedo pero de a poquito se va a ir perdiendo. Cuando otros colimbas se den cuenta de que acá no hay ningún lucro, que no es una pavada para sacar una nota, que es para esclarecer la verdad y que esta vez vamos en serio, van a empezar a hablar, todos van a hablar.

dmartinez@pagina12.com.ar

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BANCO NACIONAL de CATOS GENETICOS

6 de junio de 2010
TRES JOVENES QUE RECUPERARON SU IDENTIDAD DESPUES DE 2006 RESPONDEN A LOS CUESTIONAMIENTOS AL BANCO NACIONAL DE DATOS GENETICOS
“Nos quieren meter en esta pelea y nos sentimos manoseados”
El abogado de Ernestina Herrera de Noble, Gabriel Cavallo, impugna el trabajo del BNDG a partir de 2006. Tres nietos recuperados después de esa fecha reivindican el funcionamiento de la institución que les permitió conocer sus orígenes.
Por Victoria Ginzberg
Martín Amarilla, Alejandro Sandoval y Francisco Madariaga en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo.
Imagen: Daniel Dabove.
Francisco Madariaga supo en febrero de este año que su mamá estaba desaparecida. Pudo abrazar a su papá, que lo había buscado durante 32 años. Martín Amarilla se enteró quién era en noviembre de 2009, dos años después de que le sacaran sangre. Alejandro Sandoval recuperó su identidad en junio de 2006, y en su caso hubo que hacer dos allanamientos en su casa porque él se resistía a enfrentarse con la verdad. Si prospera el planteo del ex juez Gabriel Cavallo, nuevo defensor de Ernestina Herrera de Noble, que impugna el trabajo del Banco Nacional de Datos Genéticos desde 2006 a la fecha, sus orígenes y el de otras quince personas volverían a quedar cuestionados. “Resulta que nos chuparon treinta y pico de años y nos quieren meter en esta pelea. No lo merecemos. Yo me siento manoseado. Es faltarle el respeto a mucha gente. A mí, a mi mamá muerta, a las Abuelas”, se enoja Francisco.” Para nosotros, que ya recuperamos la identidad, el planteo es hasta ridículo, pero también están los que están por venir, los 400 nietos que faltan”, agrega Martín. Alejandro habla en nombre de todos cuando dice: “Acá lo que importa son los chicos: si se hace el análisis y resulta que son hijos de desaparecidos, tiramos la casa por la ventana porque significa recuperar a dos hermanos. No nos importa el monopolio, la política, no nos importa nada. Los estamos esperando, como a los 400 que faltan. Y les vamos a dar el tiempo que necesiten”.

Las historias de Alejandro, Martín y Francisco son únicas, pero hay aristas en las que se reconocen. Y tal vez sólo ellos y el resto de los jóvenes que pasaron por el trance de dudar si eran hijos de desaparecidos que fueron apropiados durante la última dictadura militar puedan asomarse a la idea de lo que les pasa por la cabeza a los hijos adoptivos de la dueña de Clarín. En el caso de Felipe y Marcela Noble Herrera ni siquiera está comprobado si están atravesados por el terrorismo de Estado. Pero esta duda inicial sólo podrá ser superada si se concretan los análisis de ADN que los abogados de Herrera de Noble lograron postergar durante más de ocho años.

Alejandro, Martín y Francisco fueron apropiados por agentes de inteligencia vinculados a la represión ilegal. Alrededor de treinta jóvenes restituidos crecieron, en cambio, con civiles que los adoptaron. En general, estas personas no fueron detenidas, ya sea porque fueron terceras de “buena fe” o porque los jueces decidieron no procesarlas.

Preguntas
La charla no empieza por el caso de los hermanos Noble Herrera. Los jóvenes quieren reivindicar sus orígenes, sus búsquedas y las de sus familias y el proceso que llevó a que los tres se encuentren a tomar unos mates en la sede de las Abuelas de Plaza de Mayo. Creen que a partir del cuestionamiento al BNDG que hacen los abogados de Clarín sus propias historias están siendo impugnadas.

El termo lo trae Martín. Alejando es el único de traje y corbata. Francisco es el último en llegar y los otros elogian su remera: fondo negro y en letras naranjas la leyenda “la identidad que florece es la que nace de la verdad”. Por momentos, las preguntas las hacen ellos. “¿Cómo te llevabas con tu apropiador? ¿Era violento?”, interroga Francisco a Martín. Eso sí, después dirá: “No preguntes más, periodista, sobre por qué tenía la certeza de ser hijo de desaparecidos. Eso se lleva adentro. Es difícil de explicar”.

Dos años de espera
Martín dice que dudaba desde el nacimiento. Que su adopción era una certeza. Pero nadie se lo confirmaba. Como sus apropiadores eran grandes, creía que tal vez eran sus abuelos biológicos y que le ocultaban la muerte de sus verdaderos padres. En 2007 fue a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y se sacó sangre para saber si era hijo de desaparecidos. El resultado fue negativo. Le dijeron que existía la posibilidad de que efectivamente fuera hijo de desaparecidos pero que por algún motivo su caso no estuviera entre las muestras del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). El prefirió hacer borrón y cuenta nueva. Dos años después, recibió un llamado telefónico. Le pidieron que se presentara en la Conadi. Una sobreviviente de Campo de Mayo había asegurado que la desaparecida Marcela Molfino había dado a luz a un niño mientras estaba secuestrada en ese centro clandestino. Pero el dato no figuraba en Abuelas. El caso no había sido denunciado nunca antes. Otros dos testimonios sumaron coincidencias y, así, la sangre que Martín había dejado en el Banco se cruzó con muestras que fueron solicitadas a las familias de Marcela Molfino y Guillermo Amarilla. “Cuando secuestran a mi vieja nadie sabía que ella estaba embarazada. Algunos piensan que quedó embarazada en cautiverio, porque ella y mi papá estuvieron un tiempo detenidos juntos en la ESMA. Otros piensan que estaba de una o dos semanas cuando se la llevaron. Pero son conjeturas. Cuando la secuestraron, hubo un tiroteo y la hirieron. Muchos pensaban que había muerto al poquito tiempo. Menos iban a pensar que estaba embarazada.”

Su apropiador se llamaba Jorge García de la Paz y era auxiliar contable del Batallón 601, pero a Martín le daba vergüenza y en la escuela decía que era empleado, oficinista. Murió cuando Martín tenía 14 años:

“El vínculo era extraño, era alcohólico. Por momentos estaba todo bien y por momentos era un infierno. Conmigo no era violento. Me preguntaba si era feliz. La violencia pasaba por otro lado, la mentira ya es un acto de violencia. Con ella (su apropiadora) sí era violento, no llegaba a pegarle, pero estaba al límite. Yo sentía la necesidad de contenerla.”

Sin demoras
“A mí me tocó un tipo bastante más jodido –arranca Francisco–, tenía una relación violenta. Tenía una agencia de seguridad, yo fui a trabajar ahí en el último tiempo y eran amenazas de muerte, peleas constantes. El jamás me iba a decir la verdad. Mi meta era hacer quebrar a la mujer y el dos de febrero lo logro, me dice que no soy su hijo. El 3 vine a Abuelas, el 4 me saqué sangre y el 17 de febrero me dicen... Ahora él está en Marcos Paz con sus amigos.” El es Víctor Alejandro Gallo, también agente de inteligencia del Ejército, que fue detenido por la jueza Sandra Arroyo Salgado.

Francisco no quiere que nadie le saque el mérito de haber encontrado a su papá (Abel Madariaga, secretario de Abuelas de Plaza de Mayo), de recuperar la historia de su mamá, Silvia Quintela, que lo parió en Campo de Mayo, y de haber mandado al ex carapintada Gallo a prisión. Nadie. Y menos el ex juez Cavallo: “Mi apropiador estuvo vinculado a la causa AMIA, le alquiló ametralladoras antiaéreas al Gordo Valor, tiene la Masacre de Benavídez y yo lo metí preso. Yo vine a Abuelas. Y esto que hacen tira para atrás toda mi lucha y la de todos nosotros”. Encontrar su identidad fue, para Francisco, poner nombre y apellidos, hacer historia con la certeza que siempre llevó adentro, aunque admite que de chico recibió algunos mensajes. “Cuando el padre de Gallo estaba viejo y se estaba por morir, tenía demencia senil. El me decía ‘zurdito, puto, maricón, sacate el arito’. Todos decían ‘está loco’... y después me entero de todo. ¡El viejo me estaba diciendo la verdad! ¡Estaba buenísimo!”

Dos años de resistencia
Alejandro escucha y dice que los admira. El jamás tuvo dudas. Tenía una linda y apacible vida. El año pasado, durante el juicio a su apropiador, Víctor Rei, él fue testigo por la defensa. “Yo defendía lo que conocía, tuve una buena crianza, una buena educación y me pasó todo lo contrario que a ellos dos. A Amarilla le daba vergüenza decir que su padre era militar y yo me mudé cuando me enteré que podía ser hijo de desaparecidos, me daba vergüenza, nunca había escuchado qué era un desaparecido, qué era una Abuela de Plaza de Mayo”, cuenta Alejandro.

Su vida cambió un buen día en que un mensajero le tocó la puerta con una citación de la jueza María Servini de Cubría. Cuando fue a Comodoro Py para ver de qué se trataba, se encontró con el secretario letrado Ricardo Parodi Lascano, que le dijo que podía ser hijo de desaparecidos y le pidió 240 mil pesos para “perder el expediente” (el funcionario judicial fue denunciado por Alejandro Sandoval y dejó su cargo). Rei fue a prisión y desde allí lo llamaba para que se negara a sacarse sangre. “Tenés que cuidar a Alicia (su apropiadora), si te hacés el análisis la van a meter a ella en cana”, le decía.

Servini de Cubría ordenó un allanamiento, pero Rei fue alertado y le avisó a Alejandro, que ahora relata: “Preparamos el lugar, agarramos el cepillo de dientes de él y se lo pasamos por la boca al perro, el peine también. Los policías que vinieron, en ese entonces lo hacían policías, se sentaron a tomar mate y nos pedían ‘dame el cepillo de dientes’, ‘tomá el del perro’, ‘un peine’, ‘tomá el del perro’. Me pidieron una prenda y cuando voy a agarrar algo del lavarropas, me dicen `dame esa que está limpia`. También se llevaron sábanas y toallas limpias. Cuando llega a las manos de Servini y ve cómo estaban las cosas, dio una nueva orden y ahí vinieron a las tres de la mañana, ya vinieron con testigos, todo bien, hicieron lo que tenían que hacer. A mí me molestó que vinieran a las tres de la mañana. Si agarro y te pido tu media, a vos te va a molestar... es molesto que te saquen tus cosas, pero si vas al trasfondo de por qué te hacen esto, una vez que pasa el vivo, que te enfriaste, decís ‘tienen razón’. Es que no te querés hacer el análisis de sangre para saber una realidad porque estás defendiendo a una persona que por suerte y por desgracia te dio una buena vida. Pero atrás de todo eso hay una lucha de más de treinta años de gente que quiere saber dónde están sus nietos. Vos sos mamá, te roban a tu hijo, vos querés saber dónde está”.

Alejandro asegura que, a él, el clic le hizo cuando terminó el juicio contra Rei. Su apropiador y su familia lo responsabilizaron por la condena a 16 años que recibió. Agradece que la Justicia se llevara sin preguntar sus prendas –las sucias– al Banco Nacional de Datos Genéticos, porque fue la forma de saber la verdad sin sentir culpa. “Lo dije el año pasado cuando la Corte Suprema avaló los allanamientos, para mí es lo mejor que hay, a mí me sacó la mochila.” Entre los varios planteos que hizo Rei en el proceso judicial, también figuró la impugnación a los análisis de ADN de Alejandro. Para despejar toda duda, el examen se repitió, esta vez, a través de una muestra de sangre, pero el resultado no varió.

“Es un proceso. A uno le puede llevar un día, a otro, un año, y capaz que a otro le lleva una vida. Está el caso de Matías Reggiardo Tolosa, a quien considero un hermano. El salió en la tele diciendo que no quería saber nada, etc. Pero Matías estuvo el otro día acá, vino a hablar con Estela. Las Abuelas no publicitan esas cosas, porque las Abuelas no le dicen a nadie ‘tenés que hablar’. Marcela y Felipe deben querer a esa mujer. No lo discutimos. Pero ellos conocen una historia y es probable que no sea la verdad”, dice Alejandro.

Dos hermanos
Marcela y Felipe. Alejandro, Martín y Francisco quisieran preservarlos. Quisieran sentarse a tomar un café con ellos y preguntarles cómo están y no mencionar la causa judicial. Pero también se preguntan, porque lo saben, cómo se aguantan vivir sin un “contexto”, no saber a quién se parecen, de dónde vienen algunos de sus deseos. “Es un presente continuo que no te lleva a ninguna parte. Es la mentira constante”, aseguran. Alejandro está convencido de que “no hay nada más lindo que saber la verdad, aunque te puede doler”. “Hablan de vejación –agrega–, vejación es la que sufrieron nuestros viejos.” Los tres se irritan cuando cuestionan a las Abuelas. “Sin ellas, sin el Banco Nacional de Datos Genéticos, nosotros no sabríamos nada”, se hace oír Martín. Se enojan porque los abogados de Clarín actúan como si los análisis se fraguaran con el único objetivo de ganar una pelea política: “A las Abuelas no les interesa cualquier chico, una abuela quiere a su nieto. Y si el análisis da y desconfían, que se lo repitan en cualquier parte del mundo”, coinciden. “A mí me llevó diez años llegar acá –cuenta Francisco–. El proceso lo hice antes y lo sufrí. Pobrecito el que tiene que vivir un minuto lo que viví yo. Ellos hablan con bronca del procedimiento, pero a mí me pasaron un montón de cosas y hasta que no conocí a mi familia, a mis tíos, a mis primas, no me puse en ese lugar: la puta..., me sacaron a toda esta gente que era mía, que me quiere, que haga lo que haga va a estar. Había un montón de gente, pero un montón, que ni me podía imaginar, esperándome. Estos chicos no son libres. Ellos no están hablando. No sé lo que están pasando y tampoco los cuestiono. Pero si los querés, dejalos que conozcan su verdad.”

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ARGENTINA:FUSILADOS en MARGARITA BELEN

NOMINA de FUSILADOS en Margarita Belen :
Ema Beatríz Cabral, Juventud Peronista

Delicia Gonzales, Ligas Agrarias

Nestor Carlos Salas, Partido Auténtico

Manuel Parodi Ocampo, Juventud Peronista

Patricio Blas Tierno, Juventud Universitaria Peronista

Luis Angel Barco, Juventud Universitaria Peronista

Luis Arturo Fransen, Movimiento Agrario Misionero

Carlos Alberto Duarte, Juventud Universitaria Peronista

Mario Cuevas, Juventud Peronista

Fernando G. Pierola, Juventud Peronista

Carlos Zamudio, Juventud Peronista

Luis Diaz, Juventud Trabajadora Peronista

Roberto H. Yedro, Juventud Peronista

Reynaldo Zapata Soñe, Juventud Peronista

Carlos María Caire, Juventud Peronista

Carlos Terechud, Movimiento Agrario Misionero

Julio Pereyra, Juventud Peronista



No recordar a nuestros desaparecidos desde la identidad política por la que entregaron la vida es hacerlos desaparecer dos veces. No cantarles la Marcha Peronista, mal que les pese a los gorilas de toda laya, sería no recordarlos.



¡¡¡Gloria a los Fusilados de Margarita Belén!!!

¡¡¡No nos han vencido!!!

EL RECUERDO de ANA FRANK

Miércoles, 9 de junio de 2010
Eva Schloss, hermanastra de Ana Frank, sobreviviente del Holocausto y militante por la convivencia
“Se ven señales de mayor intolerancia”
A los 81 años, Eva Schloss llega a Buenos Aires para el aniversario del Centro Ana Frank en Argentina. Recuerda los años que compartió con la autora del célebre diario y alerta sobre los riesgos de la xenofobia creciente en Europa.
Por Eduardo Videla

“Como sobreviviente, siento el deber de educar a los jóvenes sobre los peligros de la discriminación.”Las de Ana Frank y Eva Schloss parecen dos vidas paralelas. Las dos emigraron a Amsterdam en 1940, con sus familias, perseguidas por el nazismo. Ambas estuvieron ocultas durante la ocupación alemana en Holanda, en casas que estaban ubicadas a menos de cien metros de distancia entre una y otra, separadas por la plaza donde habían compartido el tiempo libre. Las dos fueron delatadas por colaboracionistas y –junto a sus familias– trasladadas a los campos de concentración del régimen. El desenlace fue diferente para ambas: Ana murió de tifus e inanición, cuando todavía no había cumplido los 16 años, semanas antes de que las tropas británicas liberaran el campo de concentración de Bergen-Belsen. Eva había sobrevivido al horror de Auschwitz-Birkenau cuando llegó allí el Ejército Rojo. Luego, de vuelta en Amsterdam, la madre de Eva se casó con el padre de Ana –sus familias habían sido destruidas– y por eso ambas se convirtieron en hermanastras post mortem. Ahora Eva, a los 81 años, transformada en militante por la convivencia y contra la discriminación, llega por primera vez a la Argentina para participar de la celebración del primer aniversario del Centro Ana Frank en Buenos Aires.

Nacida en Viena, Eva Schloss vive ahora en Londres. Este sábado participará, a las 16 y a las 19, de dos conferencias en el Centro Ana Frank, donde ese día el museo que funciona allí estará abierto de 14 a 24, con entrada libre a cambio de un alimento no perecedero. Eva llegó con una pila de fotos familiares en su bolso, que se sumarán a las reproducciones de la familia Frank exhibidas en el museo, a la reconstrucción de aquella habitación donde Ana Frank pasó sus últimos años de libertad y a un retoño del castaño que la adolescente veía desde su cuarto y mencionó en su diario, plantado en el jardín de la casa. Página/12 entrevistó a la sobreviviente en una de las salas de ese centro.

–¿Qué recuerdos tiene de los tiempos que compartió con Ana Frank?

–Vivimos durante dos años en Amsterdam. Las dos teníamos once años cuando nos conocimos. Yo era como más salvaje, más varonera, en cambio Ana era más femenina. Es que tenía un hermano, que venía a casa con amigos varones y estaba acostumbrada a tratar con muchachos; en cambio, Ana tenía sólo una hermana, para ella los varones eran como un misterio; estaba muy interesada en la ropa, en verse bonita, estar arreglada. Le gustaba ser el centro de atención, estar rodeada de gente. Era muy conversadora.

–Hubo un tiempo en que compartieron y otro en el que estuvieron encerradas, escondidas...

–Sí, en lugares distintos. Nunca más nos vimos. En junio de 1942 ellos desaparecieron, fueron detenidos.

Eva, junto a su hermano Heinz y sus padres fueron descubiertos en mayo de 1944 y trasladados a Westerbork, el campo de trabajo donde deportaban a los judíos holandeses. “El último tiempo estuvimos escondidos en casas diferentes y nos reunimos en el tren que nos trasladaba”, recuerda. Luego los llevaron a Auschwitz-Birkenau: ella quedó con su madre y no volvió a ver a su hermano ni a su padre.

–En Amsterdam, como exiliados, ¿eran aceptados por la comunidad local?

–Muy aceptados. Los holandeses nos recibieron como en nuestra casa. Aun en el peor momento, durante la invasión alemana, siguieron protegiéndonos.

–Sin embargo, allí mismo, ustedes fueron delatados. ¿Cómo ve usted, a través del tiempo, a esas personas capaces de entregar a otra a sus victimarios?

–Fuimos delatados por una enfermera holandesa. Todavía no puedo entender por qué lo hacían sabiendo cuál era el destino que íbamos a tener. Había muchos holandeses que odiaban a los alemanes porque habían invadido su país. Pero aun así había muchos nazis holandeses.

–¿Cómo se enteró de que Ana Frank había fallecido?

–Nosotras volvimos a Amsterdam, con mi madre, en junio de 1945. Como tres semanas después llegó Otto a nuestra casa y nos contó que habían muerto su esposa y sus dos hijas.

–A partir de entonces, ¿cómo fue el vínculo con Otto Frank?

–Al principio, Otto visitaba a un montón de gente, a personas que pudieron haber estado prisioneras con sus hijas y con su esposa. Ayudaba a todas las personas que habían perdido a sus familiares, a chicos que se habían quedado sin padres. Empezó a visitarnos cada vez con mayor asiduidad, con mi madre empezaron a hacer cosas juntos, reconstruyeron una sinagoga liberal, empezaron a ir juntos a la sinagoga, hacían actividades allí. Yo en ese momento estaba muy llena de odio, muy enojada, era una adolescente muy difícil, y mi madre le pidió ayuda a Otto para que hablara conmigo, para que se acercara.

–Cuando usted vio el diario que escribió Ana, ¿cuál fue su sensación?

–El diario lo encontró Miep Gies, integrante de la familia que los había protegido. Se lo entregó a Otto y, cuando él lo recibió, se lo mostraba a todo el mundo que conocía a Ana. Y así también llegó a nuestra casa. Otto me regaló una copia en holandés y, cuando lo leí, al principio, no me sentí impresionada porque yo había vivido lo mismo que ella.

–¿Y ahora?

–Ahora es diferente. Con el tiempo me di cuenta de que Ana, para los 13 o 14 años que tenía, era una chica muy avanzada, muy madura, que pensaba en que cuando saliera iba a hacer cosas para mejorar a la humanidad. Incluso en temas como los derechos de la mujer, con una profundidad que para la edad que ella tenía era excepcional.

–El Holocausto ha sido una muestra extrema de intolerancia. ¿Ve signos de intolerancia en la sociedad actual?

–Desafortunadamente sí, sobre todo en los últimos años se ven señales de mayor intolerancia, particularmente a raíz de las dificultades económicas en Europa, empieza a haber prejuicios contra la inmigración, las minorías religiosas, especialmente los musulmanes, contra los extranjeros.

–¿Ve algún paralelismo entre estos hechos discriminatorios y los que se registraban en la década del ’30 del siglo pasado?

–Hay mucha similitud y es muy peligroso nuevamente. Este proceso es tan gradual que en Alemania nadie pensó que iba a pasar lo que ocurrió y pasaron seis años para que Hitler hiciera las cosas que finalmente hizo.

–Después de sesenta y cinco años, ¿qué significa para usted hoy ser sobreviviente del Holocausto?

–Siento que tengo un deber, que como sobreviviente he tenido mucha suerte y lo aprecio todos los días, y por eso tengo este deber de educar a los jóvenes sobre los peligros de la discriminación y la intolerancia por diferencias de opiniones o de creencias.

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Sociedad|Miércoles, 9 de junio de 2010
Convenios y visitas guiadas
Como conmemoración de su primer aniversario, el Centro Ana Frank (Superí 2647, ciudad de Buenos Aires) programó para el sábado una serie de visitas guiadas por las diferentes muestras que se exhiben en la casa: Ana Frank y el Nazismo, la recreación escenográfica del escondite original de la familia Frank en Amsterdam y De la dictadura a la democracia. La vigencia de los Derechos Humanos.

Como parte de la celebración, hoy a las 11 se firmará un convenio de cooperación entre el Centro y el Ministerio de Defensa, con la presencia de la titular de la cartera, Nilda Garré, y los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. El objetivo del convenio es promover la participación del Centro Ana Frank en los cursos de formación del personal militar, con el fin de impartir contenidos de mayor tolerancia y contra la discriminación. Hoy, además, Eva Schloss será declarada Huésped de Honor de la Ciudad de Buenos Aires en la Legislatura porteña.

En tanto, mañana a las 11.30, en el mismo escenario, el ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, anunciará la entrega de 29 mil ejemplares del Diario de Ana Frank a alumnos de 1º año de la escuela media. La actual gestión educativa porteña había amagado con suspender la entrega de ese libro a los ingresantes.

Además, se lanzará el concurso literario 2010 “De Ana Frank a nuestros días” y se entregarán los premios a los ganadores del certamen 2009, que viajarán a Amsterdam el 13 de junio próximo.

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