VIVA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER NOBEL de la PAZ 2013 ¡¡¡

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Córdoba, Argentina



19 y 20 de diciembre de 2001.-



jueves, 14 de octubre de 2010

GLOBALIZACION

14-10-2010



Entrevista a Manoel Santos, director de Altermundo y miembro del Comité Organizador del Foro Mundial de Educación, Investigación y Cultura de Paz (Compostela, 10-13 de diciembre 2010)
"La globalización es, al fin y a la postre, control social en el Norte y sangre en el Sur"


Fundación Ciencias de la Documentación




Manoel Santos (Vigo, Galiza, 1969) es biólogo, comunicador y productor editorial. Director y fundador de Altermundo. Miembro del Consejo del Foro Social Galego y de la Red Gallega Anticapitalista. Participa del Foro Social Mundial –es miembro de la Comisión de Comunicación– y del Foro Mundial de Educación. Publica asiduamente en varios medios alternativos.
El Foro 2010 (http://www.foro2010.org) se puede resumir como un gran depósito de eventos y actividades a nivel mundial alrededor de la Cultura de la Paz, en tres dimensiones bien diferentes. La dimensión institucional girará en torno a varias reuniones auspiciadas por Naciones Unidas (3-6 de diciembre), entre miembros del grupo de alto nivel para la Alianza de Civilizaciones, la Comisión de Premios Nóbel de la Paz y los coordinadores del Decenio de la Cultura de la Paz y la No Violencia. La segunda dimensión será la académica, con 3 congresos internacionales, sobre Información y Derechos Humanos (7 y 8 de diciembre), sobre el derecho humano a la paz (9 y 10 de diciembre) y sobre memoria de la guerra, reconciliación y cultura de paz (días 14 y 15 de diciembre). Y la tercera dimensión, la de la sociedad civil, se reunirá en el Foro Mundial de Educación, Investigación y Cultura de Paz (10-13 de diciembre) donde gentes de todo el mundo desarrollarán un completo programa de actividades autogestionadas.

— La Cultura de Paz, según palabras del Presidente del Comité Organizador del Foro 2010, D. Federico Mayor Zaragoza, puede resolver la bipolaridad actual entre ricos y pobres en nuestro planeta. Pero, según su opinión, ¿qué pueden hacer los ciudadanos para contribuir a la promoción de la Cultura de la Paz en el Mundo?

En mi opinión el mayor enemigo de la Cultura de Paz, ésto es, de la instauración a nivel mundial, en las mentes y en los hábitos de todas las personas, de la paz en todas sus dimensiones como forma de pensamiento y de vida –no sólo como ausencia de guerra, sino como reacción contra la pobreza, el racismo, la violencia y la discriminación de género, la destrucción ambiental, el exterminio del campesinado, la opresión sobre pueblos indígenas, la uniformización cultural, etc.– es el propio sistema neoliberal. Y si me apuras el propio capitalismo, pues como bien dice François Houtart, diferenciar entre un capitalismo salvaje y uno benévolo no viene al caso, porque el capitalismo es benévolo cuando debe y salvaje cuando puede. Lo que necesitamos es un cambio radical en nuestro modelo de sociedad, especialmente en el norte geopolítico, y para ello la ciudadanía debe organizarse para crear y expandir en lo posible la creación de un espítitu crítico en los demás. Para combatir ese pensamiento único que si algo consiguió es la mayor desmovilización social de la historia. Yo creo, en general, en la bondad de la gente. Si esta estuviese mejor informada, si tuviese más consciencia de lo que hacen organizaciones no democráticas como el FMI, la OMC o el Banco Mundial, e incluso sus propios gobiernos, de cómo nos mienten los grandes medios de comunicación y de como todo esto afecta negativamente a la mayor parte de la población mundial, especialmente en el Sur, habría más posibilidades de crear una reacción organizada para cambiar las cosas. Los foros sociales mundiales llevan 10 años experimentando en este camino. Si bien no se ha logrado aún uno o varios sistemas alternativos al capitalismo, siguen constituyendo la mayor plataforma mundial por la justicia social y no podemos permitirnos perderla, de ahí la importancia de fomentar esa “cultura foro” que ha conseguido instaurarse por ejemplo en América Latina, donde han cambiado muchas cosas en la última década, pero no en el corazón del sistema político y económico más injusto de todos los tiempos, aquí mismo.

—La Globalización ha merecido la atención de muchos analistas (políticos, economistas, intelectuales diversos, etc.), que han estudiado este fenómeno desde diferentes enfoques. Actualmente el término Globalización es uno de los más utilizados por los Medios de Comunicación. Para Usted ¿qué significa la Globalización? ¿Por qué en un mundo tan Globalizado se habla de desarrollo humano, si cada vez el hombre encuentra menos oportunidades para éste?

Entiendo que hablamos de la globalización neoliberal o ultracapitalista –o como mencioné anteriormente, capitalista a secas–, de ese todo vale que inauguraron Ronald Reagan y Margaret Thatcher a raíz de la caída del contrapeso soviético. Fundamentalmente es la instauración, a nivel planetario y por todos los medios, de una serie de reglas de mercado –amparadas en el militarismo, la uniformización cultural destinada al consumo, el dominio de los medios de comunicación, la criminalización de los movimientos sociales, la instauración de un modo de vida esclavo, como diría Carlos Taibo, la explotación compulsiva de los recursos no renovables del planeta y la destrucción ambiental desaforada, la reducida idea de “democracia” de “occidente”, etc.– para mayor beneficio de las grandes corporaciones del Norte y si me apuras de sus gobiernos. Es un gran negocio basado en el engordar compulsivo de las macroeconomías más poderosas del mundo a costa de los recursos naturales de los demás, de las culturas de los demás, de las estructuras sociales de los demás, de los territorios de los demás y, al cabo, de las vidas de los demás. Es, sobre todo y más que nada, egoísmo en las estructuras de poder, control social en el norte y, como siempre, sangre en el sur.

Sinceramente desconfío de ese tipo de expresiones que acaban siendo dominadas por el poder, como las de desarrollo sostenible, libertad, democracia, etc. Quiero decir que lo del “desarrollo humano”, tal y como lo entiende el PNUD y los gobiernos, si bien entiendo que tiene como pretensión inicial paliar el sufrimiento de mucha gente, también es un arma de la globalización, por cuanto se trataría de reproducir nuestro pernicioso sistema social y económico en todo el planeta, y eso no es posible, ni deseable. Tiene que haber otros caminos. La pregunta sería, ¿y que es el desarrollo humano? Yo supongo que una vida digna para todos y todas, una vida sin enfermedades curables, sin hambre…, pero también una vida que respete las culturas, las lenguas, la biodiversidad, las estructuras sociales, los campesinos, los mercados locales… y eso no lo tiene en cuenta nadie en las cúpulas de la pirámide del poder al hablar de desarrollo humano. No se trata sólo de dar de comer para crear más consumidores.

—Algunas de las acciones concretas que se están tomando desde organismos internacionales como la UNESCO, NU, OCDE, OEA. .. entre otros, se centran principalmente en los ámbitos divulgativo y educativo. La educación tiene unas consecuencias enormes en el desarrollo económico y social, a su parecer, ¿Cuáles con sus pilares para afrontar los procesos de cambio en nuestra sociedad?

La educación a todos los niveles es uno, sin duda. Educación pública, formal e informal, gratuíta e universal, liberadora, fomentadora del conocimiento y no de la competencia y un largo etcétera. Y también la educación en todos los ámbitos, en el trabajo y en casa, a la hora de comprar y a la hora de vender, en los medios de comunicación y en las juntas de las asoaciaciones de vecinos… Ahora bien, no sé si es deseable que esa educación tenga en su claustro, en sus instancias decisorias, a organizaciones como la OCDE o la OEA, que al fin y a la postre no tienen la misma legitimidad que podría tener –y el “podría” está empleado con intención– UN, por ejemplo. Hai demasiados “ges” (G7, G8, G22, G20..), demasiadas agrupaciones de intereses formadas por países, demasiados lobbies que buscan sacar partido de la educación. Eso lo vemos claramente en el Estado español con la confrontación, legislatura tras legislatura, en cuestiones educativas.

Pienso que si hay una clave o un pilar fundamental para el cambio en nuestra sociedad ese no va a venir desde arriba, sino desde las demandas y exigencias –también desde las rebeliones y las insurgencias– de la sociedad civil organizada. Es necesario trabajar mucho más en el tejido de redes, en el desarrollo y potenciación de movimientos sociales, en la autonomía, la autogestión y la autoorganización de nuestras sociedades y también en los cambios a nivel personal. No todo lo tienen que hacer los gobiernos.

—En el Congreso Internacional sobre Información y Derechos Humanos organizado por la Fundación Ciencias de la Documentación y la Fundación Cultura de Paz, con el asesoramiento de la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE), que se realizará dentro del Foro 2010, llamaremos la atención sobre la idea de que es muy fácil manipular a un pueblo que está desinformado y no tiene la capacidad para acceder a una información veraz o, incluso si pudieran hacerlo, no tiene la capacidad para asimilar adecuadamente dicha información.

La manipulación de la información constituye una severa violación a los derechos humanos y mantiene a los pueblos sumisos y en la pobreza material e intelectual, por ello creemos que los Medios de Comunicación deben cumplir su función básica de describir la realidad social de una forma objetiva y veraz. En este punto salen a relucir las siguientes preguntas: ¿Cómo calificaría el poder real de los Medios en nuestra sociedad? ¿Qué puede hacerse para evitar la manipulación de la información por parte de algunos Medios?

El capitalismo y especialmente el neoliberalismo no existirían sin el control social ejercido por los medios de comunicación. Su poder –o más bien el poder de las corporaciones que los amparan– es casi ilimitado. Trabajan además con total impunidad. Y es que la globalización, el sistema más desigual conocido por la humanidad, no se discurrió sólo en términos económicos y políticos. Su éxito radica sobre todo en el control de los medios de comunicación, desde las compañías de telefonía, a las de cable, televisión, radio, estudios de cine, agencias de publicidad… Controlan todo, también la imposición de una cultura determinada, y la mayor parte están ya agrupados en trasnacionales de variada actividad controladas por las élites financieras. Según Ignacio Ramonet, en 1993 se produjeron en Europa hasta 895 fusiones de sociedades de comunicación, lo que sin duda influyó notablemente en el “éxito” de la globalización capitalista. Tanta fusión, absorción, OPA o reestructuración desvirtuó la razón de ser de estos medios, que es la de garantizar nuestro derecho a la información, de suerte que hoy son simples propagandistas, pues no sólo transmiten la información, sino que la producen, muchas veces influída, sino dirigida, por los grupos de accionistas en las líneas editoriales.

De este modo, las ondas del mundo son controladas por grandes grupos a todos los niveles, desde News Corp, Time Warner y Deutsche Telekom a Prisa. A la mayor parte de Latinoamérica la informan desde Miami, el 35% de los periódicos que circulan en el RU pertenecen a News Corporation, de Rupert Murdoch, y Silvio Berlusconi controla tres de las cuatro estaciones de radiodifusión en Italia. El propio Ramonet reflejaba no hace mucho en un artículo como hace pocos años (2005) el Grupo Socpresse, que publica unos 70 títulos (Le Figaro, L'Express, L'Expansion y decenas de diarios regionales), fue comprado por un fabricante de armas, Serge Dassault. Y se sabe que otro industrial del armamento, Arnaud Lagardère, posee el grupo Hachette, que tiene 47 revistas (Elle, Parents, Première) y diarios cómo La Provence, Nice-Matin o Corse-Presse. ¿Alguien piensa que una de estas publicaciones se va a oponer de alguna manera al negocio de las armas y la guerra?

El modelo de empresarios de diferentes sectores dominando la prensa se repite en todo el planeta. Estos medios ya no se encargan de informarnos, sino que se transformaron en empresas que sólo buscan la rentabilidad. Así, resulta imposible que un periódico perteneciente a un grupo que posee una editorial, como sucede por ejemplo con Prisa y Santiallana, informe objetivamente de un gobierno que no le concede las millonarias ganancias de introducir sus libros de texto en sus escuelas.

El objetivo, en general, ya no es el de acercarnos información veraz y contrastada, sino dirigirla para mantener el orden económico, político y social, incluso manipulándolo y ejerciendo la censura, y la autocensura en muchas ocasiones!

¿Qué puede hacerse? Bien, buscar también otras fuentes de información y valorar. Informarse cuesta mucho. Frente a esta antidemocrática apropiación de nuestro derecho a la información, de la libre expresión, queda además otro rayo de esperanza, lo que llamamos prensa alternativa, los medios que discurren los pueblos para expresarse, para levantar la voz, la voz de la humanidad. En unos años abandonamos las revistas contestatarias y pasamos a la era de internet. Ahí, en esa tela de araña sin fronteras, donde crece todos los días la resistencia, es posible que un texto que queremos difundir, si empleamos los medios adeacuados, rebote por la red de tal manera que lo lean millares de personas. Es un camino a seguir y diversificar.

—Para terminar, y según su opinión, ¿cuál debe ser la actitud de los ciudadanos ante los problemas actuales, la sociedad en la que vivimos? ¿Pueden los ciudadanos con una actitud crítica y comprometida, promover el cambio social que necesitamos en el mundo?

Pienso que ya respondí anteriormente, e implícitamente, a esta pregunta. Sin embargo añadiría que la actitud debe ser la de fomentar y potenciar el espíritu crítico a todos los niveles, la de cuestionar y analizar cualquier decisión y cualquier información, la de profundizar y priorizar la organización social, la de mantener actitudes personales coherentes, la de militar activamente en el cambio social, político, económico… y, no lo olvidemos, la de respetar sobre todas las cosas el planeta en el que vivimos. ¿Si los ciudadanos pueden? ¿Es que algún cambio social importante en la historia de la humanidad llegó sin la insurrección –que a veces implica también sufrimiento y sacrificio– de la ciudadanía? Claro que podemos, y ahora, con el sistema zozobrando en una crisis abrumadora, estamos en la mejor disposición posible para empezar el cambio. Crisis y oportunidad siempre han ido de la mano.

Fuente: http://www.documentalistas.org/secretaria/publicaciones/revista/e_manoelsantos.php



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