VIVA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER NOBEL de la PAZ 2013 ¡¡¡

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Córdoba, Argentina



19 y 20 de diciembre de 2001.-



viernes, 1 de octubre de 2010

VICTORIA ANTE el FASCIMO TERRORISTA

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El mundo|Viernes, 1 de octubre de 2010
TROPAS DE ELITE RESCATARON AL PRESIDENTE RAFAEL CORREA, SECUESTRADO POR LOS POLICIAS GOLPISTAS
“Se derramó sangre ecuatoriana inútilmente”
Unos mil policías se amotinaron en la mañana en el Regimiento de Quito en contra de una ley que recorta sus beneficios. El presidente terminó capturado. La gente salió a las calles a respaldar el gobierno. Por la noche, el desenlace.

“No voy a claudicar”, dijo con un tono emocionado el presidente Correa ante el levantamiento de los uniformados.“No habrá perdón ni olvido”, dijo un enfervorizado Rafael Correa ante una multitud tras ser rescatado por las fuerzas militares. Quito había vivido un día de caos después de que policías y algunos integrantes de las fuerzas armadas se sublevaran contra una ley impulsada por el gobierno y agredieran y secuestraran al mandatario en un hospital de la policía. Al conocerse los incidentes, la gente había salido espontáneamente a la calle a respaldar al gobierno. Con el correr de las horas había aumentado la tensión y la incertidumbre. Por la noche, comandos de elite de las fuerzas militares lograron rescatar al mandatario en medio de los choques con la policía. Hubo al menos 50 heridos a lo largo de toda la jornada.

El final fue tenso pero terminó con cánticos de alegría frente a la Casa de Gobierno. Correa tardó sólo siete minutos en llegar desde el hospital, donde estuvo por horas retenido, hasta el palacio presidencial. Desde ahí, el presidente ecuatoriano arremetió contra los sectores rebeldes. “¿Cómo pueden llamarse policías?”, se preguntó. “Se ha derramado sangre ecuatoriana inútilmente”, lamentó. Pero les advirtió a los que se levantaron que serían sancionados. “Avergüenzan a la institución policial. Tendrán que salir de las filas de la institución”, remarcó.

Cerca de mil policías se amotinaron en la mañana de ayer en el Regimiento de Quito, el principal cuartel del país. Los uniformados protestaban por la sanción de la Ley del Servicio Público, por la que se recortan algunos beneficios económicos para los integrantes de la fuerza. Después de dirigirse a los sublevados y advertirles que no daría marcha atrás con sus medidas, Correa sufrió golpes, balas de goma y gases lacrimógenos.

El jefe de Estado, que utiliza una muleta después de haber sido operado de una pierna, fue llevado al hospital de la Policía de la capital ecuatoriana. Desde allí, Correa habló con la Radio Pública y denunció que los policías intentaban introducirse en su habitación. “No voy a claudicar”, dijo con un tono emocionado. En esa entrevista, el presidente manifestó que la actitud de la policía parecía ir más allá de un simple reclamo y atribuyó la rebelión a un intento de golpe de la oposición. “Es una conspiración que se viene preparando desde hace tiempo”, añadió. Minutos después habló por la cadena Telesur el presidente venezolano. Hugo Chávez dijo que se había comunicado en varias oportunidades con su par ecuatoriano y que estaba secuestrado.

Por orden del Ejecutivo, se decretó el estado de excepción por una semana en el país.“Las Fuerzas Armadas están tomando todas las medidas dentro de la Constitución para garantizar el orden público”, declaró el ministro de Seguridad, Miguel Carvajal. El funcionario explicó que la medida habilita a los militares a salir a las calles para mantener el orden constitucional. Por su parte, el titular del Comando de las Fuerzas Armadas de Ecuador, Ernesto González, salió a confirmar su lealtad con el gobierno de Correa. El jefe militar despejó varios fantasmas y afirmó que sus compañeros de armas están subordinados a la máxima autoridad, que es el presidente de la República. El mismo Correa aclaró que de los 42 mil efectivos que tiene la Policía Nacional sólo unos dos mil mantenían una actitud que calificó como desquiciada, irracional y absurda.

Después de cinco horas sin noticias, el presidente Correa habló por radio. En esa comunicación, denunció estar secuestrado por los policías sublevados. En esas horas en las que estuvo en el centro médico, Correa recibió tres comisiones de los uniformados rebeldes. En cada encuentro, el mandatario ecuatoriano les repitió que no negociaría con ellos hasta que no depongan su actitud.

El presidente ecuatoriano no perdió la ocasión para acusar a la prensa “corrupta” por haber instigado a la rebelión policial con sus “distorsiones” de la información. “El Ministerio de Relaciones Laborales establecerá las compensaciones, eso no lo sabían. La ley ha sido súper buena, pero para que vean cómo se ha manipulado todo”, remarcó el presidente.

La ciudadanía le dio el apoyo a Correa. A primera hora de la tarde, desde el Palacio de Carondelet, pidieron a la gente que se trasladara al hospital donde estaba retenido Correa. Desde la Plaza de la Independencia, las personas se encaminaron hacia el centro médico. La policía los dispersó con balas de goma y con gases lacrimógenos. “La policía avanza y se repliega”, relató un fotógrafo ecuatoriano a este diario. El reportero estimó que cerca de unas cinco mil personas estarían en las afueras, escapando de la represión de los uniformados y de personas de civil que apuntaban contra los manifestantes, según reportó Telesur. Según informó el ministro de Seguridad Interna y Externa, Miguel Carvajal, en esos enfrentamientos habría resultado al menos una persona muerta y un número indeterminado de heridos.

El edificio donde funciona la televisión pública y la agencia estatal de noticias fue tomado momentáneamente por opositores. Uno de los que encabezó la toma, arengando por la libertad de expresión, fue el abogado del ex presidente Lucio Gutiérrez, Pablo Guerrero. Desde el oficialismo, apuntaron contra el ex mandatario derrocado en 2005 por la revuelta. El opositor acusó recibo y respondió: “El único responsable del caos que tenemos actualmente en el Ecuador es el gobierno abusivo, corrupto, prepotente de Rafael Correa”.

Por el contrario, el gobierno recibió el apoyo de la Corte Nacional de Justicia y de la Asamblea Nacional, que también fue ocupada por sectores contrarios al gobierno constitucional. La Organización de Estados Americanos (OEA), la Unasur, las Naciones Unidas, los Estados Unidos y otros gobiernos repudiaron la intentona contra el presidente Correa.


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El mundo|Viernes, 1 de octubre de 2010
TROPAS DE ELITE RESCATARON AL PRESIDENTE RAFAEL CORREA, SECUESTRADO POR LOS POLICIAS GOLPISTAS
“Se derramó sangre ecuatoriana inútilmente”
Unos mil policías se amotinaron en la mañana en el Regimiento de Quito en contra de una ley que recorta sus beneficios. El presidente terminó capturado. La gente salió a las calles a respaldar el gobierno. Por la noche, el desenlace.

“No voy a claudicar”, dijo con un tono emocionado el presidente Correa ante el levantamiento de los uniformados.“No habrá perdón ni olvido”, dijo un enfervorizado Rafael Correa ante una multitud tras ser rescatado por las fuerzas militares. Quito había vivido un día de caos después de que policías y algunos integrantes de las fuerzas armadas se sublevaran contra una ley impulsada por el gobierno y agredieran y secuestraran al mandatario en un hospital de la policía. Al conocerse los incidentes, la gente había salido espontáneamente a la calle a respaldar al gobierno. Con el correr de las horas había aumentado la tensión y la incertidumbre. Por la noche, comandos de elite de las fuerzas militares lograron rescatar al mandatario en medio de los choques con la policía. Hubo al menos 50 heridos a lo largo de toda la jornada.

El final fue tenso pero terminó con cánticos de alegría frente a la Casa de Gobierno. Correa tardó sólo siete minutos en llegar desde el hospital, donde estuvo por horas retenido, hasta el palacio presidencial. Desde ahí, el presidente ecuatoriano arremetió contra los sectores rebeldes. “¿Cómo pueden llamarse policías?”, se preguntó. “Se ha derramado sangre ecuatoriana inútilmente”, lamentó. Pero les advirtió a los que se levantaron que serían sancionados. “Avergüenzan a la institución policial. Tendrán que salir de las filas de la institución”, remarcó.

Cerca de mil policías se amotinaron en la mañana de ayer en el Regimiento de Quito, el principal cuartel del país. Los uniformados protestaban por la sanción de la Ley del Servicio Público, por la que se recortan algunos beneficios económicos para los integrantes de la fuerza. Después de dirigirse a los sublevados y advertirles que no daría marcha atrás con sus medidas, Correa sufrió golpes, balas de goma y gases lacrimógenos.

El jefe de Estado, que utiliza una muleta después de haber sido operado de una pierna, fue llevado al hospital de la Policía de la capital ecuatoriana. Desde allí, Correa habló con la Radio Pública y denunció que los policías intentaban introducirse en su habitación. “No voy a claudicar”, dijo con un tono emocionado. En esa entrevista, el presidente manifestó que la actitud de la policía parecía ir más allá de un simple reclamo y atribuyó la rebelión a un intento de golpe de la oposición. “Es una conspiración que se viene preparando desde hace tiempo”, añadió. Minutos después habló por la cadena Telesur el presidente venezolano. Hugo Chávez dijo que se había comunicado en varias oportunidades con su par ecuatoriano y que estaba secuestrado.

Por orden del Ejecutivo, se decretó el estado de excepción por una semana en el país.“Las Fuerzas Armadas están tomando todas las medidas dentro de la Constitución para garantizar el orden público”, declaró el ministro de Seguridad, Miguel Carvajal. El funcionario explicó que la medida habilita a los militares a salir a las calles para mantener el orden constitucional. Por su parte, el titular del Comando de las Fuerzas Armadas de Ecuador, Ernesto González, salió a confirmar su lealtad con el gobierno de Correa. El jefe militar despejó varios fantasmas y afirmó que sus compañeros de armas están subordinados a la máxima autoridad, que es el presidente de la República. El mismo Correa aclaró que de los 42 mil efectivos que tiene la Policía Nacional sólo unos dos mil mantenían una actitud que calificó como desquiciada, irracional y absurda.

Después de cinco horas sin noticias, el presidente Correa habló por radio. En esa comunicación, denunció estar secuestrado por los policías sublevados. En esas horas en las que estuvo en el centro médico, Correa recibió tres comisiones de los uniformados rebeldes. En cada encuentro, el mandatario ecuatoriano les repitió que no negociaría con ellos hasta que no depongan su actitud.

El presidente ecuatoriano no perdió la ocasión para acusar a la prensa “corrupta” por haber instigado a la rebelión policial con sus “distorsiones” de la información. “El Ministerio de Relaciones Laborales establecerá las compensaciones, eso no lo sabían. La ley ha sido súper buena, pero para que vean cómo se ha manipulado todo”, remarcó el presidente.

La ciudadanía le dio el apoyo a Correa. A primera hora de la tarde, desde el Palacio de Carondelet, pidieron a la gente que se trasladara al hospital donde estaba retenido Correa. Desde la Plaza de la Independencia, las personas se encaminaron hacia el centro médico. La policía los dispersó con balas de goma y con gases lacrimógenos. “La policía avanza y se repliega”, relató un fotógrafo ecuatoriano a este diario. El reportero estimó que cerca de unas cinco mil personas estarían en las afueras, escapando de la represión de los uniformados y de personas de civil que apuntaban contra los manifestantes, según reportó Telesur. Según informó el ministro de Seguridad Interna y Externa, Miguel Carvajal, en esos enfrentamientos habría resultado al menos una persona muerta y un número indeterminado de heridos.

El edificio donde funciona la televisión pública y la agencia estatal de noticias fue tomado momentáneamente por opositores. Uno de los que encabezó la toma, arengando por la libertad de expresión, fue el abogado del ex presidente Lucio Gutiérrez, Pablo Guerrero. Desde el oficialismo, apuntaron contra el ex mandatario derrocado en 2005 por la revuelta. El opositor acusó recibo y respondió: “El único responsable del caos que tenemos actualmente en el Ecuador es el gobierno abusivo, corrupto, prepotente de Rafael Correa”.

Por el contrario, el gobierno recibió el apoyo de la Corte Nacional de Justicia y de la Asamblea Nacional, que también fue ocupada por sectores contrarios al gobierno constitucional. La Organización de Estados Americanos (OEA), la Unasur, las Naciones Unidas, los Estados Unidos y otros gobiernos repudiaron la intentona contra el presidente Correa.


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El mundo|Viernes, 1 de octubre de 2010
LOS PRESIDENTES DE LA REGION LLEGARON A BUENOS AIRES PARA APOYAR A CORREA
La Unasur reaccionó sin fisuras
La Presidenta recibió en la Cancillería a sus pares de América del Sur y a la madrugada dijo: “Podemos celebrar que (Rafael) Correa ha sido liberado”. En el encuentro debatían si viajar hoy a Quito para reforzar ese respaldo.
Por Nicolás Lantos

Los presidentes de Perú (Alan García), Uruguay (Pepe Mujica), Bolivia (Evo Morales) y Chile (Sebastián Piñera).“Podemos celebrar que el presidente (Rafael) Correa ha sido liberado. La situación en Ecuador se encuentra bajo control”, dijo la presidenta Cristina Fernández al abrir el encuentro con sus pares de América del Sur, que de urgencia llegaron a Buenos Aires para condenar el fallido golpe en Quito. La Presidenta y su marido, Néstor Kirchner, secretario general de la Unasur, siguieron desde temprano los acontecimientos y se comunicaron con sus pares de toda la región para coordinar una asamblea extraordinaria: ante la dificultad de hacerla en Quito, finalmente se decidió llevarla a cabo en la capital argentina, aunque se evaluaba que los mandatarios viajaran hoy a dar su apoyo al presidente Rafael Correa, que también ocupa la titularidad pro témpore de la organización continental. Además, manifestaron su repudio a la maniobra golpista y el total apoyo a las autoridades ecuatorianas.

“Sudamérica no puede tolerar bajo ningún aspecto que los gobiernos elegidos democráticamente se vean vistos presionados y amenazados por sectores que no quieren perder privilegios y prebendas”, se plantó desde temprano Néstor Kirchner, a través de un comunicado en el que transmitió el “compromiso y la más absoluta solidaridad del bloque regional” con Rafael Correa frente a la “sublevación al orden constitucional de sectores corporativos de las fuerzas de seguridad” ecuatorianas. “Sería un gravísimo retroceso para la región que volviéramos a aquellas épocas en que las minorías imponían sus decisiones por el uso de la fuerza –agregó–. El voto popular es el único camino legítimo para la toma de decisiones en nuestras sociedades.”

En el mismo sentido, poco después Cristina Fernández hizo lo propio a través de otro texto, en el cual reafirma que la República Argentina “condena” y “rechaza de manera categórica la sublevación de fuerzas militares y policiales que ponen en riesgo las instituciones democráticas en Ecuador”. La Presidenta sostuvo que “América latina no acepta más ataques a la democracia ni intentos de burlar la voluntad popular que se manifiesta en las urnas” y que “la Argentina estará al frente de la defensa de la democracia y los derechos humanos junto con los países hermanos de la Unasur y Mercosur”. Dicho y hecho, a primera hora de la tarde Fernández decidió levantar su agenda oficial para dedicarse a preparar el encuentro con sus pares.

Pronto se comunicó por teléfono con los mandatarios de la Unasur, que se plegaron a la propuesta: aunque la idea original era hacer el encuentro en Quito, para garantizar con la presencia de los presidentes la democracia ecuatoriana, la falta de garantías de que se darían las condiciones necesarias para el encuentro llevaron a que se decidiera realizarlo en Buenos Aires. Al convite sólo faltaron el paraguayo Fernando Lugo, por problemas de salud (está afrontando sesiones de quimioterapia para combatir un tumor), y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que se excusó por la cercanía de los comicios presidenciales en su país, que se llevarán a cabo el domingo. Ambos fueron representados por sus respectivos vicecancilleres.

En el ínterin, la Presidenta también pudo encontrar telefónicamente a Correa, que permanecía retenido. Fernández aseguró que encontró a su par “sereno” y “seguro” y que el ecuatoriano le ratificó que se encontraba “secuestrado” pero que no se dejaría “doblegar”. Luego, a primera hora de la noche, se dirigió al Palacio San Martín para esperar la llegada de las delegaciones. El primero en llegar fue el uruguayo José Mujica, que aterrizó en Aeroparque su helicóptero minutos después de las 21. Lo siguieron el boliviano Evo Morales, el peruano Alan García y el chileno Sebastián Piñera, al filo de la medianoche. Con más horas de viaje de por medio, el colombiano José Manuel Santos y el venezolano Hugo Chávez llegarían ya entrada la madrugada de hoy.

Aunque el hermetismo previo a la cumbre extraordinaria era muy fuerte, mientras se esperaba la llegada de los representantes de los miembros de la Unasur para tomar una decisión se barajaba la posibilidad de que hoy, a primera hora, sólo si las condiciones lo permitían, todos se trasladaran a Quito. Así lo confirmó, antes de ingresar al Palacio San Martín, el canciller Héctor Timerman.


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El mundo|Viernes, 1 de octubre de 2010
LA ORGANIZACION CONDENA EL “INTENTO DE GOLPE DE ESTADO” EN ECUADOR Y LLAMA A EVITAR LA VIOLENCIA
Firme repudio de los países de la OEA
El secretario general, José Miguel Insulza, se mostró satisfecho por haber alcanzado “en tiempo record” una resolución que unifica las posturas de la mayoría de sus miembros. Insulza estuvo en contacto telefónico con Correa.

Durante el levantamiento de las fuerzas policiales contra las medidas tomadas por Correa.La Organización de Estados Americanos (OEA) reaccionó con firmeza e inusitada rapidez para repudiar el “intento de golpe de Estado” registrado en Ecuador, y mostró su apoyo unánime al gobierno de Rafael Correa. En una fugaz reunión extraordinaria del Consejo Permanente, de apenas una hora y media de duración y convocada a petición de la misión de Ecuador, los países miembros aprobaron una resolución que repudia “cualquier intento de alterar la institucionalidad democrática” en el país.

Además, el documento resuelve “respaldar decididamente al gobierno constitucional del presidente Rafael Correa en su deber de preservar el orden institucional, democrático y el estado de derecho”. El proyecto de resolución fue presentado por Perú y apoyado por las delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Canadá, Costa Rica, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, además de todos los países del Caribe anglófono.

En declaraciones a la prensa al término de la reunión, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se mostró satisfecho por haber alcanzado “en tiempo récord” una resolución que unifica las posturas de la mayoría de los países del continente y deseó que la organización muestre “la misma unidad” que durante la crisis vivida el año pasado en Honduras.

“Estamos de acuerdo en que es un intento de golpe de Estado sin ninguna duda”, dijo Insulza durante la sesión. “Afortunadamente, aún es un golpe que está tratando de ocurrir, y debemos impedir que se consume actuando rápidamente.”

El secretario general, quien habló por teléfono con Correa tras la intentona golpista, mostró su voluntad de “tratar de asistir” al encuentro de miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), minutos antes de que se convocara una reunión de urgencia de presidentes de ese organismo para anoche en Buenos Aires, Argentina.

En la sesión extraordinaria celebrada ayer en la OEA, los países hicieron “un enérgico llamado” a la fuerza pública de la nación andina “a evitar todo acto de violencia que pueda exacerbar una situación de inestabilidad política” tras escuchar el discurso de condena de los hechos por parte de la misión de Ecuador.

Su embajadora ante la OEA, María Isabel Salvador, aseguró que las acciones tomadas por los policías y militares que protestan por un proyecto de ley para eliminar incentivos salariales “no pueden de ninguna manera considerarse como simples actos gremiales o de protesta pública”.

El rechazo más contundente fue el encabezado por las delegaciones de Venezuela, Bolivia y Paraguay, que no dudaron en afirmar que lo ocurrido en Quito es “un golpe de Estado” y exigieron una actuación más rauda que la desplegada por la organización hemisférica en el caso de Honduras. La representante interina de Venezuela, Carmen Velázquez, confirmó que el presidente Hugo Chávez conversó telefónicamente con Correa. “Estamos ante un golpe de Estado en proceso”, sentenció Velázquez. “Esta organización debe estar atenta y no ser sorprendida como ya ocurrió el año pasado en Honduras.”

La embajadora de Estados Unidos ante la OEA, Carmen Lomallin, destacó que el gobierno de Barack Obama hace una “condena tajante de los hechos” que llevaron a Ecuador a declarar el estado de excepción. “Apoyamos al gobierno democrático de Ecuador e instamos al secretario general a expeditar la resolución de este conflicto en la forma más democrática posible”, dijo Lomallin, en un anuncio muy esperado por sus colegas dada la ambigüedad que caracterizó las primeras declaraciones de Estados Unidos tras el golpe militar contra Manuel Zelaya en Honduras.


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