VIVA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER NOBEL de la PAZ 2013 ¡¡¡

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Córdoba, Argentina



19 y 20 de diciembre de 2001.-



viernes, 9 de diciembre de 2011

MODELO PRK

¡¡¡ VIVA  CRISTINA FERNANDEZ KIRCHNER ¡¡
MODELO ECONOMICO del PERONISMO REVOLUCIONARIO KIRCHNERISTA ARGENTINO

Una distinción sorprendente para el país
En 2010, el producto interno bruto (PIB) calculado bajo la metodología de homogeneización de poder adquisitivo (PPA) nos adjudicaba el orden 22º en el mundo. Salvador Treber.
09/12/2011 00:01 | Salvador Treber* ..La convocatoria e integración de nuestro país al selectivo Grupo de los 20 nos sorprendió inicialmente. Pero, luego de consultar el Anuario Estadístico del Banco Mundial , los datos que este proporciona nos permitieron advertir que esa iniciativa era consecuencia de una correcta y objetiva ponderación.

En 2010, el producto interno bruto (PIB) calculado bajo la metodología de homogeneización de poder adquisitivo (PPA) nos adjudicaba el orden 22º entre las 187 economías relevadas.

La posterior proyección hasta 2016 nos ubica un escalón más arriba (21º), pero todo esto está referido a un solo indicador, que permite hacer un ordenamiento por volumen total productivo anual.

Ello se refuerza al haber aparecido en un trabajo especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hasta 2016, en el tercer lugar entre las economías con mayor ritmo de crecimiento para el último tramo, inmediatamente después de China e India; lo cual, obviamente, no es poco.

No obstante, todo ello no podía hacer olvidar que en 2008 había un núcleo de 33 países en la cúspide universal, caracterizados por sus más elevados niveles de ingresos por habitante con un promedio –o sea, por cada uno de los 1.069 millones de seres que viven en ellos– de 39.687 dólares.

Nuestro país se encontraba, en ese contexto, compartiendo el agrupamiento de los identificados como de “ingresos medios”, con 13.990 dólares per cápita; es decir, equivalente al 35,3 por ciento de los situados en primer nivel.

Los datos posteriores eran muy favorables, a punto tal que se supone que para 2016 llegaremos, en este aspecto, a 21.674 dólares (+54,9 por ciento); pese a ello, por estar a “media tabla”, no colma plenamente los objetivos buscados.

Un ranking nuevo y más integral. A fines de octubre pasado, se dio a conocer el Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2011, que emite anualmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), desde 1990 en adelante.

Su elaboración toma en cuenta tres facetas que promedia para extraer sus conclusiones. Ellas son: esperanza de vida al nacer; promedio de años de escolaridad, ligado a la perspectiva de ascenso en los años inmediatos posteriores; y la renta per cápita.

En función del resultado que arroje la combinación de dichos indicadores, confeccionan una tabla de méritos que se encasillan entre cero (0), que señala la peor condición en esas facetas, y uno (1), que constituye el máximo óptimo posible.

El superior mérito que le reconoce es que está respaldado por coeficientes reales e indiscutibles, que excluyen la menor posibilidad de que sean modificados mediante apreciaciones subjetivas de ninguna especie. En consecuencia, en todos los foros especializados del planeta, sin duda, es el más respetado de los informes.

Dado que incluye a 187 países de los cinco continentes, se ha convertido en la más importante e idónea fuente de ponderación, tanto en términos absolutos (de cada país) como relativos (en comparación con los demás); aunque en la Argentina, hasta el momento, es bastante reducida la información y uso, incluso en los ámbitos académicos.

Según sus autores, 47 de ellos componen el grupo distinguido como de “mayor desarrollo humano” que, obviamente, encabezan los 33 antes referidos.

La “novedad” es que al nuestro lo coloca en el rango 45°, inmediatamente después de Chile (44º), y ambos son los dos mejores y únicos de toda América latina reconocidos en tales condiciones.

No menos importante para valorarlo en forma debida es tener en cuenta que México está en el puesto 57º, mientras que nuestro poderoso vecino, Brasil, surge relegado a un lejano 84º lugar.

En la cima de este selecto conjunto se ubica Noruega, con un coeficiente de 0,943 –bastante cercano a la perfección– y ocupan los lugares inmediatos siguientes Australia, Holanda, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Canadá.

Cabe señalar que recién en 20º lugar aparece Francia, seguida por España (23º) e Italia (24º).

Como era de suponer, los 10 más rezagados están situados en la subregión más pobre del orbe –África subsahariana– cerrando la tabla, en el escalón 187º, la República Democrática del Congo, con apenas 0,286.

En este caso, nos adjudican un muy buen índice (0,797) que, de por sí, valoriza el significado pues está sólo un 15,5 por ciento debajo de la máxima graduación.

Evaluación anexa significativa. En forma adicional, se ha confeccionado el llamado “índice de desarrollo humano ajustado por desigualdad” (IDHD), para cuya elaboración se introduce como variable esencial el grado de discriminación de sexo en función de la viabilidad de acceso a los servicios de salud, educación y condiciones de inserción en el mercado de trabajo por causales de género y franjas de edades.

Los resultados destacan en primer lugar a Suecia, Holanda, Dinamarca, Suiza y Finlandia, que superan a las economías más poderosas.

La Argentina, así evaluada, cae al lugar 67º, dado que el indicador se reduce a 0,641.

En este aspecto, hay mucho por hacer para mejorar.

El informe nos adjudica un índice de esperanza de vida de 75,9 años; un promedio de 9,3 años de escolaridad y un producto per cápita de 14.527 dólares (apenas 3,8 por ciento superior al calculado por el Banco Mundial para 2008).

Nuestra muy preocupante pérdida de rango está especialmente signada por una elevada tasa de mortalidad materna (70 cada 100 mil nacidos vivos), que contrasta con apenas 26 que registra Chile, pese a que, respecto del PIB, gasta en el rubro un 29,5 por ciento menos.

Es evidente que tan diversos resultados están fincados en diferencias de eficiencia y responsabilidad de todos los involucrados.

Otro factor relevante es la alta tasa de fecundidad adolescente, pues el 5,69 por ciento de jovencitas que tienen entre 15 y 19 años son madres de, por lo menos, un hijo, situación que se agrava debido a que hasta que estos cumplen 5 años fallece el 1,4 por ciento de ellos.

Por contraste, el 78 por ciento de las parejas recurre a métodos anticonceptivos y el 95 por ciento es asistido en los partos por personal especializado, mientras que el 97,7 por ciento está alfabetizado.

La sociedad argentina, frente a tales realidades, debe exigir un mayor compromiso de todos sus miembros; de manera muy especial, de los servicios asistenciales, los cuerpos médicos y sus auxiliares, los cuales deben ponerse a la altura de las circunstancias.

*Profesor de posgrado de FCE de la UNC
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