VIVA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER NOBEL de la PAZ 2013 ¡¡¡

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Córdoba, Argentina



19 y 20 de diciembre de 2001.-



domingo, 14 de octubre de 2012

TODO SOBRE EL TRIUNFO POPULAR EN VENEZUELA

¡¡¡ VIVA CRISTINA FERNANDEZ KIRCHNER NOBEL DE LA PAZ  2013 ¡¡



 

Portada :: Venezuela 

    08-10-2012 

 

 

 

El pueblo venezolano derrota a la oligarquía y al imperialismo

 

 

Luciano Wexell Severo

Rebelión

 

 

 

 

En la madrugada del lunes 8 de octubre, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela anunció la nueva victoria de Hugo Chávez. El resultado electoral confirmó todas las previsiones de los últimos meses y demuestra un progresivo aumento del apoyo popular al proceso de transformaciones sociales venezolano. Según el primer boletín del CNE, con el 90% de las urnas contabilizadas, Chávez obtuvo 7.440.082 (54,4%). El pueblo venezolano escribió otra bella página de su historia al derrotar al candidato de la oligarquía, de los grandes medios de comunicación y del imperialismo estadunidense. Y eso sería memorable aunque fuese por un voto. Pero la victoria fue por más de un millón de votos. La abstención fue de solamente un 19,1%, una de las más bajas de las últimas décadas. El principal opositor Capriles Radonski, del Movimiento Primero Justicia (MPJ), tuvo 6.151.544 votos (45%).

 

El objetivo de este artículo es llamar la atención para el avance de la participación política y demostrar que hay una tendencia creciente de ampliación del apoyo popular a Chávez desde su primera elección en 1998. En 13 años, el país tuvo diversas elecciones y referendos de consulta abierta. El actual presidente disputó y ganó las contiendas de 2001, 2006 y ahora 2012.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1998, Chávez enterró el llamado Pacto de Punto Fijo. Pese a la resistencia de la oligarquía venezolana, que en aquel entonces todavía concentraba el poder sobre la empresa Petróleo de Venezuela S.A. (PDVSA), vinieron abajo 40 años de alternancia de los partidos Acción Democrática (AD) y Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) en el Palacio de Miraflores. Chávez ganó las elecciones con un 56,2% ( 3.674.021 de votos) contra un 43,8% ( 2.864.343 de votos ) de los demás candidatos .



 

Pocos meses después, el mandatario cumplió una de sus antiguas propuestas y convocó un referendo popular sobre la posibilidad de elegir una Asamblea Constituyente con funciones de elaborar una nueva Carta Magna. Ese referendo fue aprobado en abril de 1999 con el 87,7% (3.630.666 de votos). Posteriormente se convocó la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, cuando los partidarios de Chávez obtuvieron el 66% de los votos y eligieron el 90% de los parlamentares. En diciembre del mismo año, el proyecto de Constitución fue sometido a un nuevo referendo y aprobado con el 71,8%, equivalentes a 3.301.475 de votos.

 

A continuación, fueron convocadas para julio del año 2000 las llamadas mega-elecciones generales, ocasión en la cual Chávez fue nuevamente vencedor, ahora bajo la Constitución de 1999, con el 59,8% (3.757.773 de votos). El Polo Patriótico, bloque chavista, conquistó el 58% de los cargos de la nueva Asamblea Nacional. Los electores demostraron nuevamente su rechazo con relación a los partidos políticos tradicionales, que obtuvieron resultados bastante modestos: AD alcanzó 33 diputados (el 16,1% de los votos) mientras COPEI eligió seis (el 5,3%). Por primera vez en su historia, los dos partidos juntos alcanzaron solamente el 21,4% del total de votos.

 

La Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela es una de las pocas del mundo que establece la posibilidad de suspensión de mandatos del Poder Ejecutivo después de cumplida la mitad del ejercicio. Ese instrumento creó una oportunidad sin precedentes para que una parcela insatisfecha de la población, un 20% de los electores, pueda convocar referendos con el objetivo de interrumpir mandatos y convocar nuevas elecciones. Bajo amparo de esa norma, en agosto de 2004 fue realizado un referendo que ratificó a Chávez en la Presidencia con 5.800.629 de votos (59,1%) contra 3.989.008 de votos (40,6%).

 

En diciembre de 2005 fueron realizadas elecciones parlamentarias. Frente a la visible victoria abrumadora de las fuerzas bolivarianas, la oposición intensificó –a través de sus medios comunicacionales– una campaña en contra del Poder Electoral, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y sus reglas. El grupo opositor reivindicó la eliminación de las máquinas capta-huellas, exigió que se contaran los votos manualmente uno a uno y casi pidió que se les regalaran 500 mil votos de ventaja antes de abrir la primera urna. Consciente de su derrota y resuelta a no reconocerla, la oposición hizo otra maniobra inaudita: se fugó de los sufragios, alegando inseguridad y falta de garantías de elecciones limpias. Después, los derrotados acusaron al gobierno de concentrar el 100% de los diputados de la Asamblea Nacional, del Parlamento Latinoamericano y del Parlamento Andino.

 

En las elecciones presidenciales de 2006, el margen de votos pro-Chávez continuó ampliándose. El candidato bolivariano obtuvo 7.309.080 votos (62,8%) mientras la oposición sumó 4.321.072 votos (37,2%). El candidato opositor con más votos fue el entonces gobernador del estado Zulia -y hoy prófugo de la Justicia, Manuel Rosales, quien obtuvo el 36,9%. Rosales había sido miembro del partido Acción Democrática (AD), pero en 1999 fundó la agrupación “Un Nuevo Tiempo”. El día 12 de abril de 2002, cuando el golpe de Estado en Venezuela, fue al Palacio para firmar el decreto de posesión del empresario golpista Pedro Carmona, El Breve.

 

En 2007, 2008 y 2009 hubo otras tres elecciones que pueden enriquecer este análisis. Deben notarse las grandes diferencias entre elecciones presidenciales, sufragios regionales y referendos nacionales. Es evidente que la participación tiende a ser mucho más amplia en las primeras. Además, en las elecciones presidenciales se expresa efectivamente el apoyo o el repudio a un candidato específico, mientras que en las demás, dichas voluntades no se reflejan de forma totalmente clara y absoluta. En los comicios regionales, por ejemplo, puede ser que los ciudadanos no logren asociar un determinado candidato bolivariano con la figura de Chávez y con la Revolución. Es decir, hay estados y municipios en los cuales el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) perdió la elección sin que eso signifique que Chávez perdería si fuera candidato.

 

La propuesta de Reforma Constitucional de 2007 fue la primera y única derrota electoral de Chávez. De manera poco planificada, el gobierno intentó aprovechar el elevado índice de popularidad del proyecto bolivariano para quemar etapas. Propuso la modificación de 69 de los 350 artículos de la Carta Magna de 1999. La iniciativa fue derrotada: 50,7% (4.379.392 de votos) contra 49,3% (4.504.354 de votos). Una diferencia de menos de 125 mil votos en un universo de casi 17 millones de aptos a votar. La expectativa de la oposición estaba basada en esa victoria apretada contra la Reforma, no exactamente contra Chávez. Por un lado, la oposición relacionó su victoria en la Reforma con un rechazo a Chávez. Por otro lado, es posible suponer que casi 3 millones de partidarios de Chávez no asociaron la Reforma con el presidente. La abstención fue del 45% y se puede decir que en ese día los chavistas simplemente no fueron a votar.

 

En noviembre de 2008, ocurrieron nuevos comicios regionales, en 22 de las 23 gobernaciones y en las 327 alcaldías venezolanas. Las elecciones confirmaron de nuevo la amplia supremacía de las fuerzas bolivarianas. Aunque el voto continúe siendo optativo en el país, no obligatorio, el sufragio presentó un índice de abstención del 35%, uno de los menores de la historia de las disputas regionales del país. Había 16.699.576 inscritos en el registro electoral, número que aumentó mucho desde 2003, con la Misión Identidad. En el período del Punto   Fijo muchos pobres no tenían documentos, lo que reducía la abstención y encubría la pobreza, el analfabetismo y otros indicadores económicos y sociales.

 

Los resultados post-2008 demuestran que el mapa nacional continuó “ teñido de rojo ” , ahora con el PSUV como principal agremiación: ganó en 17 de los 22 estados en disputa (un 77,3% del total) y en 265 de las 327 alcaldías (un 81% del total). La base de apoyo a Chávez superó los 5,7 millones de votos. Otra vez vale recordar que una cosa es votar por un candidato del partido de Chávez y otra cosa, distinta, es votar por él. La oposición (UNTC y MPJ, acompañados por lo que todavía queda de AD, COPEI, URD, MAS, Causa Я y Podemos) ha mantenido más o menos el mismo número de votos de los últimos procesos electorales (4,5 millones en 2007).

 

Aún sobre las elecciones de 2008, cabe resaltar que la oposición conservó el poder en las gobernaciones de Nueva Esparta (Isla Margarita) y Zulia, además de haber conquistado los importantes estados Miranda, Carabobo y Táchira (los últimos dos por un margen muy pequeño de votos), así como la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Hay otros seis puntos importantes: 1) el ex-vicepresidente de la República y gobernador Diosdado Cabello fue derrotado en el estado Miranda por Henrique Capriles Radonski; 2) el ex-ministro Aristóbulo Istúriz perdió las elecciones de la Alcaldía Mayor para Antonio Ledezma (ex-AD); 3) el ministro Jesse Chacón fue derrotado en la popular parroquia Petare para un candidato del partido Primero Justicia (ambos obtuvieron mucho menos votos que las abstenciones); 4) un 55,3% de los votos totales de la oposición provienen de los estados Zulia, Carabobo, Miranda y Caracas (las áreas de mayor producción industrial); 5) los estados Zulia y Táchira tienen alta relevancia geopolítica por tener cerca de 700 kilómetros de frontera con Colombia; y 6) Manuel Rosales, el prófugo, ganó con un 60% la alcaldía de Maracaibo, que era gobernada por el PSUV.

 

Pese a los tropiezos, el resultado expone una victoria de Hugo Chávez y las fuerzas nacionalistas. Uno de los primeros acontecimientos posteriores al triunfo fue el rescate de la discusión sobre la relección presidencial. El tema era crucial para la continuidad del proceso bajo liderazgo de Chávez. El articulo 230 de la Constitución de 1999 preveía que: “ El periodo presidencial es de seis años. El presidente o presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida de inmediato y una sola vez para un nuevo periodo ” . La Asamblea Nacional aprobó y el Consejo Nacional Electoral convocó un referendo popular para la aprobación o no de una Enmienda Constitucional. En medio a las discusiones, la propuesta fue ampliada, abarcando la posibilidad de reelección también para gobernadores, alcaldes y diputados (nacionales y regionales).

 

El día 15 de febrero de 2009, 6.310.482 venezolanos votaron por el “ Sí ” , que obtuvo 54,8% de los votos validos. El “ No ” , que aglutinaba los partidarios de la oposición, alcanzó 5.193.839 de votos (45,1%). Mientras Chávez obtuvo 7,3 millones de votos en las elecciones presidenciales del 2006, su propuesta para poder postularse a la relección por tiempo indefinido tuvo 6,3 millones. Ese resultado puede ser interpretado de diversas formas. Una es que había gente que apoyaba Chávez pero no estaba de acuerdo con la posibilidad de relección indefinida. Otra conclusión posible es que una cantidad de partidarios de Chávez no hayan dado la debida importancia al referendo y a la propuesta de relección. Una tercera interpretación, la asumida por la oposición, argumenta que entre 2006 y 2009 Chávez ha perdido cerca de 1 millón de seguidores.

 

El nuevo triunfo del presidente, en 2012, amplía el horizonte de transformaciones estructurales de Venezuela. El gobierno ha fortalecido el papel del Estado en la economía, con mayor poder para planificar e implementar políticas, buscando intervenir – con creciente participación popular – en los principales medios de producción. Internamente, el petróleo ha financiado la estructuración y el fortalecimiento del mercado nacional, con un proceso soberano de industrialización (distinto a la industrialización dependiente y asociada a las transnacionales, llevada a cabo a partir de los años sesenta por Rómulo Betancourt y Nelson Rockefeller), la creación de nuevas empresas básicas e importantes obras de infraestructura.

 

Paulatinamente, los recursos que antes habían sido canalizados para las compañías petroleras o hacia cuentas bancarias de la élite privilegiada, fueron transformados en herramienta del Estado para combatir la pobreza y la economía rentista, improductiva e importadora. Externamente, los recursos del petróleo han sido utilizados como instrumento para la integración latinoamericana y caribeña, así como para el impulso a la construcción de un mundo multipolar. Venezuela ha asumido una nueva posición en sus relaciones internacionales: intenta diversificar su producción y sus exportaciones; diversificar los orígenes y los destinos del intercambio, no dependiendo comercialmente de un país comprador o un país proveedor.

 

La gran victoria de Chávez abre las puertas, por lo menos hasta 2019, para un camino largo hacia la consolidación de un país independiente, soberano e industrializado. El gran espectáculo democrático de todos los venezolanos debería ser suficiente para abrir los ojos de los desinformados. Debería ser suficiente para ridiculizar a los grandes medios de comunicación, que niegan lo que es innegable. Ganó Chávez, de nuevo. Ganó la democracia en Venezuela. Los derrotados fueron la élite liberal y privatizadora, las transnacionales del petróleo y del gas, los poderosos medios de comunicación. Junto a los perdedores, por detrás de ellos, están la CIA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

 

 

 

 

* Luciano Wexell Severo es profesor   de   Economía,   Integración   y   Desarrollo   en   la   Universidad   Federal   de   la   Integración   Latino-Americana,   Brasil.   Doctorando   en   Economía   Política   Internacional   en   la   Universidad   Federal   de   Río   de   Janeiro   (UFRJ).   Autor   del   libro “ Economía   venezolana   1899-2008,   La   lucha   por   el   petróleo   y   la   emancipación ” .

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Portada :: Venezuela 

    08-10-2012 

 

 

 

Un triunfo esperado, gratificante, alentador

 

 

Aram Aharonian

Rebelión

 

 

 

 

Latinoamérica sigue respirando sin sobresaltos: en las inmaculadas elecciones presidenciales venezolanas, el presidente Hugo Chávez fue reelecto para un tercer mandato, impidiendo la restauración neoliberal alentada desde Estados Unidos y varios países europeos y avivando, una vez más, el proceso integrador de la región.

 

El triunfo bolivariano es un aliento para aquellos que en Latinoamérica y el mundo buscan salida a la crisis del neoliberalismo: sí se puede luchar contra el capitalismo. “Venezuela ha cambiado. La lucha de clases (ocultada por la historia tradicional) que se inició desde el mismo siglo XVI, hoy día está culminando: la antigua hegemonía de la cultura burguesa está siendo suplantada por una contrahegemonía de la clase popular”, dice el historiador y antropólogo Mario Sanoja Obediente.

 

Seguramente el análisis de los guarismos compruebe que la oposición derechista y ultraderechista del pasado ha logrado calar sectores de las clases medias e incluso a sectores populares. Sectores que gracias a la Revolución Bolivariana no tienen como preocupación principal comer, acceder a la educación y a la salud y tener techo propio.

 

Entre los logros en los 14 años de gobierno bolivariano, se pueden sumar la reducción de la pobreza y del desempleo, la eliminación del analfabetismo, la consecución de un alto nivel de desarrollo humano, un acceso gratuito al sistema de salud y a una red eficiente de alimentos, y la ubicación del país como el quinto en matrícula universitaria.

 

Hoy las preocupaciones de muchos son las de las clases medias urbanas latinoamericanas: la inseguridad, la corrupción y la ineficiencia e ineficacia del aparato burocrático. Jesse Chacón, ex ministro del Interior y ahora director de una encuestadora, señala que en Venezuela el contrato social se rompe en el ’89, con el Caracazo, cuando la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes estaba en 6. En una década pasó de seis a 37 y en 2009 estaba en 44.

 

“El Estado creyó algo que no es cierto: si disminuyes la pobreza, disminuye la violencia. Del ’99 al 2009 la pobreza se redujo a la mitad y la pobreza extrema del 27 por ciento bajó al siete por ciento, sin embargo, la violencia no decreció. Las medidas neoliberales de los noventa desarticularon la estructura social. Es un tema de veinte años de deterioro del campo simbólico que no se resuelve fácilmente”, indicó Chacón.

 

Del análisis de los resultados saldrá también el rumbo que emprenderá el nuevo período –el tercero- del gobierno bolivariano bajo la conducción de Hugo Chávez, porque en el aparato existe una tendencia dispuesta a negociar con la oposición de derecha.

 

El propio Chávez –siempre magnánimo en la victoria- dijo dos días antes de las elecciones: “Yo estoy dispuesto a abrir las compuertas, estas puertas de Miraflores, a tomar nuevas iniciativas de diálogo, a nombrar comisiones de diálogo con los distintos sectores de la vida económica (…) El socialismo del siglo XXI es democracia. Nosotros no estamos hablando de la dictadura del proletariado; no”.

 

Hay muchos perdedores. Entre ellos, la prensa comercial nacional e internacional que, cartelizadamente, quisieron crear un clima de violencia y de eventual fraude. La oposición no tendrá derecho a quejarse (aunque sin duda lo hará), pues controla la gran mayoría de los medios de información de masas, que mienten, manipulan, insultan e intentan imponer imaginarios colectivos virtuales, bien alejado de la realidad real.

 

El civismo fue absoluto, la violencia no apareció en ningún rincón del país durante el acto electoral. Uno de los mayores triunfos del bolivarianismo es haber convertido al ciudadano en sujeto de política (tradicionalmente fue objeto), como eslabón imprescindible para soñar con una democracia no declamativa sino participativa.

 

La próxima batalla

 

Asegura el sociólogo argentino-mexicano Guillermo Almeyra que la campaña de Chávez fue antes que nada de aparato y reforzará, por lo tanto, al aparato chavista, que está muy por detrás del radicalismo del presidente. “Eso es particularmente peligroso en el caso de que en las futuras elecciones del 16 de diciembre (de gobernadores de los estados) la oposición burguesa consiga aprovechar el desprestigio de los candidatos chavistas para conquistar el control de posiciones claves en el aparato estatal que hoy están en manos del gobierno”.

 

Seguramente retornará a los medios comerciales el tema de la enfermedad del presidente (su rendimiento, su eventual incapacidad), buscando la desestabilización, quizá el camino antidemocrático que una buena parte de la oposición no ha archivado aún, sabiéndose incapaz de acceder al poder por las vías electorales . En esta revolución bolivariana, Chávez no solo tiene el rol protagónico sino un papel irremplazable y hoy por hoy no hay sucesor ni plan posChávez.

 

La elección de gobernadores, a su vez, estará marcado por el resultado de las elecciones en Estados Unidos y enmarcada por la crisis del neoliberalismo a escala mundial. Algunos expertos alertan que una caída de la producción mundial reducirá el precio del petróleo y, por lo tanto, dificultará los planes sociales y económicos del chavismo en Venezuela, en la Unasur, el Mercosur y un encarecimiento de los alimentos que el país importa.

 

“Con Estados Unidos estamos siempre dispuestos a mejorar las relaciones (…) ojalá con el próximo gobierno y ojalá sea el de Obama, como ya lo dije, podamos nosotros rehacer el diálogo con los Estados Unidos”, señaló el presidente Chávez este sábado.

 

Destacó asimismo que Venezuela tiene una gran relevancia en el mundo, pues es la primera reserva de crudo del planeta. "Cuando se acabe el petróleo en casi todo el mundo, que podría ocurrir quizá a finales de este siglo (...), quedarán cinco países todavía con reservas importantes: Rusia, Irán, Arabia Saudí, Irak y Venezuela", detalló. "Esto da a Venezuela una importancia especial desde hace un siglo", agregó.

 

Recordó, asimismo, que todos los presidentes del país que pretendieron tomar las riendas del negocio petrolero fueron derrocados: Cipriano Castro, Isaías Medina, Carlos Delgado, Rómulo Gallegos y él mismo. "La causa fundamental: el petróleo, porque los países poderosos de Occidente necesitan ese petróleo”.

 

Señaló que su gobierno también es adversado desde Occidente porque representa "lo que algunos llaman el mal ejemplo de Venezuela", es decir, "un país que es capaz de levantarse" contra el neoliberalismo. "Hemos demostrado muchas cosas sin el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), libres y soberanos, y acosados por todos esos poderes", comentó.

 

La oposición

 

La nueva caída significará que nuevos reacomodos se producirán en la oposición venezolana, antes o después de las elecciones de gobernadores, luego del giro táctico producido tras la caída en las presidenciales de 2006, con el abandono –al menos discursivo- de la vía violenta y la adopción de una estrategia anclada en la dura crítica de la gestión de gobierno, y la reapropiación de algunas de las principales ideas-fuerza del chavismo originario.

 

Seguramente el nuevo discurso se base en la necesidad de reconciliación nacional, que cuenta con el agrado del Departamento de Estado estadounidense, de ONGs internacionales o trasnacionales e, incluso, con el beneplácito de sectores académicos y una parte de la dirigencia chavista.

 

En tiendas chavistas el desafío será avanzar en el proyecto hacia el Socialismo del Siglo XXI, lo que supone la necesidad de una nueva forma de hacer política, eliminando de cuajo la “dedocracia” y la representación, para avanzar en la participación popular y protagónica, que incluye, sin lugar a dudas, la elección de las candidatos desde el poder comunal, desde las bases.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Portada :: Venezuela 

    07-10-2012 

 

 

 

Por qué no entendemos a Chávez

 

 

Pascual Serrano

Público

 

 

"La presidencia de Chávez ha estado jalonada de constantes embestidas mediáticas que han resonado en todo el mundo -y mucho más en España- en torno a auténticos montajes informativos, manipulaciones o irrelevancias"

 

 

 

 

En abril de 2008, algunos meses antes de que estallara la crisis económica en la que ahora estamos instalados, la prensa española informaba con profusión de un informe anual del BBVA presentado ante la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos, en el que advertía sobre los riesgos de la situación económica venezolana. Meses después era esa comisión estadounidense la que demostraba su falta de control de la situación económica de su país, mientras que el gobierno venezolano concedía 236,7 millones de dólares para 1.547 proyectos socioproductivos comunitarios. Han pasado más de cuatro años y la situación económica que ha colapsado ha sido la del país del banco que hacía ese informe y de los medios que tan diligentemente lo difundían.

 

En cuanto a Venezuela, es hoy el segundo país latinoamericano en recibir jóvenes españoles que encuentran allí trabajo y su gobierno entregó el pasado año 146.022 viviendas a los sectores más humildes. Trabajo y vivienda, dos de los principales problemas que las encuestas señalan como prioritarios para los españoles, resulta que se están afrontando mejor en el país que nuestra banca -tan necesitada de rescate- decía que presentaba riesgos en su situación económica.

 

La crisis económica, del mismo modo que ha mostrado la falsedad del discurso de nuestra boyante economía, ha permitido correr el velo de gran parte de las mentiras en torno a Venezuela y el gobierno de Hugo Chávez. Por eso ahora resulta que mientras nos anunciaban exiliados venezolanos que decían que huían a Miami, nuestros jóvenes deben buscar empleo en Venezuela.

 

Y es que revolución bolivariana ha sido el proceso político del que más se ha (des)informado de forma diametralmente opuesta a lo que estaba sucediendo. Si el público español hubiera tomado nota sistemáticamente de forma contraria a lo que le decían los medios de comunicación, hubiera tenido una idea más acertada de la realidad que creyéndoles.

 

Ya casi nadie lo recordará, pero el 31 de mayo la práctica totalidad de la prensa internacional anunciaba que a Hugo Chávez le quedaban dos meses de vida según "una fuente altamente respetada y cercana a Chávez, que conoce su estado y su historial médico". La presidencia de Chávez ha estado jalonada de constantes embestidas mediáticas que han resonado en todo el mundo -y mucho más en España- en torno a auténticos montajes informativos, manipulaciones o irrelevancias.

 

Durante todo el año previo al referéndum de la reforma constitucional se estuvo diciendo que se postulaba como presidente vitalicio cuando sólo pretendía poder presentarse a la reelección, del mismo modo que lo puede hacer el presidente español. Publicaron que desde su antiamericanismo había prohibido la Coca-Cola cuando las autoridades sanitarias venezolanas lo que no autorizaron fue el edulcorante que se utilizaba en la modalidad Zero, también prohibido en Estados Unidos y Canadá. Nos contaban que prohibía los Simpson, cuando el organismo regulador lo que sencillamente planteó fue el cambio de horario en una televisión privada. La ciudadanía española está convencida de que Chávez ha expropiado de forma autoritaria las empresas pero lo único que sucedía es que su administración se dedicaba a comprar acciones en Bolsa, como cualquier capitalista, en sectores estratégicos de telefonía, eléctricas y banca para tener un Estado fuerte, tal y como había en España antes de las privatizaciones de Felipe González y José María Aznar. El presidente venezolano expuso en la ONU durante veinte minutos una propuesta de reforma para hacerla más democrática y cambiar su sede, y sólo nos enteramos de que empezó su intervención diciendo "huele a azufre". Le vimos en televisión cantar una ranchera pero no cómo informaba en ese mismo acto de la inauguración de cientos de consultorios médicos.

 

El gobierno de Chávez ha demostrado, como pocos fenómenos internacionales, el deterioro y el patetismo al que pueden llegar los medios de comunicación. Y lo que es peor, el abandono que sufren los ciudadanos por parte de empresas informativas y poderes públicos que impiden su derecho a recibir información veraz.

 

Por ello, la mayoría de los españoles se asombran de sus victorias electorales y de la probable de este 7 de octubre. Porque son muchos los intereses económicos que se dan cita en nuestros medios para que no comprendamos lo que sucede ni en Venezuela ni en el mundo.

 

Fuente: http://www.publico.es/internacional/443505/por-que-no-entendemos-a-chavez

 

 

 

 

 

 

Portada :: Venezuela 

    06-10-2012 

 

 

 

¿Por qué Chávez?

 

 

Jean-Luc Mélenchon e Ignacio Ramonet

La Jornada

 

 

 

 

Hugo Chávez es, sin duda, el jefe de Estado más difamado en el mundo. Al acercarse la elección presidencial del 7 de octubre, esas difamaciones se tornan cada vez más infames, tanto en Caracas como en Francia y en otros países. Atestiguan la desesperación de los adversarios de la revolución bolivariana ante la perspectiva (que las encuestas parecen confirmar) de una nueva victoria electoral de Chávez.

 

Un dirigente político debe ser valorado por sus actos, no por los rumores vehiculados en su contra. Los candidatos hacen promesas para ser elegidos: pocos son los que, una vez en el poder, las cumplen. Desde el principio, la promesa electoral de Chávez fue muy clara: trabajar en beneficio de los pobres, o sea –en aquel entonces–, la mayoría de los venezolanos. Y cumplió su palabra.

 

Por eso, este es el momento de recordar lo que está verdaderamente en juego en esta elección, ahora cuando el pueblo venezolano se alista para votar. Venezuela es un país muy rico, por los fabulosos tesoros de su subsuelo, en particular sus hidrocarburos. Pero casi todas esas riquezas estaban acaparadas por las elites políticas y las empresas trasnacionales. Hasta 1999, el pueblo sólo recibía migajas. Los gobiernos que se alternaban, democratacristianos o socialdemócratas, corruptos y sometidos a los mercados, privatizaban indiscriminadamente. Más de la mitad de los venezolanos vivía por debajo del umbral de pobreza (70.8 por ciento en 1996).

 

Chávez hizo que la voluntad política prevaleciera. Domesticó los mercados, detuvo la ofensiva neoliberal y posteriormente, mediante la implicación popular, hizo que el Estado se reapropiara los sectores estratégicos de la economía. Recuperó la soberanía nacional. Y con ella, ha procedido a la redistribución de la riqueza, en favor de los servicios públicos y de los olvidados.

 

Políticas sociales, inversión pública, nacionalizaciones, reforma agraria, casi pleno empleo, salario mínimo, imperativos ecológicos, acceso a la vivienda, derecho a la salud, a la educación, a la jubilación… Chávez también se dedicó a la construcción de un Estado moderno. Ha puesto en marcha una ambiciosa política del ordenamiento del territorio: carreteras, ferrocarriles, puertos, represas, gasoductos, oleoductos.

 

En materia de política exterior, apostó por la integración latinoamericana y privilegió los ejes sur-sur, al mismo tiempo que imponía a Estados Unidos una relación basada en el respecto mutuo… El impulso de Venezuela ha desencadenado una verdadera ola de revoluciones progresistas en América Latina, convirtiendo este continente en un ejemplar islote de resistencia de izquierdas alzado en contra de los estragos del neoliberalismo.

 

Tal huracán de cambios ha volteado las estructuras tradicionales del poder y acarreado la refundación de una sociedad que hasta entonces había sido jerárquica, vertical, elitesca. Esto sólo podía desencadenar el odio de las clases dominantes, convencidas de ser los legítimos dueños del país. Son estas clases burguesas las que, con sus amigos protectores de Washington, vienen financiando las grandes campañas de difamación contra Chávez. Hasta llegaron a organizar –en alianza con los grandes medios que les pertenecen– un golpe de Estado, el 11 de abril de 2002.

 

Estas campañas continúan hoy día y ciertos sectores políticos y mediáticos europeos se encargan de corearlas. Asumiendo –lamentablemente– la repetición como si fuera una demostración, los espíritus simples acaban creyendo que Hugo Chavez estaría encarnando un régimen dictatorial en el que no hay libertad de expresión.

 

Pero los hechos son tozudos. ¿Alguién ha visto un régimen dictatorial ensanchar los límites de la democracia en vez de restringirlos? ¿Y otorgar el derecho de voto a millones de personas hasta entonces excluidas? Las elecciones en Venezuela sólo ocurrían cada cuatro años, Chávez organiza más de una por año (14 en 13 años), en condiciones de legalidad democrática, reconocidas por la ONU, la Unión Europea, la OEA, el Centro Carter, etcétera.

 

Chávez demuestra que se puede construir el socialismo en libertad y democracia. Y convierte incluso ese carácter democrático en una condición para el proceso de transformación social. Chávez ha probado su respeto al veredicto del pueblo, renunciando a una reforma constitucional rechazada por los electores vía referéndum en 2007. No es casual que la Foundation for Democratic Advancement (FDA), de Canadá, en un estudio publicado en 2011, situara entonces a Venezuela en el primer lugar de los países que respetan la justicia electoral.

 

El gobierno de Hugo Chávez dedica 43.2 por ciento del presupuesto a las políticas sociales. Resultado: la tasa de mortalidad infantil ha sido dividida por dos. El analfabetismo, erradicado. El número de docentes, multiplicado por cinco (de 65 mil a 350 mil). El país presenta el mejor coeficiente de Gini (que mide la desigualdad) de América Latina. En su informe de enero de 2012, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal, un organismo de la ONU) establece que Venezuela es el país suramericano que –junto con Ecuador–, entre 1996 y 2010, ha logrado la mayor reducción de la tasa de pobreza. Finalmente, el instituto estadunidense de sondeos Gallup ubica al país de Hugo Chávez como la sexta nación más feliz del mundo.

 

Lo más escandaloso, en la actual campaña de difamación, es pretender que la libertad de expresión esté constreñida en Venezuela. La verdad es que el sector privado, hostil a Chávez, controla allí ampliamente los medios de comunicación. Cada cual puede comprobarlo. De 111 canales de televisión, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. Con la particularidad de que la parte de la audiencia de los canales públicos no pasa de 5.4 por ciento, mientras que la de los privados supera 61 por ciento... Mismo escenario para los medios radiales. Y 80 por ciento de la prensa escrita está en manos de la oposición, siendo los dos diarios más influyentes –El Universal y El Nacional–, adversos al gobierno.

 

Nada es perfecto, por supuesto, en la Venezuela bolivariana –¿dónde existe un régimen perfecto?–. Pero nada justifica esas campañas de mentiras y de odio. La nueva Venezuela es la punta de lanza de la ola democrática que, en América Latina, ha barrido con los regímenes oligárquicos de nueve países, apenas caído el Muro de Berlín, cuando algunos vaticinaban el fin de la historia y el choque de las civilizaciones como horizontes únicos para la humanidad. La Venezuela bolivariana es una fuente de inspiración de la que nos nutrimos, sin ceguera, sin inocencia. Con el orgullo, sin embargo, de estar del buen lado de la barricada y de reservar los golpes para el malévolo imperio de Estados Unidos, sus tan estrechamente protegidas vitrinas del Cercano Oriente y dondequiera reinen el dinero y los privilegios. ¿Por qué Chávez despierta tanto resentimiento en sus adversarios? Indudablemente porque, tal como lo hizo Bolívar, ha sabido emancipar a su pueblo de la resignación. Y abrirle el apetito por lo imposible.

 

Jean-Luc Mélenchon e Ignacio Ramonet, respectivamente: copresidente del Partido de izquierda, diputado europeo; presidente de la asociación Mémoire des Luttes (Memoria de las Luchas), presidente honorífico de Attac.

 


 

Portada :: Venezuela 

    07-10-2012 

 

 

 

Elecciones venezolanas: Una auténtica elección

 

 

James Petras

Rebelión

 

 

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

 

 

 

 

Introducción

 

El domingo 7 de octubre, los votantes venezolanos decidirán si siguen apoyando al presidente actual, Hugo Chávez, o se decantan por el candidato de la oposición, Henrique Capriles Radonski. Será una elección entre dos programas y dos sistemas sociales situados en las antípodas: Chávez reclama un aumento de la titularidad pública de los medios de producción y de consumo, un incremento del gasto social en programas asistenciales, una mayor participación popular en las instituciones locales, una política exterior independiente basada en una mayor integración latinoamericana, un aumento de la fiscalidad progresiva, la defensa de la sanidad pública y programas educativos gratuitos y la propiedad pública de la producción petrolera. En el otro extremo, Capriles representa a los partidos y a la élite que apoyan la privatización de las empresas públicas, se oponen a la sanidad y a los programas educativos y de prestaciones sociales puestos en marcha por el actual gobierno y defienden las políticas neoliberales favorables a ampliar el papel del capital privado, extranjero y local, y su control de la economía. Aunque Capriles afirma ser partidario de lo que él denomina "el modelo brasileño" de "mercados libres y bienestar social", sus seguidores políticos y sociales son y han sido fuertes defensores de los tratados de libre comercio con EE.UU., la restricción del gasto social y una fiscalidad regresiva. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, los electores venezolanos tienen en sus manos la posibilidad de realizar una auténtica elección y no solo de tomar una decisión cosmética: los dos candidatos representan clases sociales bien diferenciadas, poseen visiones sociopolíticas divergentes y cuentan con distintos aliados internacionales. Chávez está con América Latina, se opone al imperialismo norteamericano allá donde se manifieste y es un defensor incondicional de la autodeterminación y de la integración latinoamericana. Capriles Radonski está a favor de los tratados de libre comercio con EE.UU., se opone a la integración regional, apoya las intervenciones norteamericanas en Oriente Medio y es un defensor acérrimo de Israel. Durante la campaña electoral, como era previsible, todos los medios de comunicación norteamericanos han estado saturados de propaganda contraria a Chávez y favorable a Capriles, llegando incluso a predecir una "victoria" del protegido de Washington, o al menos un resultado apretado.

 

Las predicciones propagandísticas de los medios y de los expertos se basan exclusivamente en fragmentos selectivos de encuestas de dudosa fiabilidad y en comentarios vertidos durante la campaña. Pero lo peor de todo es la ausencia absoluta de cualquier tipo de debate serio sobre el legado histórico y los rasgos estructurales que forman el contexto esencial de esta elección trascendental.

 

 

 

 

Legado histórico

 

Cuando se produjo la primera victoria electoral de Chávez en 1998, la economía y la sociedad venezolanas llevaban casi un cuarto de siglo cayendo en picado, con corrupción generalizada, inflación galopante, disminución de la riqueza y aumento de la deuda, delincuencia, pobreza y desempleo.

 

Las protestas masivas que se desarrollaron a finales de los ochenta y comienzos de los noventa culminaron en la masacre de miles de habitantes de los suburbios, un fallido golpe de Estado y una desilusión general con el sistema político bipartidista. Se privatizó la industria petrolera; la riqueza del petróleo hizo medrar a una élite empresarial que iba de compras a la "Quinta Avenida", invertía en apartamentos en Miami, acudía a clínicas privadas para estiramientos faciales e implantes mamarios y enviaba a sus hijos a escuelas exclusivas para asegurar la transmisión intergeneracional del poder y el privilegio. El país era un baluarte del proyecto norteamericano para el Caribe, América Central y del Sur. Venezuela estaba polarizada socialmente pero el poder político era monopolio de dos o tres partidos que competían por el apoyo de las diversas facciones de la élite gobernante y de la embajada norteamericana.

 

El saqueo económico, la regresión social, el autoritarismo político y la corrupción propiciaron la victoria electoral de Hugo Chávez en 1998 y con ella todo un cambio gradual en las política públicas, favorable a la transparencia política y las reformas institucionales, que marcó un giro hacia una mayor equidad social.

 

El fallido golpe de Estado militar-empresarial de abril de 2002, apoyado por Estados Unidos, y el fracaso del cierre patronal de los directivos petroleros de diciembre 2002 a febrero 2003 (el "paro petrolero") marcaron un hito en la historia política y social de Venezuela. El asalto violento movilizó y radicalizó a millones de trabajadores y habitantes de los suburbios que se echaron a la calle a defender la democracia y que presionaron a Chávez para que "girara hacia la izquierda". La derrota del golpe de Estado y del cierre patronal capitalista (apoyado por EE.UU.) fue la primera de una serie de victorias populares que abrieron la puerta a amplios programas sociales en el ámbito de la salud, la vivienda y las necesidades educativas y alimentarias de millones de venezolanos. Como consecuencia de su participación en el golpe de Estado, la clase dirigente venezolana y norteamericana sufrió pérdidas significativas de personal estratégico en el ejército, la burocracia de los sindicatos y la industria del petróleo.

 

Capriles fue uno de los líderes del golpe, a la cabeza de una banda de matones que asaltó la embajada cubana, y un colaborador activo del paro petrolero que paralizó temporalmente toda la economía nacional.

 

Tras el golpe y el paro petrolero se celebró un referéndum, financiado por Estados Unidos, que pretendía la revocatoria de Chávez y tuvo un estrepitoso fracaso. Las derrotas de la derecha reforzaron las tendencias socialistas del gobierno, debilitaron la oposición de las élites y enviaron a los Estados Unidos de misión a Colombia, gobernada por el presidente narcoterrorista Uribe, en busca de un aliado militar para desestabilizar y derrocar al régimen desde el exterior. Aumentó la tensión en la frontera, las bases norteamericanas se multiplicaron hasta siete y los escuadrones de la muerte colombianos cruzaron la frontera. Pero la región al completo cerró filas contra una invasión norteamericana, bien por principios, o bien por miedo a que los conflictos armados pudieran salpicar por encima de las fronteras.

 

Este legado histórico de los gobiernos autoritarios y los triunfos de Chávez está profundamente grabado en las mentes y las conciencias de todos los venezolanos que se preparan para votar en las elecciones de este domingo. El historial de hostilidad profunda de las élites ante cualquier resultado democrático que favorezca a la mayoría popular y la defensa por parte de las masas de su "presidente socialista" se ven reflejados en la profunda polarización política del electorado y la mutua antipatía u "odio de clase" que se filtra en la cobertura de la campaña electoral. Para las masas, se trata de elegir entre los abusos del pasado y los avances actuales, la movilidad social ascendente y las mejoras materiales en el nivel de vida; en las clases alta y media adinerada reina un gran resentimiento por la pérdida relativa de poder, privilegios, prestigio y preferencias personales. Las pérdidas relativas sufridas por las élites derechistas han alimentado un resentimiento que conlleva peligrosas connotaciones para la democracia en el caso de que perdieran las elecciones y de políticas revanchistas en el caso de que las ganaran.

 

 

Configuración institucional

 

Que la élite derechista no controle el gobierno no quiere decir que carezca de una fuerte base institucional de poder. El 80 por ciento del sector bancario y financiero está en manos privadas, al igual que la mayor parte de la manufactura de servicios y una proporción importante del comercio al por menor y al por mayor. La oposición cuenta asimismo con ciertas simpatías dentro de la burocracia pública, la Guardia Nacional y el ejército, y todos estos funcionarios apoyan de forma activa o pasiva a los grupos políticos derechistas. El núcleo social de la derecha se encuentra en las asociaciones empresariales, financieras y de terratenientes, y la derecha controla aproximadamente una tercera parte de los alcaldes y gobernadores y más del cuarenta por ciento de los diputados nacionales. Las principales multinacionales europeas y norteamericanas del petróleo tienen una cuota minoritaria importante en el sector.

 

Asimismo, la derecha mantiene el monopolio de los medios impresos y cuenta con una audiencia mayoritaria en radio y televisión, a pesar de los avances gubernamentales. El gobierno, por su parte, ha ganado influencia gracias a la nacionalización de bancos (un 20 por ciento del sector), su cuota de la industria minera y metalúrgica, unas cuantas plantas procesadoras de alimentos y una base de apoyo sustancial en el sector agrícola, que le proporcionan los beneficiarios de la reforma agraria.

 

El gobierno ha ganado la confianza de los empleados del sector público y los trabajadores de la industria petrolera, de los servicios sociales y del sector de la vivienda y de la asistencia. Parece que goza de un fuerte apoyo en un ejército y una policía constitucionalistas. Asimismo, ha creado medios de comunicación de masas y ha promovido toda una red de emisoras de radio comunitarias.

 

La mayor parte de los sindicatos y asociaciones de campesinos respaldan al gobierno. Pero su verdadera fuerza se encuentra en las organizaciones comunitarias cuasi-institucionales enraizadas en los extensos asentamientos urbanos y encuadradas en las diferentes "misiones sociales".

 

Desde el punto de vista del poder monetario, el gobierno cuenta con las sustanciosas ganancias del petróleo para financiar programas de impacto social a corto y medio plazo, contrarrestando eficazmente las influencias del sector privado y de los grupos "de base" que actúan de forma abierta o encubierta financiados por fundaciones norteamericanas, ONG y "agencias de ayuda". En resumen, a pesar de las enormes derrotas políticas del pasado y de décadas de mal gobierno y corrupción, la derecha retiene una base institucional poderosa para disputar los grandes avances socioeconómicos del gobierno de Chávez y organizar una agresiva campaña electoral.

 

Las dinámicas sociales y la campaña presidencial

 

La clave para el triunfo en la reelección de Chávez es mantener la atención en los temas socioeconómicos: los programas de sanidad y educación universal, el enorme plan de viviendas públicas puesto en marcha, los supermercados subvencionados por el Estado, la mejora del transporte público en las áreas más densamente pobladas. Cuanto mayor sea la polarización social nacional entre la élite empresarial y las masas, menos probable es que la derecha pueda aprovechar la desafección popular hacia las autoridades locales corruptas e ineficientes. Cuanto mayor sea el nivel de solidaridad social entre los trabajadores asalariados y los informales, menos probable será que la derecha pueda apelar a las aspiraciones de estatus de los trabajadores y empleados que han visto mejorada su situación y han accedido a estilos de vida de clase media, curiosamente durante el periodo de prosperidad inducido por Chávez.

 

La campaña de Chávez se basa en la promesa de continuidad de la prosperidad social, el mantenimiento de la movilidad social ascendente y de las oportunidades, un llamamiento a mejorar la sensibilidad frente a la igualdad social y la justicia... y cuenta con un sólido 40 por ciento del electorado listo para ir a las barricadas por su Presidente. Capriles atrae a diversos grupos contradictorios: un sólido núcleo del 20 por ciento del electorado, compuesto por las élites bancaria, empresarial y, especialmente, la agraria, junto con sus respectivos empleados, directivos y profesionales, que anhelan un retorno al pasado neoliberal, a una época en que la policía, el ejército y las agencias de inteligencia mantenían a los pobres confinados en sus barrios de chabolas y el tesoro del petróleo fluía hasta sus cofres. El segundo de los grupos que se ven atraídos por Capriles es el de los profesionales y los pequeños empresarios temerosos de la expansión del sector público y de la "ideología socialista" que, sin embargo, deben su prosperidad a los créditos baratos, el aumento de la clientela y el gasto público. Los hijos e hijas de este sector próspero son los "activistas" que ven en la caída del gobierno de Chávez una oportunidad de retomar el poder y el prestigio que pretenden haber tenido antes de la "revuelta de masas". La abierta adhesión de Capriles al neoliberalismo y al golpe militar de 2002 y sus fuertes lazos con la élite empresarial, Washington y sus homólogos derechistas de Colombia y Argentina hacen confiar a la clase media en que su promesa de mantener las misiones sociales de Chávez es pura demagogia por motivos tácticos electorales.

 

El tercer grupo, con el que Capriles no cuenta pero que le resulta vital para conseguir un resultado respetable, es de la clase media baja y los pobres urbanos de las pequeñas ciudades de provincias. Ante ellos, Capriles se presenta como un seguidor "progresista" de las misiones sociales de Chávez, para poder atacar la ineficiencia y las irregularidades de los funcionarios y administradores locales y la inseguridad pública. La hiperactividad de Capriles, su demagogia populista y sus intentos de explotar el descontento local le aseguran algunos votos de las clases bajas, pero sus relaciones con la clase alta y su largo historial de agresivo apoyo al autoritarismo de derechas ha impedido que las masas se pusieran de su lado.

 

Por su parte, Chávez esta haciendo hincapié en sus enormes logros sociales, una década espectacular de crecimiento elevado, disminución de las desigualdades (el índice más bajo de América Latina) e índices muy elevados de satisfacción popular con el gobierno. Los fondos para los programas sociales de Chávez han sabido aprovechar un año de recuperación económica tras la recesión mundial (5 % de crecimiento previsto para 2012), precios del petróleo de tres dígitos y un entorno político regional favorable, por lo general, que incluye una tremenda mejora en las relaciones bilaterales con Colombia.

 

 

 

 

Correlación de fuerzas a escala internacional, regional, nacional y local

 

El gobierno de Chávez se ha visto enormemente beneficiado por unos precios mundiales muy favorables para su principal producto de exportación: el petróleo. Además, el Estado ha aumentado sus ingresos mediante oportunas expropiaciones y subida de los royalties y de los impuestos, así como de nuevos acuerdos de inversión con capital extranjero alternativo a pesar de la oposición de algunas corporaciones multinacionales norteamericanas.

 

Washington, involucrado hasta los huesos en los conflictos que mantiene en los países musulmanes ricos en petróleo, no se encuentra en posición de organizar ningún boicot contra Venezuela, uno de sus principales y más fiables proveedores. Su última iniciativa importante para propiciar un "cambio de régimen" fue el paro petrolero organizado por los directivos de PDVSA, la compañía venezolana de petróleos, en 2002-2003, que fracasó estrepitosamente y provocó el despido de casi todos los "asesores" norteamericanos y la radicalización de una política nacionalista con el petróleo.

 

Las iniciativas del gobierno norteamericano para aislar internacionalmente al régimen de Chávez no han rendido frutos; Rusia y China han aumentado su comercio y sus inversiones, al igual que otra docena de países europeos, de Oriente Medio y Asia. La recesión que sufre la Unión Europea y la desaceleración de la economía norteamericana y mundial no son un buen caldo de cultivo para los sentimientos favorables a cualquier tipo de restricción de los lazos económicos con Venezuela.

 

Especial importancia ha tenido la llegada al poder de regímenes de centro-izquierda en Sudamérica, el Caribe y América Central, favorables al aumento de los lazos económicos y diplomáticos con Venezuela y a una mayor integración regional. Por el contrario, el respaldo de la administración Obama a los golpes de Estado de Honduras y Paraguay, así como las políticas neoliberales y los tratados de libre comercio promovidos por Washington han perdido el apoyo en la región. En resumen: la correlación de fuerzas internacional y regional ha sido muy favorable al gobierno de Chávez y la influencia dominante de Washington ha declinado.

 

Colombia, uno de los últimos baluartes de las iniciativas norteamericanas para derrocar a Chávez, ha dado un giro repentino a su política hacia Venezuela. Tras el cambio de régimen, del presidente Uribe al presidente Santos, Colombia ha firmado acuerdos de comercio y de inversiones con Venezuela por valor de miles de millones de dólares, así como alianzas diplomáticas y militares, alcanzando una especie de "coexistencia pacífica". A pesar del reciente tratado de libre comercio firmado con EE.UU. y del mantenimiento de las bases norteamericanas en el país, Colombia ha rechazado (al menos en la presente coyuntura) participar conjuntamente en cualquier intervención militar o política auspiciada por Estados Unidos o en cualquier campaña de desestabilización.

 

La influencia política norteamericana en Venezuela se basa fundamentalmente en la canalización de recursos financieros y el asesoramiento de sus clientes electorales. A causa de la disminución de aliados regionales externos y la pérdida de influencia en el ejército venezolano y las fuerzas paramilitares colombianas, Washington se ha centrado ahora en sus clientes electorales. Mediante importantes transferencias financieras, ha conseguido imponer un candidato único entre grupos opositores bien dispares, fabricando una ideología de "centrismo" moderado para camuflar las tendencias neoliberales de extrema derecha de Capriles, al tiempo que contrataba a cientos de agitadores y organizadores "comunitarios" para explotar la sustancial brecha que separa las promesas programáticas de Chávez de la aplicación incompetente e ineficiente de dichas políticas que realizan los funcionarios locales.

 

La debilidad estratégica del gobierno de Chávez se encuentra en el ámbito de lo local, en la incapacidad de los administradores de mantener el suministro de electricidad y de agua corriente. En el ámbito internacional, regional y nacional, la correlación de fuerzas favorece a Chávez. Washington y Capriles intentan compensar la fuerza regional de Chávez atacando sus programas regionales de asistencia, afirmando que está desviando recursos al extranjero en lugar de atender los problemas de casa. Pero Chávez ha asignado enormes recursos a infraestructuras y gasto social; el problema no es el envío de fondos al exterior, sino la mala administración de los funcionarios chavistas locales, muchos de ellos acostumbrados al clientelismo de personalidades y partidos del pasado. En cuanto al aumento de la delincuencia y la escasa imposición de la ley, le costarían a Chávez algo más que unos cuantos votos si no fuera porque los mismos índices de criminalidad están presentes en el estado de Miranda, donde Capriles ha gobernado los últimos cuatro años.

 

 

 

 

El resultado electoral

 

A pesar de las enormes mejoras que ha aportado el gobierno de Chávez a las clases bajas y el sólido apoyo con que cuenta entre los pobres, la emergente clase media producto de la era Chávez tiene expectativas de un mayor consumo y una menor delincuencia e inseguridad; intentan distanciarse de los pobres y aproximarse a los más acomodados: sus ojos miran hacia arriba y no hacia abajo. El entusiasmo, tras doce años en el poder, se ha debilitado pero el temor de las masas a una reversión neoliberal pone límites al electorado potencial que Capriles pueda atraer. A pesar de la delincuencia y de la ineficacia y corrupción de los funcionarios, la era Chávez ha sido un periodo extremadamente favorable para la clase baja y los sectores empresarial, comercial y financiero. Y este año, 2012, no es ninguna excepción. Según datos de la ONU, el índice de crecimiento de Venezuela (5 %) es superior al de Argentina (2 %), Brasil (1,5 %) y México (4 %). El consumo privado ha sido el principal promotor del crecimiento gracias al incremento de los mercados de trabajo, del crédito y de la inversión pública. La inmensa mayoría de los venezolanos, incluyendo a algunos sectores empresariales, no votarán contra un gobierno en ejercicio que ha generado una de las recuperaciones económicas más rápidas del hemisferio. El pasado derechista radical de Capriles y su actual proyecto encubierto podría generar conflictos de clase, inestabilidad política, deterioro económico y un clima desfavorable para los inversores internacionales.

 

Probablemente Washington no favorecería un golpe de Estado o una campaña de desestabilización tras las elecciones si Capriles pierde por un margen significativo. La popularidad de Chávez, las leyes sobre prestaciones sociales, las ganancias materiales y el crecimiento dinámico de este año le aseguran una victoria por un margen de 10 puntos. Chávez conseguirá el 55 % de los votos y Capriles el 45 %. Washington y sus acólitos derechistas planean consolidar su organización y prepararse para las elecciones al Congreso del próximo diciembre. La idea es ir "ocupando las instituciones" con el fin de paralizar las iniciativas del ejecutivo y frustrar el intento de Chávez de seguir adelante con una economía socializada. El talón de Aquiles del gobierno se encuentra precisamente en el ámbito local y estatal. Los funcionarios incompetentes y corruptos deberían ser sustituidos por dirigentes locales eficientes y controlados por la comunidad, capaces de poner en marcha los programas inmensamente populares de Chávez. Y Chávez debería prestar mucha más atención a la política y la administración local para poder igualar allí sus éxitos en política exterior. El hecho de que la derecha sea capaz de juntar medio millón de manifestantes en Caracas no se basa en el atractivo ideológico de un pasado ruinoso y golpista, sino en su habilidad para sacar partido de las quejas crónicas de carácter local que no han sido solucionadas: delincuencia, corrupción, apagones y cortes de agua.

 

En la elección de octubre 2012 no solo está en juego el bienestar del pueblo venezolano sino el futuro de la integración y la independencia latinoamericana y la prosperidad de millones de personas que dependen de la ayuda y la solidaridad de Venezuela.

 

Una victoria de Chávez proporcionará una plataforma para la rectificación de un proyecto social básicamente progresivo y la continuación de una política exterior antiimperialista. Su derrota proporcionaría a Obama –o a Romney- un trampolín para relanzar los programas neoliberales y militaristas existentes antes de la era Chávez, durante la infame década Clinton (los noventa) de expolio, saqueo, privatizaciones y pobreza.

 

 

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

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    06-10-2012 

 

 

 

Razones para apoyar a Hugo Chávez

 

 

Ramón Trujillo

Rebelión

 

 

 

 

Peter Ustinov mostró al Diablo enfadado con Dios porque, según le decía, la gente le confundía con él constantemente. Quizá, si no existieran las factorías de opinión pública de los grandes medios de comunicación, el Diablo imaginado por Ustinov habría estado de mejor humor.

 

En cualquier caso, sin los grandes medios de comunicación, quien sí tendría motivos para andar aún de mejor humor es el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. En 2008, cuando la CNN anunció que el presidente venezolano “ sacaría los tanques a la calle ” , si la oposición ganaba las elecciones, Chávez pidió a la corresponsal en Caracas que emitiera su declaración completa. Pues había dicho que, “ si la oposición ganaba gobernaciones ” y trataba “ de convertir estados en bases para el golpismo, la violencia y el separatismo, pues yo tendría que sacar los tanques ” . Chávez tampoco prohibió Los   Simpson , como contó la prensa internacional, cuando las autoridades venezolanas exigieron que se emitiera fuera del horario infantil.

 

En 2007, El   País acusó a Chávez de rearmarse “ hasta los dientes ” y El   Mundo tituló: “ Chávez realizará la mayor inversión con fines bélicos de los dos últimos años en Latinoamérica ” . Según señala el periodista Pascual Serrano, en su libro Desinformación , el gasto militar de Venezuela era el 1.4% de su PIB, frente al 1.9% de media latinoamericana. También en El   Mundo se pudo leer que “ Chávez es uno de los contados mandatarios que apoya los planes nucleares de Irán ” . Pues bien, un año antes, los 117 países integrantes del Movimiento de No Alineados apoyaron el programa nuclear iraní, es decir, la mayoría de los estados existentes.

 

En abril de 2002, cuando Chávez fue efímeramente desalojado del poder, por un golpe de estado que fracasó, El   País lo culpó por la matanza de manifestantes ocurrida en Caracas. Veinticuatro horas después, el fracaso del golpe evidenció las mentiras del diario, que ya no atribuía al presidente los asesinatos, sino a “ enfrentamientos entre partidarios y adversarios suyos ” . Según El   País , el 13 de abril Chávez era un “ caudillo ” , un “ autócrata peligroso ” y el golpe de estado había ocasionado un “ alivio mayoritario ante su destitución ” . No obstante, el 15 de abril reconocía que “ cuenta con el apoyo de una mayoría de la población ” .

 

Según el Latinobarómetro, en 1998, cuando Chávez ganó sus primeras elecciones, sólo el 35% de los venezolanos se sentía satisfecho con la democracia, frente al 37% de los latinoamericanos. En 2007, la cifra había aumentado al 59% -frente a idéntico 37% de latinoamericanos- y, en España, los grandes medios seguían despreciando el carácter democrático de un gobernante que obtenía mayorías, que jamás tuvo ningún presidente español, desde la Transición.

 

A menudo, se ha utilizado la retirada de la licencia a Radio Caracas Televisión (RCTV), cuando caducó en mayo de 2007, como ejemplo de la supuesta censura efectuada por el Gobierno de Chávez. Sin embargo, dejando a un lado el hecho de que RCTV respaldó el golpe de estado contra el pueblo venezolano, en 2002, lo cierto es que la pérdida de licencias de emisión es más común de lo que pudiera parecer: el quincenal Diagonal recopiló 236 ejemplos de clausuras, revocaciones y no renovaciones de radio y televisión en 21 países, incluyendo a EE.UU. y la UE. En realidad, tal y como muestra un estudio sobre las audiencias televisivas en Venezuela, elaborado por Mark Weisbrot y Tara Ruttenberg, en 2010, las televisiones públicas de Venezuela sólo tenían el 5.4% de la cuota de audiencia y más del 94% de la audiencia correspondía a canales privados que, en su mayoría, eran hostiles al Gobierno. En Venezuela, los opositores a Chávez tienen mucho más espacio televisivo que los partidarios del presidente venezolano en los medios de ámbito estatal de España.

 

La campaña permanente de descrédito contra el Gobierno de Chávez que, desde 1999, mantienen importantes medios de comunicación ha generado una visión muy negativa de lo que ocurre en Venezuela en amplios sectores de la ciudadanía. Y, por supuesto, el Gobierno de Hugo Chávez ha cometido errores y cosechado fracasos, por ejemplo, en su lucha contra la inseguridad ciudadana. Sin embargo, algunos episodios graves de su etapa de gobierno son responsabilidad de sus adversarios, como la huelga petrolera, que tuvo lugar entre diciembre de 2002 y febrero de 2003, causante de la caída del 29% del PIB.

 

Un reciente informe de dos economistas del Center for Economic and Policy Research, Mark Weisbrot y Jake Johnston, nos muestra algunas de las razones del gran apoyo de que goza Chávez entre los venezolanos. De 1999 a 2011, el porcentaje de hogares en la pobreza se redujo del 42.8% al 26.7% y el gasto público social pasó de representar el 12.8% del PIB al 22.8%. Después del sabotaje petrolero y hasta que la crisis mundial llegó a Venezuela, entre el segundo trimestre de 2003 y el primero de 2009, la economía del país creció un 96%. En 2011, una vez superada la crisis, el gobierno venezolano ha sido capaz de construir 147.000 viviendas y prevé otras 200.000 para este año.

 

El desempleo pasó del 15% al 8.5%, entre 1999 y 2012, mientras que el salario mínimo se ha convertido en el segundo más alto de América Latina. El número de personas que perciben una pensión pública pasó de 475.000 a 1.900.000. La desigualdad se ha reducido y el índice de Gini pasó de 0.469, en 1999, a 0.390 hace un año.

 

En el período 1999-2007 Venezuela incrementó la plantilla pública de médicos de atención primaria de manera espectacular, pasando de 1.628 profesionales a 19.571. Esto supuso que millones de personas se beneficiaran, por primera vez, de asistencia sanitaria pública y que, por ejemplo, cientos de miles de venezolanos recuperaran la vista gracias a la campaña de operaciones llevada a cabo por el Gobierno.

 

El número de estudiantes de educación primaria se incrementó desde los 271.000 del curso 1999-2000, a los 1.098.400 del curso 2005-2006. En ese período, la cantidad de estudiantes en la educación superior se incrementó en un 86%. Los éxitos de Venezuela en educación y erradicación del analfabetismo han sido reconocidos por la Unesco.

 

La Venezuela de Chávez se ha convertido en un actor clave en América Latina para limitar la injerencia estadounidense en la región. Junto con otros países latinoamericanos está dando una respuesta al fracaso de las políticas neoliberales y atendiendo las necesidades de las mayorías sociales. Chávez también ha denunciado con fuerza las intervenciones militares de Washington en Oriente Medio y ha retirado a su embajador en Tel Aviv cuando Israel perpetró una matanza de cientos de civiles en Gaza. El presidente ha logrado impulsar una política exterior propia y ahora Venezuela posee una relevancia internacional que el país nunca había tenido. Está contribuyendo de forma notable a la creación de un espacio común, entre estados y ciudadanos progresistas, para impulsar políticas de redistribución de la riqueza y de democratización de las relaciones internacionales y dentro de los propios estados. Por lo tanto, no debiera sorprender que tenga, por una parte, tantos apoyos y, por otra, enemigos tan poderosos.

 

 

* Ramón Trujillo, coordinador de Izquierda Unida Canaria .

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

   

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    06-10-2012 

 

 

 

Chávez en el punto de mira

Estados Unidos ama la democracia, salvo en Venezuela

 

 

Mark Weisbrot

Counterpunch

 

 

Traducido del inglés para Rebelión por Enrique Prudencio

 

 

 

 

El 30 de mayo Dan Rather, uno de los periodistas más famosos de EE. UU. Anunció que el presidente venezolano Hugo Chávez iba a morir “en un par de meses como mucho”. Cuatro meses después, Chávez no sólo está vivo y en campaña electoral, sino con las mayores expectativas de ser reelegido el domingo. Tal es el grado de tergiversación cuando se trata de Venezuela, probablemente el país sobre el que más se miente en el mundo, y del que un periodista puede decir casi de todo sobre Chávez o su gobierno sin que le reporte ningún problema, siempre que lo que diga sea negativo para el país o su presidente. Peor aún, Rather se refiere a Chávez como “el dictador”, un término que pocos científicos políticos que conozcan el país tolerarían, por no decir ninguno.

Esto es lo que dijo Jimmy Carter sobre la “dictadura” de Venezuela hace unas semanas: “de hecho, desde las elecciones de 1992, de las que hicimos un exhaustivo seguimiento, yo diría que el proceso electoral de Venezuela es el mejor del mundo”.

 

Carter ganó el Premio Nobel por su trabajo en el centro de monitorización electoral que lleva su nombre, ha sido observador y ha certificado el proceso de las anteriores elecciones venezolanas. Pero debido al empeño de Washington de deslegitimar al gobierno de Venezuela su punto de vista solo se hace público en raras ocasiones. Sus últimos comentarios fueron ignorados por casi todos los medios de comunicación estadounidenses.

 

En Venezuela, los votantes tocan la pantalla táctil de un ordenador para emitir el voto y a continuación reciben un justificante que ellos mismos verifican y depositan en una urna. La mayoría de los votos registrados en papel se cruzan con el registro electrónico del ordenador. Este sistema hace que el fraude electoral resulte prácticamente imposible: robar el voto requeriría hackear el ordenador y después rellenar la urna con las papeletas para que cuadraran con la trampa realizada en el sistema informático.

 

Al contrario de lo que se hace en Estados Unidos, donde con voto cerrado no tenemos ni idea de quién ha ganado (recuerden las elecciones en las que participó Bush frente a Gore en 2000), los venezolanos en cambio pueden estar seguros de que cada uno de sus votos se cuenta. E igualmente al contrario que en Estados Unidos, donde al menos 90 millones de ciudadanos con derecho a voto no votarán en noviembre, el gobierno de Venezuela ha hecho todo lo posible para incrementar el número de votantes registrados y su participación, que actualmente llega al 97%.

 

Sin embargo, la política internacional estadounidense (que incluye a la mayoría del aparato de propaganda de EE.UU. y de Occidente) hierve con despectivas descalificaciones al proceso democrático de Venezuela. En un reportaje publicado en vísperas de las elecciones venezolanas, el llamado “Comité de Protección de los Periodistas” dice que el gobierno de Venezuela controla un “imperio mediático”, ocultando a sus lectores que la televisión del Estado venezolano cuenta solo con una cuota de pantalla de entre el 5 y el 8% de la audiencia televisiva total del país. Es cierto que Chávez puede interrumpir la programación normal para emitir sus discursos (bajo una ley promulgada mucho antes de que Chávez llegara al Gobierno) y suele hacerlo regularmente. Pero la mayor parte de los medios de comunicación se encuentra en poder de la oposición, incluyendo radio y prensa escrita, por no mencionar la mayor parte de la riqueza y los ingresos del país.

 

Lo más probable es que la oposición pierda estas elecciones no por las ventajas inherentes a quienes están en el gobierno, de cuyas ventajas por otra parte se hace un uso abusivo en todo el hemisferio, incluidos los Estados Unidos. Si la oposición pierde será porque la mayoría de los venezolanos ha mejorado espectacularmente su nivel de vida con el gobierno de Chávez. Desde 2004, cuando el gobierno obtuvo el control de la industria petrolera y la economía se recuperó de los devastadores e ilegítimos intentos de derrocamiento del gobierno (incluyendo el golpe militar de 2002 apoyado por Estados Unidos y la huelga petrolera de 2002-2003), la pobreza se ha reducido a la mitad, la extrema pobreza el 70% todas las medidas para conseguirlo se han financiado con ingresos en efectivo. Millones de venezolanos han accedido a la sanidad pública y las matrículas universitarias se han duplicado, siendo gratuitas para una gran cantidad de estudiantes. Las desigualdades también se han reducido considerablemente. Por el contrario, las dos décadas que precedieron a Chávez representaron uno de los peores fracasos económicos de Latinoamérica, con una bajada de ingresos por persona del 14% entre 1980 y 1998.

 

En Washington la democracia tiene una definición muy simple: ¿hace un gobierno lo que el Departamento de Estado quiere que haga? Y por supuesto, aquí la idea de que los políticos hagan durante su mandato lo que han prometido a los votantes en campaña electoral, resulta también un concepto desconocido. Así que no es solo Venezuela la que con regularidad se encuentra bajo el fuego de la potente artillería de todo el aparato de Washington. Toda la izquierda y los gobiernos de América del Sur que se han ido emancipando de la tutela imperialista, como Argentina, Ecuador y Bolivia, se encuentran en la línea de fuego (aunque a Brasil se le considera demasiado grande para darle el mismo tratamiento, excepto por parte la extrema derecha). Pero el Departamento de Estado trata de mantener el ojo sobre el dinero: Venezuela está sentada sobre 500.000 millones de barriles de petróleo y no respeta la política exterior de Washington. Eso es lo que la convierte en el enemigo público número uno y por lo que está condenada a sufrir el peor maltrato de los medios de comunicación estadounidenses y occidentales en general.

 

Pero Venezuela es parte de una “primavera latinoamericana” que ha producido el grupo de gobiernos más democrático, progresista e independiente que nunca haya tenida esta región. Trabajan juntos y Venezuela cuenta con un sólido apoyo entre sus vecinos. Lo decía Lula da Silva el mes pasado: “Una victoria de Chávez (en las próximas elecciones) no es solo una victoria del pueblo de Venezuela, sino de todo el pueblo Latinoamericano…” y esta victoria representa otro golpe al imperialismo. El apoyo de América Latina a Venezuela es la mejor garantía contra los continuos intentos de Washington, que sigue gastando millones de dólares –además de los fondos “encubiertos”- para socavar, deslegitimar y desestabilizar la democracia en Venezuela.

 

* Mark Weisbrot es economista y codirector del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas.  Es   coautor,   con   Dean   Baker,   de   Social   Security:   the   Phony   Crisis.

 

 

 

 

Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/10/04/america-likes-democracy-except-in-venezuela/

 

rCR

 

 

      

Portada :: Venezuela 

    06-10-2012 

 

 

 

El proceso

 

 

Santiago Arconada Rodríguez

Rebelión

 

 

 

 

1.- El 6 de diciembre de 1998 voté por Chávez en una Venezuela carente de significación, salvo el dudoso honor de proveer al mundo, pero sobre todo a Estados Unidos, de tres millones de barriles de petróleo diariamente a un precio de 7 $ por barril. Era Venezuela un pedazo del patio trasero de los Estados Unidos particularmente dominado, precisamente a causa de su mucho petróleo, particularmente sometido por la creencia de que ir al Norte era ir para Miami, Orlando y Houston, particularmente expoliado en su naturaleza pero sobre todo en su historia.

 

Chávez había desarrollado como elemento más que central, casi único de su campaña, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente para refundar a la República, y tal sería la sensación de andar al garete que teníamos que, contra todo pronóstico, le ganó a la más mortífera maquinaria electoral adeco-copeyana.

 

El 7 de octubre de 2012 voy a votar por Chávez en el mundo. Mi voto contribuirá a contener la amenaza de que “ liberen ” a Siria como “ liberaron ” a Libia, significará un pequeño escollo para que Israel desate la guerra contra Irán, esparcirá una brisa de esperanza al cada vez más potente movimiento de indignados contra el capitalismo en todo el mundo occidental, pero sobre todo será un grito de ánimo a lo que se conoce como “ el proceso de cambios en América Latina ” desde México a la Patagonia sin dejar de lado a todas las islas del Caribe. Sentir que mi voto dialoga con procesos en marcha a lo largo y ancho de este mundo es mi más contundente noción de proceso.

 

De no tener ni rostro, aquella anomia que caracterizó a los años noventas, aquella pérdida de sentido, sumidos en la más profunda dominación pero con elecciones quinquenales, a tener esta sólida noción de cambio de rumbo, de ir hacia algún otro destino no determinado por Washington.

 

Ese sentido o imaginario de “ proceso de cambios ” es el bien más precioso que poseemos en conjunto los pueblos latinoamericanos en la presente coyuntura.

 

El discurso de los líderes de la oposición se burla de eso, no tanto porque ellos no crean que eso sea así, sino porque ese imaginario opera en contra de lo que son sus intereses. Si el imaginario siguiese siendo el montarse en un avión para aterrizar en Miami, ¡qué contentos estarían¡

 

Pésele a quien le pese, en diciembre de 1998 el pueblo venezolano, parejero e igualado que es, abrió para América Latina una era de cambios cuyo precedente es la gesta independentista latinoamericana. Los elementos que se han trabajado en los diversos procesos constituyentes, en los diferentes momentos por los que pasan, han ido dejando documentos constitucionales que significan un parteaguas en la historia de esos respectivos países llámense Bolivia, Ecuador, Venezuela. Una República Plurinacional de Bolivia era un sueño iluso hace diez años. Una constitución que, como la ecuatoriana, le reconoce derechos a la Madretierra, es un giro copernicano en relación a la constitución inmediata anterior. Una constitución como la venezolana, que inicia su autoreconocimiento como país por el reconocimiento a los pueblos indígenas que habitan en él, es un marco de lucha hasta el presente desconocido. Que nadie me recuerde lo irrespetadas que pueden estar. Insisto en reivindicarlas como pruebas irrefutables de un proceso de cambios en marcha. Plagado de fallas y contradicciones, pero en marcha

 

2.- Sí hay un camino: Es el de regreso.

 

Debo ser muy inocente, pero yo no percibo ningún ocultamiento, ningún paquetazo bajo la manga. Creo que Henrique Capriles Radonsky ha hecho un llamado sincero y abierto a regresar al capitalismo del que salimos. No porque yo crea que esto en lo que estamos sea el socialismo, sino porque no es el capitalismo del que salimos. Con las reglas de las transnacionales y los tribunales de las transnacionales y el beneplácito del tío Sam.

 

En la fase del proceso en la que estamos, nos encontramos en el seno de una economía capitalista, de la que dan cuenta las memorias anuales de la Asociación Bancaria Nacional, y seguimos padeciendo el mismo rentismo de toda la vida, pero empezamos a darnos cuenta de que no es bueno sino malo. De que lo más antisocialista que hay es la renta, por lo que si aumentamos la renta nos alejamos del socialismo.

 

En todo caso, salvo las mentiras piadosas en las que dice “ empleo ” pero no dice “ explotación ” , Capriles ha dicho por activa y por pasiva que volvamos a ser lo que antes fuimos. Para aprovechar al máximo ese símil tan opusdeísta del “ camino ” , precisemos esa metáfora. El único camino que existe está hecho. Lo hizo el pueblo venezolano luchando para salir de la dominación del capitalismo y del imperialismo norteamericano.

 

El camino hacia la sociedad de la consigna de las tres palabras: Libertad, Igualdad, Fraternidad, añadiéndole Justicia y Democracia; el camino a la sociedad del “ Buen Vivir ” , no sólo no existe, sino que, como nos lo recuerda desde la eternidad Antonio Machado y nos lo canta Joan Manuel Serrat a cada rato, sólo existirá cuando lo andemos por aquello de que “ Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar ”

 

El regreso que plantea Capriles Radonsky , con su autobús del progreso y su noción de futuro sin pasado, encubierto de consignas intimistas, de tú a tú, o el cursilísimo “ SE TRATA DE TI ” , con el que pretenden evadir el hecho de que el 7 de octubre de 2012 no sólo se escoge un presidente, o un gobierno, sino que se ratifica o se niega un rumbo histórico hacia la liberación, es un regreso en muchos sentidos. En el económico es un regreso a “ lo estatal es corrupto e ineficiente y lo privado es honesto y capaz ” . En el geopolítico es dejarse de CELAC, de UNASUR, y del ALBA, que para eso está la OEA y, a nivel mundial, la ONU y la OTAN. Pero el regreso más tremendo que implica es el regreso al tiempo del NO proceso. Al tiempo en el que como pueblo, no íbamos hacia ningún ideal de sociedad, ni nos dirigíamos hacia algún modelo superior de participación democrática, al tiempo en el que tan sólo estábamos, y salíamos de rumba y psss la pasábamos bien y ya, y eso era todo hasta el Sábado Sensacional de la próxima semana. El regreso al universo de la individualidad sobre lo colectivo. El regreso al mundo de los ganadores y los perdedores en una competencia sin fin. El regreso al reino de César Augusto, aquél muchacho tan simpático de la Polar que hacía reír a todo el mundo por la forma en que engañaba a su papá.

 

3.- En lucha. Así se llamaba el periódico del sindicato Unión de Trabajadores de la Industria Textil (UTIT) a finales de los años setentas. Así hemos estado y así estamos. En lucha. No es para fanfarronear de ello porque eso no se hace y me daría mucha vergüenza, sino para explicar que por estar en la lucha por el agua, uno termina metiéndose en la lucha contra el extractivismo, esa perversa noción de que hay que extraerle a la tierra sus entrañas, de que como hay tal mineral, entonces hay que sacar ese tal mineral. El agua es la primera víctima del extractivismo. Y por estar en la lucha por el cumplimiento de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y estar construyendo una sociedad pluriétnica y multicultural, uno termina en la lucha de los Pueblos Indígenas por el derecho a las tierras y hábitat ancestrales que les permitan la reproducción de sus formas de vida, y en este estar en lucha, a veces se está con el gobierno y a veces se está contra el gobierno, dependiendo de lo que el gobierno represente en cada coyuntura y, para poner un ejemplo concreto, se está en lucha contra de la nefasta acción que realiza el Ministerio del Poder Popular para Asuntos Indígenas (MINPI) al desconocer y reducir, en el peor estilo misionero, el derecho de los pueblos indígenas a su hábitat , a su idioma, a su cultura que no es la cultura occidental extractivista, con la que, por ejemplo, se pretende transformar ese inmenso y profundo manantial que es la Sierra de Perijá, tierras y hábitat de los barí, de los yukpa, de los japreria y de los wayúu, en una mina, o el Orinoco de los kariñas y el delta de los warao en “ área de sacrificio ” como lo que ha sido el Lago de Maracaibo, entre otras muchas atrocidades.

 

Lo que no es posible es estar contra el proceso. Este 7 de octubre de 2012 voy a votar porque el proceso siga. Que siga en Venezuela, en Latinoamérica y en el mundo. El proceso puede que no sepa muy bien a dónde vaya pero sí sabe, muy bien, que no quiere ir al capitalismo. Al sistema que hace al hombre lobo del hombre.

 

Chávez representa que el proceso siga.

 

Capriles Radonsky es el regreso al reino de César Augusto. Aquel muchacho tan simpático de la Polar.

 

Voy a votar por Chávez.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Portada :: Venezuela 

    06-10-2012 

 

 

 

La batalla de Ayacucho, ahora en el siglo veintiuno

 

 

Atilio A. Boron

Rebelión

 

 

 

 

La batalla de Ayacucho, librada el 9 de diciembre de 1824, selló el destino del imperio español en América del Sur. El Gran Mariscal de esa heroica batalla, Antonio José de Sucre, en su arenga final a los soldados pronunció las siguientes palabras: “de los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur; otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia.” El próximo 7 de Octubre Nuestra América se encamina hacia una segunda batalla de Ayacucho. Las elecciones que se lleven a cabo en la República Bolivariana de Venezuela tienen, como el heroico combate librado en tierras peruanas, una extraordinaria resonancia continental. Un triunfo del presidente Hugo Chávez Frías fortalecería los aires de renovación política, económica y social que recorren América Latina y el Caribe desde finales del siglo pasado y que nos han permitido dar importantes pasos hacia nuestra segunda y definitiva independencia. Su derrota, en cambio, implicaría un fenomenal retroceso no sólo para Venezuela sino para los países del ALBA y, además, para toda Nuestra América.

 

Las chances de un desenlace tan desafortunado son muy bajas, pero no inexistentes. Casi la totalidad de las encuestas, aún las más afines con la oposición, dan como ganador a Chávez. El disenso viene a la hora de estimar el margen de su victoria, que dependerá de factores circunstanciales propios de la jornada electoral. Sobre todo, de la proporción de votantes que acudirá a las urnas, cosa que puede verse afectada, por varios factores: el decaimiento del fervor militante de los cuadros medios del chavismo que movilizan y organizan a la base popular; el atosigamiento y la confusión intencionalmente sembrada por los medios de la derecha que dominan el espacio público; la apatía luego de un tenso y complejo período pre-electoral; el temor y la desactivación política que provocan los permanentes ataques de Estados Unidos en algunos segmentos del electorado e inclusive por algo tan aleatorio y ajeno a la lucha política como el estado del tiempo. Un 7 O que amanezca como un día horrible y lluvioso puede hacer que algunos chavistas prefieran quedarse en sus casas, dando por descontado el triunfo de Chávez; un bello día cálido y soleado puede hacer que otros tantos decidan ir a disfrutar de algunas de las bellísimas playas con que cuenta Venezuela. En ambos casos, el principal perjudicado por la deserción ciudadana sería Chávez, desincentivado su electorado de ir a votar por la certidumbre de la victoria de su líder, proclamada, temerariamente por quienes se suponen que juegan a favor del gobierno. Por eso Chávez ha dicho, con razón, que “nuestro peor enemigo es el triunfalismo.” Si la concurrencia a las urnas de los chavistas suscita algunos interrogantes, la derecha en cambio ha logrado solidificar un núcleo duro que está dispuesto a todo y que irá a votar bajo cualquier circunstancia. Los 3.200.000 que participaron de la interna que eligió a Capriles como candidato es un dato cuya importancia mal podría ser subestimada. Ese núcleo duro no le alcanza para ganar, pero si para librar una fuerte batalla. Para resumir: si el 7 O el multitudinario enjambre de organizaciones populares del chavismo logra que sus bases sociales se vuelquen en masa a las urnas el amplio triunfo de Chávez está asegurado.

 

Pero aparte de la tasa de participación electoral hay otros factores que también cuentan. En sus últimos discursos el presidente ejerció una noble y valiente autocrítica en relación a la gestión oficial, misma que podría haber desalentado a cierto segmentos de sus seguidores. Sin embargo, a la hora de elegir entre avanzar y profundizar por el camino de la Revolución Bolivariana –que ha construido un país muchísimo más justo y democrático, dando esperanza a sectores que antes no tenían ninguna- o retroceder y perder todo lo ganado, cosa que obviamente ocurriría ante una eventual triunfo de Capriles, aún los desafectos e irritados por algunos problemas de la gestión (como la inflación y la inseguridad, entre otros) seguramente renovarían su confianza en el proceso bolivariano. Saben, y si no lo saben lo intuyen, que con el triunfo de Capriles se volvería atrás una página de la historia y que Venezuela se convertiría en un nuevo protectorado de Estados Unidos; que sus inmensas riquezas petroleras serían saqueadas sin pausa por el imperialismo norteamericano, obsesionado por recuperar el absoluto control de un elemento como el petróleo del cual grandemente depende el modo americano de vida y su propia seguridad nacional. Esa y no otra es la verdadera misión de las 14 bases militares estadounidenses que han construido un intimidatorio cordón sanitario rodeando todo el territorio de la República Bolivariana y perturbando el normal funcionamiento de sus instituciones democráticas. (Cabe preguntarse: ¿cómo sería el proceso electoral norteamericano si el país estuviera rodeado por 14 bases militares de un país hostil, que caracterizara año a año a Estados Unidos como un santuario de terroristas?) Saben también que se acabarían los programas sociales que ciudadanizaron a millones de personas, que universalizaron el acceso a la salud y la educación como jamás antes; que se reinstalaría la corrupta partidocracia que gobernó a lo largo de casi todo el siglo veinte sumiendo en la pobreza a millones en uno de los países potencialmente más ricos del mundo y que los factores que dieron origen al “Caracazo” de 1989 serían una vez más puestos en funcionamiento.

 

En el plano internacional la derrota de Chávez alimentaría la contraofensiva del imperialismo para aplastar el espíritu rebelde y la voluntad contestataria que se apoderaron de muchos países de la región y que dieron lugar a la derrota del ALCA en Mar del Plata en el 2005. A raíz de ello una noche negra descendería sobre Nuestra América. Por todas estas razones decimos que las elecciones del próximo domingo tienen un significado histórico análogo al que, en su momento, tuvo la Batalla de Ayacucho: de su resultado depende el futuro de América Latina y el Caribe. Si el campo popular no es consciente de su enorme importancia, la derecha y el enemigo imperialista lo son y a plenitud. Por eso hace meses vienen pregonando que “habrá fraude”, aunque el Centro Carter y el propio ex presidente Jimmy Carter hayan declarado hasta el cansancio que el sistema electoral de la Venezuela bolivariana es uno de los mejores y más transparentes del mundo, superior, recalcaba Carter, al de los Estados Unidos. Esto no es casual: el coro desafinado de estos críticos -omnipresentes en toda la prensa hegemónica de las Américas, en sus diarios tanto como en sus radios y canales de televisión, todos repitiendo el mismo guión- no hace otra cosa que preparar el clima ideológico que justifique el desconocimiento del resultado electoral, la desestabilización política y eventual sedición de algunos grupos y regiones ni bien el veredicto de las urnas ratifique el triunfo del Comandante Chávez. La oposición antichavista no está compuesta por competidores leales que comulgan con el juego democrático. El propio Capriles fue uno de los energúmenos que intentó tomar por asalto la embajada de Cuba en Caracas cuando el golpe de estado del 2002 para ajusticiar a los chavistas allí refugiados, algo que ni Videla ni Pinochet se atrevieron a hacer durante sus respectivas dictaduras. Es difícil que una coalición cuyo líder posee semejantes cualidades acepte hidalgamente el previsible revés electoral. Por eso habrá que estar muy preparados, dentro y fuera de Venezuela, para defender desde las calles y plazas y de inmediato el triunfo obtenido por Chávez en el escenario institucional. A nivel internacional será necesario manifestar sin demora alguna la solidaridad de los movimientos sociales y fuerzas políticas de izquierda con Chávez, y exigir a los gobiernos de la UNASUR que comuniquen a los derrotados que cualquier intento de desestabilización o golpe de estado condenaría a los golpistas al ostracismo y que Venezuela en ese caso se convertiría en un paria internacional. No creemos que sea necesario porque, insistimos, el triunfo de Chávez es un hecho. Pero sería bueno adoptar una actitud de permanente vigilancia y movilización. Porque, como lo recordaba sabiamente el Che, “a los imperialistas (y sus lacayos vernáculos) no se les puede creer ni un tantico así.”

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Portada :: Venezuela 

    05-10-2012 

 

 

 

Razones para la Victoria Perfecta el 7-O

 

 

Adrián Figueroa León

Rebelión

 

 

 

 

Estamos a sólo escasas horas para el cierre de la campaña electoral que conduce a la elección presidencial del 7 de Octubre donde se estará librando una de las batallas más importantes del escenario político venezolano, y se confrontarán dos propuestas políticas, económicas y sociales antagónicas e irreconciliables; por una parte, el programa bolivariano y socialista de la patria y por la otra, la propuesta neoliberal y capitalista de la MUD, que responde a los intereses de la burguesía venezolana y las grandes transnacionales imperialistas.

 

El Programa de la MUD es un documento suscrito el 23 de enero del presente año por los sectores de la ultraderecha y burguesía venezolana que ha tenido varias versiones, las cuales han sido desenmascaradas por el sociólogo francés Romain Mingus y hasta por los propios voceros opositores como el ex – gobernador de Anzoátegui David De Lima, el diputado de UNT William Ojeda, el diputado y constituyentista Germán Escarrá y recientemente el exgobernador y connotada figura de COPEI por Falcón, Aldo Cermeño quienes inclusive han llamado a no votar por esa propuesta neoliberal que ya fracasó en Venezuela, y es muy similar al programa económico que se está aplicando en países como España, Grecia, Portugal e Italia con nefastas repercusiones sociales.

 

La independencia y el papel protagónico revolucionario de Venezuela en la unidad e integración de Nuestra América es lo que está en juego en las elecciones que se estarán llevando a cabo el próximo domingo. Son poderosas razones por las cuales debemos votar por Chávez el próximo 7 de octubre para alcanzar la Victoria Perfecta, tal como el propio candidato de la patria la ha llamado y con mucho acierto su campaña la denominó Carabobo, con el mismo nombre que se le dio a la gesta que sirvió para consolidar definitivamente nuestra independencia del colonialismo español en 1821.

 

La victoria de las fuerzas revolucionarias socialistas, al mismo tiempo, será una derrota para la burguesía apátrida y contra quienes pretenden la reedición del puntofijismo y la neocolonización yankee en nuestra patria.

 

La restauración del credo neoliberal, la pérdida de todas las reivindicaciones y logros sociales obtenidos en estos últimos 14 años, serían algunas de las consecuencias inmediatas ante la hipotética y negada aplicación de esta propuesta que presenta la ultraderecha venezolana.

 

Para expresarlo en términos más concretos, la reprivatización de nuestra principal industria PDVSA y otras empresas como CANTV, SIDOR, CORPOELEC, el desmantelamiento de nuestro marco jurídico vigente, el desmontaje del Estado, la eliminación de las misiones sociales, la liquidación de la OPEP y la tentativa de convertir a Venezuela en un Estado subordinado al poder de las grandes transnacionales imperialistas son algunos de los elementos centrales de los cuales se compone la agenda no-social, antinacional y antipatria de la MUD.

 

La victoria de las fuerzas revolucionarias bolivarianas y socialistas que lidera el candidato de la patria Hugo Chávez Frías garantizará la subordinación y control estratégico de la industria petrolera a favor de los intereses del pueblo venezolano, como lo viene haciendo la Nueva PDVSA a través de su política de Plena Soberanía Petrolera, con la cual ha logrado captar más de 383.223 millones de dólares en beneficio de nuestro pueblo. Es importante destacar que si la Revolución Bolivariana no hubiera cambiado el régimen fiscal, sólo habríamos recibido 48 mil millones de dólares por concepto de regalías.

 

La agenda que propone la burguesía venezolana prácticamente apunta a la restauración de la vieja política antinacional de la apertura petrolera que se aplicó en la década de los `90, la cual desmanteló nuestra principal industria entregando nuestra soberanía petrolera e importantes actividades de PDVSA a las grandes corporaciones transnacionales, negándole las posibilidades de desarrollo a nuestro pueblo venezolano.

 

Con la apertura petrolera, se diseñó una política que se ajustó a la voracidad de las grandes transnacionales imperialistas, en contra del pueblo venezolano, con la cual se pagó el nivel más bajo de regalías 1%, con un barril de petróleo que llegó a oscilar por el orden de los 7$, y se le vendía petróleo a EEUU con una política especial de descuento de 4$. Debemos recordar que para esa época a nuestro petróleo en la Faja se le dada el tratamiento de bitumen y se vendía a 4$ (precio de referencia del carbón para esa época).

 

Es imprescindible obtener una contundente y aplastante victoria el próximo 7-O con la finalidad de continuar la marcha del proceso revolucionario venezolano y profundizar en la construcción del socialismo bolivariano. La Victoria Bolivariana del próximo 7 de Octubre será el triunfo de los pueblos Nuestroamericanos, de los pueblos oprimidos del mundo en su lucha contra el imperialismo, el enemigo común de los pueblos.

 

Debemos dar la batalla perfecta para neutralizar los planes desestabilizadores y de operaciones psicológicas de la derecha internacional y sus interlocutores en Venezuela, para garantizarle a nuestro pueblo el buen vivir, la tranquilidad, la paz y al mismo tiempo profundizar en la concreción de los grandes objetivos históricos que se plantean en la propuesta de la patria para el próximo 2013-2019.

 

Independencia y Patria Socialista ¡VENCEREMOS!

 

 

*  Adrián   Figueroa   León es militante   de   la   Revolución   Bolivariana   Socialista

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Portada :: Venezuela 

    05-10-2012 

 

 

 

Las elecciones en Venezuela determinan el futuro de Latinoamérica

 

 

Níkolas Stolpkin

Rebelión

 

 

 

 

El termino del siglo XX y el inicio siglo XXI han puesto a Venezuela en un lugar privilegiado en la escena política y los horizontes latinoamericanos que vienen a romper con el tradicional acomodo a los intereses de EEUU.

 

 

El presidente Hugo Chávez representa, en cierto modo, el cambio de dirección que hoy Latinoamérica está protagonizando, dando continuidad y profundidad a un modo de ejercer política iniciado en Chile por Salvador Allende a inicios de la década del 70 en lo que se refiere a la construcción del socialismo desde dentro de una formación socioeconómica capitalista y que bien sabemos cómo acabó todo.

 

La amenaza a dicha forma de ejercer política estará latente y no se habrá de disipar mientras sigan habiendo fuertes intereses contrarios a los intereses populares, principales beneficiados del actual modo de hacer política hoy en Venezuela.

 

Es habitual que los representantes de grandes intereses habrán de ver siempre una amenaza allí donde sus intereses particulares se puedan ver perjudicados para desenvolverse.

 

Hoy Venezuela está en el foco de atención de los Grandes Medios ya que, al ser estos representantes ideológicos de los grandes intereses económicos, saben muy bien lo que significa la continuidad en el poder de Hugo Chávez.

 

Para nadie es ajeno de que en las últimas décadas Latinoamérica ha sido protagonista de serios cambios en relación al comportamiento sumiso que ha venido arrastrando históricamente muchos países en el continente. Y Venezuela, con el presidente Hugo Chávez, han tenido mucho que ver con el actual cambio, transformándolo en el motor de dichos cambios.

 

Por lo anterior, es que las elecciones en Venezuela tienen un alto grado de relevancia para el continente y su futuro. Al ser Venezuela y su presidente, Hugo Chávez, el motor de los presentes cambios, se hace fundamental poner mucha atención a lo que allí suceda.

 

Un triunfo de Hugo Chávez habrá de significar el avance de un modo de hacer política que es ejemplo para los pueblos de Latinoamérica y el mundo y, a su vez, un avance en el desprendimiento de la influencia de EEUU dentro de la región.

 

Un triunfo de Henrique Capriles solo podría significar un retroceso para el continente Latinoamericano y un afianzamiento de los intereses de EEUU en la región; significa un retroceso en cuanto al poder alcanzado por las clases populares de Venezuela, que se verían obligados a retomar el viejo camino de la apatía.

 

Hay que estar muy atentos a las elecciones presidenciales en Venezuela a realizarse el próximo 07 de Octubre.

 

La presencia de observadores internacionales, como en ocasiones anteriores, habrán de dar transparencia y validar internacionalmente un proceso que perfectamente algunos sectores, tanto nacional como internacionalmente, quieran hacer daño si los resultados le fueran adversos.

 

Ya hemos conocido muy bien cómo el “cambio” de jefes de Estado, en el Magreb y Medio Oriente, ha sido respaldado por la llamada “comunidad internacional”. ¿Algunos grupos que se puedan ver perjudicados en los resultados de las próximas elecciones en Venezuela, querrá importar el modelo de “cambio” que muy bien nos han habituado los Grandes Medios a observar en el Magreb y el Medio Oriente? ¿Las próximas elecciones podrían ser un espacio propicio para que los opositores quieran desestabilizar al país por medio de la violencia “planificada” y secundada por fuerzas externas?

 

Mucha atención a las elecciones en Venezuela. La reforzada presencia militar de EEUU en la región, y próxima a Venezuela, no es ningún adorno. No podemos cerrarnos a ninguna posibilidad.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Portada :: América Latina y Caribe 

    09-10-2012 

 

 

 

Venezuela representa un ejemplo en la lucha contra el neoliberalismo

 

 

TeleSUR

 

 

 

 

En declaraciones a teleSUR, el coordinador del libro 'El Volcán Latinoamericano', Franck Gaudichaud, explicó que la Revolución Bolivariana representa un ejemplo para los partidos de izquierda en el mundo. Gaudichaud llamó a ser prudentes con la postura del candidato de la derecha, Henrique Capriles.

 

El coordinador del libro, El Volcán Latinoamericano, Franck Gaudichaud, aseguró en entrevista a teleSUR que “la Revolución Bolivariana está sirviendo de ejemplo a los grupos de izquierda de Europa que buscan un cambio por la crisis mundial.

 

“Las izquierdas del mundo buscan respuestas al neoliberalismo y lo que está sucediendo en Venezuela es parte de la respuesta que están buscando en estos momentos”.

 

Añadió que Venezuela juega un papel fundamental en la unidad de Latinoamérica” y que “los resultados de las próximas elecciones impactarán a toda la región y a nivel internacional”.

 

“Esta fecha será muy importante para Venezuela y para toda la geopolítica de América Latina, ya que Venezuela juega un papel esencial en la unidad Latinoamerica, además que estas elecciones impactarán a toda la región y a nivel internacional”.

 

En relación a la Revolución Bolivariana liderada por el presidente Chávez, Gaudichaud dijo que “lo impresionante de esta Revolución es que son las clases bajas, pescadores, obreros, los que ahora son protagonistas. A los europeos nos impacta esta capacidad de las personas de sectores populares y la forma cómo se involucran. La crisis en Europa ha permitido que nuestros pueblos busquen caminos alternos al neoliberalismo”.

 

El escritor francés aseguró que hay que cuidarse del discurso del candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que manejan un discurso de ayudar al pueblo, pero que harán exactamente lo contrario.

 

“Detrás del discurso hay un delito disfrazado, hay un paquetazo neoliberal y por eso son tan impactantes las elecciones del domingo y las consecuencias de un paquetazo las estamos viviendo ahorita en Europa. El proceso Bolivariano debe impedir que vuelva el neoliberalismo que está escondido con la candidaturta de Capriles”.

 

Destacó igualmente la importancia de las redes sociales en coyunturas polarizadas. "Las redes sociales tienen un alto impacto y lo hemos visto en el último período en el mundo árabe. Debido al oligopolio mediático se manipula, hay desinformación y eso hace que la gente vaya más hacia las redes sociales para conocer lo que sucede”, subrayó Gaudichaud.

 

Fuente: http://www.telesurtv.net/articulos/2012/10/03/elecciones-en-venezuela-son-importantes-para-america-latina-y-el-mundo-2744.html

 

 

      

 

Portada :: Venezuela 

    09-10-2012 

 

 

 

Chávez frente a Chávez

Hablar de socialismo

 

 

Juan Carlos Monedero

Público

 

 

 

 

Cuando hace un año la enfermedad de Chávez parecía poner punto y final al proceso bolivariano, los analistas más serios coincidieron en que, fuera el que fuese el desenlace, ya no sería cierto que los logros del proceso bolivariano pudieran revertirse. La politización del pueblo —desde ese comienzo en que una sociedad con un enorme grado de analfabetismo fue capaz de discutir, enmendar y aprobar una nueva Constitución— se tradujo en la capacidad de exigir derechos. Escuchando al candidato Capriles durante la campaña, uno podría imaginar, de no conocer al personaje, que estaba ante un genuino representante de la izquierda. Chávez, en cualquier caso, había logrado que la cuestión social volviera a estar en la agenda política venezolana. Algo que los que se han presentado contra el comandante olvidaron durante, al menos, los 30 últimos años. Ahora, el pueblo venezolano ha vuelto a recordárselo. Con una participación histórica y con casi 10 puntos de distancia frente al candidato de la oposición. ¿Tendrá Chávez derecho a gobernar con ese resultado? Hollande le sacó a Sarkozy apenas tres puntos. Chávez a Capriles, diez. Qué dirá hoy la doliente prensa del mundo libre...

 

Chávez ha logrado que la cuestión social vuelva a estar en la agenda política venezolana Mientras que en Europa la democracia se está vaciando, en Venezuela gana puntos elección tras elección. El sentido común electoral europeo ya no permite escoger entre modelos diferentes. Si llega el caso de ponerse en riesgo el modelo existente, aparece un técnico (Monti, Papademos) o se amenaza al candidato alternativo y a sus votantes con las siete plagas (caso de Syriza). En Venezuela las elecciones merecen ese nombre porque cada candidato implica un tipo radicalmente diferente de sociedad. Y a Chávez nunca se le ocurriría, si viera que iba a perder las elecciones, llamar a un técnico para salvaguardar el modelo. Pero Vargas Llosa, como un idiotés descongelado, cree que es al revés, que donde la democracia peligra es en Venezuela, y los medios afines lo amplifican. La brillantez de su verbo parece agotar toda su inteligencia para el resto de tareas. Por debajo de Vargas Llosa, ni mencionarlo. Ya que no han matado a Chávez, regresan a las maniobras de antaño. El dictador bolivariano...

 

La victoria de Chávez, y eso es lo que debiera ocupar a la derecha, implica cumplir su programa (en cuanto a cumplimiento de compromisos electorales, Chávez ha demostrado hasta el día de hoy que no es Rajoy). Ese programa, ahora refrendado popularmente, habla de soluciones socialistas. Un gesto de radical honradez de Chávez, nunca lo suficientemente reconocido, tiene que ver con el anuncio en 2005, en el estadio Gigantinho de Porto Alegre, de que la solución a los problemas de su país y del mundo sólo podía venir del socialismo. Nada más sensato, desde otra lógica, que proponer un modelo que se basara en el "chavismo". Si, como reza la hueca crítica, Chávez fuera un abusivo populista —un curioso populista que comenzó su gobierno con una nueva Constitución y aumentando a cinco los poderes del Estado (añadiendo un poder moral y un poder electoral), mientras que los que lo acusan de populista en España, están desmantelando en silencio y sin referéndum la propia—, difícilmente hubiera renunciado a construir un régimen personalista. De esa manera, podría haber chavistas de derechas y chavistas de izquierdas, algo que no cabe cuando el asunto va de "socialismo". Apostar por el socialismo resta apoyos. ¿Alguien recuerda en nuestro entorno a algún gobernante dispuesto a perder votos antes que perder ideas?

 

Los que le acusan de populista en España están desmantelando en silencio y sin referéndum su Constitución Pero Chávez no se quedó ahí, sino que, además, dijo que el socialismo del siglo XXI no podía repetir los errores del socialismo del siglo XX. Por eso se abrieron líneas de discusión —donde el Centro Internacional Miranda tuvo un papel estelar— que debían identificar qué aspectos del socialismo del siglo XX debían conservarse y cuáles debían superarse. Muros y alambradas, desconfianzas ante el pueblo, campos de reeducación, adoctrinamiento, confusión del Estado y el partido, autoritarismo, estatización de todos los medios de producción, partido único, primacía de los fines sobre los medios o falta de respecto a la diversidad (recordemos el trato concedido a los homosexuales en muchos países socialistas o cómo la Komintern fue a Perú a recriminar a Mariátegui por hablar de un socialismo indígena en su país o) forman parte de aquellos aspectos que durante el siglo XX alejaron al socialismo de la libertad y del apoyo popular.

 

Sin embargo, la entrega y el sacrificio (fue el ejército rojo quien frenó a los nazis), la eficacia económica (Rusia y China salieron del feudalismo), la conquista de derechos sociales y políticos, la descolonización, el pacifismo, el ecologismo son todos logros de la izquierda. Proponer el socialismo en un país petrolero rentista, donde el consumismo es casi una religión, con unos militares formados durante 40 años para combatir a los izquierdistas, con un Estado débil y "anárquico" (Macondo se empeña en mudarse a Venezuela) y en un momento de crisis mundial de la izquierda y de auge del modelo neoliberal o es un rasgo de genialidad o lo es de locura tropical. Aunque, ¿acaso no tienen mucho que ver ambas? Chávez conecta con su pueblo. Y resulta que Venezuela está en Venezuela.

 

Esa coherencia hace daño en no pocos oídos. Si el neoliberalismo sólo puede sobrevivir en tanto en cuanto convenza de que no hay alternativa, la Venezuela bolivariana es en exceso disolvente. Una piedra en el zapato de la lógica una, grande y libre, como ayer fue el Chile de Allende, la Cuba de Fidel, la España del Frente Popular, la Rusia de Lenin, la Comuna de París, el Haití de Petion o la Roma de Espartaco.

 

En el caso de España, el odio de los que viven de odiar viene de lejos. Aznar, ya presidente del Gobierno, mandó en 1998 a Venezuela a su futuro yerno Alejandro Agag, a su asesor político Pedro Arriola, el jefe de comunicación del PP, García Diego, y al entonces desconocido empresario Francisco Correa (ya andaba fraguándose la red Gürtel) a montarle la campaña presidencial a Irene Sáez, una ex Miss Universo que si bien iba si no a solventar los problemas de un país con un 60% de pobreza, iba, al menos, a llenarlo de glamour (quizá, si hubiera sido así, Boris Izaguirre no habría venido a España a bajarse los calzoncillos en la tele y a pegar gritos que desvelaban a los pensionistas). Pero Chávez ya apuntaba maneras y arrasó en aquellas elecciones. Le sacó a la candidata de Aznar más de 50 puntos. Nada extraño que cuando el golpe contra Chávez en 2002, Aznar mandara al embajador español a reconocer al golpista, a la sazón, además, presidente de la patronal. Todo un exceso (que las patronales den un golpe y pongan al patrón de patrones al frente ¿Se imaginan a Cuevas o a Díaz Ferrán de jefes de gobierno después del 23-F? Bueno, la pregunta no deja de ser retórica).

 

Por parte del PSOE, el desencuentro viene de las relaciones de Felipe González con Carlos Andrés Pérez, el presidente corrupto (así lo sancionó el congreso que lo juzgó mucho antes de que llegara Chávez) y responsable de mandar al ejército a disparar contra el pueblo durante el Caracazo de febrero de 1989. Esas complicadas amistades que hace la Internacional Socialista... Añadamos que a González, quien ya debería estar tanteando el terreno que le llevaría a trabajar para Carlos Slim (el hombre más rico de América Latina), le presentó el mismo Carlos Andrés a un empresario, Gustavo Cisneros (una de las principales fortunas de Venezuela). Aquello debió ser el comienzo de una hermosa amistad, pues González le vendería a Cisneros Galerías Preciados por 1.500 millones de pesetas. Tras un saneamiento con dinero público de 48.000 millones de pesetas, el avispado empresario vendería cinco años después la empresa por 30.600 millones, esto es, 20 veces más. No es de extrañar el enfado de Cisneros, Carlos Andrés y Felipe González con el comandante Chávez. Más extraño es por qué tuvo que hacer de su enfado personal una cuestión política. Aunque a lo mejor el enfado ya era también política. Quedaba por ver la posición de la izquierda del PSOE. La que siempre ha tenido dificultades para procesar lo que estaba fuera de los partidos comunistas. Anda aún dándole vueltas al asunto. 40 años de dictadura militar han generado igualmente algunos anticuerpos ante todo lo que tenga que ver con la milicia.

 

Sin embargo, como dice Boaventura de Sousa Santos, tenemos que empezar a aprender del Sur. No para repetir el error de importar acríticamente modelos, como ellos hicieron en el pasado. En esta situación de pérdida del Estado social y democrático de derecho en Europa motivado por el embate neoliberal, pudiera ser interesante saber cómo América Latina sufrió lo mismo hace 30 años (incluidas privatizaciones, pérdida de infraestructuras, también del transporte ferroviario, cierre de hospitales y escuelas, rescates bancarios, primas de riesgo, empobrecimiento general de la población) y cómo salieron a través de procesos constituyentes que están sentando las bases de un nuevo pacto social. Y ahí puede aparecer un Chávez diferente. Un Chávez que nos ayude a mirarnos de otra manera. Un militar zambo y de Sur. ¿Nos atrevemos al menos a entenderlo?

 

 

* Juan Carlos Monedero Profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid

 

 

Fuente: http://www.publico.es/internacional/443570/chavez-frente-a-chavez-hablar-de-socialismo

 

 

 

 

 

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Portada :: Mentiras y medios 

    09-10-2012 

 

 

 

Pueblo venezolano: 10; diario imperial-global: 0

 

 

Salvador López Arnal

Rebelión

 

 

 

 

La gran victoria de Chávez, ha señalado Luciano Wexell Severo [1], abre las puertas a un largo camino “hacia la consolidación de un país independiente, soberano e industrializado”. El gran espectáculo democrático de todos los venezolanos (que hemos vivido con entusiasmo y alegría en muchos países del mundo), prosigue LWS, “debería ser suficiente para abrir los ojos de los desinformados” y debería ser suficiente también “para ridiculizar a los grandes medios de comunicación, que niegan lo que es innegable”. Ganó Chávez de nuevo, concluye, ganó la democracia en Venezuela.

¿Y los derrotados?, ¿quiénes fueron los derrotados? La élite liberal y privatizadora, las transnacionales del petróleo y del gas, los poderosos medios de comunicación, la CIA, el Departamento de Estado de los Estados Unidos y así siguiendo.

 

Tiene razón Luciano Wexell Severo: los poderosos medios de incomunicación, de intoxicación ideológica, de manipulación y violentación de las consciencias, han sido derrotados, fuertemente derrotados. En el caso de España, El País, el diario global-imperial, un diario que decía ser el independiente de las mañanas, ha sido derrotado en toda regla. Por goleada popular.

 

Si tienen tiempo, después de celebrar con sus amigos, con sus familiares, con sus organizaciones políticas y sindicales, repasen las “informaciones”, los artículos, los editoriales del diario imperial-global. Lean lo dicho sobre el presidente Chávez y sus partidarios y, sobe todo, el estilo en que ha sido formulado. Escriban a Maye Primera y Luis Prados si tienen un momento y, con la máxima cortesía, le recuerdan que la primera obligación de un periodista es informar con veracidad y con la máxima objetividad, sin menoscabo de sus posiciones políticas e ideológicas, e incluso de su propia concepción del mundo. Algunas de las perlas de la pareja: “Como un nuevo Mesías…”, “como un telepredicador en estado de éxtasis”, “como una estrella de rock en un concierto apoteósico”, “el presidente venezolano hizo una exhibición del caudillo populista que conecta con el pueblo al margen de las instituciones” [2]. No es necesario seguir.

 

El País ha tomado neta posición -la reaccionaria de casi siempre: recuerden su papel en el frustrado golpe de estado de hace una década- es esta contienda electoral de gran alcance político no sólo para Venezuela y ha sido derrotado. La ciudadanía popular venezolana le ha ganado por goleada. Ha sabido ver claramente, a pesar de las mentiras y tergiversaciones a las que se ha visto sometida, quien era uno de los suyos, quien apoyaba y abonaba las finalidades y necesidades del pueblo trabajador y quien era un adversario falaz que aprovechaba cualquier circunstancia para hablar del “régimen venezolano”, término que jamás usaría para hablar (esta vez sí con razón) del régimen político español o del régimen usamericano y para señalar, sin mayor documentación, para arrojar insidia sobre insidia, que en muchas empresas venezolanas se había pasado lista para controlar quienes iban a acudir a la manifestación central de apoyo al presidente Chávez. Comparen con lo dicho sobre el candidato opositor Capriles en todas sus crónicas para calibrar el tamaño de la infamia pseudoinformativa.

 

Así pues: ¡viva la revolución bolivariana! ¡Viva el internacionalismo! ¡Viva el socialismo del siglo XXI! ¡Viva el presidente Chávez!

 

Ni que decir tiene que todo triunfo exige un análisis y que todo proceso de transformación social, por exitoso que sea, pide -exige incluso- rectificaciones y mejoras. Y sobre todo, estar atentos ante el oportunismo y burocratismo que a toda revolución democrática y popular acecha.

 

 

 

Notas:

 

[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157296

 

[2] El País, 5 de octubre de 2012, p. 8.

 

 

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Portada :: Bolivia 

    09-10-2012 

 

 

 

Evo:

Para Evo Morales, "el triunfo de Chávez es el triunfo de los pueblos"

 

 

Alex Contreras Baspineiro

Rebelión

 

 

 

 

La reelección democrática del presidente de la República Boliviariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, fue calificada como “un triunfo de los pueblos y no de los imperios” por el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma.

"Es un triunfo de los pueblos, estamos en tiempos de los pueblos y no de los imperios. Por lo tanto, ese triunfo consolida un movimiento político, económico y programático antiimperialista", aseveró el Jefe de Estado.

 

En una rueda de prensa desde Palacio de Gobierno, agregó que la reelección del presidente venezolano es un triunfo contundente de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y del continente latinoamericano.

 

Al expresar su respeto y admiración al pueblo venezolano, dijo que las elecciones democráticas reflejan la madurez de las mayorías nacionales por profundizar el proceso bolivariano y por luchar por la defensa de la soberanía y dignidad. Según el Comité Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, la participación electoral fue del 80,94 por ciento -la mayor participación ciudadana en la historia del país bolivariano porque nunca habían sobrepasado el 50 por ciento- Además, no se reflejaron ningún tipo de problemas entre oficialistas ni opositores.

 

El presidente Hugo Chávez Frías recibió en las elecciones en Venezuela, alrededor del 54.42 por ciento de los votos contra el 44.97 por ciento de su rival Henrrique Capriles.

 

"En Venezuela no hay dictaduras ni autoritarismo como intentan posesionar algunos medios de comunicación. Más bien (la reelección) es un reconocimiento de la gestión del presidente Chávez, de parte de los pueblos que han sido beneficiados con este proceso", dijo Morales.

 

Anoche al conocer los primeros resultados, el presidente boliviano, aseveró: "El triunfo del presidente Chávez es el triunfo de la democracia. No solamente es el triunfo del pueblo de Venezuela, sino también el triunfo de los países del ALBA y de América Latina".

 

Bolivia y Venezuela junto a otros países de América del Sur y el Caribe conforman la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), organización que busca la integración regional, económica, social, cultural y de complementariedad contra las asimetrías existentes entre los países del hemisferio.

 

Según Morales Ayma, el proceso de transformación latinoamericano puede ser calificado de imparable cuando la oposición auguraba el fin de los gobiernos progresistas.

 

"Este proceso de transformación es imparable en Latinoamérica, porque los modelos económicos impuestos desde el Fondo Monetario Mundial y Banco Mundial ya no resuelven los problemas sociales en el mundo. Este triunfo del presidente Chávez demuestra ese debate permanente entre el capitalismo y el socialismo, quienes afirman que se acaba el socialismo en el siglo XXI se equivocan", remarcó.

 

Cuando hoy -8 de octubre- se conmemoran los 45 años de la muerte del “Che”, el presidente boliviano comentó que también el triunfo democrático de Chávez “es un triunfo dedicado al comandante revolucionario, Ernesto 'Che' Guevara”.

 

Alex Contreras Baspineiro. Periodista y escritor boliviano.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

 

 

 

Portada :: Venezuela 

    09-10-2012 

 

 

 

Cinco conclusiones de las elecciones de Venezuela

 

 

Alejandro Fierro

Rebelión

 

 

 

 

1.- Venezuela es una auténtica democracia

 

El país caribeño ha vuelto a demostrar que es una de las democracias más sólidas de Latinoamérica. Las elecciones han sido limpias y transparentes, con una participación del 80%, impensable en otras latitudes. Este elevadísimo índice es más sorprendente aún si se tiene en cuenta que desde 1998, año en el que Chávez accedió a la Presidencia, el pueblo ha sido llamado 15 veces a las urnas. Por comparar, el Gobierno de Venezuela convocó un referéndum vinculante en 2007 para introducir varias reformas constitucionales mientras que PSOE y PP pactaron en privado y sin consultar con el pueblo la imposición del límite al déficit público en la Constitución (por cierto, Hugo Chávez perdió el referéndum y aceptó su derrota sin ningún problema).

 

 

 

 

2.- Los medios de comunicación han quedado deslegitimados

 

La prensa internacional, con El País y ABC a la cabeza, han manipulado la información para presentar a la derecha como una opción vencedora frente a un Chávez abandonado por el pueblo y que sólo se mantendría gracias al uso abusivo del poder institucional. Amparándose en el desconocimiento de su audiencia sobre la realidad de Venezuela, no han dudado en informar sólo de las encuestas que daban como ganador a Capriles, entrevistar únicamente a opositores, presentar a destacados antichavistas como supuestos analistas imparciales o tergiversar datos y hechos. De nuevo, los medios de comunicación de masas han incumplido su principal obligación y razón de ser que es garantizar el Derecho a la Información de la ciudadanía (consagrado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos). Por eso, la prensa es percibida como uno de los principales problemas del Estado español, según las encuestas.

 

 

 

 

3.- El pueblo apoya a Chávez

 

El presidente mantiene un respaldo mayoritario. Ganar por diez puntos tras 14 años en el poder está al alcance de muy pocos mandatarios. Los resultados demuestran que el electorado venezolano no comparte la grotesca caricatura que las terminales mediáticas y políticas del neoliberalismo hacen del líder bolivariano. La conexión entre Chávez y el pueblo se sustenta en los avances de estos años. El cumplimiento de lo prometido es lo que le permitió el pasado jueves, ante más de un millón de personas, decir “Yo nunca les he fallado; yo nunca les he mentido” y que sonara creíble.

 

 

 

 

4.- Los ataques continuarán

 

Las primeras declaraciones ante el triunfo de Chávez anuncian que se mantendrá el acoso. Continuará el hostigamiento, las difamaciones, las críticas de trazo grueso y los chantajes políticos y económicos. Una vez más, las supuestas democracias avanzadas no respetan la decisión de los pueblos cuando creen que ésta va en contra de sus intereses.

 

 

 

 

5.- Hay alternativas

 

Venezuela es la prueba de que otro modelo es posible. Sus logros son incontestables: 5,6 de crecimiento del PIB; descenso a la mitad del desempleo, que ha pasado del 15% de 1998 a un 7% en la actualidad y continúa bajando; erradicación del hambre y el analfabetismo; disminución de la pobreza del 6%0 al 27% y de la pobreza extrema del 25% al 7%; quinto país del mundo en tasa de matriculación universitaria; extensión de la sanidad universal y gratuita… Otros transitan ya la misma senda, con mayor o menor similitud: Bolivia, Ecuador, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Honduras (en estos dos últimos países el neoliberalismo no dudó en derrocar mediante golpes de estado a los gobiernos legítimamente elegidos). Latinoamérica es hoy la última trinchera frente al dogma de los recortes, las privatizaciones y la supresión de derechos. Las clases populares europeas harían bien en mirarse en este espejo.

 

 

 

 

* Alejandro Fierro es periodista y colaborador de la Fundación CEPS

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

 

 

 

Portada :: Venezuela :: Opinión 

    09-10-2012 

 

 

 

Chávez, o la racionalidad populista

 

 

J. Hernández

Rebelión

 

 

 

 

El temor a las masas, siempre presto a convertirse en odio, es un sentimiento aristocrático. Cuando, la noche del domingo 7 de octubre, la periodista de la agencia Reuter increpó a Jorge Rodríguez, jefe del Comando Carabobo, por los “motorizados” que se apresuraban a celebrar la victoria chavista, delataba este mismo temor. Si al temor a las masas se agrega el rechazo a los jefes, lo que resulta es el socialmente extendido pathos antipopulista. Aquel temor y este rechazo, desde distintas proveniencias, convergen en la percepción del populismo como una pulsión irracional, desenfrenada y destructiva, que irrumpe en la política, arrastrando consigo todo aquello que, por su elevado status, merecería ser conservado.

 

Entre 1992 y 2012 en Venezuela ha tenido lugar un intenso proceso de racionalización política, contradictorio e inacabado, como todo lo que es histórico: renovada legalidad republicana, soberanía estatal, inclusión socioeconómica e instituciones de participación y decisión democráticas. Cada una de estas conquistas ha sido sucesivamente legitimada mediante el recurso, a veces hiperbólico, a los procedimientos electorales. El 4 de febrero de 1992 Chávez era un militar desconocido que prometía un futuro mejor. El 7 de octubre de 2012 es un jefe mayoritariamente reconocido por sus aciertos en el ejercicio de sus funciones públicas. Un síntoma de la distancia entre 1992 y 2012 son los programas políticos; compárese El Libro azul: el árbol de las tres raíces, documento programático previo al alzamiento militar de 1992, con el Programa de Gobierno (2013-1019). Aquella legitimidad, carismática por su origen, ha devenido legal y racional. No tenía otra manera de permanecer: el carisma se funda en pasiones, pero no sobrevive sólo con ellas.

 

Del Chávez de 1992 perviven en 2012, no obstante, dos rasgos que lo han convertido en el jefe popular que actualmente es. Ambos apuntan al mismo proceso de racionalización. Primero, la disposición a luchar, incluso poniendo en riesgo la propia vida, por sus convicciones políticas. El Chávez que ayer conducía una rebelión armada teniendo la democracia en el horizonte, hoy, sometido a las crudas secuelas de una enfermedad mortal, encuentra en sí mismo la fuerza suficiente para conducir, a lo largo del territorio, una campaña electoral considerada decisiva para el proceso revolucionario. Segundo, la asunción plena de la responsabilidad política por las consecuencias de las propias decisiones y actos. El Chávez que ayer decía ante las cámaras de televisión “asumo la responsabilidad por este movimiento bolivariano”, hoy hace una campaña electoral basada, entre otras cosas, en el reconocimiento de los propios errores y la promesa de rectificación.

 

Lo que niegan los antipopulistas de toda índole, como la periodista de Reuter, es ese proceso de racionalización que se confunde con la historia misma de la Revolución bolivariana. En el ruido ensordecedor de unas masas que, alegremente, la noche del 7 de octubre, frente a El balcón del pueblo, celebraban el triunfo electoral, no se manifestaba la adhesión pasional a un demagogo desconocido cuyo lenguaje evocaba un futuro lejano e incierto. Ese ruido era la convicción racional de que, cuando las masas combaten, sus necesidades radicales, siempre postergadas por un orden económico que sólo cuenta con ellas como material de desecho, pueden encontrar cumplimiento, o al menos transitar hacia él. Y la convicción, asimismo racional, de que la legalidad democrática no siempre es el instrumento con el que los que dominan resguardan sus privilegios, o el complemento sádico con el que “democráticamente” son golpeadas, sometidas. En el mundo que apenas empiezan a crear, las masas, cuando obedecen, también mandan. Construyen y legitiman, en las calles y en las urnas, una forma de autoridad que, quienes la desconocen, temen y adversan, suelen llamar populista, pero que las masas reconocen como una autoridad en la que su vida comienza a hacerse posible. La reconocen, en una palabra, como el único sentido de democracia con el que, racionalmente, pueden estar comprometidas.

 

 

 

ha31291@gmail.com

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

 

 

 

Portada :: Venezuela 

    09-10-2012 

 

 

 

Por qué Chávez triunfó

 

 

Hedelberto López Blanch

Rebelión

 

 

 

 

 

 

 

Las riquezas naturales de Venezuela fueron saqueadas durante largas décadas por Estados Unidos y las empresas transnacionales, sin que el pueblo recibiera los dividendos de sus abundantes recursos petroleros y minerales. Los beneficios iban a parar a las capitales occidentales y a las manos de la burguesía nacional pero tras la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, el panorama cambió totalmente.

 

La victoria electoral de Chávez en las recientes elecciones presidenciales por amplio margen del 10 % por encima del contendiente derechista Henrique Capriles, la obtuvo pese a la enorme campaña de los medios de comunicación, tanto nacionales como extranjeros que levantaron la imagen de su contendiente y llamaban a la población a buscar el llamado sueño americano que, por cierto, se ha convertido en un los últimos años en una pesadilla para más de 50 000 000 de estadounidenses.

 

Dentro de Venezuela, la mayoría de las cadenas de televisión y radio están dirigidas por la derecha criolla que ten’ia intenciones de volver a convertir al país en un apéndice directo de Washington y de las transnacionales en aras del enriquecimiento de unos pocos y el empobrecimiento de la mayoría.

 

Tras la llegada de Chávez al poder en 1999, el 60 % de la población que se hallaba en condiciones de hambre y pobreza, comenzó a salir de ese abismo y por primera vez tuvieron acceso a educación y atención médica gratuita y a una mejor alimentación.

 

Sus logros han sido reconocidos por organismos internacionales comola Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que un informe divulgado recientemente explicó que mientras la pobreza se incrementó entre 1990 y 2011 en algunas naciones en la región “en Venezuela se redujo en más del 50 %”.

 

Según CEPAL, la nación bolivariana disminuyó del 60 % al 23 % la pobreza general y en cuanto a la pobreza extrema aún es más drástica: de 29 % a 7 %”, e invitó a continuar esos logros en los próximos veinte años.

 

Pese a sufrir en años anteriores fuertes desastres naturales tras inundaciones que afectaron a 12 Estados con millonarias pérdidas económicas y miles de viviendas destruidas, el Gobierno logró revertir la situación al aportar grandes sumas de dinero en beneficio de los afectados, en contraposición a similares sucesos ocurridos en varios países de América Latina y del mundo que tras años de sufrir catástrofes, aun padecen de escenarios extremos.

 

Desde hace tres años la nación bolivariana impulsa un amplio y ambicioso programa de reconstrucción nacional con prioridad en la fabricación de viviendas, no solo para los afectados sino también para los millones de personas que durante las pseudo repúblicas han vivido en tugurios y en casuchas erigidas en los cerros del país solo con cartones y pedazos de zinc, sin tener agua potable, servicio sanitarios ni caminos loables de acceso.

 

La economía se ha estabilizado y luego de padecer los estertores producidos por la crisis económica capitalista mundial y la baja en los precios del petróleo, su principal fuente de ingresos, en los dos ‘últimos años el Producto Interno Bruto ha crecido cerca del 4 %.

 

A la par, Venezuela hay ido vertiginosamente diversificando sus producciones y ya no solo depende del petróleo y sus derivados, sino que se han construido fábricas de tractores, automóviles, maquinarias agrícolas, de televisores, computadoras, celulares, de alimentos y hasta avanzó en el desarrollo de la telecomunicación satelital.

 

En este año se producen crecimientos en muchos renglones: instituciones financieras 9,2 %; comercio, 7,2 %; comunicaciones, 8,2 %; electricidad y agua, 6,5,3 %; servicios de transporte y almacenamiento, 5,8 %, servicios producidos por el Gobierno central, 3,9 % y la industria manufacturera, 2,3 %.

 

En el sector petrolero el aumento anual ronda el 2,3 % y solo el pasado año ese sector atrajo capitales por 80 000 millones de dólares de compañías procedentes de varios continentes.

 

Si a la llegada de Chávez el desempleo era de casi el 20 %, la cifra se ha reducido a solo 7 %, logro que no pudo hacer ninguno de los anteriores gobiernos neoliberales.

 

Todo eso se ha alcanzado con la aplicación de una consecuente política de desarrollo social a favor de las grandes mayorías del país, que salieron a votar para que el comandante continuara su denominado Socialismo del siglo XXI.

 

En ese camino, se nacionalizaron compañías y se consolidó la soberanía sobre los recursos naturales como el petróleo, gas, oro y cuyos grandes dividendos se emplean en numerosas misiones sociales.

 

Solo en el ámbito educacional aparecen las Misiones Ribas, Robinson, Sucre y Madres del Barrio, entre otras. Mediante el programa Canaima, se entregaron miles de computadoras a niños de la enseñanza primaria y de las Aldeas Universitarias, dirigidos a llevar los estudios superiores a cada uno de los 335 municipios. El analfabetismo fue erradicado del país y sus ciudadanos ya son tan fáciles de engañar con los cantos de sirena de los medios de comunicación de la derecha.

 

La salud se convirtió en un beneficio público al alcance de cualquier habitante, y esos servicios han salvado la vida de miles de personas o les ha devuelto la visión tras ser operados gratuitamente. La tasa de mortalidad infantil se redujo de 21,4 % en 1998 a 11,8 % en 2011.

 

El ciudadano de a pie comprendió que ante todas esas bondades entregadas por el gobierno bolivariano debía salir en masa a votar por el único presidente en la historia de la nación que ha gobernado para el bien de su pueblo. Por eso Chávez ganó y la derecha pro norteamericana salió trasquilada.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Portada :: América Latina y Caribe 

    14-10-2012 

 

 

 

Las elecciones venezolanas y el debate económico en Nuestramérica

 

 

Julio C. Gambina

Rebelión

 

 

 

 

 

El triunfo electoral de Hugo Chávez en las recientes elecciones presidenciales en Venezuela habilita un debate sobre los cambios económicos, su rumbo y sus beneficiarios.

 

Quedó muy claro en la campaña electoral y en el balance del resultado, las opiniones favorables al rumbo de la revolución bolivariana y sus críticas, incluso más allá de Venezuela. Casi podemos mencionar al episodio como un acontecimiento mundial. No daba lo mismo para unos y para otros el resultado.

 

La derrota del chavismo hubiese representado una esperanza para las clases dominantes locales, regionales y mundiales para reencauzar a Venezuela y su petróleo en la lógica de acumulación y de dominación imperialista. Enfatizo en ello porque aún vendiendo petróleo a EEUU en grandes cantidades, el régimen actual de Caracas no se subordina a la lógica de dominación global de EEUU, más bien la confronta.

 

Por el contrario, el triunfo bolivariano otorga nuevos aires al rumbo por los cambios en la región. El pasado 12 de octubre, Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, denunciando aquel 12 de octubre de 1492 trajo a cuento la realidad del presente y señaló que hoy “tener relaciones con la Embajada de Estados Unidos es como una caca”. La réplica del poder mundial no se hizo esperar, adentro y afuera de Bolivia.

 

Del cambio político al cambio económico

 

Es que Nuestramérica en proceso de “cambio político” necesita, además de consolidarlo (en el sentido que afirman estas elecciones venezolanas), avanzar en el “cambio económico”, sea el Socialismo del Siglo XXI propuesto por Venezuela, o el Socialismo Comunitario sustentado desde Bolivia.

 

No se trata solo de decisiones nacionales de esos países, sino de la capacidad de la región por liquidar la herencia neoliberal de la institucionalidad gestada en los años 80 y 90. Claro que algunos imaginan que se puede criticar y enfrentar al neoliberalismo desde el capitalismo. Es parte de las ilusiones que sostienen la independencia dentro del capitalismo.

 

Tanto Venezuela como Bolivia se proponen el tránsito del capitalismo al socialismo, cada uno con sus adjetivos, que reportan a su historia y tradiciones, pero coincidentes en el rumbo de la transición al socialismo.

 

Ello supone desarmar los vínculos estructurales del orden social vigente, al interior de los países y en el vínculo con el resto, lo que impacta en el proceso de integración regional.

 

Recientemente Ecuador ha sido demandado por el CIADI a cumplir con una sentencia ante la demanda de una transnacional. Una cosa será la lucha solitaria desde el Ecuador ante el CIADI, o la activa solidaridad de los países de la región.

 

Tanto Bolivia, Venezuela, como Ecuador se retiraron del CIADI, además, Brasil nunca firmó el protocolo de adhesión, con lo que surge el interrogante sobre la legitimidad que le otorgan a ese ámbito de la dominación otros países, los que continúan subordinados a la lógica de defensa de las transnacionales que opera en el CIADI y su mentor el Banco Mundial.

 

Se trata de organizar la transición en dos carriles simultáneos, el nacional y el regional, como forma de discutir y disputar desde la región el orden mundial.

 

A nivel nacional se precisa desarticular el poder de las transnacionales, orgánicamente articuladas con el poder económico local, sea el tradicional oligárquico, como el burgués moderno, o el especulativo.

 

Es curioso, por ejemplo para el caso argentino el fortalecimiento del sector bancario, con excedentes que lo alejan de la crisis del 2001 y lo proyectan en el presente como uno de los emprendimientos con mayor rentabilidad. ¿De dónde sale esa renta? ¿No estará asociado al usurario margen entre tasas pasivas y activas, cuantiosos costos de los servicios a usuarios del sistema bancario?

 

En rigor, solo responde a la lógica de la ganancia en el capitalismo, y la creciente bancarización más que favorecer al usuario del servicio financiero es una forma de extensión del negocio bancario.

 

Convengamos que transitar el cambio económico supone enfrentarse con el poder local y mundial. No es ni será sencillo enfrentar a ese poder, pero la primera decisión es asumir el costo del enfrentamiento, lo que requiere generar en consenso social para las transformaciones. Hace falta construir un sujeto económico para esa tarea, y la autoconciencia de ese sujeto para la transición.

 

Aprender de las experiencias

 

La experiencia boliviana puede ayudar en la región. Su concepción constitucional de economía plural evidencia la presencia de distintas formas de organizar la economía, vía empresa privada capitalista, pública estatal, comunitaria y social cooperativa; pudiendo encarar procesos mixtos.

 

La hegemonía actual en la economía boliviana es la capitalista, pero el análisis de los presupuestos públicos de los últimos años, en la gestión de Evo Morales, da cuenta de una tendencia al crecimiento del sector estatal, incursionando en la creación y el fortalecimiento de empresas públicas. Es cierto que no siempre con los mejores resultados, pero puede contarse a favor del proceso boliviano la escasa tradición del Estado en la estructuración de empresas productivas o de servicios.

 

El objetivo explicitado por el gobierno plurinacional es modificar la hegemonía en la economía plural, lo que supone aplicar políticas favorables al desarrollos del sector estatal, del comunitario y del social cooperativo, desestimulando la lógica de privilegio al sector capitalista.

 

Un problema en Bolivia, tal como en otros países de la región, es la tentación de una inserción internacional mediante la venta de recursos naturales. En la agenda patriótica formulada por el presidente boliviano en agosto pasado se enfatiza en la necesidad de superar la primarización de la economía, vía industrialización de los recursos naturales[1].

 

Esa agenda se complementa con la superación de la extrema pobreza, la seguridad alimentaria con soberanía, la satisfacción universal de los servicios sociales para el conjunto de la población, y el desarrollo tecnológico, imprescindible para el proceso de emancipación.

 

La disputa es grande en ese proceso y el propio sector empresarial hegemónico demanda ser parte de la discusión de la agenda sustentada hacia el 2025, el año del bicentenario de Bolivia.[2]

 

Toda la región debe estudiar los procesos de cambio, especialmente aquellos con mayor disposición a confrontar con las hegemónicas relaciones sociales de producción capitalistas.

 

Lo definitorio es el sujeto económico

 

Ello supone el desafío por construir sujeto, por el socialismo comunitario en Bolivia, y con la especificidad que suponga cada construcción nacional, pero completando el acumulado en sujeto político popular con sujetos actuando en el proceso económico, y especialmente productivo. En el caso boliviano son los indígenas, originarios y campesinos, los trabajadores, los cooperativistas, los micro y pequeños, medianos y grandes empresarios asociados al proyecto transformador.

 

Tal como hemos sugerido en varias ocasiones, e insistiremos hasta el cansancio, las preguntas que se nos imponen para la transición apuntan a responder: ¿Qué, quién, cómo, y para quién producir?

 

Ese es el debate en Nuestramérica, en un mundo en crisis, cuando el FMI acaba de publicar sus perspectivas económicas para el 2013[3], rebajando las proyecciones del 2012 y del 2013 “de 3,2 por ciento en 2012 para ALC

(un 0,6 por ciento por debajo de lo proyectado en abril) y de 4 por ciento en 2013”. En el informe mundial se muestran tendencias de menor crecimiento para EEUU, Japón y especialmente Europa.

 

¿Tiene que continuar nuestra región produciendo para ese mundo capitalista en crisis, o generar las condiciones para una ruptura en el plano de la economía y la producción?

 

Así como afirmamos la necesidad del cambio político al económico, esa orientación también debe constituir el desafío de la integración. Es muy destacable el avance de Unasur y Celac, pero están desafiados en la actualidad a constituirse en mecanismos de articulación productiva para contribuir a la transición de la hegemonía capitalista hacia un nuevo orden.

 

Claro que hay que ser conscientes que en la región anidan proyectos diferenciados, incluso contradictorios. Por eso enfatizamos en la importancia del triunfo democrático para un nuevo periodo de gobierno de Hugo Chávez y su proyecto de revolución bolivariana por el socialismo.

 

La Paz, 13 de octubre de 2012

 

 

[1] http://www.economiayfinanzas.gob.bo/index.php?opcion=com_prensa&ver=prensa&id_item=&id=2518&seccion=308&categoria=6

 

[2] http://www3.abi.bo/nucleo/noticias.php?i=2&j=20120812192019

 

[3] http://www.imf.org/external/spanish/pubs/ft/reo/2012/whd/wreo1012s.pdf

 

 

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

 

 

Portada :: Venezuela 

    14-10-2012 

 

 

 

Chávez: El extraño dictador que derrotó a los medios

 

 

José Manzaneda

Cubainformación

 

 

 

 

 

Vídeo: "Hugo Chávez: el presidente que derrotó a los medios internacionales"

 

Tras la victoria contundente de Hugo Chávez en las elecciones de Venezuela, todos los tópicos y mentiras manejados por los grandes medios internacionales durante la campaña electoral han caído bruscamente, como un castillo de naipes.

Uno, el “empate técnico” que anunciaban estos medios, a pesar de que la inmensa mayoría de las encuestas pronosticaron el resultado que finalmente se dio: una ventaja para Chávez superior al 11 % (1).

 

Dos, que Venezuela es un estado autoritario, sin democracia (2). Estas elecciones han movilizado a más del 80 % del electorado, una cifra de participación que deja en ridículo a medios y gobiernos de los países que pretenden dan lecciones de democracia a Venezuela (3). En las últimas elecciones presidenciales de EEUU, en las que se alcanzó la participación más alta en un siglo, votó –como cifra record- el 65 % (4).

 

En la Venezuela gobernada por Chávez se han convocado 15 consultas electorales en 14 años (5). El Gobierno de Venezuela, por ejemplo, convocó en 2007 un referéndum vinculante para reformar la constitución. En contraste, en España, los dos grandes partidos aprobaban en 2011, sin consulta alguna a la ciudadanía y por imposición de los acreedores internacionales, una modificación constitucional que prioriza el pago de la deuda sobre el de pensiones y otros gastos sociales (6).

 

Tres, que el Gobierno venezolano ha utilizado en estas elecciones su supuesto “control” de los medios de comunicación (7). Nada más falso: en Venezuela el 85% de los medios apoyaba a la oposición (8). De los 111 canales de televisión, sólo 13 son del estado, y los privados son –en su inmensa mayoría- claramente opositores (9).

 

Ahora, tras la derrota de su candidato Henrique Capriles, el mensaje que trasladan los grandes medios internacionales es el de la supuesta “fractura política” de Venezuela (10). Según esta tesis, que jamás aplican a las elecciones en Europa, por ejemplo, dado que un 44 % se opone al presidente, éste debería gobernar también para esa parte de la población. Conclusión: Chávez debe renunciar a las políticas de orientación socialista que –supuestamente- “fracturan” el país, pero por las que –precisamente- le ha votado la mayoría.

 

Pero, ¿qué políticas son éstas, de las que estos medios no nos han informado, y que explican por qué Hugo Chávez, 14 años después, sigue siendo respaldado por la sociedad venezolana?

 

Los medios no nos han hablado del descenso a la mitad del desempleo desde que entró Chávez al Gobierno (11); de la disminución drástica de la pobreza desde el 44% al 27%, y de la pobreza extrema del 25% al 7%, gracias a las llamadas “misiones sociales” del estado, algunas de ellas en cooperación con Cuba (12); de la erradicación total del analfabetismo (13); de la creación de un sistema público y gratuito de salud que ha beneficiado –sobre todo- a la población más pobre (14); de la creación de 22 nuevas universidades, que han convertido a Venezuela en el quinto país del mundo en tasa de matriculación; o de los programas de vivienda pública subsidiada para las familias más humildes.

 

Y es que posiblemente no exista figura política internacional, en los últimos años, más denostada, demonizada y manipulada en los medios que el presidente venezolano Hugo Chávez.

 

Como nos recuerda el periodista Pascual Serrano, cuando Chávez convocó un referéndum para eliminar de la Constitución el límite en el número de mandatos presidenciales, Venezuela se equiparó entonces con otros estados del mundo, como España. Pero en los medios se repetía que Chávez proponía convertirse en “presidente vitalicio” (15).

 

Cuando propuso en Naciones Unidas una reforma para democratizar la ONU, los medios solo informaron de que había insultado a George W. Bush con la frase "aquí huele a azufre".

 

Y cuando le vimos en televisión cantar una ranchera, ningún medio nos dijo que en ese mismo acto se inauguraban en toda Venezuela cientos de consultorios médicos.

 

Si así nos mienten y nos ocultan información estos medios, habría que preguntarse por qué la ciudadanía no dirige también su indignación hacia este cuarto poder, que moldea la opinión pública en función del modelo de sociedad que responde a sus evidentes intereses de clase.

 

(1) http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/45828-mas-de-10-puntos-de-ventaja-para-chavez-en-una-encuesta-es-un-empate-tecnicoa

 

(2) http://www.elmundo.com/portal/opinion/columnistas/venezuela_20_anios_de_dictadura.php

 

(3) http://www.avn.info.ve/node/136746

 

(4) http://www.rtve.es/noticias/20081105/641-electores-votaron-participacion-mas-alta-eeuu-siglo/189658.shtml

 

(5) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157296

 

(6) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157342&titular=cinco-conclusiones-de-las-elecciones-de-venezuela-

 

(7) http://www.iprofesional.com/notas/146380-Las-siete-claves-de-la-victoria-de-Hugo-Chvez-en-Venezuela

 

(8) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157030&titular=lo-que-no-cuenta-su-periódico-

 

(9) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157389

 

(10) http://elpais.com/diario/2002/10/25/internacional/1035496811_850215.html

 

(11) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157030&titular=lo-que-no-cuenta-su-periódico-

 

(12) http://www.minci.gob.ve/2012/07/26/la-pobreza-en-venezuela-ha-reducido-en-mas-de-60-en-los-ultimos-12-anos/

 

(13) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157342&titular=cinco-conclusiones-de-las-elecciones-de-venezuela-

 

(14) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157030&titular=lo-que-no-cuenta-su-periódico-

 

(15) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157240&titular=por-qué-no-entendemos-a-chávez-

 

Fuente: http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/46054-hugo-chavez-el-presidente-que-derroto-a-los-medios-internacionales

 

 

 

 

 

 

Portada :: Venezuela 

    14-10-2012 

 

 

 

La Revolución Bolivariana en la política internacional

 

 

Leyde E. Rodríguez Hernández

Rebelión

 

 

 

 

Muchos son los beneficios que se vislumbran para el pueblo venezolano tras la histórica reelección del Comandante Hugo Chávez, el 7 de octubre del 2012, como presidente de la República Bolivariana de Venezuela para el periodo 2013-2019. Sin embargo, la mayoría de los venezolanos (7 millones 444 mil 082) que reeligieron a Hugo Chávez, conscientes o inconscientemente, también optaron por la prolongación de los avances bolivarianos en el ámbito de la política internacional.

 

Es bien conocido que durante los últimos 14 años el proceso revolucionario liderado por Hugo Chávez construyó una nueva y exitosa política exterior inspirada en la historia nacional y en los ideales latinoamericanistas, caribeños y universales del Libertador Simón Bolívar; mientras, por otra parte, obtenía el respaldo, en política interna, de un profundo movimiento social que ha dado lugar a una democracia desbordante de participación popular a nivel electoral y en las tareas de la Revolución; así como a una permanente e impresionante comunicación del presidente Hugo Chávez con las mayorías sociales. Es precisamente la justicia social el centro neurálgico de la política interna que, en última instancia, ha permitido la fortaleza moral, la influencia regional y el prestigio de Venezuela en el escenario internacional.

 

A partir de ahora, y hasta el 2019, el presidente Hugo Chávez tendrá una amplia y legitimada vía para profundizar los progresos obtenidos por Venezuela en el terreno de la integración latinoamericana y caribeña. En un mensaje de felicitación a Chávez, el presidente cubano Raúl Castro Ruz expresó que la decisiva victoria (de Chávez) asegura la continuidad de la lucha por la genuina integración de Nuestra América. Es así porque atrás quedaron los tiempos en que Venezuela, aislada en el plano regional e internacional, solo podía tener relaciones con los países que ordenaba el gobierno de turno en los Estados Unidos, fuera este demócrata o republicano.

 

La estrategia diseñada por la Revolución Bolivariana acercó las relaciones con todos los países de América Latina y el Caribe. Los resultados concretos en política internacional se encuentran en el despliegue de los mecanismos de integración como PETROCARIBE, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), y el ingreso al Mercado Común del Sur (MERCOSUR). De carácter estratégico, en el interés de lograr una nueva arquitectura financiera regional y mundial, es la creación del Banco del Sur, que ha sido aprobado por la mayoría de los países de la región.

 

La política exterior bolivariana también ha impactado a África. Entre los importantes avances en las relaciones con esta región, se destacan las cumbres de los países de América del Sur y África (ASA); y cada vez cobran más vitalidad los vínculos de Caracas con China, Rusia, Vietnam, Corea del Norte, Irán, Bielorrusia y, en general, con todos los países europeos, siempre en el marco del respeto a la soberanía y la libre determinación de los pueblos. En ningún otro periodo de su historia Venezuela desarrolló una política exterior tan amplia, solidaria y diversa en beneficio propio y de otras naciones.

 

Ahora pasemos una mirada al alcance y la contribución de los proyectos ya mencionados a la política internacional actual:

 

PETROCARIBE (Petróleo solidario para el Caribe). Esta organización fue creada el 29 de junio de 2005 en la ciudad de Puerto La Cruz, suscrita inicialmente por 14 países como un acuerdo de cooperación energética. PETROCARIBE es una respuesta a los abusos que los buques foráneos realizaban a los países del Caribe con la venta del petróleo, imponiéndoles precios de transportación excesivos. Por eso el acuerdo está basado en la eliminación de todos los intermediarios, solo intervienen entidades dirigidas por los gobiernos. Se busca la transformación de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, haciéndolas más justas, participativas y solidarias. La idea se concibe con la finalidad de crear un proceso integral que promueva la eliminación de las desigualdades sociales, fomenta la calidad de vida y una participación efectiva de los pueblos.

 

ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). Fue creada en La Habana, el 14 de diciembre de 2004 por el acuerdo de Venezuela y Cuba, como una iniciativa de los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro; posteriormente ingresaron: Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda. Honduras abandonó la Alianza luego del golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya, el 29 de junio del 2009. Es el resultado de la lucha contra los tratados de libre comercio (TLC), que impone la estrategia de dominación de los Estados Unidos. Es uno de los más importantes mecanismos de integración en el que se aprovechan las ventajas cooperativas entre las diferentes naciones asociadas para compensar las asimetrías entre las mismas. Esto se logra mediante fondos compensatorios, destinados a la disminución de las desigualdades intrínsecas de los países miembros, y con la aplicación del tratado de comercio de los pueblos (TCP).

 

El ALBA-TCP es un mecanismo de integración de nuevo tipo porque otorga prioridad a la relación entre los propios países en pie de igualdad y en el bien común, utilizando el diálogo subregional y multiplicando las alianzas estratégicas para fomentar el consenso y el acuerdo entre las naciones latinoamericanas. En fin, el ALBA ha simbolizado un nuevo amanecer político para “Nuestra América”.

 

UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). Nació el 18 de diciembre de 2004 durante la III Cumbre Suramericana reunida en Cuzco, Perú. Los presidentes de los 12 países de América del Sur firmaron la Declaración de Cuzco, mediante la cual decidieron conformar la Comunidad de Naciones Suramericanas, que fue evolucionando a través de la Cumbre de Cochabamba, celebrada el 9 de diciembre de 2006. Los presidentes de Suramérica, reunidos en la Cumbre realizada en la isla de Margarita, el 17 de abril de 2007, decidieron renombrar a la comunidad como Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), creada sobre una región con raíces comunes. Este esfuerzo regional dio fundación a la Unión de Naciones Suramericanas en la Reunión Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno en la ciudad de Brasilia, República Federativa del Brasil, el 23 de mayo de 2008, donde se suscribió su tratado constitutivo, que entró en vigor el 11 de marzo de 2011, por lo que la UNASUR se convirtió en una entidad jurídica durante la reunión de Ministros de relaciones Exteriores en Ecuador, donde se puso la piedra fundamental de la sede de la Secretaría. En octubre de 2011 UNASUR fue reconocida como miembro observador de las Naciones Unidas (ONU). La UNASUR es un mecanismo de integración regional sin el patrocinio de los Estados Unidos, lo que significa la preservación de la independencia y la soberanía de las naciones suramericanas.

 

CELAC (Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe). Fue creada el 2 y el 3 de diciembre del 2011 en Caracas, con la participación de 33 países, y manifiestamente excluidos los Estados Unidos y Canadá, a pesar de los intentos de sabotaje desde Washington y sus gobiernos subordinados en América Latina. La CELAC es otro de los notables logros del proceso de integración bolivariano. Es una respuesta estratégica a la inoperancia y obsolescencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), convertida en ministerio de colonias estadounidenses, utilizada por los Estados Unidos como instrumento de dominación y para justificar intervenciones militares en los países de América Latina y el Caribe.

 

ASA (América del Sur y África). Iniciada en la Cumbre América del Sur-África, celebrada en Margarita, el 25 de septiembre del 2009, contó con la participación de 29 gobernantes africanos y ocho de Suramérica. Es un mecanismo multilateral que busca trazar objetivos comunes, con espíritu de gran solidaridad y por medio de colaboraciones estratégicas y de cooperación Sur-Sur para estimular la capacidad de desarrollo sostenible de los países miembros. ASA busca mejorar el comercio exterior y la cooperación entre las dos regiones, así como aumentar la inversión entre África y América del Sur, además de favorecer el intercambio de tecnologías que sirvan para añadir valor a las materias primas. Asimismo, se propone promover la participación del sector privado en dichas iniciativas a través de las asociaciones nacionales de negocios y la posible creación de una Asociación de Negocios África-América del Sur, así como la creación del Banco de Inversión Africano de la Unión Africana. ASA es el acercamiento entre dos continentes similares, ubicados en el llamado Tercer Mundo, también denominados por los teóricos de la política internacional como la periferia del dominante centro capitalista. Procesos similares Venezuela intenta extender a Asia y Medio Oriente.

 

El último de los importantes éxitos internacionales de la política exterior bolivariana ha sido la entrada como miembro pleno de Venezuela al MERCOSUR, considerada entre las primeras cinco economías más grandes del sistema-mundo, y que funciona con solidez ante la crisis por las que atraviesa el modelo económico neoliberal en los Estados Unidos y la Unión Europea.

 

Hasta aquí hemos visto las substanciales contribuciones de la Revolución Bolivariana al orden, la paz y la institucionalidad de las relaciones políticas y económicas internacionales del siglo XXI, teniendo como objetivo principal el mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos del Sur. Cada uno de estos procesos, mecanismos e instituciones de signo progresista y humanista en la política internacional han podido concretarse y consolidarse porque asistimos a una época de cambio en la correlación de fuerzas en América Latina y el Caribe, a favor de los pueblos, aunque todavía no sea así al interior de todas las naciones y sin que sea todavía un proceso irreversible; pues esta tendencia o movimiento favorable a la izquierda seguirá enfrentando múltiples desafíos y amenazas provenientes de las pretensiones de dominación capitalistas generadas por las burguesías latinoamericanas serviles a las viejas políticas coloniales y hegemónicas de los Estados Unidos en la región.

 

Pero, en lo adelante, lo cierto es que estaremos inevitablemente signados por el impacto del triunfo electoral de Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana en la política internacional. Desde Venezuela, en el periodo 2013-2019, se inaugura un nuevo ciclo de oportunidades progresistas para América Latina y el Caribe, ya que en el escenario podríamos observar un impulso mayor a los procesos y mecanismos unitarios que intentan revolucionar las relaciones internacionales del siglo XXI hacia un sistema-mundo pluripolar mucho más equilibrado, solidario, democrático, favorable a la cooperación económica entre los pueblos y al respeto a la igualdad soberana entre las naciones.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

 

Portada :: Venezuela 

    14-10-2012 

 

 

 

El acto electoral del 7 de Octubre de 2012 en Venezuela

Después del 7-O, Venezuela sigue

 

 

Paco Vera

Alai-amlatina

 

 

 

 

Fueron 6 los candidatos que se presentaron el domingo 7 de Octubre, para optar a la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Dos mujeres y cuatro hombres. Con el 95,58 % de los votos escrutados, el candidato Hugo Chávez obtuvo 55,11% frente a 44,27% que obtuvo el candidato Henrique Capriles. Los votos de las otras cuatro candidaturas sumados representan alrededor del 0,60%. La población venezolana se abocó a votar, fue una participación multitudinaria que supuso el 80,9% del censo electoral. La más alta de la historia democrática de Venezuela.

 

Este proceso estuvo todo el tiempo controlado por los dos grandes colectivos políticos que aspiraban llevar su candidato a la presidencia: el Gran Polo Patriótico (GPP), por una parte y por la otra la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), con testigos en cada una de las 39.018 mesas de votación instaladas en todo el país, más las 304 situadas en diferentes países del mundo. El triunfo de la candidatura de Hugo Chávez, luego de 13 años de gobierno, se hizo efectivo en 22 de los 24 estados del país, incluyendo el Distrito Capital.

 

La presencia masiva de gente produjo grandes colas, algunas de hasta 500 metros, en un ambiente participativo. La gente aguardaba con alegría su momento, en algunos casos durante 2 o más horas. Había personas de todas las edades y estatus, destacando la gran cantidad de jóvenes y los mayores con más de 80 años. En Catia -barriada popular del oeste de Caracas- presencié como un Guardia Nacional se acercó a un anciano y lo acompañó al recinto de votación. La gente allí presente no protestó, aplaudió el gesto.

 

Un pueblo en el ejercicio de su derecho

 

Estas elecciones se desarrollaron en el contexto de un pueblo en pleno ejercicio de sus derechos democráticos. El pueblo venezolano ha conquistado espacios de expresión, de participación y de empoderamiento. El Gobierno Bolivariano ha facilitado el tránsito. Hoy las comunidades son difícilmente manipulables, y en este contexto las elecciones se dan en un ambiente de fiesta, de conciencia ciudadana y en paz. Quien quiso provocar zozobra se encontró aislado en su propio desajuste.

 

El proceso previo y el acto electoral del día 7 de octubre ha sido una ocasión para mostrar el vigor ciudadano a través del voto. Este evento dignificado por la masiva participación es un ejemplo. Como es de suponer, hubieron también curiosidades; por ejemplo, alguien dijo “si no gana mi candidato no volverán a contar con mi voto”; unas señoras se persignaban al depositar el voto; y a más de una persona se la veía con gesto de orar.

 

En una correspondencia clara con la transición demográfica que vive el país, la juventud en su primera o segunda oportunidad como electores demostraron que la apatía juvenil en los asuntos públicos es un eufemismo, y fueron a dejar su huella para el futuro del país.

 

Dos propuestas para dos modelos de país

 

La fase previa de la competencia partidista por la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, estuvo marcada por dos enfoques de la política y del concepto de gobierno. Las características que identificaban a cada una de las propuestas política de los dos principales contendientes, eran indefectiblemente distintas, incluso contrarias en temas focales. Una se manifestaba socialista humanista y la otra de signo capitalista neoliberal.

 

Es decir, dos proyectos distintos respecto a la economía, la educación, la cultura, los valores sociales y el modelo de vida. En términos filosóficos, irreconciliables. Los discursos de los candidatos y de sus voceros eran también distantes, si no se camuflaban. Mientras el oficialismo daba a conocer su propuesta programática de gobierno, marcando terreno, la oposición ponía énfasis en desacreditar al contrincante, quizás para crear una matriz de opinión, entrando al final de la carrera a ofrecer mejoras en políticas sociales que ya existen y que sorprendió a mucha gente (¿camuflaje?).

 

Los poderes tras bambalinas

 

Chávez ha ganado estas y todas las elecciones a Presidente que se ha presentado. Él es la referencia. Ahora bien, a estas elecciones Capriles no las ha perdido, ni tan siquiera su plataforma, la MUD, es quien pierde. Quién ha perdido estas elecciones es el “grupo de poder” (en la sombra) que lo respaldó y lo financió, y que hasta 1999 manejó el país en lo económico, lo político, lo cultural, etc., y que aún mantiene importantes cuotas de ese poder. Ellos eran los pedagogos de los gobernantes, dictaban leyes y reglas, pontificaban sobre lo que era bien y lo que estaba mal, mientras tanto amasaban fortunas con las que compraban contratos, voluntades y tierras, considerándose a sí mismos como los llamados, los únicos que sabían y que tenían con qué comandar y con qué justiciar.

 

Haber perdido todas las elecciones desde 1999 y además perder estas de 2012 ha de ser muy duro, posiblemente indigerible para ese sector de los poderosos, herederos de una minoría social convencida de “su derecho” histórico y de “su poder” no cuestionable. Lo que lleva algunas dudas: ¿Cederán fácilmente esos reyecitos a “sus” privilegios? Para esa clase social ¿qué valor tienen los principios democráticos?... Son núcleos humanos ideológicamente pro-fácticos que, en algunos casos, han controlado el país por siglos.

 

Consideran de derecho propio su hegemonía, y por ende, cabe pensar que difícilmente dejaran, sin más, que unos advenedizos con un séquito de desarrapados vulneren su tradición y lo que consideran su propiedad por la simpleza de una operación aritmética.

 

El resultado electoral del 7-O deja al descubierto otros oprobiosos ataques al proceso socio-económico y político de Venezuela, al propinarles una clara derrota moral. Me refiero a grandes medios de comunicación venezolanos, latinoamericanos, españoles y norteamericanos, que han desplegado -y lo siguen haciendo- vergonzosas campañas difamatorias por la falsedad o la tergiversación en sus informaciones.

 

Entre los medios españoles destacan El País, ABC, El Mundo, La Razón, Cadena SER, Radio y Tv española, etc. Esos medios, juntos con medios venezolanos, se han convertido en una especie de Internacional en apoyo a la derecha empresarial, bancaria y política en Venezuela, montando una matriz de violencia exacerbada, de incapacidad gubernamental y falta de libertad contra Chávez, y por ende contra la revolución bolivariana. Buscando evitar que Chávez, con su proyecto de socialismo, siga al frente del gobierno. En España se ha extendido la matriz de que Chávez es un dictador y que el proceso venezolano es un fraude, en gran medida por la línea informática de los medios de comunicación.

 

La matriz de “antichavismo” montada es tan fuerte, que produce disociación en los seguidores de esos medios; veamos un caso que, aunque aislado es sintomático: la noche del 7-O en el municipio San Francisco, del Estado Zulia (occidente del país) dos jóvenes mueren por disparos de un conocido de ellos con el cual habían apostado dinero sobre el resultado electoral, el hombre perdió la apuesta y cuando los jóvenes pretenden cobrarla, furioso se niega y los mata; huye del lugar y se encuentra con una grupo de chavistas que festejan la victoria con sus banderas y vestimenta roja, sin conocerles el hombre acelera su vehículo y los atropella matando a cinco de ellos, entre los que había mujeres y niños.

 

Los ojos del mundo en Venezuela

 

En este proceso electoral venezolano, los acompañantes (observadores) y representantes extranjeros dieron fe de la transparencia, la libertad y la tranquilidad con que se desenvolvió, independientemente de episodios aislados, localizados y controlados de intentos de violencia, claramente provocada con la intención de desacreditar el acto comicial. Antes y durante los comicios electorales estuvieron presentes observadores cualificados de América Latina, El Caribe, Europa, África, Asia y Oceanía.

 

El jefe de la misión de acompañantes de la UNASUR, Carlos Álvarez, dijo que “el pueblo venezolano ha dado una lección extraordinaria a la comunidad internacional, fortaleciéndose en ello también la democracia suramericana”, recordando que ciertos sectores de la comunidad internacional tenían dudas o cuestionamientos en torno a la democracia electoral venezolana. Estas votaciones echaron por tierra esos rumores ”malintencionados que lo que pretendían era levantar sospechas sobre el funcionamiento electoral venezolano, a la vez que mostró la realidad a aquellos que ingenuamente creían que en Venezuela no funcionaba la democracia”. Emocionado añadió: “me conmuevo porque a los latinoamericanos nos costó mucho sufrimiento recuperar la democracia, muchas muertes, muchas desapariciones, muchas torturas y muchas persecuciones”.

 

Los dirigentes del oficialismo, de la oposición y los observadores internacionales, coincidieron en manifestar al final de la contienda que el Consejo Nacional Electoral demostró ser un árbitro competente, eficaz, transparente y confiable.

 

Hacia un nuevo proceso constructivo

 

Terminado el sufragio, el oficialismo celebró hasta horas de la madrugada su holgado triunfo. Mientras, respondiendo a preguntas de periodistas, el vocero de la oposición declaró que estaban tristes porque no les alegraba el resultado electoral, pero, dijo, “estos más de 6 millones de venezolanos que votaron a Capriles merecen una respuesta”, reconociendo a la vez que los más de 8 millones de votos a favor de Chávez también merecían respeto. “Venezuela espera mucho liderazgo” añadió.

 

Voces de uno y otro lado coinciden en que, ahora se trata de construir un cambio profundo en algunas políticas. Y como no, en la pedagogía del poder. Pero un cambio que además de visible sea abierto a la participación ciudadana e integrador. Un cambio de calidad a partir de todo lo que se ha avanzado en los últimos años, no sólo en lo económico sino también en lo cultural, donde los valores fundamentales sigan siendo, entre otros, los de la solidaridad, la convivencia y el reconocimiento del otro.

 

Lo que muestra Venezuela con estos dos grandes bloques políticos, no es una división en la sociedad, no, es más bien la muestra de que permanecen dos enfoques, dos escuelas de entender el país en la economía y en la sociedad, dos modelos, uno que se afianzan en la economía de mercado y la propiedad privada, y el otro en una economía social y humanista donde la gente y su felicidad son origen y fin. La construcción del país en equilibrio ha de lograrse en la vertebración social, y la revolución necesaria ha de hacerse desde las comunidades. Es así como, la posibilidad de encuentro fructuoso entre el oficialismo (izquierda) y la oposición (derecha) va a depender de la capacidad y la disposición al encuentro, y sólo de ahí puede nacer un diálogo enriquecedor.



 

El Presidente Chávez, al siguiente día de su triunfo, llamó al Henrique Capriles felicitándole por la campaña y ofreciendo su disposición a conversar. Vale destacar esta llamada, por cuanto no fue Capriles, el que llamó al reelecto Presidente. Ni siquiera en las palabras dirigidas a sus seguidores, después de que el CNE informara de los resultados, nombró ni felicitó a Hugo Chávez, como presidente electo. Actitudes estas que reflejan los talantes, y que deja también alguna moraleja: la soberbia es una mala compañía.

 

Dado el primer paso, parece presentarse el momento de abrir espacios. Quizá para empezar habrá que convocar a quienes conservan principios democráticos de la política, aunque respondan al modelo occidental encajonado en listas cerradas y en la representatividad, alejado de la democracia participativa y protagónica, como plantea la revolución venezolana. Para eso, habrá que apostar por un proceso generoso de intercambio y debate constructivo.

 

La soberanía en política

 

Mientras que el modelo económico neoliberal impuesto desde el FMI y el BM no se muestra incapaz de resolver los problemas que él mismo genera en el mundo, y cuya prueba contundente se tiene en “la crisis” que ahoga a los pueblos y esclaviza a los Estados, como sucede en Norteamérica y en Europa. En Venezuela se da un proceso transformador, revolucionario que alumbra incluso a Latinoamérica y El Caribe.

 

Tratando el tema político de la independencia, en su día el Che dijo: “La soberanía política y la independencia económica son dos términos que tienen una estrechísima unión y necesariamente deben ir juntos. Si no hay economía propia, si se está penetrado por un capital extranjero, no se puede estar libre de la tutela del país del cual se depende, ni mucho menos se puede hacer la voluntad de ese país si choca con los grandes intereses del otro que le domina económicamente… la soberanía política es el instrumento para la conquista económica y para hacer realidad en toda su extensión la soberanía nacional”.

 

- Paco Vera canxiscos @ gmail.com

 

Fuente: http://www.alainet.org/active/58751

 

 

      

      

      

      

 

 

 

 

 

     

      

      

     

    

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     

      

      

 

     

 

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