VIVA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER NOBEL de la PAZ 2013 ¡¡¡

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domingo, 31 de octubre de 2010

CRISTINA 2011

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El país|Domingo, 31 de octubre de 2010
EL KIRCHNERISMO PORTEÑO SALIO A INSTALAR LA IDEA DE LA REELECCION DE LA PRESIDENTA
“Tiene que ser nuestra candidata en 2011”
Fue en un acto donde estuvieron el senador Daniel Filmus y los ministros Carlos Tomada, Héctor Timerman y Nilda Garré. “Es la garantía de continuidad”, dijeron.
Por Sebastian Abrevaya
Los kirchneristas porteños ayer durante el acto en el barrio de Boedo.
Imagen: Bernadino Avila.
En una contundente manifestación de respaldo político a la presidenta Cristina Fernández, el kirchnerismo porteño realizó ayer el primer acto político desde la muerte de Néstor Kirchner, el miércoles pasado. El canciller Héctor Timerman y la ministra de Defensa, Nilda Garré, proclamaron públicamente a la Presidenta como candidata a la reelección ante los aplausos y la aprobación del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el senador Daniel Filmus, el legislador Juan Cabandié y unas 500 personas que les respondieron con un canto unánime: “Borom bom bom, borom bom bom, para Cristina, la reelección”.

En la inauguración de un Centro Cultural y Político por parte de Filmus, uno de los dirigentes mejor perfilados del espacio para disputar la Jefatura de Gobierno en 2011, el kirchnerismo de la Ciudad decidió que el mejor homenaje que le podían rendir a su líder era no suspender la actividad prevista antes de su muerte y continuar con su ejemplo de militancia. “Pensamos en suspender el acto de inauguración del local, pero por la fuerza y el pedido de la gente quisimos estar juntos en un momento difícil para el país, para darle fuerza a Cristina”, dijo Filmus. “Venimos acá con dos objetivos. Rendir homenaje a alguien que cambió la historia y fortalecer a una mujer que va a cambiar el futuro”, acompañó Tomada.

De todas maneras, la atención estaba puesta en los próximos pasos del gobierno nacional y la compleja situación del Partido Justicialista. Tomada, Timerman y Filmus confirmaron que la Presidenta volverá a la actividad el lunes, al igual que todos los funcionarios nacionales. Además, consignaron que probablemente entre lunes y martes volverá a mostrarse públicamente.

“Ya no hay que dudar, Cristina debe ser la próxima candidata. Es la conductora natural de este espacio, incluido el Partido Justicialista”, sentenció la ministra de Defensa. La dirigente del Frente Grande dejó en claro que la Presidenta debería ocupar el lugar que dejó su esposo como titular del PJ, además de liderar un proyecto más amplio que incluya otras fuerzas políticas.

“Esto continúa con CFK y no sólo hasta 2011. No lo digo solamente yo, no lo dice Nilda tampoco, lo dice la gente”, agregó el canciller despertando los cantitos de aliento de los presentes. En un encendido discurso, Timerman llamó además “a ganar la Capital” en 2011. “Fuera Macri”, le respondieron entre el público. “Ese se va solo”, replicó, rápido de reflejos. Desde la calle, al igual que durante el multitudinario adiós a Néstor Kirchner, no faltaron las estrofas reclamando la renuncia del vicepresidente Julio Cobos. “Andate Cobos, la puta que lo parió”, cantó también el ministro de Relaciones Exteriores, micrófono en mano.

Aunque durante su discurso fue más cauto, luego Tomada acompañó los dichos de sus compañeros de gabinete. “Cristina tiene que ser nuestra candidata en 2011, porque es la garantía de continuidad. No tiene que dar examen ahora, tiene que ser ratificada en 2011, al frente del Gobierno y al frente del PJ”, remató. Además, el ministro de Trabajo consideró positivo el encuentro entre el líder de la CGT, Hugo Moyano, y el presidente de la UIA, Héctor Méndez. Sostuvo que el líder sindical “tiene clara su responsabilidad” de defender los derechos de los trabajadores por un lado, y de sumar esfuerzos y fortalecer el Gobierno, por el otro.

Además de los tres ministros y el senador nacional, estaban presentes en el barrio de Boedo la diputada Adriana Puigróss, el legislador Francisco “Tito” Nenna, el titular de la Comisión Cascos Blancos, Gabriel Fuks, el secretario adjunto de UTE-Ctera, Alejandro Demichelis, y mezclado entre el público el periodista deportivo Alejandro Fabbri.


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BUENA MEMORIA

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El país|Domingo, 31 de octubre de 2010
“Quisiera que me recuerden”
Al canal que la Casa Rosada tiene en YouTube, subieron ayer un discurso de Néstor Kirchner en la Feria del Libro 2005, en el que lee un poema de Joaquín Areta, un militante de la UES desaparecido a los 23 años en La Plata, el 29 de junio de 1978. “Quisiera que me recuerden”, se titula. Y dice así:

“Quisiera que me recuerden
/ sin llorar
ni lamentarme.
Quisiera que me recuerden
por haber hecho caminos,
por haber marcado un rumbo,
porque emocioné su alma
porque se sintieron queridos,
/ protegidos y ayudados.
Porque interpreté sus ansias,
porque canalicé su amor
Quisiera que me recuerden
junto a la risa de los felices,
la seguridad de los justos,
el sufrimiento de los humildes.
Quisiera que me recuerden
/ con piedad por mis errores,
con comprensión por mis
/ debilidades,
con cariño por mis virtudes.
Si no es así, prefiero el olvido,
que será el más duro castigo
por no cumplir mi deber
/ de hombre.”

El video puede verse en el sitio www.youtube.com/user/casarosada, inaugurado oficialmente por la Presidenta un día antes de la muerte de su marido.


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FUNDAMENTOS del MODELO

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El país|Domingo, 31 de octubre de 2010
Nunca Menos *
Por Horacio Verbitsky
No pasaron dos horas desde la muerte de Néstor Kirchner antes de que comenzara el debate acerca de la gobernabilidad. Cada cual participó a su manera y con lo que pudo, desde análisis y propuestas racionales hasta expresiones emotivas. Abrieron punta las columnas y editoriales de los grandes medios. En forma explícita, invitaron a pensar todo de nuevo, pero en realidad propusieron una vez más la vieja lógica que imperó en el país hasta que el azar puso en la Casa Rosada al líder excepcional que acaba de morir.

Uno de los principales columnistas del matutino Clarín escribió que la decisión de que la candidata presidencial en 2007 fuera CFK constituyó el “primer error estratégico grave” de Kirchner. No hay un razonamiento que respalde esa afirmación, que debe aceptarse como un acto de fe. Ante una pregunta sobre algún hecho que hubiera detonado la confrontación sin tregua con el CEO del grupo económico que creció en torno de ese diario, Kirchner respondió hace un par de meses: “Vino a verme a Olivos para decirme que Cristina no podía ser presidente”. No puede reprocharse falta de coherencia a quien mantiene su posición más allá de la muerte. Lo mismo vale para el matutino La Nación, y su reiteración del mismo ultimátum que usó para saludar la llegada de Kirchner al gobierno. El 15 de mayo de 2003, cuando se supo que Carlos Menem no se presentaría a la segunda vuelta, tituló en su tapa que la Argentina había decidido darse gobierno por un año. Firmaba el artículo el director periodístico Claudio Escribano. Desde diez días antes, escribió, Kirchner sabía que “el principal asunto a resolver en el país es el de su gobernabilidad”. También en ese caso, Kirchner dio la explicación para una conducta tan extraña, sin precedentes en el periodismo argentino. Durante la campaña electoral había desayunado con Escribano quien le transmitió un pliego de condiciones:

1. “La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos”.

2. “No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas”.

3. “No puede ser que no haya recibido a los empresarios”.

4. “Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba”.

5. “Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad”.

Kirchner respondió que su mayor preocupación era “que me acompañen los argentinos. Ocurre que usted y yo tenemos visiones distintas del país”. Hace ya largos siete años que La Nación procura en vano aportar al cumplimiento de su interesada profecía. La imprevista muerte de Kirchner le pareció el momento oportuno para reiterar la exigencia. “Sin Kirchner, Cristina puede asumir el poder”, tituló Rosendo Fraga su columna puesta on line a las 11:17 del miércoles 27. Con una prosa menos grandilocuente que la de Escribano, Fraga escribió que la presidente “tiene la oportunidad de modificar, rectificar, corregir, cambiar” las “políticas impuestas por su marido”. Como la primera de las “decisiones que se reclaman”, mencionó “tomar distancia de Hugo Moyano”. Si, en cambio, “insiste en la línea fijada por su marido, no le será fácil gobernar”. Reconoció que Kirchner “deja a su esposa con un gobierno sólido en lo económico, pero enfrentado con el sector productivo más importante del país que es el campo; en conflicto también con el sector industrial”. Por eso, no está en riesgo “la continuidad institucional, pero puede estarlo la gobernabilidad”, si Cristina no deja de ser “la presidenta de una facción para pasar a serlo de todos los argentinos”, es decir de todos los argentinos que cuentan para La Nación. En la misma línea, en el mismo diario y apenas dos horas después, Carlos Pagni ordenó “pensar todo de nuevo”, con un acuerdo entre oficialismo y oposición “para rodear a un gobierno débil”, aunque advierte que no es fácil que la presidente se reconozca débil. Agrega que “hay un líder omnipotente que ha muerto y una viuda al frente del Estado: Perón e Isabel, Kirchner y Cristina. ¿Quién será el Ricardo Balbín de este drama?”. Ni siquiera se priva de amagar que la sucesión presidencial “sigue previéndose para diciembre del año próximo”. Entre los conductores apetecidos para lo que sigue, arriesga los nombres de Daniel Scioli y de José Luis Gioja y también advierte contra Moyano. En los días siguientes continuaron los pronunciamientos en esa misma línea, en ése y en otros diarios asociados a los mismos negocios y proyectos políticos. Más allá de este chantaje, el debate sobre la gobernabilidad es legítimo. Kirchner comenzó a darlo el primer día de su gobierno y lo continuó después de su muerte, con la imponente eclosión de sentimientos y actitudes que estaban en las capas profundas de la sociedad y que la espuma de los días y la trivialidad de las polémicas mediáticas impedían ver. Una generación que nació durante la dictadura militar o en los primeros años posteriores, ocupó las calles de todo el país, con lágrimas en los ojos, para despedir al hombre que le ayudó a creer que la política era una herramienta apta para cambiar una sociedad demasiado injusta y que ellos tenían un sitio en ese intento. La comparación con Isabel y Balbín es una mera expresión de deseos. Cristina no es una frágil mujer que busque ni acepte la conmiseración de nadie ni hay entre los líderes opositores gestos de grandeza proporcionales al vacío que deja la partida de Kirchner (al margen de lo poco que le sirvió Balbín a la estabilidad institucional). La presidencia no es el regalo que recibió por consolar la senectud de un anciano fastidiado sino la consecuencia de un proyecto compartido con su compañero político y sentimental de toda la vida. Juntos construyeron un país pacificado, cuyas instituciones funcionan a pleno, respetado por todos los países de la región, cuyos líderes acompañaron a Cristina. Nunca antes Brasil y Chile habían declarado duelo nacional por algo ocurrido en la Argentina. La economía que crece como pocas en el mundo y como pocas veces antes en la Argentina. Esto ha permitido disminuir los niveles de pobreza e indigencia que de todos modos siguen siendo escandalosos y que constituyen la primera de las asignaturas pendientes. La pareja presidencial, como tantas veces los llamaron para erosionarlos, marcó un punto de inflexión en la larga decadencia argentina, que sin ellos conducía en línea recta a la catástrofe. Esta es la gobernabilidad democrática que, a derecha e izquierda, no soportan quienes anhelan volver al país para pocos ricos, pocos inteligentes, pocos militantes, la que hizo de Kirchner el primer presidente en demasiado tiempo que se retiró del gobierno y de la vida ahora, con altos grados de aprobación social. Si Alfonsín simboliza el Nunca Más, Kirchner deja como legado el Nunca Menos. El otro camino es el del ajuste y la represión, que termina a los palos y los tiros, con cuarenta muertos como el ciclo Menem-Cavallo-De la Rúa o con dos, como el del ex senador Eduardo Duhalde, con la industria en ruinas, la desocupación rampante, los salarios en el subsuelo y superganancias para quienes no se resignan a que otra Argentina sea posible.

(* “Nunca Más, Nunca Menos” es el título de una declaración de la rama argentina de la Sociedad Internacional para el Desarrollo, que dirige el economista Enrique Aschieri.)


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El nuevo escenario de la Argentina sin el ex presidente
La herencia de Néstor Kirchner es un llamado a profundizar el modelo
Publicado el 31 de Octubre de 2010
Por Hernán Brienza
Cómo serán los primeros pasos de Cristina después de que miles de personas se movilizaran para expresarle su apoyo. El protagonismo de la juventud, el respaldo de los sindicatos y el creciente rechazo a Julio Cobos. La pelea que se viene.
En la mayoría de las muertes políticas o privadas el momento más significativo, aquel que marca el no retorno, el que hace patente la ausencia, es cuando el féretro es depositado en el fondo del pozo y las paladas de tierra comienzan a sepultarlo. En ese momento los familiares y amigos toman conciencia verdadera de que nunca más van a ver a ese ser querido. Con los restos de Néstor Kirchner ocurrió algo diferente: millones de argentinos tomaron conciencia de que su adiós era para siempre en el momento que ese avión blanco despegó rumbo a ese cielo plomizo que el viernes cubría Buenos Aires. Esas fueron las últimas imágenes, el último adiós, la despedida, también de los miles de personas que llegaron hasta el Aeroparque Jorge Newbery para despedir el cuerpo de su líder, que se dirigía al cielo, en la aeronave, claro.
El día después al duelo siempre suele ser el más duro. La ausencia es real, y al mismo tiempo hay que empezar a prever que la vida sigue. Y que la política –en su forma más descarnada, ya como lucha, enfrentamiento, se irá agudizando con el paso de los días– no va a dar tregua. Durante estos días el factor común fue la emoción, la pasión, el incordio, la alegría, ya se trate de kirchneristas o no kirchneristas. Ahora es tiempo de reflexionar sobre lo que ha pasado y sobre lo que podrá ocurrir en los próximos tiempos.
¿Qué ocurrió? Murió el conductor del proceso kirchnerista, el hombre que lo inició y el encargado de establecer alianzas y enemistades. El estratega, el hombre que manejaba las riendas de la economía en el gobierno, y al mismo tiempo podía manejar con puño blindado el armado político hacia el interior del peronismo, incluyendo al movimiento obrero organizado. En términos estrictamente políticos la pérdida del conductor obliga a redefinir, no el estado de cosas, si no quién ocupará ese rol.
A esa muerte se sumó un fenómeno social que no estaba previsto en la agenda política de nadie: la respuesta de la militancia política y de miles de personas no encuadradas que se sintieron interpeladas por la muerte del ex presidente. Que se reconocieron en esa muerte, que se sintieron parte de ese proceso sin saberlo, pero que no participaban del proceso kirchnerista. Las preguntas que hay que responder ahora son ¿qué significa esa legitimidad? ¿Es un apoyo preexistente que se fortaleció? ¿O existe una nueva legitimidad? Es decir, ¿amplió el kirchnerismo su base social y política o sólo enfervorizó a los convencidos? ¿Logró acercarse a nuevos sectores de la sociedad que permanecían indiferentes o sólo maduró lo cosechado en estos años?
De cómo se responda esta cuestión dependerá también en buena manera el futuro de ese nuevo fenómeno que se llama kirchnerismo y que excede, atraviesa y al mismo tiempo contiene al peronismo. Porque si el gobierno logra extender su brecha de popularidad –en términos cuantitativos pero cualitativos, es decir, profundidad de apoyo y militancia– es posible que pueda llegar a las elecciones del año próximo con la fortaleza suficiente como para continuar con el proceso de profundización del modelo de crecimiento productivo –apoyado en la renta extraordinaria de la soja– con inclusión social.
Porque, además, si el “estilo” de la presidenta logra convocar a nuevos sectores progresistas, de clase media, o hasta ahora despolitizados y, por lo tanto, mover la aguja de su imagen positiva o la intención de voto a su favor, se convertirá en la clave para disciplinar hacia el interior del peronismo en el que, como se sabe, sus hombres fuertes apuestan siempre a ganador. Y, sobre todo, apuestan a quienes puedan aportarle votos en sus disputas territoriales más pequeñas.
Ya las primeras encuestas hablan de un fortalecimiento del espacio que se conoce como kirchnerismo pero, también es cierto, hay que ver cómo se consolidan las tendencias. Según la encuestadora Ibarómetro (ver aparte), ante la noticia del fallecimiento de Kirchner, un 67,8% de los consultados dice que sintió tristeza, a un 12,9% le fue indiferente y un 5,2% se alegró. Además, las cifras aseguran que el 74,6% de los entrevistados hace una evaluación positiva de la presidencia de Néstor Kirchner y sólo un 15,8% hace una evaluación negativa de su presidencia.
Este impacto en la opinión de la gente también se traslada a la imagen de Cristina Fernández, ya que un 62% piensa que ella puede liderar el proyecto de país iniciado por Néstor Kirchner y recoge una imagen positiva de 68,5%, es decir, subió 20 puntos. El dato significativo de la encuesta es que si las elecciones fueran hoy, la presidenta ganaría en primera vuelta sin adversarios cercanos. Según la encuesta, el 44,5% la votaría a ella como futura presidenta, seguida por Julio Cobos (11,8%), Mauricio Macri (10,1%), Eduardo Duhalde (8,1%) y Pino Solanas (3,8%).
Pero pese al impacto en las encuestas –tendencias que deberán ser solidificadas con hechos políticos actos en los próximos días– hay una pregunta de orden interno que hay que contestar: ¿Quién remplaza a Néstor Kirchner? Nadie, claro. Con Cristina Fernández integraban un equipo muy difícil de sustituir: él significaba el armado político más pragmático, ella significa las convicciones y la buena imagen presidencial frente a gran parte de la sociedad argentina. Él tenía un carisma más arrabalero, ella tiene un carisma basado en la elocuencia de sus palabras. ¿Cómo se remplaza el armado de la estrategia política? Los encargados de esa tarea serán “El Chino” Carlos Zanini, Julio De Vido y Aníbal Fernández que integrarán la primera línea de operadores políticos hacia adentro del peronismo. Y después, todavía es muy temprano, habrá que analizar quiénes operan en otros ámbitos sociales.
Daniel Scioli, que hasta hace unos días coqueteaba con la ambigüedad para subir su precio hacia el interior del kirchnerismo, ya hizo pública su lealtad política hacia la presidenta Cristina. Si no entra en un proceso de “cobización” tendrá un rol fundamental en la relación con los demás gobernadores, por la sencilla razón de que es uno de ellos y que, además, cuenta con capital político propio y, al mismo tiempo, se asegura el centro de la escena para 2015. A favor de Scioli hay que decir que ha demostrado siempre ser un leal acompañante de sus dirigentes políticos, virtud que no abunda en las arenas políticas. Y también hay que agregar que una cosa es Scioli con el apoyo de ese nuevo espacio social que se hizo presente en la Plaza, y otra muy distinta es Scioli con ese espacio en contra.
Otro que tendrá una gran responsabilidad en el sostén del actual proceso político es Hugo Moyano. Si Scioli tiene la posibilidad de contener a los intendentes bonaerenses por su condición de gobernador, la presencia del líder de la CGT en el peronismo distrital genera cierto recelo por la razón de que “a Moyano no lo votó nadie y es inmanejable”. Si hasta ahora estaba Kirchner para controlarlo, los intendentes temen ahora que se vuelva inmanejable. Pero más allá de las rencillas provinciales, Moyano puede llegar a cumplir un papel importantísimo en los próximos meses. Primero, puede aportar al mantenimiento de la paz social con un apoyo irrestricto al gobierno. Segundo, está en condiciones de realizar un pacto social con un importante segmento del del sector empresarial argentino –anudar un acuerdo con la UIA y dejar sola a la AEA (liderada por Magnetto), que ahora intentará ir por todo. Tercero, podrá manejar el conflicto social en las calles de Buenos Aires con la gran capacidad de movilización que cuenta la CGT. Podría Moyano actuar en una dirección distinta, pero hay dos cosas que se lo impiden: el indeclinable apoyo público que realizó después de la muerte de Kirchner, y la certeza de que el movimiento obrero organizado no tiene otro espacio real que el de compartir el actual modelo de inclusión y participación social. No pareciera tener cabida la actual CGT en un futuro gobierno de Ricardo Alfonsín, Julio César Cobos, Mauricio Macri o Eduardo Duhalde, por ejemplo, quien ya eligió a Luis Barrionuevo como su líder sindical.
El que no tiene ningún problema en profundizar su proceso de “cobización” es justamente el propio Cobos. Aferrado a su sillón vicepresidencial como garrapata a perro de campo, debe haber tomado nota de esas cientos de miles de personas que le pedían la renuncia. Y también debe haber tomado nota de que ahora su rol de conspirador y golpista tiene mayor peso. Cuando en el 2001, Carlos “Chacho” Álvarez renunció a su cargo para allanarle el camino al estrellato a Fernando De la Rúa, demostró que no tenía verdaderas intenciones de desestabilizar al gobierno de la Alianza. La irresponsabilidad, la especulación mezquina y desagradable del mendocino demuestran que sólo está allí para aprovechar la posibilidad de obtener la presidencia a través de la desestabilización y el complot permanente.
La actitud de Cobos, claro, también pone al radicalismo frente a la imagen que devuelve el espejo: la UCR deberá definir en las próximas semanas si intentará volver al gobierno a través de las elecciones –como pretende Ricardo Alfonsín, quizás el dirigente radical que mejor entiende el proceso político actual– o a través del zarpazo pérfido que planea el actual vicepresidente. Dentro del panradicalismo, Elisa Carrió deberá explicar qué tipo de relación tiene con su Dios, ya que después de tanto orar y orar para que Cristina enviudara, sus conjuros surtieron efecto. En diciembre de 2008 declaró que “sería divino” si Cristina enviudara. Por suerte, no estamos en la Edad Media, porque muchos podrían querer mandarla a la hoguera acusándola de bruja. Truman Capote dijo alguna vez “se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas”. Carrió debería aprender de una vez por todas que ciertos silencios son más valiosos que las palabras irresponsables.
Otro factor a tener en cuenta es la oposición de facto al gobierno nacional. Es decir, el los medios de comunicación hegemónicos como Clarín y La Nación, la AEA, la Sociedad Rural, cierto sector de la UIA y los delegados locales de los organismos multilaterales de crédito. Más brutal que el empujón que pueda asestar la oposición política o parlamentaria –apenas quedan tres sesiones más en el Congreso antes del receso– la presidenta deberá aguantar el empellón del empresariado argentino que creerá que muerto el perro se acabó la rabia. El problema es que quienes conocen a Cristina Fernández saben que ella es tanto o más rabiosa que lo que fue su marido. Y que quien se apoyaba más en las convicciones políticas más que en el pragmatismo era justamente ella. En este esquema, además, es que podrá jugar un rol fundamental el movimiento obrero organizado y la militancia juvenil, poniéndole coto a las intenciones de aquellos que quieren volver a un modelo de acumulación de la riqueza y de concentración económica y política.
Por último, el nuevo elemento que emergió en los últimos días es el de la juventud. La mayoría de los que fueron a la Plaza de Mayo no superaban los 30 años. Son un capital político invaluable no sólo hoy, sino para más adelante. Es por eso que el kirchnerismo tiene la obligación moral de dotarlos de las herramientas organizativas necesarias para que se conviertan en un fuerte actor en los próximos años para que ayuden a inclinar la balanza a favor del modelo productivo y de inclusión social que se instauró en 2002 y se profundizó de 2003 en adelante.
Hasta aquí los factores endógenos que pueden influir en la construcción de poder que puede liderar la presidenta de la Nación. Hasta aquí los apoyos con los que puede contar, los obstáculos que deberá enfrentar y los enemigos brutales a los que deberá hacerle frente. Pero lo más importante de todo, aquello que definirá la política argentina de los próximos años, no está en el afuera. El futuro depende, en parte, de una sola cuestión: de la voluntad política de Cristina Fernández de Kirchner. Será ella, en su estrictísima soledad, la que deberá tomar esa decisión. El legado y el recuerdo de su marido, los miles de militantes en la Plaza, los millones de incluidos, el desendeudamiento externo, los 50 mil millones de reserva en el Banco Central –botín por el cual se relamen los neoliberales y los organismos internacionales de crédito– el fervor político de buena parte de la sociedad, el camino hacia la Unasur, el tenor que entonaba el Ave María, los millones de pibes que reciben la Asignación Universal, la abuela pobre que lloraba desconsolada ante el cajón, los gays que ahora tienen derechos para defender, los trabajadores que ahora se defienden en las paritarias, los millones de argentinos que viajan a sus trabajos subsidiados pueden influir y hasta obligar a tomar esa responsabilidad histórica de conducir ella sola todo el proceso. Pero es ella en su intimidad la que deberá decidirlo. Se vienen meses difíciles. Ya nada será lo que fue. La política se volverá una práctica dura. Y seguramente habrá más de un golpe. Se avecinan tiempos de pelea. Y habrá que pelearla. <

KIRCHNER 103

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La palabra que le susurraba cristina a néstor
“Caprichoso”
Publicado el 31 de Octubre de 2010
Por Martín Piqué
La presidenta lo llamaba así cuando quería retarlo y también cuando buscaba elogiarlo. Con picardía, con amor, lo hizo de nuevo en la despedida.
Las manos sobre el cajón, deslizándose como en una caricia. Lo vieron todos. Por televisión o cuando desfilaron ante el féretro que atesoraba los restos de Néstor Kirchner. La imagen recorrió el país. La presidenta, digna, tocando el ataúd en la Galería de los Patriotas del Bicentenario. Pero muy pocos pudieron escuchar el susurro que Cristina le dedicaba al ex presidente. Un murmullo que en parte también era un reto, un reto lleno de complicidad, y del que sólo fueron testigos los amigos, los familiares directos. En el momento más duro de su vida, en la situación más difícil de su carrera política, Cristina desnudaba sin proponérselo una intimidad de su relación de pareja. El alias con el que llamaba a su esposo, un sobrenombre con el que solía retarlo o elogiarlo según la circunstancia: “Caprichoso”. “Caprichoso, caprichoso”, era el comentario que repetía la presidenta en voz muy baja durante el velatorio.
Los diccionarios virtuales de Internet, recurso práctico de quien escribe contrarreloj, asocian el término capricho con voluntad, testarudez, empeño. Habrá sido por eso, habrá sido por conocerlo en toda su humanidad: lo cierto es que Cristina lo llamaba “caprichoso” desde siempre. En la tarde del jueves y la madrugada del viernes, en la despedida organizada bajo los retratos de Juan Perón y Salvador Allende, la presidenta murmuró varias veces el “caprichoso”. Se lo dedicaba a Néstor. Con picardía, con amor. Sus palabras fueron escuchadas, en silencio, con respeto, por la gente que la rodeaba en primera fila en la Galería de los Patriotas. Los testigos de la escena no la olvidarían fácilmente. Y la mejor prueba de eso llegó a las pocas horas, cuando comenzó el responso religioso en la capilla del cementerio de Río Gallegos.
Con la jefa de Estado y sus hijos Máximo y Florencia en el primer banco de madera, que compartían con la madre de Néstor y el presidente de Venezuela Hugo Chávez –el estadista que eligió acompañar a su amigo hasta el final–, la ceremonia fue austera y bien intimista. Los cuatro sacerdotes que hicieron el responso recordaron al ex presidente en un relato colectivo que incluyó citas bíblicas y comentarios cariñosos sobre la emotividad a flor de piel del hombre nacido en Río Gallegos. Los cuatro curas conocían mucho a Néstor. Dos eran amigos de bastante confianza. Eran Teo Ascona y Sergio Soto, ambos de Río Gallegos; Carlos Álvarez, a quien todos llaman “Lito”, párroco de El Calafate y quien ofició la primera misa en homenaje a Kirchner pocas horas después de su fallecimiento; y Juan Carlos Molina, de Caleta Olivia, allegado a Alicia Kirchner.
Molina fue uno de los mediadores en el conflicto con los petroleros tras el crimen del policía Jorge Sayago, el hecho que sacudió al gobierno en febrero de 2006. También dirige la Fundación Valdocco, ONG que lleva el nombre del barrio de Turín donde Don Bosco comenzó su obra dedicada a los jóvenes. (Fundador de la orden salesiana de la Iglesia Católica, dedicada a la educación en todo el mundo, Juan Bosco fue el primer sacerdote que comenzó a trabajar con los chicos de la calle, huérfanos, pobres, en su Italia natal. Al día siguiente de su muerte, Juan Bosco fue declarado santo por el Vaticano.) Molina fue quien eligió la cita de la Biblia que se leyó en la ceremonia.
“Lo que le hagan a uno de estos pequeños, me lo hacen a mí”, fue la frase más fuerte del fragmento bíblico. Según el relato de los Evangelios, Jesucristo pronunció esa expresión para retar a sus apóstoles. Estos habían intentado echar a unos niños pobres que andaban merodeando y que, supuestamente, interrumpían el descanso de su maestro. Molina parafraseó el reto de Jesucristo a sus seguidores y lo comparó con el carácter de Kirchner, con su disposición a hacer todo lo que se pudiera por los sectores más postergados de la sociedad. La otra frase impactante de la ceremonia fue obra del cura “Lito”. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que habían volado hasta Río Gallegos –Estela de Carlotto, Taty Almeida, Marta Vázquez– la seguían citando tras subirse al ómnibus que las llevaría de nuevo al aeropuerto. Todavía estaban conmovidas. “Hay hombres que mueren y otros que dan la vida. Néstor no murió, dio la vida por una causa, por eso resucitará en todos nosotros”, dijo el párroco de El Calafate mientras Cristina abrazaba a su suegra, la chilena descendiente de croatas María Ostoic, muy devota. El responso continuó con un diálogo imaginario entre Molina y el propio Kirchner: el cura de Caleta Olivia le hablaba al ex presidente como si estuviera allí, escuchando en silencio. Como si fuera uno más de los visitantes sentados en esa pequeña capilla al sur de todo. “¿Sabés, Néstor, lo que pasó en estos días?”, comenzó el diálogo imaginario. Y Molina le contó a Kirchner todo lo que había pasado desde su muerte, todo lo que había pasado en la Argentina desde el miércoles 27 de octubre a la mañana.
Molina le contó a Néstor –y así lo revivieron su esposa, sus hijos, su hermano Chávez, Alicia, los diputados Eduardo Fellner y Agustín Rossi– que el grito que más se oyó en su velatorio había sido “Gracias por devolvernos la dignidad.” Le dijo que eso lo convertía en un patriota. Después le contó que había entrado a la Casa Rosada en un féretro de presidente y que se había ido en un féretro del pueblo, entre el amor popular, cubierto de flores, banderas, postales y cartas. Por último, con Cristina en primera fila, le relató que durante todo el velatorio dos manos lo habían tocado, que habían acariciado el ataúd, llamándolo una y otra vez “caprichoso”.
“Y fue tu capricho el que hizo que el país llegara hasta dónde llegó”, le agradeció el cura Molina en nombre de todos. Así terminó la despedida. Y esta nota.<

KIRCHNER 102

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Opinión
"La obra de Kirchner marcó el camino de una Argentina próspera y soberana"
Publicado el 31 de Octubre de 2010
Por Luiz Inácio Lula Da Silva
Presidente de Brasil Exclusivo para Tiempo Argentino

Son estos días tristes para todos nosotros. Quiso el destino que el ex presidente argentino y secretario General de la Unasur Néstor Kirchner nos dejara tan pronto y de forma repentina.
Es un momento de dolor que comparto con todos los argentinos y con la familia Kirchner, representada por esta mujer y líder extraordinaria que es Cristina Fernández, cuya dignidad en el sufrimiento refleja, de manera conmovedora, las virtudes del pueblo argentino.
Vine a Buenos Aires para despedirme de mi amigo Néstor, con quien compartí importantes momentos en la vida política.
Encontré al país y a su pueblo consternados por el fallecimiento de ese gran hombre, ciertamente uno de los mayores líderes que la Argentina vio nacer en las últimas décadas de su historia.
Tuve en Néstor un socio de gran coraje y un compañero de lucha en la defensa del bienestar y la integración de nuestros pueblos.
Trabajamos juntos por la aproximación de nuestros países y sociedades.
Dimos pasos históricos que consolidaron, en el marco de una nueva y profunda identidad de valores y aspiraciones, el entrelazamiento de la Argentina y del Brasil como países hermanos en el sentido pleno de la palabra.
Arduo defensor de la integración regional, Néstor Kirchner enfrentó con su característica osadía el desafío de convertirse en el primer secretario general de la Unasur, ayudando a hacer de Sudamérica una región de paz y cooperación y un actor político global.
Por su coraje, independencia, firmeza de propósitos y sentido de lealtad al pueblo argentino y sudamericano, la figura de Néstor Kirchner quedará para siempre registrada en nuestra memoria como fuente mayor de inspiración.
Kirchner deja para la gran Nación Argentina un importante legado.
Estoy seguro de que encontraremos fuerza para superar la sensación de tristeza y vacío de esta despedida en el semblante más esperanzado de los hombres y mujeres de este país que llevarán adelante, siguiendo la senda marcada por la obra de Kirchner, el proyecto de una Argentina libre, próspera, democrática y soberana.
Una Argentina de paz y de muchas conquistas en lo social.
A nosotros nos queda el mensaje de que debemos superar la inercia y las resistencias que, a lo largo de los 200 años de la vida política independiente, dificultaban los caminos de la unidad.
De que es necesario superar las diferencias momentáneas y hacer de nuestra unión un objetivo estratégico a ser perseguido con tenacidad, transformando en realidad el sueño de nuestros próceres y libertadores.
Estoy seguro de que la Argentina superará este momento difícil, así como supo hacerlo en otras encrucijadas de su historia.
Es necesario saber honrar la memoria de Néstor Kirchner. Su sueño de soberanía, unidad y justicia social seguirá siendo nuestro norte.

KIRCHNER 101

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Un balance de los aciertos y errores del ex presidente
Para seis diputados, “la política” es el principal legado que dejó Kirchner
Publicado el 31 de Octubre de 2010
Los parlamentarios destacaron que el patagónico demostró que aquellas cosas por las cuales empezaron a militar se podían concretar y que las convicciones son importantes. Creen que hay que profundizar el rumbo. Para Merchán, de Libres del Sur, el error fue convertirse en titular del PJ.
AGUSTÍN ROSSI
Jefe del bloque del Frente para la Victoria en Diputados.

1) Seguramente, el legado de Néstor Kirchner tendrá varios capítulos. Kirchner fue el dirigente político más importante de este siglo, quien marcó la agenda durante toda esta década. Fue quien le devolvió a la política esa capacidad de transformación, quien puso en el primer renglón de la discusión política la cuestión de las ideas y las ideologías. Quien nos devolvió las ganas de soñar y le demostró a una generación como la mía (50 años) que aquellas cosas por las cuales empezamos a militar se podían concretar, que era posible construir la política sin resignarse. Fue el dirigente que preservó los espacios de decisión política para la política y no para las presiones corporativas. Pero quizás el legado más importante que dejó sea que sus ideas, valores y principios permitieron convocar a una generación de jóvenes a la vida política como no pasaba desde el comienzo de la democracia.
2) A mi criterio, su mayor acierto fue haber hecho realidad aquella promesa que hizo cuando asumió la presidencia de que no iba a dejar los principios en la puerta de la Casa Rosada. Por eso, pudo construir una gestión de gobierno y una fuerza política como la que construyó.
3) No tengo una mirada hoy para opinar sobre su mayor error.
4) Hay que seguir por el mismo camino. En la gestión de gobierno y en la construcción de la fuerza política con Cristina como jefa indiscutida. Vamos a profundizar el modelo.

MARTÍN SABBATELLA
Diputado nacional, presidente del bloque Nuevo Encuentro.

1) Hay un legado asociado a la vocación transformadora, militante, a esto de plantear que la política puede cambiar lo establecido, que puede transformar el statu quo. Esto de vencer la cultura de la resignación y correr los límites de lo posible.
2) Los mayores aciertos los expresó el pueblo en estos días, durante el velatorio. Y tienen que ver con que se recuperó el rol del Estado como garante de derechos. Eso se expresa en la Asignación Universal por Hijo, en la estatización y extensión del sistema jubilatorio, en los planes de vivienda, en la obra pública, en la creación de más fuentes de trabajo. Por supuesto también en pensar la Argentina en el marco de la integración regional y construir el futuro de nuestro país sobre la base de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
3) No sé si error. Evidentemente, no hay relación entre esa agenda pública transformadora que logró instalar el kirchnerismo y parte de la estructura política que lo sostiene. Es difícil imaginar que se podía hacer todo lo que se realizó sin el respaldo de esas estructuras tradicionales. Pero hoy con eso no alcanza. El desafío es cómo, rescatando las mejores tradiciones de la política argentina, se va construyendo una organización popular acorde a este rumbo.
4) Hay que seguir construyendo una democracia profunda para todos y todas, hay que seguir construyendo el camino de una nueva matriz productiva y distributiva más justa. Semejante proceso político necesita de la construcción de herramientas políticas que sostengan y profundicen las transformaciones impulsadas en esta etapa. Lo que está claro, es que todo lo que resta por hacer se logra si la Argentina sigue por este rumbo. Y creo que es posible, por el legado de Kirchner, por la fuerza de la presidenta y por la fuerza militante y el respaldo social expresado en estos días. Nosotros queremos colaborar con eso. Queremos que la presidenta sepa que puede contar con nosotros.

SILVIA VÁZQUEZ
Diputada por Partido de la Concertación - FORJA.

1) Si tengo que destacar un hecho, es el de haber fundado el ejercicio de la autoridad en el sistema democrático. Si consideramos a Raúl Alfonsín como padre de la democracia, creo que debemos pensar a Kirchner como el inaugurador de otra etapa: el período de la democracia con autoridad, y eso es fundamental ya que había un gran debilitamiento de las estructuras democráticas.
2) La convocatoria a la diversidad. Sin eso, su gobierno no hubiera podido ser lo que fue ni haber sentado las bases para la gestión de Cristina. La apertura que hizo en el trato cotidiano con los gobernadores e intendentes de otras fuerzas políticas como la UCR o el socialismo fue clave. Pero también la diversidad de la agenda que incluyó temas que no figuraron nunca en la agenda del PJ, como el matrimonio igualitario o la propia Ley de Medios, que era una asignatura pendiente de la democracia.
3) Fijar su mirada en la estructura del PJ después de haber ganado la elección en 2007. Quienes votaron al kirchnerismo, lo hicieron para fortalecerlo en su gestión. Además, para instalar su agenda fantástica fue fundamental la apoyatura en otras expresiones de la sociedad. Y eso se vio en su despedida. Muchísima gente joven se vio convocada por la mística que despertó la bandera de los Derechos Humanos, que fue más allá del planteamiento de justicia respecto de los responsables de la dictadura militar. Me refiero al derecho a la información o a la Asignación Universal por Hijo, que fueron banderas que el gobierno jamás estuvo dispuesto a negociar. Las impuso con un amplio consenso social que hoy se pone de manifiesto.
4) Dos conceptos fundamentales deben surcar el horizonte próximo: compromiso y continuidad. Todavía falta mucho para lograr el sueño de la agenda integrada. Por eso, desde la Concertación FORJA estamos trabajando en temáticas como la propiedad de la tierra, los recursos naturales y el plan energético de la Argentina, y un cambio de paradigma cultural.

OMAR PLAINI
Diputado por el Frente para la Victoria y secretario general del Sindicato de Canillitas.

1) Deja varios legados: haberle devuelto el sentido a la política que, desde la recuperación de la democracia, no estaba basada en principios, valores y convicciones. Kirchner demostró que las hay. Otro legado fue la participación política de los jóvenes: les devolvió el sentido de protagonismo dentro de un proceso político. Hoy, ellos siguen las causas e ideas que planteó Kirchner. Otro hecho importante fue su relación con la CGT. Como dijo Hugo Moyano, después de Perón y Evita, nadie hizo más por el peronismo y los trabajadores que Néstor Kirchner. Ese es el dato más fuerte desde mi perspectiva. Hoy, los trabajadores dicen Perón, Evita y Néstor Kirchner.
2) El desendeudamiento con el FMI. Vivíamos presos de ellos. Se les plantó y dijo: “Se terminó.” Ese fue el más notable de todos sus aciertos. Además generó 5 millones de puestos de trabajo, la Asignación Universal por Hijo. Le devolvió la dignidad a los trabajadores. Fue el que se animó a hacer los cambios que había que hacer. Por eso la juventud lo reconoce. Para los jóvenes, Kirchner era uno de ellos, un transgresor. Y para los trabajadores fue quien nos devolvió la dignidad, las paritarias. Volvió a rescatar los programas del movimiento obrero, a discutir un modelo de país, a pelear por una región latinoamericana integrada. Fue, por lejos, el mejor presidente desde 1983 a la fecha.
3) Su mayor error fue elegir a Julio Cobos como vicepresidente. Él apuntó a la transversalidad y no se imaginó que podía ocurrir lo que sucedió. Cobos fue un desleal absoluto.
4) Profundizar el modelo. Tenemos que seguir generando más empleo, terminar con la matriz neoliberal que viene desde 1976, avanzar en la Ley de Entidades Financieras y reformar la carta orgánica del Banco Central. Papel Prensa es otra asignatura que clarificar. Y por último democratizar el papel de diario.

CECILIA MERCHÁN
Diputada por Libres del Sur.

1) El legado de su gestión fue amplio: recuperó la unidad latinoamericana, la política como expresión apropiada por diferentes sectores de la sociedad, recuperó la idea de los Derechos Humanos y reformó la Corte Suprema de Justicia. Estas transformaciones fueron lo más importante que realizó. En el primer gobierno kirchnerista también fue fundamental la recuperación de la autoestima del pueblo.
2) Leer lo que había ocurrido en 2001 y representarlo unificando el apoyo de las organizaciones que había en ese momento histórico. Lograr representar esas expresiones y de la manera en la que lo hizo. Fue un gran acierto modificar la línea política en la que venían sucediéndose los gobiernos argentinos.
3) Abandonar esa estrategia que había gestado en 2003 y decidir apoyarse en el peronismo, convertirse en el presidente del PJ, esa estructura arcaica que lo hizo volver a viejas prácticas de la política y que lo presionaron para detener el rumbo que había tomado su gobierno en un montón de sentidos. Por eso, para mí, su mayor error fue no seguir avanzando en la misma dirección, con la misma fuerza, y frenar los logros de la primera etapa.
4) En el futuro hay que seguir avanzando en contra de las corporaciones, seguir luchando por la distribución de la riqueza, en el cuidado de los recursos naturales y lograr una Argentina con más industrias. Eso es lo que tiene que venir de aquí en adelante. Nosotros, desde Libres del Sur, más allá de la situación y las críticas que le podamos hacer a la gestión, vamos a acompañar este proceso en esta próxima etapa para que el gobierno se mantenga fuerte. Respecto de un futuro más lejano, tendremos que ver cómo se acomodan las fichas dentro del PJ.

JULIANA DI TULLIO
Diputada del Frente para la Victoria.

1) El legado que nos dejó fue la fuerza con la que vivió la política. Las convicciones, el amor y la pasión con que hizo política. Era un hombre amoroso. Le ponía amor y mucha pasión a todo lo que hacía. Esas características poco habituales para un dirigente político son muy importantes. Sin dudas, la fuerza de sus convicciones y el amor fueron de las cosas más impactantes que dejó Kirchner, además del proyecto nacional y popular que es nuestra herencia.
2) Hizo de todo. Es muy difícil diferenciar una gran cosa que haya hecho porque era un hombre que constantemente hacía grandes cosas, todos los días, desde que se levantaba hasta que se acostaba. Para mí es muy difícil hablar de un gran cierto. Él fue un gran hombre. Su gran obra fue, en todo caso, el proyecto político que gestó, y el haber tenido las fuerzas y las convicciones para llevarlo adelante. Puedo nombrar muchas cosas grandes, como la política de Derechos Humanos o la Asignación Universal por Hijo o la Ley de Medios, pero todo se enmarcaba dentro de un proyecto, dentro del peronismo. Él mismo fue su obra más grande.
3) Definitivamente, habernos dejado antes de tiempo.
4) Hay que seguir profundizando este proyecto político. Cristina Fernández nos guía, nos conduce y nos ilumina. Hay que acompañarla para que este proyecto sea cada vez más grande. Hay que seguir con este modelo, pisando el acelerador a fondo.<