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19 y 20 de diciembre de 2001.-



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sábado, 6 de marzo de 2010

¿QUIEN CONTROLARÁ eL MUNDO?. Por Noam Chomsky

¿QUIEN CONTROLARÁ eL MUNDO?. Por Noam Chomsky
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Zbigniew Brzezinski ha escrito que ´el papel de EEUU en la seguridad de la región´, para decirlo con más claridad, su dominio militar, ´le brinda un poder político indirecto pero crucial ante economías europeas y asiáticas que también dependen de las exportaciones de petróleo de la región´. Tal como sabe Brzezinski, el principal problema del dominio global de EEUU es que Europa y Asia (especialmente la dinámica región del noreste de Asia) tienen sus propios rumbos. De ahí que el control del golfo Pérsico y del Asia Central resulte todavía más importante...





Por Noam Chomsky
El Periódico
21 de Junio de 2004

El mes pasado se cumplió el primer aniversario de la declaración de victoria en Irak por parte del presidente George W. Bush, cuando anunció que "la misión había sido cumplida". La invasión fue una aplicación de la doctrina de Bush, la nueva "gran estrategia imperial" --como la bautizó la revista Foreign Affairs-- que proclama que EEUU dominará el mundo por un futuro indefinido y destruirá cualquier desafío a esa dominación. Dejando a un lado lo que está ocurriendo en Irak, tal vez sea útil concentrarse en cómo los principios que han conducido a la invasión y ocupación y han hecho del mundo un sitio más peligroso, y no sólo por el terrorismo.

El Departamento de Estado norteamericano acaba de admitir que es totalmente falso el anuncio que hizo en abril, cuando indicó que el terrorismo había disminuido a nivel mundial --uno de los puntos centrales de la actual campaña presidencial de Bush--. El informe ahora revisado admite que "la cifra de incidentes y de víctimas ha aumentado drásticamente". Para los estrategas del Gobierno, el objetivo más importante no fue combatir el terrorismo sino establecer bases militares norteamericanas en un Estado satélite situado en el centro de las mayores reservas energéticas mundiales, y así aventajar a sus rivales. Zbigniew Brzezinski ha escrito que "el papel de EEUU en la seguridad de la región", para decirlo con más claridad, su dominio militar, "le brinda un poder político indirecto pero crucial ante economías europeas y asiáticas que también dependen de las exportaciones de petróleo de la región".

Tal como sabe Brzezinski, el principal problema del dominio global de EEUU es que Europa y Asia (especialmente la dinámica región del noreste de Asia) tienen sus propios rumbos. De ahí que el control del golfo Pérsico y del Asia Central resulte todavía más importante.

El apoyo de EEUU y de Gran Bretaña a Turkmenistán, Uzbekistán y otras dictaduras del Asia Central, y la disputa sobre qué curso seguirán los oleoductos y bajo qué supervisión, forman parte de un nuevo gran juego entre las potencias.

Entre tanto, los comentaristas occidentales siguen pensando que el objetivo de la invasión fue "la visión presidencial" de establecer una democracia en Irak. En contraste, según encuestas realizadas por firmas occidentales en Bagdad, una vasta mayoría cree allí que el motivo de Washington para la invasión fue controlar los recursos iraquís y reorganizar el Oriente Próximo según los intereses norteamericanos. No es raro que quienes se llevan la peor parte tengan una visión más clara del mundo en que viven.

Existen muchos otros datos que muestran que Washington considera el terrorismo un asunto menor comparado con el de asegurar que Oriente Próximo se encuentre bajo las manos adecuadas. Apenas el mes pasado, el Gobierno de Bush impuso sanciones económicas a Siria, aplicando una ley que es prácticamente una declaración de guerra a menos que el Gobierno de Damasco acate las órdenes norteamericanas. Siria sigue figurando en la lista oficial de los estados que patrocinan el terrorismo, pese a que proporcionó importantes datos a Washington sobre Al Qaeda y otros grupos radicales. De ahí que EEUU prefiera privarse de esa fuente de información para alcanzar un objetivo mayor: un régimen que acepte las demandas norteamericano-israelís.

Para mencionar apenas otro ejemplo de cuáles son las prioridades: el Departamento del Tesoro de EEUU mantiene una Oficina de Control de Bienes Extranjeros, destinada a investigar transferencias sospechosas de dinero, un elemento crucial en la "guerra contra el terrorismo". Este organismo tiene 120 empleados. Hace algunas semanas, informó al Congreso de que, a finales del año pasado, cuatro de esos empleados, sólo cuatro, estaban consagrados a seguir la pista a las finanzas de Bin Laden y Sadam Husein, mientras que casi dos docenas tuvieron como tarea aplicar medidas de embargo contra Cuba. ¿Por qué el Departamento del Tesoro dedica mayores energías a estrangular a Cuba que a la guerra contra el terrorismo?

Para alcanzar la supremacía, la violencia puede triunfar, pero a un coste tremendo. Y puede provocar aún mayor violencia como respuesta. Y no sólo la del terrorismo. En febrero, Rusia llevó a cabo sus mayores maniobras militares en dos décadas, exhibiendo nuevas y más avanzadas armas de destrucción masiva. Líderes políticos y militares de Rusia han señalado con claridad que esa resurrección de la carrera armamentista es una respuesta directa a las acciones y programas del Gobierno de Bush, especialmente el desarrollo de armas nucleares de baja intensidad, las llamadas revientabúnkers. Como saben analistas de ambas partes, esas armas pueden atacar los búnkers, ocultos en montañas, que controlan el arsenal nuclear ruso.

Lo que puede ocurrir es una expansión de ese rearme nuclear. Los rusos y los chinos reaccionan ante los norteamericanos construyendo armas estratégicas. La India podría responder a China. Pakistán, hacer lo mismo ante la India... Entre tanto, Irak avanza hacia lo que denominan recuperación de su soberanía. Un reciente artículo de Anton La Guardia, del Daily Telegraph, recordaba en el último párrafo que "un alto funcionario británico lo indicó de manera delicada: el Gobierno iraquí será plenamente soberano, pero en la práctica, no ejercerá todas sus funciones soberanas". Lord Curzon no lo hubiese explicado mejor.

El firme rechazo de los iraquís a aceptar las tradicionales ficciones constitucionales ha obligado a Washington a ceder, paso a paso, con cierta ayuda de "una segunda superpotencia", como definió Patrick E. Tyler, de The New York Times, a la opinión pública mundial tras las grandes manifestaciones de febrero del 2003, la primera ocasión en la historia en que hubo manifestaciones en masa contra una guerra antes de que empezase oficialmente. Y eso lo cambia todo.

Por ejemplo, en los años 60, la revuelta de Faluya hubiese sido resuelta con bombardeos de aviones B-52 y asesinatos en masa. En la actualidad, una sociedad más civilizada no tolera tales medidas y ofrece al menos un espacio para que las víctimas actúen y logren una auténtica independencia. Es incluso posible que este impulso pueda obligar al Gobierno de Bush a abandonar sus ambiciones imperiales en Irak.

* Noam Chomsky es Profesor de Lingüística del MIT y autor de "Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista de EEUU".
© by Noam Chomsky. Distributed by The New York Times Syndicate.


Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2004-06-21

Club Bilderberg 6

Los AMOS de GEORGE W. BUSH se REUNIERON
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Grupo Bilderberg: mafia de potentados que gobierna el mundo. Es harto conocido que los ricos y poderosos en el transcurso de la historia, siempre trataron de organizar sus paí­ses, sus imperios y a todo el mundo según su propio interés. Sin embargo, jamás lograron acumular tanto poder y riqueza como tiene ahora un selecto núcleo de la elite europea y norteamericana, los verdaderos amos del mundo, el ultra secreto Grupo Bilderberg, que dicho sea de paso, se reunión la semana pasada en Stresa, Italia, mientras todos estaban atentos a las manifestaciones de repudio en contra de George W. Bush...




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Grupo Bilderberg: mafia de potentados que gobierna el mundo

Por Vicky Peláez

Es harto conocido que los ricos y poderosos en el transcurso de la historia, siempre trataron de organizar sus paí­ses, sus imperios y a todo el mundo según su propio interés. Sin embargo, jamás lograron acumular tanto poder y riqueza como tiene ahora un selecto núcleo de la elite europea y norteamericana, los verdaderos amos del mundo, el ultra secreto Grupo Bilderberg, que dicho sea de paso, se reunión la semana pasada en Stresa, Italia, mientras todos estaban atentos a las manifestaciones de repudio en contra de George W. Bush.

Para explicar el poder del Grupo Bilderberg baste decir que a la reunión de Stresa no fueron invitados ningún mandatario latinoamericano o asiáticos, ni siquiera el primer ministro del Japón. Son 94 europeos y 36 norteamericanos, la elite de la elite que se reunía esta vez, al cumplir su 50 aniversario y de paso decidir la suerte de la humanidad.

Cuando Bill Clinton fue invitado a la reunión de 1991 en Alemania, recibió el espaldarazo y al año siguiente fue elegido presidente. Tony Blair también fue invitado en 1993, después, se convirtió en lí­der de su partido y más tarde en el primer ministro de Inglaterra. Todos los secretarios de la OTAN, desde 1971 llegan a ser miembros de este grupo.

En sus reuniones anuales, toman decisiones pero jamás permiten sean divulgadas y mucho menos que se sepan los pormenores que allí ­ se discuten. Es bien sabido que allí­ está siempre el Washington Post, el paladín de la libre expresión , pero jamás informa sobre lo que se planea a puerta cerrada, porque uno de los miembros del Grupo Bilderberg es dueño de este diario, así­ como lo es del Wall Street Journal, Financial Times, The Economist, etc.

Se sabe que en sus reuniones elaboran la agenda a corto, mediano y largo plazo, la cual es transmitida para su cumplimiento, al nivel inferior como son el G-7, la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y la OTAN.

El Grupo Bilderberg empezó a formarse en la mitad de la Segunda Guerra Mundial, después que los alemanes fueron derrotados por los soviéticos en Stalingrado en 1942 y después en Kursk en 1943. La elite europea se dio cuenta que Hitler perdería la guerra, entonces empezaron a reunirse para discutir qué hacer para que el resto de Europa no fuera contagiado por el comunismo. El príncipe holandés Bernhard, simpatizante Nazi y uno de los fundadores del Grupo, dijo “tenemos que expandir el comercio libre en vez de poner barreras a los paí­ses del tercer mundo, esta será la mejor garantía para detener al comunismo”.

Al comienzo de los años 50 esta idea fue reforzada por el socialista polaco Joseph Retinger , quien en realidad es el “padre” del Grupo Bilderberg. Inmediatamente recibieron apoyo de la multimillonaria familia inglesa Rothschild. En 1952 el incipiente grupo se acercó a los Rockefeller y establecieron contactos con el general Walter Bedell Smith, el director de la CIA, y también con el senador Jacob Javits. La primera reunión se celebró el 29 de mayo de 1954 en el hotel Bilderberg, Oosterbeek, Holanda.

Así nacieron y se fueron adhiriendo cada vez más gente poderosa y también fueron depurando a los más pobres. Principales políticos, personas de negocios, banqueros y pensadores del mundo conforman sus listas y deciden quienes dirigirán los destinos de los paí­ses, así también cómo y cuándo cambiarán el curso de la historia, la paz y la guerra.

El periodista británico Tony Gosling, que los investiga desde hace 20 años, relata que uno de los ex-miembros del grupo, el economista británico Will Hutton, le manifestó que uno de los primeros lugares donde escuchó sobre la invasión a Irak fue en la reunión de Bilderberg en el 2002.

No se sabe exactamente lo que han decidido ahora, pero es muy seguro que el futuro del Medio Oriente , del presidente de Venezuela y también del presidente George W. Bush ha sido determinado ya, aunque eso no significa que siempre se salgan con la suya, sino vean lo que pasa en Irak.

(Tomado de El Diario-La Prensa, junio del 2004)




Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2004-06-16

EL CLAN ROCKEFELLER

EL CLAN ROCKEFELLER
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El clan Rockefeller mantiene una considerable influencia en las altas esferas del poder político. De hecho, buena parte de los personajes que determinaron el rumbo y el ritmo de la política norteamericana estan vinculados umbilicalmente a las entidades del trust Rockefeller, cuando no procedieron directamente de los órganos directivos de las mismas corporaciones. El Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral y el Bilderberg Group, entidades financiadas por los grandes oligopolios económicos de Rockefeller, han estado, en las últimas décadas detrás de los sobornos parlamentarios, los negocios sucios y las invasiones más escandalosas de que se tenga memoria. Ya lo había advertido Theodore Roosevelt, cuando tomó posesión a principios de siglo: “todo esfuerzo por desmantelarlo resultaría fútil, a menos que se hiciera de una manera que ocasionara un grave detrimento a todo el cuerpo político”.




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Por Luis Miguel Martínez Anzures
LA CRONICA DE HOY, (2004-06-24 )

Fue uno de los candidatos a la Casa Blanca, Robert Taft, quien en la década de los cincuentas manifestó: “desde mil novecientos treinta y seis, todos los candidatos republicanos a la presidencia de los Estados Unidos hemos sido nominados por el Chase Manhattan Bank”, evidenciando públicamente la decisiva intervención de los dueños de la economía en las campañas y los compromisos de los triunfadores en las urnas.

El clan Rockefeller mantuvo durante las siguientes cinco décadas una considerable influencia en las altas esferas del poder político. De hecho, buena parte de los personajes que determinaron el rumbo y el ritmo de la política norteamericana a lo largo de ese periodo, estuvieron vinculados umbilicalmente a las entidades del trust Rockefeller, cuando no procedieron directamente de los órganos directivos de las mismas corporaciones.

La relación es tan numerosa que sólo pueden citarse algunos de los más significativos, entre los cuales figuran Douglas Dillon, James Forestal, John McCloy, Robert Patterson, Allen y John Foster Dulles, Winthorp Aldrich y Dean Rusk, destacados protagonistas todos ellos de la escena pública estadounidense de postguerra. La lista continúa con los hombres que constituyeron el relevo generacional de los primeros, como son Walt W. Rostow, Zbigniew Brzezinski y Henry Kissinger, salidos igualmente de los foros y organismos patrocinados por las Fundaciones Rockefeller.

El forjador de la saga, John Davison Rockefeller, nació en 1839 en un suburbio de Nueva York; descendiente de una familia de inmigrantes judío-alemanes llegados a Estados Unidos en 1733, conjugó en su personalidad, a partes iguales y en una suerte de simbiosis perfecta, la austera cicatería del buhonero y la ambición ilimitada del empresario depredador. Y como se comprenderá, un hombre adornado de tales cualidades estaba irremisiblemente abocado al éxito económico.

Trasegador y mercenario en la guerra de Secesión fundó el 10 de enero de 1870, la Standard Oil. A partir de ese momento se inició un ascenso imparable que acabaría desembocando en el dominio absoluto de la industria del petróleo. Por el camino quedaron sus competidores y un largo rosario de artimañas, extorsiones, sobornos e irregularidades de toda índole. Nada que no fuera la propia lógica del capitalismo llevada a sus naturales consecuencias. Desde entonces, la jaculatoria preferida del fundador de la dinastía sería “Dios bendiga a la Standard Oil”, y la divisa de su imperio económico, perpetuada en el tiempo por sus descendientes, dice así: “Por el bien de la humanidad”.

En 1911, John D. Rockefeller, adquirió un grueso paquete de participaciones de la Equitable Trust Company, convirtiéndose así en su accionista mayoritario. Nueve años después, esa entidad financiera manejaba ya un volumen de depósitos superior a los 250 millones de dólares y se había situado en el octavo lugar del escalafón bancario estadounidense. El siguiente paso tuvo lugar en 1930, cuando John Davison Junior ultimó la fusión de la Equitable Trust Company con el Chase National Bank, que pasó a convertirse de ese modo en el mayor banco del país.

El proceso de consolidación financiera culminaría finalmente en 1955, con la fusión del Chase National Bank y el Bank of the Manhattan Company, ligado al grupo Warburg, fusión de la que resultó el Chase Manhattan Bank, presidido desde 1969 por David Rockefeller, nieto del fundador de la dinastía y cabeza de la misma en la actualidad.

No es difícil advertir que la conformación de estos mastodónticos conglomerados económicos, que se acentuó con el transcurso del tiempo, contradice frontalmente las cacareadas reglamentaciones antitrust, así como el no menos vociferado sofisma del libre mercado, conceptos que no son en la práctica más que entelequias propagandísticas, como los hechos demuestran hasta la saciedad. En famosos juicios litigados por ambos conceptos ante los tribunales y la Suprema Corte, resultó triunfante el Trust. El único cambio que se produjo consistió en que dejó de operar con un solo nombre para hacerlo bajo varios distintos.

Fue así como nacieron La Standard Oil of New Jersey, la Standard Oil of Ohio, la Standard Oil Company of New York (SOCONY), la Vancuum Oil, la Humble Company, etc. El único resultado efectivo de aquella “desmembración” fue la espectacular subida experimentada por las acciones de la Standard en la bolsa neoyorkina, al punto que, en el breve plazo de cinco meses, el valor de las mismas aumentó en 200 millones de dólares, una cifra nada despreciable para el año 1911.

El Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral y el Bilderberg Group, entidades financiadas por los grandes oligopolios económicos de Rockefeller, han estado, en las últimas décadas detrás de los sobornos parlamentarios, los negocios sucios y las invasiones más escandalosas de que se tenga memoria. Ya lo había advertido Theodore Roosevelt, cuando tomó posesión a principios de siglo: “todo esfuerzo por desmantelarlo resultaría fútil, a menos que se hiciera de una manera que ocasionara un grave detrimento a todo el cuerpo político”.

Asimismo, un biógrafo de la familia, George Gilder sentenció en 1980: “Cuando David va a Rusia es tratado a cuerpo de rey. Y resulta curioso que nadie sea capaz de reverenciar, halagar y exaltar a un Rockefeller tan bien como lo hacen los marxistas”.

La ambición rompió el saco. Las contradicciones geopolíticas acabaron con las dinastías superpoderosas. Hoy no existe en USA —y menos en otras latitudes— el árbitro supremo, ni en el seno del sistema, ni entre las grandes corporaciones. La sociedad y las cúpulas del dinero ya no cuentan con un fiel de la balanza, con un juez electoral, financiero, diplomático o transnacional. Cada quien se rasca con sus propias uñas, para lograr el mejor pedazo del caníbal. Se acabaron las dinastías.


lmmtz@prodigy.net.mx





Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2004-06-24

EL COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

EL COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS (CFR): La CARA OCULTA del PODER GLOBALIZADO
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Como funciona el gobierno mundial invisible ... El Council on Foreign Relations (CFR) conforma una organización discreta, de muy bajo perfil público, y de alta efectividad, integrada por unos 3.600 miembros del más alto nivel, prestigio e influencia en sus respectivas disciplinas y ámbitos de poder, tanto en EEUU como en Europa. Reúne a los más altos directivos de instituciones financieras, colosos industriales y medios de comunicación social, investigadores, académicos, oficiales militares de máxima graduación, políticos, funcionarios públicos, decanos de universidades y centros de estudios. Un verdadero gobierno mundial invisible.











Por Adrian Salbuchi
10/06/03/

LA VERDADERA ESTRUCTURA DEL PODER MUNDIAL

El Council on Foreign Relations (CFR) es una organización poco conocida pero muy influyente en los asuntos internacionales que ha ido creciendo en poder, prestigio y amplitud de ámbitos de acción, hasta tal punto que ya en nuestros días podemos decir que conforma el auténtico “cerebro del mundo” que direcciona el rumbo complejo e incierto hacia el que se empuja y arrastra al planeta entero.

No existe pueblo, región o segmento económico, social, o político que pueda extraerse a su influencia y es, precisamente, el hecho de haber logrado permanecer “detrás del telón” lo que le otorga al CFR su inusitada fuerza e influencia. Hoy, el CFR conforma una organización discreta de muy bajo perfil público y de alta efectividad, integrada por unos 3.600 miembros del más alto calibre, prestigio e influencia en sus respectivas disciplinas y ámbitos de poder.

De esta manera, reúne a altos directivos de instituciones financieras, colosos industriales y medios de comunicación social; a investigadores y académicos; a oficiales militares de máxima jerarquía; y a políticos, funcionarios públicos y decanos de universidades, facultades y centros de estudios.

Sus objetivos fundamentales consisten en identificar y evaluar amplios conjuntos de factores políticos, económicos, financieros, sociales, culturales y militares que abarcan a toda faceta imaginable de la vida pública y privada de los Estados Unidos, de sus Aliados y del resto del mundo.

Hoy, gracias al enorme poder de Estados Unidos, el ámbito de análisis del CFR abarca al planeta entero. En rigor de verdad, el CFR conforma un poderoso centro de análisis y planeamiento geopolítico y estratégico.

Sus investigaciones y evaluaciones son realizadas por distintos investigadores y grupos de trabajo conformados dentro del seno del CFR, que se dedican a identificar amenazas y oportunidades del entorno mundial, evaluar las fuerzas y debilidades de los intereses agrupados dentro del CFR, y realizar amplios planes estratégicos, tácticos y operativos en todos los ámbitos a los que nos hemos referido.

Aunque estas intensas, profundas y efectivísimas tareas se realizan dentro del ámbito del CFR, la clave para comprender su accionar radica en el hecho de que el CFR jamás opera por sí misma, sino que son sus miembros individuales los que lo hacen.

Y ello siempre desde sus ámbitos formales de acción y poder, que son las empresas multi y transnacionales, los bancos internacionales, las instituciones multilaterales internacionales, los gobiernos, las universidades, las fuerzas armadas y los medios de comunicación social. Esos mismbros del CFR jamás invocan o siquiera aluden a su pertenencia dentro de la institución, ni mucho menos la invocan.

Los ámbitos naturales de poder de cada uno de sus miembros a los que nos referimos son, por demás, muy poderosos ya que hoy encontramos que son miembros del CFR buena parte de los presidentes, gerentes y accionistas de las empresas Fortune 500[1] que en su conjunto manejan casi el 80% de la economía estadounidense, emplean a más de 25 millones de personas, y en su conjunto tienen un valor de mercado que equivale a dos veces y media el PBI de los Estados Unidos.

Pero también son miembros del CFR los máximos directivos de los grandes bancos como el Chase Manhattan de la familia Rockefeller que acaba de fusionarse con el banco J P Morgan, el Bank of America y el actual número, CitiGroup, cuya capitalización hoy excede los 250.000 millones de dólares; los directivos y formadores de opinión de los ocho monopolios multimedia mundiales; los rectores y decanos de las grandes universidades y facutades como Harvard, MIT Massachussets Institute of Technology, Columbia, Johns Hopkins, Princeton, Yale, Stanford, y Chicago; y – factor clave en esta verdadera rueda de poder planetario -, los 150 puestos clave del gobierno estadounidense incluyendo los cargos más relevantes en sus fuerzas armadas.

MIEMBROS ENCUMBRADOS DEL CFR

En otra obra hemos brindado amplia información al respecto[2]; aquí mencionamos a tan sólo unos pocos encumbrados y podersosos miembros del CFR como David Rockefeller, Henry Kissinger, Bill Clinton, Zbigniew Brzezinski, George H.W. Bush, la ex-secretaria de estado Madeleine Albright, el especulador internacional George Soros, el juez de la corte suprema Stephen Breyer, Laurence A. Tisch (presidente de la cadena Lowes/CBS), el secretario de estado Gral. L. Colin Powell, Jack Welsh (presidente de General Electric Company), W. Thomas Johnson (presidente de CNN y hoy director de Aol/Time-Warner), Katherine Graham (recientemente fallecida presidenta del grupo Washington Post / Newsweek / International Herald Tribune); Richard Cheney (vicepresidente de EE. UU., ex-secretario de defensa de George Bush (padre), y ex-presidente de la petrolera Halliburton), Samuel “Sandy” Berger (asesor del presidente Clinton en seguridad nacional), John M. Deutch (ex-director de la CIA del presidente Clinton), Alan Greenspan (gobernador del Banco de la Reserva Federal), Stanley Fischer (ex-director gerente del Fondo Monetario Internacional y actual director del CitiGroup), Anne Krueger (actual vicedirectora del FMI), James D. Wolfensohn (presidente del Banco Mundial), Paul Volcker (presidente del CS First Boston Bank y ex-gobernador de la Reserva Federal), John Reed (director y ex-presidente de CitiGroup); los economistas Jeffrey Sachs, Lester Thurow, Martin Feldman y Richard N Cooper; el ex-secretario del Tesoro, ex-presidente de Goldman Sachs y actual co-Chairman de CitiGroup, Robert E. Rubin, el ex-secretario de estado del presidente Reagan y “mediador” en el conflicto de Malvinas, Gral. Alexander Haig, el “mediador” en el conflicto de los Balcanes, Richard Holbrooke, el presidente de IBM, Louis V. Gerstner, el senador demócrata por el estado de Maine, George J. Mitchell, el diputado republicano, Newt Gingrich, y la asesora del presidente Bush en seguridad nacional, Condoleeza Rice, el representante comercial de Bush Robert Zoellick, Elliot Abrams, William Perry, Mark Falcoff, Paul Wolfowitz, Richard N. Perle, y Richard Armitage, entre muchos otros.

Aquí, entonces, hallamos la clave de la alta efectividad del CFR, por cuanto aquellas decisiones y planificaciones que se realizan y acuerdan durante sus reuniones, conferencias, y grupos de trabajo a puertas cerradas, son luego ejecutadas por sus diversos miembros desde sus ámbitos formales de poder. ¡Y qué ámbitos de poder que son éstos!

Resulta lógico inferir que si dentro del CFR se diseña un conjunto de planes respecto de, digamos, la globalización de la economía y las finanzas, o cuales regiones del planeta tendrán paz y prosperidad, y cuales se hundirán en sangrientos conflictos, y se las decide llevar a cabo, entonces ¿que duda puede haber que la acción coordinada de personalidades como el presidente de la nación, sus secretarios de estado, defensa, comercio y tesoro, de los principales banqueros y financistas, capitanes de industria, directivos de medios de difusión, militares y académicos, habrá de conducir a resultados concretos, efectivos y, por cierto, irresistibles?

En verdad, para comprender cómo funciona realmente el mundo actual, resulta preciso diferenciar el poder formal del poder real.
Lo que los medios de difusión nos transmiten con altísimo perfil público a diario en los noticieros de televisión y en los periódicos no es otra cosa que los resultados visibles y concretos de las acciones de las estructuras del poder formal: especialmente los gobiernos nacionales y la reacción de los mercados ante las decisiones sualmente unilaterales de la estructura tecnocrática y supranacional de las finanzas y las empresas.

Pero el poder real es aquél que de manera menos visible, planifica y decide qué va a ocurrir cuándo, dónde, y quienes lo ejecutarán.


EL ROL ESPECIAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA

Dado que Estados Unidos es hoy la única superpotencia del planeta, resulta razonable suponer que la estructura de poder mundial – pues de ello se trata – que administra el gobierno mundial, lo hace transitoriamente desde el propio territorio y estructura política y económica de los Estados Unidos.

Ello no implica que el pueblo estadounidense necesariamente forme parte de este esquema, sino más bien que lo conforman sus elites y clase dirigente; el así llamado Establishment. Se trata, entonces, de poderes que operan dentro de Estados Unidos (como también lo hacen dentro del Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, España, Argentina, Brasil y Corea), pero no necesariamente pertenecen a los Estados Unidos (como sus contrapartidas en otras naciones tampoco representan a esos pueblos, ni obedecen necesariamente a sus intereses).

Para comprender como funciona realmente Estados Unidos, conviene recordar que sus políticas – especialmente su política exterior – se administran desde Washington DC (ellos mismos se refieren a su gobierno como “The Administration”) que es la sede del poder formal.

Sin embargo, el verdadero gobierno estadounidense impera desde Nueva York, sede del poder real.
Ello es comprensible puesto que el poder real requiere de una sólida e ininterrumpida continuidad y consistencia para poder llevar a cabo complejas estrategias en el espacio y el tiempo que abarcan a todo planeta y se proyectan a través de décadas enteras.

Estos centros de poder rápidamente comprendieron hace ya muchas décadas que no hay nada más ineficiente e ineficaz para la continuidad y consistencia en el diseño y ejecución de estrategias políticas, económicas, financieras y sociales, que el sistema democrático que con su alto perfil público y periódicos recambios obliga a dirigentes a dar permanentes explicaciones al demos a cada paso.

Cuánto mejor resulta operar discretamente, desde lo que formalmente es un mero gentlemen’s club[3] como el CFR, del que hombres poderosos e influyentes son miembros, directivos o incluso presidentes durante décadas enteras sin tener que rendirle cuentas a absolutamente nadie, fuera de sus pares dentro de la propia organización.

Así, 3.600 poderosas personas pueden ejercer una influencia gigantesca sobre incontables miles de millones de seres humanos en todo el planeta.

Se trata, en rigor de verdad, del eje central de una verdadera red de hombres y mujeres poderosos, ya que el CFR es complementado por otras organizaciones análogas tanto estadounidenses como internacionales especializadas en el estudio de asuntos geopolíticos internacionales y promover el actual modelo global:
The Hudson Institute, The RAND Corporation[4], The Brookings Institution, The Trilateral Commission[5], The World Economic Forum, Aspen Institute, American Enterprise Institute, Deutsche Gesellschaft für Auswärtigen Politik, Bilderberg Group, Cato Institute, Tavestock institute, y el Carnegie Endowment for International Peace, entre otros.

Todos estos think tanks o bancos de cerebros como se los denomina en el país del norte, reúnen a los mejores hombres en sus respectivos campos a condición de que estén claramente alineados con las premisas básicas de los objetivos políticos de los globalizadores:
la creación de un gobierno mundial privado, la erosión sistemática de las estructuras de todos los estados-nación soberanos (aunque no de todos de la misma manera ni al mismo tiempo, se entiende), la estandarización sociocultural, la imposición de un sistema financiero globalizado especulativo-usurario, el alineamiento de la opinión pública mundial a través de una poderosa acción psicológica a nivel planetaria, y la administración de un sistema de guerra global que mantenga la cohesión de las masas a través del permanente azuzamiento contra algún “enemigo”, sea éste real o imaginario.[6]


LOS PRIMEROS TIEMPOS

Corría el mes de Mayo del año 1919, cuando un grupo compacto de influyentes banqueros, abogados, políticos y académicos – todos ellos participantes de las conversaciones entre los Aliados vencedores y las Potencias Centrales derrotadas en los campos de batalla europeos -, reunidos en el Hotel Majestic de París tomaron una decisión trascendental: formar dos “bancos de cerebros” o logias para defender los intereses mundiales anglonorteamericanos.

Desde estas instituciones que hoy han crecido hasta formar el centro de planeamiento geopolítico y geoeconómico más importante del planeta, se ha venido diseñando a lo largo de ochenta años un nuevo orden mundial que se acomoda a los intereses colonialistas anglo-norteamericanos y de sus aliados de entonces y de hoy.

La estrategia consistía en fundar dos entidades: uno en Londres que habría de denominarse el Royal Institute of International Affairs (RIIA – Instituto Real de Relaciones Internacionales), y otro en los Estados Unidos que tomaría el nombre de Council on Foreign Relations (CFR), con sede en la ciudad de Nueva York.

Ambas organizaciones portaban el claro sello ideológico del socialismo gradual como eje de control colectivo que ya hacia fines del siglo XIX fuera propugnado por la Sociedad Fabiana financiada por el Round Table Group del magnate sudafricano, Cecil Rhodes y la familia de financistas cosmopolitas Rothschild. Al CFR también le darían su apoyo y financiación las más pudientes y poderosas familias estadounidenses como Rockefeller, Morgan, Mellon, Harriman, Aldrich, Schiff, Kahn, Warburg, Lamont, Ford y Carnegie (ésta última, particularmente a través de una organización precursora del CFR, la Carnegie Endowment for International Peace).

Desde su creación, el CFR contó con un importante vocero que, aún hoy, sigue siendo la publicación más prestigiosa e influyente de los Estados Unidos en materia de análisis geopolítico: Foreign Affairs, del que se dice que “lo que hoy se publica en “Foreign Affairs” se transforma mañana en la política exterior oficial de los Estados Unidos”.

Entre los fundadores y primeros directivos del CFR, hallamos a hombres de la talla de Allan Welsh Dulles, uno de los mayores exponentes de la comunidad de planeamiento, inteligencia y espionaje estadounidense que consolidaría la estructura de la CIA, central de inteligencia estadounidense; al periodista Walter Lippmann director-fundador del semanario The New Republic y agudo estratega en acción psicológica; a los banqueros Otto H. Kahn, y Paul Moritz Warburg,[7] éste último nacido en Alemania y emigrado a los Estados Unidos dónde en 1913 diseñó y promovió la legislación que desembocaría en la creación del Federal Reserve Bank, el banco central privado estadounidense que hasta nuestros días ejerce el control sobre toda la estructura financiera de esa nación.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial y como parte del “nuevo orden mundial” de la posguerra, el Banco de la Reserva Federal se vería complementado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, también creaciones de miembros del CFR.

Estas tres instituciones en su conjunto controlan el sistema financiero globalizado actual. Conviene aquí señalar que la única verdadera globalización que hoy se aprecia en el mundo es la del sistema financiero que ha escapado a todo control nacional, pues los sistemas económico y político hoy siguen transitoriamente centrados en torno al ámbito nacional.[8]

Entre los fundadores del CFR, hallamos por ejemplo al geógrafo y presidente de la American Geographical Society, Isaiah Bowman, quien tendría a su cargo el equipo angloestadounidense que redibujaría el mapa de Europa tras la Primera Guerra Mundial y que – Tratado de Versalles mediante -, tantos trastornos habría de traer en las décadas subsiguientes. Fueron dos economistas del CFR, Owen D. Young y Charles Dawes, quienes durante los años veinte diseñarían e impulsarían los planes de “refinanciación” de la deuda de guerra impuesta a Alemania por ese mismo Tratado.

Fueron miembros del CFR quienes como altos directivos del Banco de la Reserva Federal generarían las distorsiones y astringencias monetarias que ayudaron a desatar la crisis financiera de 1929.
Fueron miembros del CFR quienes presionarían sobre la opinión pública – a través de los poderosos medios de difusión bajo su control como las cadenas radiales NBC y CBS y los periódicos Washington Post y New York Times, para quebrar la neutralidad estadounidense ante la nueva guerra desatada en Europa a partir de 1939.


LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Durante esta contienda en la que Estados Unidos recién participaría formalmente hacia fines de 1941, miembros de alto rango dentro del CFR conformaron el War & Peace Studies Project que se integró lisa y llanamente al Departamento de Estado norteamericano[9] diseñando sus políticas hacia el Japón y Alemania, y luego preparó otro “nuevo orden mundial” para después de la previsible victoria Aliada.

De esta manera, el CFR diseñó y promovió la creación a partir de 1945 de la Organización de las Naciones Unidas como instancia de administración política mundial y algunas de sus agencias económicas clave como el FMI y el Banco Mundial, a través de sus miembros Alger Hiss[10], John J. McCloy[11], W. Averell Harriman, Harry Dexter White[12], James Lovett[13], Dean Acheson[14], George Kennan[15], Charles Bohlen[16] y otros, como así también a través de las conferencias de Dumbarton Oaks (para crear la ONU), Bretton Woods (para crear el FMI, Banco Mundial y el GATT/OMC), Teherán y Yalta (conferencias en las que se acordó la división del mundo en esferas de dominio entre Estados Unidos y la URSS).

Terminada aquella contienda, el Presidente Harry S. Truman instauraría la conocida “Doctrina Truman” de seguridad nacional que toma como punto de partida la doctrina del containment – contención del expansionismo soviético - propuesta por otro miembro del CFR a la sazón embajador en Moscú: George Kennan, en un conocido artículo aparecido en las páginas de Foreign Affairs y firmado “X”, como así también la directiva NSC68 del National Security Council redactado por Paul Nitze, del CFR. Otro tanto fue el caso del así-llamado “Plan Marshall” diseñado por un grupo de trabajo del CFR y ejecutado por W. Averell Harriman entre otros.

De manera que para comprender al mundo contemporáneo, bien vale la pena evaluar y analizar lo que hace, dice y propaga el CFR, pues muchas de sus actividades no son secretas sino meramente discretas.

Cualquier persona que visite su sede en la residencial Park Avenue esquina calle 68 de la ciudad de Nueva York, como lo ha hecho el autor de la presente nota, podrá obtener un ejemplar de su Memoria y Balance en el que figuran descripciones oficiales de sus actividades y la nómina de sus más de 3.600 miembros.

De manera que la información está disponible para quien quiera tomarse el trabajo de pedirla y luego procesarla, analizarla y tomarse el trabajo de correlacionarla con otros datos relacionadas con esas mismas personas.

Preciso es investigar la manera en que a lo largo de este siglo el CFR - sólo o en coordinación con otras organizaciones hermanadas - ha ejercido determinante influencia sobre la más amplia gama de corrientes ideológicas, eventos políticos, guerras, fenómenos de acción psicológica, crisis económicas y financieras, encumbramientos y defenestraciones de personalidades de alto relieve y otros hechos impactantes – muchos claramente inconfesables – que han marcado el rumbo de la humanidad a lo largo del tumultuoso siglo que acaba de terminar.

Es que pareciera que nos tienen a todos demasiado ocupados y fascinados como espectadores pasivos de los vertiginosos eventos y hechos que a diario se suceden en todo el mundo, como forma de asegurarse que a nadie – o al menos a pocos -, se les ocurra fijar la atención en otro lado, para identificar ya no tanto los efectos y resultados impactantes de muchas decisiones y acciones encubiertas, sino más bien los orígenes reales y concretos de esas mismas decisiones y acciones.

Para el éxito de este gigantesco fenómeno de acción psicológica colectiva – pues de ello se trata –, los medios masivos de comunicación social cumplen un rol vital y esencial. Pues son ellos los instrumentos cuyo objetivo consiste en propiciar la anulación de la capacidad de pensamiento independiente y creativo entre los pueblos.

Para ese fin parecieran estar CNN, CBS, NBC, The New York Times, The Daily Telegraph, Le Figaró, The Economist, The Wall Street Journal, Le Monde, The Washington Post, Time, Newsweek, US News & World Report, Business Week, RTVE, todos dirigidos por personeros del CFR y/o de sus organizaciones hermanas en otras naciones.
Luego la información y opiniones que propagan son repetidas ad nauseam por todos los medios “serios” en todos los países del mundo.

En verdad, estos medios, la industria del entretenimiento y las estructuras educacionales conforman una suerte de continuum que contiene implícitamente un conjunto de ejes de acción psicológica colectiva.
Podríamos decir que, en términos generales, una de las estrategias más importantes de dicha acción psicológica se centra en ocultar o al menos soslayar y disimular, tres realidades fundamentales que para las fuerzas globalizadoras resultan muy poco conveniente que sean debidamente conocidas y comprendidas por la opinión pública mundial y en cada país.

Cómo funciona realmente el mundo. La opinión pública ha de pensar que el mundo funciona según lo que indican los medios de difusión; ha de creer que los gobernantes realmente gobiernan y que son elegidos por la voluntad soberana del pueblo. La realidad es muy diferente.

Que la situación de las distintas naciones puede que sea difícil pero que todo se terminará resolviendo a medida que el proceso de la globalización se enraíce. Ello conlleva implícita la idea de que la felicidad de las naciones se halla íntimamente ligada al nivel de alineamiento a las pautas y exigencias del proceso globalizador.

En el caso de la Argentina, se pretende hacernos creer que las cosas están mal pero que van a mejorar; que es sólo cuestión de renegociar (¡una vez más!) los pagos de la deuda externa, que es sólo cuestión de flexibilizar alguna legislación, privatizar más empresas y reformar el Estado para que todo se resuelva como por arte de magia.
La realidad es muy diferente.En el caso de la Argentina, estamos ante la probable desaparición lisa y llana de la Argentina dentro del Leviatán globalizador.

Que, nos guste o no, no existen opciones a la globalización; que la misma es irresistible, indetenible; que su poder es invulnerable y sus exigencias inapelables. Pero aquí también la realidad resulta ser muy diferente. La globalización no es tan poderosa e invulnerable como se nos la presenta. Tiene importantes contradicciones internas algunas de las cuales abordaremos en el presente ensayo y – lo más importante –, existen opciones y alternativas al modelo rígido y único que ofrece al mundo


¿QUÉ ES LA GLOBALIZACIÓN, ENTONCES?

Llegados a esta instancia, se plantea una pregunta esencial que es definir qué es la globalización a la luz de esta realidad que observamos. Aventuramos una definición en el sentido de que el proceso de la globalización conforma una ideología que tiene claros objetivos e intereses políticos y económicos.

El vocablo “globalización”, no es más que un eufemismo que encubre una realidad más profunda que los propios mentores del sistema han definido desde hace casi un siglo como “nuevo orden mundial”: así denominaron el mundo tras la primer guerra mundial, lo hicieron nuevamente tras la segunda guerra mundial y, más recientemente, tras el colapso del imperio soviético, según lo definió el entonces presidente George Bush, padre del actual presidente electo.

La característica principal del fenómeno de la globalización es que aunque sustenta su poder sobre lo económico y especialmente lo financiero, en el planeamiento de sus intereses globales, conforma un proceso auténticamente político.
Como nos enseña el politólo germano Carl Schmitt, el ámbito natural de la política distingue entre amigos y enemigos, siendo la definición que da de enemigo la clásica: no tanto un inimicus, el enemigo personal de cada uno de nosotros sino más bien en el sentido de hostis, que es el enemigo de la comunidad, del grupo, de la institución, o de la nación.

Así, deviene en hostis todo grupo, nación, ideología, credo, empresa, gobierno, ejército u otra organización o fuerza que activa o pasivamente se oponga a los objetivos e intereses del proceso de globalización.

Dentro de este marco conceptual, el principal hostis que los planificadores de la globalización han identificado desde hace ya muchas décadas es el concepto de lo nacional y el Estado-nación soberano como su instrumento ejecutor. En pocas palabras, para defender y promover sus intereses planetarios que prevé un modelo reingenierizado del mundo, los promotores de la globalización no tienen otra opción que combatir las raíces de lo nacional en todo el mundo y a todos los Estado-nación soberanos; cada uno según sus características, historia, fuerza relativa y permeabilidad a alinearse al modelo globalizador.

En las elocuentes palabras de Richard Gardner, uno de los pensadores del CFR, “....En pocas palabras, la ‘casa del orden mundial’ tendrá que ser construida desde abajo para arriba.....impulsando una carrera final alrededor de la soberanía nacional, erosionándola pedazo a pedazo, con lo que se logrará mucho mas que con el anticuado método del asalto frontal” (el resaltado es nuestro). [17]

El modelo planetario propugnado por el CFR podríamos describirlo como la conformación de una suerte de “fábrica” planetaria creadora de bienes y servicios, con su contrapartida de un “supermercado” planetario de consumo de esos bienes y servicios. En ese modelo, la “góndola” que le toca a la Argentina es la de mera exportadora de commodities y los servicios de apoyo táctico asociados con ellos. Es un modelo de una Argentina de no más de 12 a 15 millones de personas....

En ese modelo planetario, no hay lugar para el Estado-nación soberano, por cuanto es un modelo sustentado eminentemente sobre conceptos económicos y financieros; es un proyecto ideado y alineado con un conjunto de poderosísimos intereses privados.

En rigor de verdad, hoy podríamos decir que la gran privatización que se ha dado en el mundo y por cierto en la Argentina no se limita a tal o cual empresa de servicios públicos o a un determinado segmento del mercado. La gran privatización que se está produciendo en el mundo y que se ha producido en la Argentina es la privatización del poder.

Ello se refleja elocuentemente en la última Memoria y Balance del CFR correspondiente al año 1999, en la que el vicepresidente del CFR, Maurice Greenberg[18] nos anuncia que en el mundo actual ya no se trata de diseñar tan solo una geopolítica sino que el eje de poder hoy conforma una auténtica “geoeconomía”, que no es más que el blanqueo de esta realidad que es la privatización del poder.

Según Greenberg, “En política exterior ha llegado el momento de cambiar nuestro principio organizador central de la geopolítica a la geoeconomía; de las preocupaciones tradicionales del equilibrio de poder a los conceptos económicos y de seguridad.....En mi opinión, la mayor amenaza para la seguridad estadounidense provendría de un colapso económico mundial.”[19]



[1] Las “Fortune 500” son las 500 mayores empresas de los Estados Unidos según el ranking que anualmente publica la revista “Fortune”.

[2] Ver el ensayo El Cerebro del Mundo: la cara oculta de la Globalización (Ediciones del Copista, Córdoba, 1999, 404 págs.)

[3] Así se refiere al CFR el historiador Peter Grose en su breve obra sobre los orígenes del CFR, “Continuing The Inquiry” (Council on Foreign Relations publications, Nueva York, 1996). Grose es él mismo miembro del CFR.

[4] Banco de cerebros de la Fuerza Aerea estadounidense, y creadora de la Internet, formado a poco de finalizar la segunda guerra mundial entre la Fuerza Aérea estadounidense y el Douglas Aircraft Company (hoy Boeing Airplane Co.).

[5] Fundada en 1973 por David Rockefeller. La Trilateral agrupa a intereses de Estados Unidos/Canadá, Europa Occidental y Japón. Su ideólogo es Zbigniew Brzezinski, profesor de Georgeton University y Columbia University y ex asesor de seguridad nacional del Presidente James Carter (también CFR y Trilateral),

[6] Entre los “enemigos” de las últimas décadas podemos señalar al fascismo, el nazismo, los japoneses, el comunismo, la contaminacion ambiental, el terrorismo, Saddam Hussein, Slobodan Milosevich, el fundamentalismo musulmán, el militarismo, el antisemitismo, la narcoguerrilla (a pesar del reciente abrazo del presidente de la Bolsa de Nueva York Richard Grasso con el jefe de finanzas de las FARC colombianas, Ricardo Reyes)entre muchos otros.

[7] Warburg era una prestigiosa y poderosa familia de banqueros judeo-alemanes, íntimamente ligada a los Rothschild y a los Schiff de la casa Kühn Loeb & Co. de Nueva York, de la que Paul Warburg era socio y director. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, circunstancias elocuentes hicieron que un Warburg – Paul – estuviera en la mesa negociadora de Versalles del lado de los Aliados vencedores, mientras que otro Warburgo, - su hermano Max – estaba del lado de los alemanes vencidos. Ya Jakob Schiff, socio de Paul Warburg, había financiado a los japoneses en 1905 contra el Imperio Ruso y habría de brindarle generosa financiación a los revolucionarios que preparaban la Revolución Bolchevique.

[8] Prueba de ello lo conforma el hecho de que el comercio internacional conforma tan solo entre un 12 y un 15 por ciento del Producto Bruto acumulado de todas las naciones del planeta. O sea, el 85% de la actividad económica mundial aún se centra en las economías internas de los países. No así las finanzas que se hallán globalizadas como sistema. Es más, podría decirse que si el sistema financiero se halla globalizado gracias a las tecnologías de la informática y las telecomunicaciones y se corresponde, por así decirlo, al paradigma del siglo XXI, hallamos entonces que el sistema económico mundial hoy se centra en torno al ámbito de las naciones, o sea al paradigma nacional del siglo XX. Por último, el sistema político por el que hoy se rigen los estados proviene del paradigma liberal democrático del siglo XVIII y XIX. En estas asimetrías hemos de hallar buena parte de los graves conflictos del mundo actual y futuro: un sistema financiero del siglo XXI; un sistema económico del siglo XX; y un sistema político del siglo XIX.

[9] Lo harían a partir de mediados de septiembre de 1939.

[10] Destacado miembro del equipo que diseñó la estructura de la Organización de las Naciones Unidas, presidente de la Conferencia de San Francisco que inauguró la ONU, luego condenado en los Estados Unidos como espía soviético.

[11] Presidente del Chase Manhattan Bank a partir de 1953, Alto Comisionado en Alemania.

[12] Destacado miembro del equipo que diseñó la estructura de la Organización de las Naciones Unidas

[13] Secretario de Estado Adjunto y luego Secretario de Defensa del presidente Harry S. Truman

[14] Secretario de Estado del presidente Truman

[15] Embajador en la Unión Soviética del presidente Truman.

[16] Asesor del departamento de Estado

[17] Richard Gardner, “The Hard Road to World Order”, artículo publicado en “Foreign Affairs”, abril 1974, pág. 558. Gardner es miembro del CFR y de la Trilateral Commission.

·Hasta fines de los años noventa fue embajador estadounidense en España;

·fue embajador en Italia (durante la administración de Jimmy Carter 1977-81);

·fue subsecretario de estado para asuntos de organización internacional (bajo los presidentes

Kennedy y Johnson, 1961-65);

·es profesor de Leyes y Organización Internacional de la Universidad Columbia de Nueva York.

[18] Maurice Greenberg, presidente de American International Group, el mayor grupo asegurador de los Estados Unidos (Fortune 500: ranking Nª 17), director del Federal Reserve Bank of New York, director de la Asia Society, director de The Starr Fondation.

[19] Annual Report 1999, Council on Foreign Relations, págs. 8 y 9.




Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2005-02-22

Club Bilderberg 5

BILDERBERG O LA DEMOCRACIA TELEDIRIGIDA
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El Club Bilderberg, una sociedad elitista a la sombra de los debates publicos.Un periodista del diario sueco Dala Demokraten, Goran Greider, establece un lazo entre el orden actual del mundo y las influencias ejercidas en el seno de los Bilderberg desde su creación. Según Greider, contribuyeron "a instaurar el tipo de capitalismo que conocemos hoy y a solidarizar entre sí las principales elites mundiales del ámbito de los negocios".








Por: Mateo Balín (AIS)
(Fecha publicación:11/3/2005)



Situado en un altillo de una campiña de Oosterbeck, al noreste de Holanda, se erige el Hotel de Bilderberg. Un edificio moderno de tres plantas con tejados a dos aguas. Entre sus servicios destaca una fina cocina, la tranquilidad del complejo y una veintena de salas equipadas para acoger reuniones de negocios. Prestaciones que le han proporcionado un renombre internacional, como cita su publicidad en la red. Pero la promoción se olvida de algo más simbólico que ocurrió bajo sus cimientos en 1954. El Príncipe Bernhard de Holanda reunió a puerta cerrada a la flor y nata de la política, la empresa y las finanzas mundiales a fin de que éstos armonizaran la política internacional de los aliados en plena Guerra Fría.

Este grupo supranacional pretendía dinamizar las relaciones transatlánticas a través del fortalecimiento de Naciones Unidas. La intención: convertirla en un gobierno mundial de hecho, que a su vez garantizase la voz cantante tanto de América del Norte como de Europa en la escena internacional. Para ello creían necesario que ambos actores fueran pragmáticos y vigilasen las consideraciones geopolíticas y geoestratégicas. La ecuación era sencilla. Si algún régimen quiere cambiar el mundo, éste sólo podrá conseguirlo con la búsqueda de consensos en los grandes temas que dominan la agenda internacional y que respaldan los poderes. Y como los gobiernos son incapaces de llegar a acuerdos en los grandes asuntos supusieron que nadie mejor que la iniciativa particular para lograr este fin.

Club Bilderberg, una sociedad elitista a la sombra de los debates publicos. Un periodista del diario sueco Dala Demokraten, Goran Greider, establece un lazo entre el orden actual del mundo y las influencias ejercidas en el seno de los Bilderberg desde su creación. Según Greider, contribuyeron "a instaurar el tipo de capitalismo que conocemos hoy y a solidarizar entre sí las principales elites mundiales del ámbito de los negocios".

Normas internas

La adhesión al Club se hace por contactos confidenciales a personas cuya influencia en círculos nacionales e internacionales pueden ampliar el objetivo que preconizan: imponer un único mercado globalizado poblado por una comunidad controlada y manipulada, según escribe el periodista Daniel Estulin en un reportaje publicado en la revista española Epoca, en septiembre de 2004.

Los miembros tienen estrictamente prohibido hablar abiertamente del contenido de los debates -para ello ya tienen hoy el Foro de Davos- y de las decisiones que se toman. Aunque su organización interna sigue bajo secreto, se sabe que existe un "comité conductor" compuesto por miembros permanentes que deciden a quién se invita. La secretaria general la ocupa desde 2000 el belga Etienne Davignon, presidente de la empresa aérea belga SN Airholding.

Davignon afirma que "la franqueza es la regla del juego" y considera además que "si el Club es un éxito se debe a que nadie molesta a nadie, a que cada participante juzga útil escuchar una cosa distinta de la que está acostumbrado a oír".

El Corporate European Observatory, uno de los grupos de estudio más importantes sobre las políticas liberales, asegura en un informe publicado en 2000 que si bien Bilderberg no decide nada de manera formal, si llega a plasmar un consenso entre las elites de la política, de la economía y de los medios de comunicación. Algunos de éstos, sobre todo revistas y prensa especializada, son utilizados como canales de difusión. "Se trata de un pacto estructural entre las elites de los tres poderes", afirma el sociólogo Geoffrey Gueuns, autor del estudio "Todos los poderes confundidos".

Agenda extensa

En las secretas reuniones que se celebran un fin de semana cada año en un lugar diferente del mundo se tratan temas importantes para el mundo. Desde la guerra de Irak, la lucha contra el terrorismo o la caída del dólar, hasta de genéricos o el sida, como ocurrió en la reunión de 2003 en Versalles (Francia), que contó con invitados de excepción como primeros ministros, miembros de la realeza europea o jueces.

Otro de los temas que tratarán en la reunión de este año será el desempleo. En ella, escribe Estulin en Epoca, el primer ministro holandés, Jan Meter Balkenende, propondrá borrar de la "memoria colectiva" la palabra "jobless" (sin trabajo en inglés) y sustituirla con la expresión "entre dos empleos".

Además tiene previsto promover la iniciativa del "Nuevo Orden Mundial hecho a medida Americana", según sus propias palabras. Una postura del primer ministro holandés perfectamente entendible si tenemos en cuenta que apoya la guerra contra el terrorismo de la Administración Bush.

Pero la agenda de los Bilderberg es mucho más amplia. Pretenden promocionar acuerdos económicos como hicieron con el Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte o el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (precursor de la Organización Mundial del Comercio). Apuestan por tres monedas universales como consecuencia del proceso natural de integración planificado hace años por la elite globalista: el euro para Europa, el dólar para el futuro mercado de las Américas -a través de extender el TLC por todo el continente- y otra para la unión Asia-Pacífico.

Quieren amortizar la fiscalidad para que los países con mayores impuestos puedan competir con aquellos en los que la tributación es menor. Forzando que la presión fiscal de países como Estados Unidos aumenten con el objetivo de permitir que el impuesto del 58% en Suecia sea competitivo.

Además, defienden la transparencia de las cuentas bancarias y las tarjetas de crédito, y la creación de un Ejército mundial vigilante. Hasta entonces ya elucubran una base global de datos que identifique a cada individuo; dentro de una iniciativa mayor, una Ley de Seguridad universal.

Entre los asuntos a resolver destaca el militarismo estadounidense, la guerra de Irak o la posición británica con respecto al euro. El tirón de orejas a Tony Blair en Versalles fue subsanado con el nombramiento del británico Peter Mandelson como comisario europeo de Comercio Exterior, que además tendrá la difícil tarea de promover el europeísmo entre los británicos y adoptar de una vez la moneda continental.

Con respecto a la OTAN, los Bilderberg han extendido sus intereses al Golfo, Serbia, Bosnia, Kosovo, Siria, Corea del Norte, Afganistán... Dentro de una estrategia que consiste en crear tensiones en naciones cerradas cultural y religiosamente, que conducen a estados de guerra y hostilidades perpetuas que utilizan para justificar medidas de emergencia nacional en los tiempos de paz. "El objetivo es maximizar el beneficio industrial de miembros del Club vendiendo al mismo tiempo las armas y la mantequilla", escribe Daniel Estulin.

En fin, estamos ante una visión de la democracia teledirigida. Y no sólo puesta en práctica por los Bilderbergs. El Bohemia Club, la Comisión Trilateral o el Club de Roma aparecen como ramificaciones donde el gran poder negocia las políticas globales a la sombra de los debates públicos.



Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2005-03-14

TERREMOTOS y PRUEBA NUCLEARES

TSUNAMI: Accidente natural o prueba nuclear
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Las pruebas nucleares submarinas están destacadas como causa desencadenante de los tsunamis. Y al revés: provocar Tsunamis para convertirlos en discretas armas de destrucción masiva ha sido objeto de investigaciones militares desde la II Guerra Mundial. La desclasificación de documentos por algunos Gobiernos, trabajos científicos y un mapa geopolítico cambiante plantean la duda sobre qué provocó el Tsunami que asoló Indonesia.






Por Eliseo Bayo
Revista Autogestión abril-mayo 2005


Las pruebas nucleares submarinas están destacadas como causa desencadenante de los tsunamis. Y al revés: provocar Tsunamis para convertirlos en discretas armas de destrucción masiva ha sido objeto de investigaciones militares desde la II Guerra Mundial. La desclasificación de documentos por algunos Gobiernos, trabajos científicos y un mapa geopolítico cambiante plantean la duda sobre qué provocó el Tsunami que asoló Indonesia.

Provocar artificialmente tsunamis para convertirlos en poderoso instrumento de destrucción masiva fue objeto de investigaciones militares secretas en la zona del Pacífico, en una época en que todas las potencias buscaban el arma por excelencia, capaz de llevar la destrucción al mismo tiempo a decenas de países causando millones de muertos. Los brujos de la época quisieron llegar cuanto antes al Armagedón y se lanzaron a una carrera en la que participaron los cerebros más importantes del mundo científico y los políticos más carentes de escrúpulos.

Durante la II Guerra Mundial se consideró que los tsunamis –las “olas grandes”- podrían ser tan efectivos, o más, que las bombas atómicas, con el añadido de su absoluta discreción. El lugar elegido para la experimentación se situó en las Antípodas, en la más remota región del Pacífico. En 1944-45, el profesor Thomas Leech, de la Universidad de Auckland, de la que fue decano de Ingeniería durante 50 años (hasta su muerte en 1973), provocó una serie de explosiones bajo el agua para impulsar pequeños maremotos en Whangaparaoa, al norte de Auckland.
El resultado fue tan sorprendente que, según los informes secretos de la época, habrían ahorrado el uso de las bombas atómicas si se hubiera dispuesto de un poco más de tiempo. Se trata del Proyecto Seal, cuyos documentos desclasificados han sido revelados ahora por el ministro de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda. Los ingleses y los norteamericanos no congelaron el proyecto después de la guerra, sino que lo impulsaron. Decidieron enviar al doctor Leech para que asistiera a las pruebas atómicas en el atolón Bikini y comprobar si las explosiones podían ser el acelerador de sus tsunamis.

En su lugar, asistió el doctor Kart Compton, un experto nuclear norteamericano. Se quedó tan impresionado que propuso a la Junta de Jefes del Estado Mayor de EEUU continuar con el proyecto y contar con la colaboración del Gobierno de Nueva Zelanda. Algunos colegas científicos de Leech, como Neil Kirton, confirmaron los experimentos del creador de tsunamis. Se hicieron pruebas a pequeña escala que confirmaron que podría llegar a ser devastador. Desde entonces los experimentos continuaron en el más absoluto secreto, con la complicidad de los Gobiernos de la zona.

Los primeros experimentos

Entre las causas que pueden desencadenar los tsunamis, están reseñadas fehacientemente las pruebas nucleares (explosiones) submarinas, dice Lila Rajiva, periodista de Baltimore (que lanzará próximamente en Monthly Review Press su libro The Language of Empire: Abu Ghraib and the American Media).
EEUU ha realizado 1.054 pruebas nucleares entre el 16 de julio de 1945 y el 23 de septiembre de 1992. Antes de 1962, se hacían en la atmósfera (en tierra o en los océanos Atlántico y Pacífico), pero la mayoría de ellas -839- se verificaron bajo el suelo. Francia realizó 193 pruebas nucleares en los atolones de Mururoa y en Fangataufa, entre 1966 y 1996 (además de otras cuatro en el Sahara). De ellas, 44 fueron atmosféricas. Éstas continuaron hasta 1974, y desde entonces se hicieron subterráneas. Los experimentos -que implican una carga nuclear importante -se realizan a una profundidad de 500 a 1.200 metros en el suelo basáltico del atolón-. Como se recordará, los servicios secretos franceses estuvieron involucrados en la voladura de un barco y la muerte de dos pacifistas que protestaban contra las pruebas.

En 1995 tres residentes en Tahití Marie-Thérése Danielsson, Pierre Largenteau y Edwin Haoa-, perjudicados en sus propiedades, se querellaron contra el Gobierno francés, denunciando además que las explosiones nucleares producían a corto término daños geológicos y aventaban a la atmósfera gases y productos volátiles de la fisión. Añadían que podían ocasionar corrimientos de tierras, como el que ocurrió en Mururoa en 1979 y que provocó un gran tsunami.

El desprendimiento de tierras en este atolón removió un millón de metros cúbicos de coral y rocas, que crearon una cavidad de unos 140 metros de diámetro, y produjo una gran ola comparable a un tsunami, que se extendió por el archipiélago Tuamotu y causó numerosas víctimas en la parte meridional del atolón. Las autoridades francesas declararon inicialmente que se debió a causas naturales. Al final reconocieron el llamado "accidente del 25 de julio de 1979".


Algo más que sospechas fundadas

Los tsunamis son raros en el océano índico, aunque se han registrado siete terremotos cerca de Indonesia, Pakistán y la bahía de Bengala. La gran ola del 26 de diciembre de 2004 es el primer tsunami multioceánico desde que estalló el Krakatoa en el siglo XIX.

Indonesia es un archipiélago de 17.000 islas que se asientan en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, donde se juntan las placas y los volcanes estallan regularmente. La región está desprotegida de sistemas de alerta al quedar fuera de la red de estaciones cuya central está en Hawai. Los datos sobre movimientos sísmicos son considerados secretos por algunos Estados, como China.

Existe la posibilidad teórica de que una gran explosión produjera directamente el fuerte terremoto que puso en marcha el tsunami. También, que pruebas nucleares anteriores lo hayan producido indirectamente.

Las circunstancias y consecuencias de las pruebas nucleares en toda la zona del Pacífico están clasificadas como alto secreto. EE UU no ha ratificado el Tratado de Prohibición de Pruebas (Comprehensive Test Ban Treaty), dejándose así la puerta abierta a nuevos experimentos. Desde 2002, en que se ha reactivado secretamente la carrera nuclear multinacional -y ya no entre dos bloques-, se han buscado muchos pretextos para realizar nuevas pruebas en la región.
Según Eugene Bingham, del New Zealand Herald, expertos en tsunamis creen que un ingenio nuclear secretamente probado fuera de las costas de Auckland hace 50 años pudo haber desarrollado el efecto devastador.

Investigadores de la Universidad de Waikato sostienen que un experimento moderno, sucesor de aquellos proyectos de guerra experimentados fuera de Whangaparaoa, podría producir olas de más de 30 metros de altura. El doctor Willem de Lange, del departamento de Ciencias de la Tierra, dijo que mientras una sola explosión no es necesariamente efectiva, una serie de ellas podrían causar un impacto significativo. Informó que un grupo de costas de la universidad estudió recientemente los probables impactos de explosiones volcánicas submarinas.

Su trabajo concluye diciendo que la siguiente erupción en la región de Auckland será probablemente submarina dada la gran cantidad de agua que rodea la ciudad. Pero el test demostró que una sola explosión en el golfo de Hauraki no provocaría un tsunami. Las olas no fueron altas porque la energía se proyectó hacia arriba y no hacia los lados. Cree que el mismo principio podría ser válido para la bomba tsunami. "No se puede confinar la energía. Una vez que la explosión se hace lo suficientemente grande, toda su energía va hacia la atmósfera y no dentro del agua. Pero una de las cosas que descubrimos fue que sí se produce una serie de explosiones en el mismo lugar, sería mucho más efectiva y podría provocar olas más grandes".

Islámicos, principales damnificados

El hecho de que los países y las zonas más afectados por el tsunami fueran en su mayoría islámicos despertó las más graves suspicacias, si se tienen en cuenta algunas unas consideraciones estadísticas inquietantes, como hace el analista Jim Mortellaro. Los musulmanes son un tercio de la población mundial. La costa indonesa de Sumatra, justo donde el tsunami fue más devastador, forma parte del país que cuenta con mayor número de musulmanes del mundo. Cerca de 100.000 víctimas de la catástrofe eran musulmanes indonesios. En conjunto, la mayoría de las víctimas fueron de esta religión, budistas o hindúes.

Siguiendo con las estadísticas, de los 186 países que componen las Naciones Unidas, el bloque unánime más poderoso de votos se concentra en los 57 países islámicos, que se alinean siempre en contra de la conjunción de EE UU e Israel. Con razón o sin ella, el mundo islámico se estremeció con la catástrofe y buscó las causas de la tragedia en las fuentes de la corriente anti-islámica que le ha declarado la guerra.

Se desatan los rumores

Según el International Herald Tribune, del 29 de diciembre, los ordenadores de las oficinas de la Organización para el Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares recibieron los datos sísmicos en la mañana del domingo sobre el terremoto que le expandió el tsunami en el sur de Asia, pero no se comunicaron porque los 300 empleados de la oficina se hallaban de vacaciones. ¿Por qué? Porque carecían de capacidad para actuar oficialmente, a la espera de la ratificación del tratado por 11 países, incluidos EE UU, Pakistán y Corea del Norte. Durante su conferencia de prensa en la reunión de Yakarta, el coordinador de las Naciones Unidos para Ayuda en Emergencia, Jan Egeland, soltó el rumor -extendido en el mundo árabe- de que el terremoto había sido provocado por un experimento nuclear. Luego, cogido por las orejas por Kofi Annan, tendría que rectificar.

La prensa israelí se hizo eco de estos rumores. El Jerusalem Post y el Arutz Sheva informaron de que un prominente semanario egipcio -identificado como Al- Osboa o Al Ousboue- sostenía que India, en su carrera nuclear con Pakistán, habría recibido tecnología nuclear avanzada de EEUU e Israel y habría sido probada en la región del océano índico conocida como el Cinturón de Fuego.

El Times de India añadió otras insinuaciones; entre ellas, que el terremoto fue causado por pruebas de armamentos que pueden provocar terremotos y erupciones volcánicas remotas a través de ondas electromagnéticas. Se refería seguramente al Haarp. También se dijo en ese diario que fue un efecto colateral de un experimento para tratar de corregir la rotación de la Tierra.

De acuerdo con el semanario egipcio Al-Ousboue, India, en su carrera nuclear con Pakistán, habría recibido un sofisticado know-how nuclear de EEUU e Israel, los que habrían colaborado con India para "desislamizar" Asia.

Según el reportaje del semanario, del que se hizo eco el Jerusalem Post el 7 de enero de 2005, desde 1992 importantes centros geológicos de Inglaterra, Turquía y otros países habrían alertado de no realizar experimentos nucleares en la región del océano Índico conocido como el Cinturón de Fuego. Desoyendo estos consejos, Israel e India continuaron sus pruebas en la región.

Más recientemente, EE UU decidió seguir con los experimentos en el desierto australiano que está incluido en el mismo cinturón. Según el semanario, un año antes del tsunami, Arabia y los países islámicos pidieron a EEUU que parase sus experimentos en la región, y también hicieron la misma petición a India y a Israel.

Aunque Al-Ousboue no excluye la posibilidad de que el tsunami pudiera haber sido causado por un terremoto natural, especula con que “mientras esto no ha sido demostrado todavía, sí se realizó un experimento secreto nuclear”, conjuntamente por Israel e India, el 26 de diciembre, que causó el terremoto. El semanario egipcio concluye que "el intercambio de expertos nucleares entre Israel e India y la presión norteamericana sobre Pakistán, que se ejerce suministrando a India tecnología nuclear e impidiendo a Islamabad cooperar con Asia y con los Estados islámicos en el terreno nuclear, plantean una gran cuestión sobre las causas que están en el origen del violento terremoto".

Desmentido ruso y otros secretos

Los desmentidos por parte de la prensa israelí no tardaron en llegar. Lo mismo hicieron los científicos de la Agencia de Energía Atómica, negando cualquier origen nuclear del tsunami. La edición rusa online MIGNews dijo que para producir un terremoto de 9.0 como el del océano Índico sería necesario hacer estallar una bomba de 178 megatones. Pero ni India, ni Israel, ni EE UU disponen de tal bomba. La máxima potencia que se conoce para ser probada hasta ahora fue una bomba H de 57 megatones detonada por la URSS en 1961. Sin embargo, no desmienten la realización de pruebas nucleares en la región, ni otros tipos de experimentos menos conocidos.

El 28 de noviembre, un mes antes del tsunami, Reuters informó que durante tres días 169 ballenas y delfines fueron llegando a las playas de Tasmania, una isla en la costa meridional del continente australiano y Nueva Zelanda, sin causa conocida pero obviamente huyendo de algo. Bob Brown, senador del Parlamento australiano, dijo que pudo ser debido al sonido de explosiones de bombas o de pruebas sísmicas del fondo marino para sondeos de gas y petróleo efectuadas cerca de Tasmania.

Según Jim Cummings, del Instituto australiano de Ecología Acústica, que informa sobre las nuevas tecnologías del sonido para fines militares e industriales, desde 1968 se han realizado en la zona sondeos potentes con cañones de aire; emiten ondas de sonido de baja frecuencia capaces de penetrar mas de 40 km bajo el suelo marino, susceptibles de provocar grandes olas. Cabe mencionar que el Gobierno australiano dio luz verde a un gran programa de pruebas sísmicas en la zona para exploraciones petroleras, que aunque no tienen suficiente potencia para inducir el temblor, recuerdan que en el pasado tales actividades produjeron terremotos.

Benjamín Cremer, de la revista Share Internacional, que informa habitualmente de los terremotos en cualquier lugar, afirmó: "Es imposible realizar una prueba nuclear subterránea sin provocar un terremoto, no necesariamente en las inmediaciones, sino en cualquier parte del mundo. Las pruebas nucleares son responsables de la cuarta parte de todos los terremotos que se registran".


Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2005-05-07

EL CLUB BILDERBERC 4

LISTA de asistentes a BILDERBERG 2005
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Entre los miembros españoles aparecen: Juan Luis Cebrián (PRISA), Matias Rodriguez Inciarte, (vicepresidente del Grupo Santander), Loyola de Palacio , Consejo de Relaciones exteriores de Europa, Su Majestad la Reina de España, Joaquín Almunia Amann, Comisión europea, Rodrigo Rato y Figaredo, Director del FMI, Miguel Sebastián Gascón






Solidaridad.net

Nadie puede comprar una invitación a uno de los encuentros Bilderberg, aunque muchas multinacionales lo han intentado. Es el comité directivo quien decide a quién invita. Lo que el periódico londinense The Guardian denomina un modelo de la persona Bilderberg no ha cambiado en los últimos 50 años.

Según una fuente del comité directivo del Grupo, “Los invitados deben venir solos; sin esposas, amantes, maridos o novios. Los “asistentes personales” (es decir, guardaespaldas fuertemente armados, normalmente ex miembros de la CIA, del MI6 y del Mossad) no pueden asistir a las conferencias y deben comer en una estancia aparte. Ni siquiera el “asistente personal” de David Rockefeller puede acompañarle durante el almuerzo una vez que haya empezado la reunión. Queda explícitamente prohibido que los invitados concedan entrevistas a los periodistas.

Los asistentes no están obligados a seguir las normas y regulaciones que cualquier otro ciudadano mundial. Por ejemplo no pasan por las aduanas o presentan visados.


La presidencia de la mesa de trabajo sigue un orden alfabético rotatorio. Un año, Umberto Agnelli, el fallecido presidente de Fiat, se sienta al frente. Al año siguiente, Klaus Zumwinkel, presidente de Deutche Post Worldnet AG y Deutche Telekom, ocupa su lugar. Estados Unidos es el país con más participantes debido a su tamaño.


Cada país envía, normalmente, una delegación de tres representantes: un industrial, un ministro o un senador y un intelectual o editor. Países pequeños como Grecia y Dinamarca disponen, como máximo, de dos asientos. Las conferencias consisten normalmente en un máximo de 130 delegados. Dos tercios de los presentes son europeos y el resto procede de Estados Unidos y Canadá.


Los participantes mexicanos pertenecen a una organización hermana menos poderosa: la Comisión Trilateral. Un tercio de los delegados son políticos y los dos tercios restantes, representantes de la industria, finanzas, educación, sindicatos y medios de comunicación. La mayor parte de los delegados hablan inglés, aunque la segunda lengua de trabajo es el francés.

La regla de Chatham House

El Royal Institute of International Affairs fue fundado en 1919, tras los Acuerdos de Paz de Versalles, y tiene su sede en la Chatham House de Londres. En la actualidad, se usa el nombre “Chatham House” para referirse a todo el instituto. El Royal Institute of International Affairs es el brazo ejecutivo de la política de la monarquía británica.

La regla de Chatham House consiste en que los participantes de una reunión pueden divulgar la información que se ha generado en ella, pero deben guardar silencio acerca de la identidad o afiliación de quienes la han facilitado; tampoco se puede mencionar que tales datos proceden de uno de los encuentros del Instituto.

La regla de Chatham House permite que la gente hable a título individual sin representar a las instituciones en las que trabajan; ello facilita el libre debate. La gente se suele sentir más relajada si no se les menciona y deja de preocuparse de su reputación o de las implicaciones de sus palabras.

En 2002, se clarificó y reforzó la aplicación de la norma: “Los encuentros de la Chatham House pueden llevarse a cabo de forma abierta o bajo la regla de Chatham House. En este último caso, se acordará explícitamente con los partícipes que lo expuesto en tal reunión es estrictamente privado y se garantiza el anonimato de los que hablen entre estos muros; todo ello para asegurar unas mejores relaciones internacionales. Chatham House se reserva el derecho de llevar a cabo acciones disciplinarias sobre cualquier miembro que rompa esa regla”. Traducción: Si te vas de la lengua, te arriesgas a un destino más bien dramático.

El grupo Bilderberg organiza cuatro sesiones de trabajo diarias, dos por la mañana y dos por la tarde, excepto los sábados, cuando sólo hay una reunión vespertina. El sábado por la mañana, entre las 12 y las 15 horas, los miembros del Grupo juegan al golf o nadan, acompañados por sus “asistentes personales”, hacen excursiones en barco o helicóptero.









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BILDERBERG MEETINGS
Rottach-Egern, Germany
5-8 May 2005




On the 2005 agenda: Iran, Iraq, The Middle East, Non-Proliferation, Asia, Economic Problems, Russia, European-American relations.

LIST OF PARTICIPANTS

Honorary Chairman
B, Davignon, Etienne, Vice Chairman, Suez-Tractebel

Honorary Secretary General
GB, Taylor, J. Martin, International Advisor, Goldman Sachs International


NL, Aartsen, Jozias J. van, Parliamentary Leader, Liberal Party (VVD)

PNA, Abu-Amr, Ziad, Member of the Palestinian Legislative Council; President of the Palestinian Council on Foreign Relations; Professor of Political Science, Birzeit University

D, Ackermann, Josef, Chairman, Group Executive Committee. Deutsche Bank AG

INT, Almunia Amann, Joaquin, Commissioner, European Commission

GR, Alogoskoufis, George, Minister of Economy and Finance

TR, Babacan, Ali, Minister of Economic Affairs

P, Balsemão, Francisco Pinto, Chairman and CEO, IMPRESA, S.G.P.S.; Former Prime Minister

INT, Barroso. José M. Durão, President, European Commission

S, Belfrage, Erik, Senior Vice President, SEB

I, Bernabè, Franco, Vice Chairman, Rothschild Europe

F, Beytout, Nicolas, Editor-in-Chief, Le Figaro

A, Bronner, Oscar, Publisher and Editor, Der Standard

GB, Browne, John, Group Chief Executive, BP plc

D, Burda, Hubert, Chairman of the Board of Management, Hubert Burda Media

IRL, Byrne, David, WHO Special Envoy on Global Cornmunicable Diseases; Former Commissioner, European Commission

F, Camus, Philippe, CEO, EADS

F, Castries, Henri de Chairman of the Board, AXA

E, Cebrián. Juan Luis, CEO, PRISA

USA, Collins, Timothy C., Senior Managing Director and CEO, Ripplewood Holdings, LLC

F, Collomb, Bertrand, Chairman, Lafarge

CH, Couchepin, Pascal, Head, Department of Home Affairs

GR, David, George A., Chairman, Coca-Cola H.B.C. S.A.

F, Delpech, Thérèse, Director for Strategic Affairs, Atomic Energy Commission

GR, Diamantopoulou, Anna, Member of Parliament

NL, Docters van Leeuwen, Arthur W.H., Chairman of the Executive Board, Netherlands Authority for the Financial Markets

USA, Donilon, Thomas E., Partner, O’Melveny & Myers

D, Döpfner, Mathias, CEO, Axel Springer AG

DK, Eldrup, Anders, President, DONG A/S

I, Elkann, John, Vice Chairman, Fiat S.p.A.

USA, Feldstein, Martin S, President and CEO, National Bureau of Economic Research

USA, Ford, Jr., William C., Chairman and CEO, Ford Motor Company

USA, Geithner, Timothy F., President, Federal Reserve Bank of New York

TR, Gencer, Imregul, Member of the Board, Global Investment Holding

ISR, Gilady, Eival, Strategic Advisor to Prime Minister Sharon

IRL, Gleeson, Dermot, Chairman, AIB Group

USA, Graham, Donald E., Chairman and CEO, The Washington Post Company

N, Grydeland, Bjørn T., Ambassador to the EU

P, Guterres, António, Former Prime Minister; President, Socialist International

USA, Haass, Richard N., President, Council on Foreign Relations

NL, Halberstadt, Victor, Professor of Economics, Leiden University

B, Hansen, Jean-Pierre, CEO, Suez-Tractebel S.A.

A, Haselsteiner, Hans Peter, CEO, Bauholding Strabag SE (Societas Europea)

DK, Hedegaard, Connie, Minister for the Environment

USA, Holbrooke, Richard C., Vice Chairman, Perseus

INT, Hoop Scheffer, Jaap G. de Secretary General, NATO

USA, Hubbard, Allan B., Assistant to the President for Economic Policy and Director of the National Economic Council

B, Huyghebaert, Jan, Chairman of the Board of Directors, KBC Group

USA, Johnson, James A., Vice Chairman, Perseus LLC

INT, Jones, James L., Supreme Allied Commander Euope, SHAPE

USA, Jordan, Jr.,Vernon E., Senior Managing Director, Lazard Frères & Co. LLC

USA, Keane, John M., President, GSI, LLC; General, US Army, Retired

GB, Kerr, John, Director, Shell, Rio Tinto, Scottish Americal Investment Trust

USA, Kissinger, Henry A., Chairman, Kissinger Associates, Inc.

D, Kleinfeld, Klaus, President and CEO, Siemens AG

TR, Koç, Mustafa V., Chairman, Koç Holding A.S.

D, Kopper, Hilmar, Chairman of the Supervisory Board, DaimlerChrysler AG

F, Kouchner, Bernard, Director, "Santé et développement", CNAM

USA, Kravis, Henry R., Founding Partner, Kohlberg Kravis Roberts & Co.

USA, Kravis, Marie-Josée, Senior Fellow, Hudson Institute, Inc.

INT, Kroes, Neelie, Commissioner, European Commission

CH, Kudelski, André, Chairman of the Board and CEO, Kudelski Group

F, Lamy, Pascal, President, Notre Europe; Former Commissioner, European Commission

USA, Ledeen, Michael A., American Enterprise Institute

FIN, Liikanen, Erkki, Govemor and Chairman of the Board, Bank of Finland

N, Lundestad, Geir, Director, Norwegian Nobel Institute; Secretary, Norwegian Nobel Committee

USA, Luti, William J., Deputy Under Secretary of Defense for Near Eastern and South Asian Affairs

DK, Lykketoft, Mogens, Chairman, Social Democratic Party

CDN, Manji, Irshad, Author/Founder of "Project Ijtihad”

USA, Mathews, Jessica T., President, Carnegie Endowment for International Peace

CDN, Mau, Bruce, Bruce Mau Design

CDN, McKenna, Frank, Ambasssador to the US

USA, Medish, Mark C., Akin Gump Strauss Hauer & Feld LLP

USA, Mehlman, Kenneth B., Chairman, Republican National Committee

D, Merkel, Angela, Chairman, CDU; Chairman CDU/CSU-Fraction

SVK, Miklos, Ivan, Deputy Prime Minister and Minister of Finance

F, Montbrial, Thierry de, President, French Institute of International Relations (IFRI)

INT, Monti, Mario, President, Bocconi University; Former Commissioner for Competition, European Commission

CDN, Munroe-Blum, Heather, Principal and Vice Chancellor, McGill University

N, Myklebust, Egil, Chairman of the Board of Directors, SAS

D, Nass, Matthias, Deputy Editor, Die Zeit

RUS, Nemirovskaya, Elena, Founder and Director, Moscow School of Political Studies

NL, Netherlands, H.M. tihe Queen of The

PL, Olechowski, Andrzej, Leader Civic Platform

FIN, Ollila, Jorma, Chairman of the Board and CEO, Nokia Corporation

INT, Padoa-Schioppa, Tommaso, Member of the Executive Board, European Central Bank

E, Palacio, Loyola de, President, Council on Foreign Relations, Partido Popular

GR, Papandreou, George A., President, Panhellenic Socialist Movement (PASOK)

USA, Pearl, Frank H., Chairman and CEO, Perseus, LLC

USA, Pearlstine, Norman, Editor-in-Chief, Time Inc.

FIN, Pentikäinen, Mikael, President, Sanoma Corporation

USA, Perle, Richard N., Resident Fellow, American Enterprise Institute for Public Policy Research

D, Pflüger, Friedbert, Member of Parliament, CDU/CSU Fraktion

B, Philippe, H.R.H. Prince

CDN, Prichard, J. Robert S., President. Torstar Media Group and CEO, Torstar Corporation

INT, Rato y Figaredo, Rodrigo de, Managing Director, IMF

CDN, Reisman, Heather, President and CEO, Indigo Books & Music Inc.

USA, Rockefeller, David, Member, JP Morgan International Council

USA, Rodin, Judith, President, The Rockefeller Foundation

E, Rodriguez Inciarte, Matias, Executive Vice Chairman, Grupo Santander

USA, Ross, Dennis B., Director, The Washington Institute for Near East Policy

F, Roy, Olivier, Senior Researcher, CNRS

P, Sarmento, Nuno Morais, Former Minister of State and of Presidency; Member of Parliament

I, Scaroni, Paolo, Chief Executive Officer and Managing Director, Enel S.p.A.

D, Schily, Otto, Minister of the Interior

A, Scholten, Rudolf, Member of the Board of Executive Directors, Oesterreichische Kontrollbank AG

D, Schrempp , Jürgen E., Chairman of the Board of Management, DaimlerChrysler AG

D, Schulz, Ekkehard D., Chairman of the Executive Board, ThyssenKrupp AG

E, Sebastián Gascón, Miguel, Chief Economic Adviser to Prime Minister

ISR, Sharansky, Natan, Former Minister for Jerusalem & Diaspora Affairs

I, Siniscalco, Domenico, Minister for Economy and Finance

GB, Skidelsky, Robert, Professor of Political Economy, Warwick University

E, Spain, H.M. the Queen of

IRL, Sutherland, Peter D., Chairman, Goldman Sachs International; Chairman, BP p.l.c.

PL, Szwajcowski, Jacek, CEO, Polska Grupa Farmaceutyczna

FIN, Tiilikainen, Teija H., Director, University of Helsinki, Network for European Studies

NL, Tilmant, Michel, Chairman, ING N.V.

INT, Trichet, Jean-Claude, Governor, European Central Bank

TR, Ülsever, Cüneyt, Columnist, Hürriyet

CH, Vasella, Daniel L., Chairman and CEO, Novartis AG

NL, Veer, Jeroen van der, Chairman Committee of.Managing Directors, Royal Dutch Shell Group

USA, Vinocur, John, Senior Correspondent, International Herald Tribune

S, Wallenberg, Jacob, Chairman of the Board, Investor AB; Vice-Chairman, SEB

USA, Warner, Mark R., Governor of Virginia

GB, Weinberg, Peter, CEO, Goldman Sachs International

D, Wissmann, Matthias, Member of Parliament, CDU/CSU Fraktion

GB, Wolf, Martin H., Asscociate Editor and Economics Commentator, The Financial Times

INT/USA, Wolfensohn, James D., President, The World Bank

USA, Wolfowitz, Paul, President designate, The World Bank

USA, Zakaria, Fareed, Editor, Newsweek International

D, Zumwinkel, Klaus, Chairman of the Board of Management, Deutsche Post AG


Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2005-07-08