VIVA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER NOBEL de la PAZ 2013 ¡¡¡

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Nos mueve, la Memoria, la Verdad, la Justicia y la Reparacion Integral para con las victimas de la Doctrina de la Seguridad Nacional y los pueblos de America.



Córdoba, Argentina



19 y 20 de diciembre de 2001.-



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domingo, 28 de diciembre de 2008

MISIONES : Un atentado de la AAA.

Misiones: la sombra de la Triple A en un atentado
Por: Patricio Downes


RESTOS. DEL AVION EN QUE VIAJABA EL GOBERNADOR IRRAZABAL EN 1973.
La sombra de la Triple A, una cita con José López Rega en Iguazú, un avión que se estrelló en la selva de las Cataratas, la sospecha de un atentado y la misteriosa muerte de la única sobreviviente 68 días más tarde, son los condimentos de una trágica historia ocurrida hace 35 años en Misiones. Ahora los familiares de las víctimas lograron que la justicia federal investigue y se presentaron como querellantes de un crimen que atribuyen a la organización terrorista de ultraderecha.El gobernador justicialista Juan Manuel Irrazábal, su vice desarrollista César "Chango" Ayrault, sus esposas, y el piloto Jorge Pirovani, fallecieron el 30 de noviembre de 1973 cuando el Beechcraft en el que viajaban cayó en Puerto Península, a un par de kilómetros de la ruta 12. "La única sobreviviente y testigo fue silenciada", dijo a Clarín el abogado Pedro Pirovani, hijo del piloto. María Susana Irrazábal, hija del gobernador, fue encontrada de pie, lúcida, y sólo con quemaduras de tercer grado. En febrero del 2004, murió en el Instituto del Quemado porteño. El entonces gobernador Deolindo Bittel, denunció un atentado y en los '80, ya senador, pidió informes al ejecutivo, que no fueron respondidos.Y más datos llamativos. El avión nunca fue peritado, pero la Fuerza Aérea le echó la culpa al piloto y a un desperfecto en el altímetro del avión. El juez de Eldorado, José Von Schwartzenberg, cerró la causa con apenas 50 fojas, sin derivarla al fuero federal. Tampoco testificaron la sobreviviente María Susana, el responsable de la torre de control de Iguazú, quien escuchó al piloto Pirovani gritar que hubo una explosión y tenía fuego en la cabina, ni los vecinos que vieron a la máquina explotar en el aire. "Cuando mi padre iba a aterrizar el avión no le dieron la pista principal porque estaba preparando para el sábado 1 de diciembre, cuando iba a llegar López Rega, por entonces ministro de Bienestar Social de la Nación", aseguró Pirovani. El Beeechcraft King Air sobrevoló las Cataratas, hizo un giro sobre el Paraná y cayó envuelto en llamas en Puerto Península. López Rega nunca llegó a Iguazú.Los querellantes consiguieron que el juez federal de Eldorado, Mario Hachiro Doi, aceptara que responda la Fuerza Aérea, habrá un perito de parte, se buscarán los restos del avión extraviados en un hangar y se reconstruirá el legajo del piloto, extrañamente desaparecido de los archivos. "Deben atestiguar 25 personas, entre ellos quienes vieron caer el avión en llamas, contra lo que dice la Fuerza Aérea que sostiene que chocó contra los árboles. Manejamos dos hipótesis: el atentado dentro del avión o disparos desde tierra", dijo el abogado de las tres familias querellantes.La rendija jurídica que encontraron los descendientes de las víctimas fue la calificación de "lesa humanidad" para los crímenes de la Triple A. Primero fue el juez Norberto Oyarbide en marzo pasado y luego fue confirmado por la Cámara Federal. "Siempre tuvimos sospechas, pero eramos chicos cuando fallecieron papá y mi madre Ofelia Ruiz", señaló Maia Ayrault, una de las cuatro hijas del ex vice y ex gobernador desarrollista de Misiones.

Fuente: Diario Clarin

ABUELAS de PLAZA de MAYO

http://www.abuelas.org.ar/
Nueva web de Abuelas de Plaza de Mayo
El renovado sitio permite ver las fotos de padres de niños robados durante la última dictadura y la fecha aproximada de los nacimientos en cautiverio.

Las Abuelas de Plaza de Mayo estrenaron nuevo diseño de su página web en la que un banner con rolling en la parte superior muestra las fotografías de los padres detenidos-desaparecidos de niños que fueron sustraídos ilegalmente o que nacieron en cautiverio durante la dictadura. Al lado de cada fotografía puede leerse "Niño/a que debió nacer" y se completa con la probable fecha y lugar de nacimiento. Ingresando a http://www.criticadigital.com.ar/www.abuelas.org.arse visualiza el banner inmediatamente y al hacer doble clik sobre la fotografía elegida, se remite a la historia de los padres y la circunstancia en la que fueron secuestrados. De esta forma las Abuelas buscan que aquellos jóvenes que duden de su identidad se identifiquen con las fotografías que allí circulan y se acerquen en busca de información a la sede de Virrey Cevallos 592 PB 1. También pueden comunicarse al contacto http://ar.mc310.mail.yahoo.com/mc/compose?to=dudas@abuelas.org.ar; al Centro de Atención por el Derecho a la Identidad, teléfonos 4899-22282223 y a http://ar.mc310.mail.yahoo.com/mc/compose?to=identidadpsi@abuelas.org.ar. El pasado martes las Abuelas de Plaza de Mayo informaron la restitución de la identidad de una joven nacida en cautiverio, cuyos padres fueron secuestrados en la ciudad de Mar del Plata durante la última dictadura militar y así llegan a 96 los jóvenes que recuperaron su historia. Los nietos recuperados este año por Abuelas de Plaza de Mayo suman ocho, convirtiendo el 2008 como uno de los años más fructíferos a la hora de cuantificar el resultado de la búsqueda que realiza la organización desde hace más de treinta años. En abril de 2008, los estudios inmunogenéticos ordenados por la Justicia determinaron que la joven inscripta como Evelyn Karina Vásquez es hija de Rubén Santiago Bauer y Susana Beatriz Pegoraro. Un mes después, se le restituyó la identidad a Laura Ruiz Dameri, hija de Silvia Beatriz María Dameri y Orlando Antonio Ruiz, nacida en agosto de 1980 durante el cautiverio de su madre en la Escuela de Mecánica de la Armada. En julio, recuperaron su identidad la hija de María Teresa Trotta y Roberto Castelli; y el hijo de Lourdes Martínez Aranda y Francisco Goya, quien había desaparecido junto a sus padres. El 22 de agosto se informó la recuperación de la identidad de la hija de Olga Noemí Casado y Juan Oscar Augura. En septiembre, la Justicia dictaminó que Laura Catalina es hija de Myriam Ovando y Raúl René De Sanctis, desaparecidos en la provincia de Buenos Aires en 1977. El mismo mes fue restituída la identidad de Federico, hijo de Liliana Carmen Pereyra y de Eduardo Alberto Cagnola, quienes fueron secuestrados el 5 de octubre de 1977. El martes las Abuelas de Plaza de Mayo confirmaron públicamente la identidad de la hija de Raquel Carolina Negro y Edgar Tulio VALENZUELA, nacida en cautiverio el 26 de marzo de 1978.

Brzezinski: la politica global de EEUU.

El “despertar político global”, según Brzezinski


EFE, 27-Diciembre-08
Zbigniew Kazimierz Brzezinski
El ex asesor de seguridad nacional del ex presidente Carter, Zbigniew Kazimierz Brzezinski, hoy muy cercano a Barack Obama, acaba de impartir la relevante “Conferencia John Whitehead” en el muy influyente Chatham House de Londres (10/12/08).
Por Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada, México
Zbigniew Kazimierz Brzezinski, miembro prominente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales” (CSIS, por sus siglas en inglés), es el padre intelectual del modelo de la globalización en su libro Entre dos épocas: el papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica (de 1970), artífice de la trampa de la guerra de Afganistán que tendió a la URSS (según sus confesiones a Le Nouvel Observateur), y promotor del eterno imperio estadunidense en su libro el El gran tablero de ajedrez mundial: la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos.
Sus fuertes convicciones unipolares quedaron resquebrajadas a consecuencia del desastre de la aventuras militares en Irak y Afganistán del régimen torturador bushiano, lo cual expresa en sus tres libros más recientes: 1. El dilema de Estados Unidos: ¿dominación global o liderazgo global?, 2. Segunda oportunidad: tres presidentes y la crisis de la superpotencia estadounidense, y 3. Estados Unidos y el mundo: conversaciones sobre el futuro de la política exterior estadounidense.
El geoestratega, quien en forma persuasiva se ha pronunciado contra una nueva aventura militar en Irán (con quien procura establecer negociaciones sin condiciones previas, como era la exigencia unilateral del régimen torturador bushiano) modera su rusofobia y en forma “realista” (en el doble sentido: siquiátrico y diplomático) propone el nuevo papel que deberá jugar Estados Unidos en el mundo bajo la presidencia Obama en un nuevo entorno multipolar.
Describe que Obama asumirá la presidencia “en medio de una extensa (sic) crisis de confianza en la capacidad de Estados Unidos para ejercer su liderazgo efectivo en los asuntos mundiales”. Esta confesión en sí sola vale la conferencia entera, a diferencia de los neoliberales tropicales quienes persisten en negar la cruda realidad: tanto del fin de una era como el colapso del capitalismo especulativo.
Su crítica es severa al agónico régimen torturador bushiano, al que nunca cita por su nombre, pero sí por sus exacciones acumuladas: “la autocomplacencia nacional, la irresponsabilidad financiera, una guerra innecesaria y transgresiones éticas (sic) que han desacreditado el liderazgo de Estados Unidos, y que han empeorado la crisis económica global”, cuando se han exacerbado los desafíos del “cambio climático y la desigualdad salubre y social” en el contexto del “despertar político global”.
Parece que hasta pertenece a los creativos movimientos altermundistas cuando refiere que el “activismo global está generando un surgimiento por la búsqueda de respeto cultural y oportunidades económicas en un mundo cicatrizado por memorias de dominio colonial o imperial” cuando “por primera vez en la historia casi toda (¡súper sic!) la humanidad se encuentra políticamente activada, consciente e interactiva”. Reconoce el ocaso del dominio global por los “poderes del océano Atlántico” en beneficio de la “prominencia de China y Japón”, y en la retaguardia “India y quizá (sic) una Rusia recuperada, aunque esta última se encuentra muy insegura de su lugar en el mundo”. Aquí empiezan los problemas con la ingeniería geopolítica de Zbigniew Kazimierz Brzezinski, quien exagera la dimensión insustentable de Japón y subestima a su obsesión atávica: Rusia.
Es extraño que un geoestratega de la talla de Brzezinski se deje obnubilar por sus pasiones personales y coloque al mismo nivel de poder mundial a Japón, por encima de Rusia, que manifiesta un poderío más integral, con sus consabidas vulnerabilidades financieras y demográficas.
Japón, superpotencia financiera en abrupto declive, es la favorita de la anglósfera para contener a China. En el rubro demográfico, Japón se encuentra en peores condiciones que Rusia y a mitad del siglo XXI puede ser irrelevante cuando lo alcance el trágico destino de constituir un país sin jóvenes y abrumado de ancianos.
Llama la atención que no aparezca Brasil en el radar de Brzezinski, cuyas fobias no son tan importantes en el contexto de su magistral ponencia y la lucidez con la que vislumbra la “dinámica del mundo cambiante”, independientemente de algunos actores controvertidos (como Japón), aunque exagere que la “crisis del liderazgo estadounidense podría volverse la crisis de la estabilidad global”: cierto en el corto plazo, pero que no lo será en el mediano cuando se asienten las bases del incipiente nuevo orden multipolar, si es que la banca anglosajona no precipita antes una tercera guerra mundial como procura Ambrose Evans-Pritchard (Bajo la Lupa, 7/12/08).
En efecto, sin la participación de Estados Unidos se avecina (mejor dicho, se vive ya) el “caos global”, por lo que Brzezinski pregona la “recuperación de la legitimidad (sic) global de ese país para encabezar un esfuerzo (sic) colectivo (sic) en un sistema más incluyente (sic) de manejo global”, bajo el menú semántico de cuatro palabras mágicas: “unificar” (un neoatlantismo con la “triada europea”: Gran Bretaña, Francia y Alemania), “ampliar” (un G-14 o un G-16), “negociar” (con la “triada europea”, China, Japón, Rusia y “posiblemente India”); y “pacificar” (“evitar que EU se empantane en la vasta extensión que va del Canal de Suez a India”).
Falta ver la disponibilidad geoestratégica de los nuevos actores emergentes del orden multipolar: el BRIC (Brasil, Rusia, India y China), con todo respeto, sin Japón, así como el grado de autonomía que desee jugar la Unión Europea.
Vuelve a la carga, como en su anterior artículo con Brent Scowcroft, ex asesor de seguridad nacional de Gerald Ford y Daddy Bush (The Washington Post, 20/11/08) para colocar el contencioso israelí-palestino como máxima prioridad, de lo cual no estamos tan seguros, ya que después de 61 años de gangrenización han brotado otros puntos más candentes por resolver en forma inmediata: la fractura geopolítica tectónica del golfo Pérsico y el “cuadrángulo de la muerte: India-Pakistán-Afganistán-Cachemira” (ver Bajo la Lupa, 3/12/08).
La nueva arquitectura geopolítica de Zbigniew Kazimierz Brzezinski es razonablemente admisible, con la salvedad abultada de Japón, y no oculta sus preferencias para controlar a la “triada europea”, negociar con la “muy precavida” China, a diferencia de Rusia (“impaciente, frustrada y algunas veces amenazante”) y ante quien expone sus ambivalencias tanto de repulsión como de necesidad imperativa para conseguir acuerdos (un gran avance, ya que antes la había dado por sepultada).
En forma correcta concluye que “uno de los escollos es la baja educación de los estadounidenses sobre el más amplio mundo”. Es cierto, el promedio estadounidense tiende a universalizar su aldeanismo.

Jorge Halperin : La distribucion del ingreso argentino.

Domingo, 28 de Diciembre de 2008
El increíble subibaja de la distribución del ingreso en la Argentina
Sesenta años en el tobogán
Dos destacados expertos en crecimiento y participación salarial en el producto analizan cómo se desbarrancó con los gobiernos militares y el de Menem, y el papel de la política y el Estado para revertir esa tendencia.
Por Jorge Halperín
Aun con las etapas de crecimiento de la economía y elevada equidad distributiva de los primeros gobiernos peronistas, en los últimos sesenta años la Argentina creció apenas a un promedio del 1,1 por ciento, superando en la región únicamente a Bolivia y Venezuela. Los golpes militares, el gobierno de Carlos Menem y la crisis de 2001 demolieron la participación de los trabajadores en la riqueza hasta llevarla al piso histórico del 20,92 por ciento en 2003. Desde entonces se inició una recuperación de los porcentajes que nunca fue paralela a las altas tasas de crecimiento de la economía. Es lo que muestra el informe Distribución del ingreso en Argentina 1950-2007, encargado por Hugo Quintana, secretario general del gremio del Personal de Organismos de Control (APOC), a los economistas José Manuel Alfonsín y Edgardo Tarallo, que destacan que en los últimos 60 años el PBI creció en promedio sólo 1,1, y en los últimos 18 la equidad retrocedió más que en el resto de América latina.
–¿Por qué APOC pidió este trabajo?
Hugo Quintana: –Para que se acaben los discursos y podamos poner negro sobre blanco qué parte de la riqueza se llevan los trabajadores. Desde luego que partimos de una preocupación. De cualquier manera, este material es parte de un proyecto de estudio, que también incluyó temas como el estado del Riachuelo, los accidentes viales, y distintos tópicos que tienen que ver con la calidad de vida de los argentinos.
–¿Por qué eligieron analizar los últimos 60 años?
Edgardo Tarallo: –Porque el período económico de mayor frustración para la Argentina tiene lugar a partir de la Segunda Guerra Mundial. El crecimiento promedio del PBI per cápita de la Argentina entre 1950 y 2000 fue del 1,1% por año. Tomando los mismos 60 años, en América latina, sólo Bolivia y Venezuela crecieron a un promedio inferior. En cambio, siempre en el mismo período, México, Brasil y Chile crecieron al doble que nuestro país.
–Pero también en algunos tramos de ese período alcanzamos los mejores momentos en la distribución del ingreso...
José Manuel Alfonsín: –Los mejores y los peores. Efectivamente, hacia 1950 se alcanzó el punto de mayor equidad histórica, el 50 por ciento de la riqueza para los trabajadores. Y hacia 1974 también se volvió a dar una participación muy elevada. Pero, en estos 60 años la evolución fue muy inestable, y la participación de los trabajadores fue descendiendo bruscamente hasta bajar a su mínimo en 2003, con un 20 por ciento, para recuperarse en estos últimos años, pero sólo en forma leve. Hacia 1974, la población del Gran Buenos Aires por debajo de la línea de pobreza no pasaba del 5 por ciento. En 2002, los pobres llegaban al 53 por ciento.
–En los últimos cinco años, según algunos indicadores, se crearon más de 3 millones de puestos de trabajo, pero fueron años muy deprimidos en términos de participación salarial.
E. T.: –No obstante, hubo una leve suba; que si bien responde en parte al cambio de metodología oficial en el cálculo del indicador, en la serie homogeneizada elaborada en el trabajo completo, se detecta esta progresión.
–¿Qué factores dispararon en su momento el alza de la participación de los asalariados en la riqueza general y qué factores la deprimieron?
E. T.: –Creo que lo que impulsa hacia arriba o hacia abajo la participación de los asalariados tiene que ver principalmente con decisiones macroeconómicas. Las políticas que dicta el Estado nacional gravitan decisivamente sobre la distribución del ingreso. El éxito o el fracaso de la regulación macroeconómica incide en el nivel de actividad y en el empleo. Los regímenes sectoriales y la regulación de los mercados forman el sistema de incentivos que orientan la inversión, y esto tiene consecuencias sobre la demanda de trabajo y los salarios que se pagan. Y la política fiscal, por su lado, tiene enormes repercusiones en la distribución, a favor o en contra. Hasta allí el Estado. Pero no es válido atribuir a la política económica toda la responsabilidad en la distribución del ingreso. Pesan en forma crucial las decisiones que toma el sector empresario.
–Hoy sabemos que el nivel de actividad puede ser altísimo y esto de ninguna manera reflejarse en una alta participación de los trabajadores en la riqueza general...
J. M. A.: –En ese sentido, el caso argentino es un fenómeno de literatura económica. Especialmente cuando en los últimos años se han observado tasas de crecimiento elevadas y sostenidas del 8 o 9 por ciento y, paralelamente, un cuadro muy deteriorado en la distribución del ingreso. Pero, como dijimos, no todo es achacable a las políticas gubernamentales.
–No siempre fue así. Hasta cierto momento de su historia, si la Argentina crecía mejoraba la participación salarial...
J. M. A.: –Exacto. Pero en esta última etapa, comparado con guarismos de Latinoamérica, se ve que crecimos a tasas muy superiores al resto de los países, y, no obstante, se ha perjudicado la distribución del ingreso, ubicándose muy por debajo de países con economías mucho más débiles. Hacia 1990, en nuestro país sólo el 18 por ciento de la población estaba bajo la línea de pobreza, era el más equitativo de la región. A fines de los ’90 ya ocupaba el cuarto lugar en equidad. En 2002 ya había descendido al octavo puesto y muy pocos países lo superaban en desigualdad. Esto tiene que ver también con una decisión empresaria de acompañar o no políticas laborales e incluso de fomentar o incentivar la reinversión del excedente bruto de producción. Es eso lo que genera que haya más participación laboral, por ende, mayor venta y mayor producción.
–¿Cómo relacionamos los distintos gobiernos de este medio siglo con la forma en que evolucionó la distribución del ingreso?
J. M. A.: –Nosotros dividimos ese largo período en dos etapas claramente diferenciadas por el porcentaje de participación de los asalariados. El primer período lo marcamos entre 1950 y 1974, y en él la participación promedio del asalariado se ubicó en el 44,5 por ciento del PBI. La segunda fase arranca en 1975 y se prolonga hasta hoy, con un porcentaje promedio que no pasa del 29,19 por ciento.
–¿El hecho de que uno pueda asociar a gobiernos peronistas con los períodos más altos para los asalariados y a las dictaduras con los más bajos indica la fuerza que tienen las decisiones políticas en el alza o baja de la participación de los asalariados?
J. M. A.: –Sí, bueno, hay que tomarlo con precauciones. Efectivamente, fue durante gobiernos peronistas que se alcanzaron los niveles más altos, y los gobiernos militares en general hicieron bajar la participación de los trabajadores. Pero también fue durante gobiernos peronistas que la participación cayó bruscamente. Recordar el “rodrigazo”, los años de Menem, si bien más marcados por el desempleo que por la baja salarial, y esta última etapa “peronista”, bien que condicionada por las secuelas de la crisis terminal del gobierno de De la Rúa.
E. T.: –Está claro que en la primera presidencia de Perón la participación de los trabajadores oscilaba en valores cercanos al 50 por ciento hasta que su derrocamiento por la Revolución Libertadora trajo un descenso brusco de la situación de los trabajadores. Incluso, Perón había sorteado una crisis económica generada en el campo. Pero, ya instalada la Libertadora, entre los ajustes que aplicó perjudicando a los asalariados y el contexto internacional en ese momento desfavorable para nuestro comercio exterior, la participación laboral cayó. Se debió claramente a políticas como el congelamiento de los salarios y las medidas antiinflacionarias, que, encima, fracasaron. Cuando asume Frondizi comienza una leve recuperación que vuelve a interrumpirse al ser derrocado en 1962. Hay una crisis económica y se llega a implementar el pago de salarios con los bonos 9 de Julio, ideados por el ministro Alvaro Alsogaray.
–Entiendo que Arturo Illia va a mejorar la situación de los asalariados...
J. M. A.: –Sí, hay una fuerte recuperación y se vuelve a valores similares a los que había antes de la crisis, alrededor de un 45 por ciento. Esto lo consigue Illia aplicando políticas activas, como la sanción de la Ley del Salario Mínimo, Vital y Móvil, y la Ley de Abastecimiento, dirigida a controlar los precios de la canasta familiar y así preservar el salario real.
–Imagino que todo se retrotrae con Onganía y los siguientes gobiernos militares...
J. M. A.: –No. Se mantiene con oscilaciones una participación relativamente considerable hasta que la vuelta de Perón va a consumar la gran recuperación del ingreso de los trabajadores, que fue de un 6 por ciento y llevó en 1974 al 48,46 por ciento de la riqueza general. Y ése fue el último año en que la lucha por la distribución de la riqueza despertaría un evidente interés en las políticas gubernamentales. A la muerte de Perón, ya el gobierno de Isabel aplica un brutal ajuste para conjurar la crisis caracterizada por la inflación y la depresión económica. Eso se agrava con los gobiernos militares que le siguen, con indiscriminada apertura comercial y financiera que destruye sectores de la industria, creando desocupación, y con congelamiento salarial en un contexto de fuerte inflación.
E. T.: –Tal fue la caída que al final de los gobiernos militares, hacia 1982, la participación de los asalariados había descendido al 22,6 por ciento.
–Vuelta la democracia, a juzgar por los trece paros generales que el sindicalismo le hizo a Alfonsín, la situación de los trabajadores no mejoró mucho...
J. M. A.: –Sí, mejoró considerablemente. Alfonsín remonta un 8 por ciento la participación de los trabajadores y la eleva a un 30. Hay un período (1987-1993) en que se carece de datos confiables por la fuerte inestabilidad que sufrió la economía, pero es evidente que, con el desempleo como variable de ajuste, después del ’93 hay una profunda tendencia a la baja en la participación de los asalariados, que, con alguna oscilación, se extiende a toda la década del ’90. Fue uno de los graves efectos de la desindustrialización. La larga recesión a partir del ’98 y la caída del 2001 agudizaron el derrumbe hasta que en 2003 se tocó el mínimo histórico –los trabajadores se llevaron el 20,9 por ciento de la riqueza–, para comenzar un leve repunte hasta la actualidad.
–¿Esta contradicción que señalamos antes de una economía creciendo a tasas muy altas pero con baja participación salarial se debe a que el punto de partida de la recuperación, que fue el 2003, era el más bajo históricamente, o es porque el Estado de Bienestar no se ha reconstruido?
H. Q.: –El caso español es emblemático de una tendencia mundial. España tiene diez años seguidos de bonanza, con el ingreso a la Unión Europea, sus fábricas y el crecimiento sostenido. Fueron diez años importantes, pero España continúa teniendo la misma cantidad de pobres que hace una década. Es decir, la política económica y la política social fueron por caminos diferentes. En la Argentina hay salarios en el ámbito municipal provincial que no pasan de 200 o 300 pesos. Esto crea una nueva categoría, los trabajadores pobres, porque gana lo mismo una persona que trabaja que una que tiene un plan social. Yo no creo que el gobierno provincial sea tan perverso que no les gira plata a los municipios, pero hay que rediscutir el sistema distributivo en la Argentina. Creo que, a partir de estos datos, el movimiento obrero organizado debe plantear que, si vamos a una concertación en serio, debemos partir de lo siguiente: en este país los trabajadores hemos perdido 20 puntos en tantos años y queremos una política pública para revertirlo.
–Una gran parte del éxito argentino de los últimos años ha tenido que ver con la soja y los productos del campo. Sabemos que la producción del campo, y en especial la soja, no es una gran generadora de empleo y, además, el trabajo generado allí tiene un altísimo componente en negro. ¿No hay un modelo agroexportador que achata el salario?
J. M. A.: –Por lo que tengo entendido, el campo ya no tiene un componente tan alto de empleo en negro. Se sigue manejando ese discurso del salario en negro sencillamente más por una cuestión de seguridad. El trabajo en negro en el campo no es tan alto como era antes, no sé si no es más bajo que el promedio de la economía argentina. Sí es cierto que hubo una gran tecnificación, y que cada vez se necesitan menos trabajadores.
H. Q.: –Tengamos en cuenta que, junto con la revolución sojera, hubo un gran desarrollo del sector automotriz, con otros tipos de salarios. Para tener más empresas competitivas de esas características el Estado tiene que fortalecer a las industrias a partir de desgravaciones y otras formas de promoción. En este país ya sea han ensayado en Ushuaia y en San Luis, y han quedado en la nada. ¿Qué es lo que falla? El Estado. Porque, si se dan ventajas impositivas, se debe controlar si en lugar de industrias instalan galpones vacíos.
–¿Podríamos decir que el freno a la recuperación del salario se debe a que en estos años de crecimiento económico tan alto no hubo políticas de Estado firmes para favorecer la redistribución?
E. T.: –Hubo políticas que fueron dirigidas principalmente a otros objetivos, básicamente al crecimiento económico y no al desarrollo económico. Una herramienta clave fue el tipo de cambio para la generación de empleo.
–Pero, al mismo tiempo, el tipo de cambio alto deprimió el salario...
J. M. A.: –La devaluación es siempre un impuesto al trabajo...
E. T.: –Hay que ir con cuidado: es cierto que en el corto plazo puede afectar al salario, pero a largo plazo, controladamente, y con un tipo de cambio competitivo real, se puede crecer. Es obvio que, aunque el tipo de cambio genera crecimiento, si esto no va acompañado de otras políticas que revitalicen el salario, no sirve.
–Debería incluirse entre las políticas redistributivas aplicadas a ciertos subsidios, como, por ejemplo, al transporte, que protegieron el bolsillo del trabajador...
H. Q.: –Planteo una pregunta: ¿Por qué el subsidio al transporte en lugar de darle la plata al trabajador para que pague el boleto? ¿Por qué dárselo a las empresas? Además, ¿por qué no hacerlo por pasaje? Yo subsidiaría por persona que vos trasportes. ¿Por qué? Porque quiero que el tren, el subte y el colectivo se peleen por tener un mejor servicio. Acá el servicio a pesar de los subsidios es cada vez peor. ¿Te acordás de lo que decía Bernardo Neustadt, que se rasgaba las vestiduras diciendo que los ferrocarriles argentinos perdían un millón de dólares por día? Pero andaban y tenían una función social; ahora están cada vez peor.
–Cuando hablamos de participación salarial estamos diciendo que el trabajo genera riqueza y aludimos a la parte de ella que “vuelve” al trabajador. ¿Qué pasa con el resto?
E. T.: –Este es el superávit bruto de la explotación, o sea cuánto se está quedando el empresario y, de eso, cuánto invierte en capital para producir más y mejor. Ahora las cifras hablan por sí solas, mientras que el superávit asciende, la inversión bruta tiene una tendencia descenderte. Esto deja una sola conclusión: la creciente toma de ganancias por parte del empresario.
J. M. A.: –Y así la retribución del trabajo asalariado corre en forma inversa de lo que es superávit bruto de explotación. Lo interesante es que pueden haber políticas para revertir esta situación. En la década del ’50 se reinvertía la mitad de la ganancia, mientras que en el 2006, ni un 35 por ciento.
–¿Entonces, la relación actual es históricamente la más baja?
J. M. A.: –Sí, la más diferenciada de la historia.
H. Q.: –Fíjense una cosa: se han llevado el 75 por ciento de la renta de diferentes maneras, pero al primer alerta de una crisis económica se fugan.
–¿Qué hacen los empresarios con el capital que no se reinvierte?
J. M. A.: –Reducen su utilidad para así pagar menos ganancia. Allí también falta que el Estado controle.
–Hasta ahora hablamos de la relación entre el empresario y el trabajador. ¿El Estado, como empleador, acompañó esta depresión de la participación salarial?
E. T.: –En principio el sector público está muy comprometido con los sindicatos, en el sentido de las negociaciones. Se les da un peso determinante, esto en comparación a épocas pasadas cuando era todo lo contrario. Además, el salario público era lo primero que se tocaba cuando había alguna presión inflacionaria.
J. M. A.: –De todas maneras, privados y públicos van acompañados. Las políticas salariales van juntas, porque los sindicatos marcan tendencias pero luego están las políticas emanadas desde el Gobierno y las negociaciones con el Ministerio de Trabajo. Más que una diferenciación entre público y privado, hay un mercado de trabajo que va acompañando políticas públicas y ciclos económicos. Como lo dijo Edgardo al principio, la macroeconomía tiene mucha incidencia en esta situación.
No solamente tiene que las ventajas comparativas del momento que encuentra un país, que el viento puede empujar porque los commodities están favorables o porque formamos parte del Mercosur y entonces ahora podemos venderle autopartes a Brasil; sino que también el sector empresario tiene incidencia en planes de reinversión y desarrollo industrial argentino. En estos 50 años que hemos analizado hemos convivido con políticas proteccionistas, políticas claramente liberales, desarrollo de la industria y caídas bruscas de la industria. De esta manera, el sector salarial público no va a ser una isla que pueda dejar de acompañar la evolución del salario del sector privado.
–Está claro que el sindicalismo es una pieza muy importante en la mayor o menor distribución de la riqueza. Quiero decir que un sindicalismo débil con poco peso ayuda menos al proceso de participación de los asalariados.
H. Q.: –En todos los golpes militares baja la masa salarial, esto es resultado de una política buscada con acciones concretas. Primero se intenta que el poder gremial sea menor. Por otro lado, está el modelo de país. Yo soy peronista, tengo un modelo de dignidad hacia los trabajadores. No quiero que los empresarios dejen de ganar plata, quiero que ganen para que los trabajadores también ganen plata. Aquí esta uno de los problemas centrales de la crisis Argentina, no tenemos modelo de Nación. La política es cada vez más chiquita. Yo, como peronista, veo que los dos gobiernos más disímiles desde el punto de vista filosófico de los últimos años fueron peronistas: Menem y Kirchner.
–Ahora, la crisis mundial, con sus previsibles impactos en la Argentina, va a generar problemas y desempleo en algunos sectores. ¿Esto va a ser una nueva golpe a la equidad distributiva?
E. T.: –Sí, las perspectivas para la distribución del ingreso empeoran. Por otro lado, los empresarios ya vienen reclamando, bajo la promesa de invertir, una mayor renta extraordinaria por medio de subsidios, promociones, la no vuelta de la doble indemnización, menor presión impositiva. Todo eso va en contra de la participación de los asalariados.
H. Q.: –El hilo siempre se corta por lo más delgado, el mecanismo siempre va a ser echar gente. En la historia del mundo los imperios siempre exportaron sus crisis. Pero hay que tener un Estado que entienda esto y una sociedad mucho más solidaria.
J. M. A.: –Además, como venimos de crisis muy prolongadas, los trabajadores prefieren que se reduzcan sus salarios antes de que los despidan, por ser el menor de los males.
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Atilio Boron: Paraguay.

Domingo, 28 de Diciembre de 2008
Opinión
Fernando Lugo y sus enemigos poderosos
Por Atilio A. Boron
Desde Asunción
Ni siquiera el más distraído visitante del Paraguay puede dejar de advertir el carácter sistemático y malicioso de los ataques que la “prensa libre” le prodiga día a día al nuevo presidente de ese país, el ex obispo Fernando Lugo. Transcurridos escasos cuatro meses de su mandato esa prensa –que había hecho gala de servilismo y venalidad, aparte de cobardía, durante el largo reinado del dictador Alfredo Stroessner– ahora se ensaña con el primer presidente genuinamente democrático de esa sufrida nación mediterránea.
¿Cuál es la razón de esta infamia? Muy simple: Lugo está dando los primeros pasos en dirección a un cambio social que beneficie a los excluidos y oprimidos por el régimen dictatorial y sus herederos. Pese a las durísimas restricciones financieras y administrativas dejadas por sus predecesores Lugo se las ingenió para restituir la gratuidad del hospital público, que había sido privatizado mañosamente por los herederos del stroessnismo; lanzó una campaña integral de vacunación infantil poniendo fin a décadas de criminal abandono y garantizó a los pacientes la gratuidad de los análisis clínicos. Aparte de eso lanzó una lucha frontal contra la corrupción enquistada en las más altas esferas del estado por Stroessner y sus secuaces con la complicidad –necesaria, permanente, ineludible– de las grandes empresas y grupos económicos que de ese modo pudieron saquear al país sin sobresaltos.
Conviene recordar, sobre todo en la desmemoriada Argentina, que no hay estado corrupto sin contraparte corruptora. No son los pobres y los desamparados quienes corrompen a gobiernos y al alto funcionariado estatal; quienes sí lo hacen son las “fuerzas del mercado” que idealizan los publicistas del liberalismo viejo y nuevo.
Pero Lugo se propuso algo más: fortalecer la integración del Paraguay a la región y reconquistar para su país la soberanía de los recursos naturales, y especialmente su inmensa riqueza hidroeléctrica. De ahí sus escabrosas y difíciles negociaciones con el Brasil en torno del precio de la electricidad generada por la represa de Itaipú y las conversaciones en ciernes con la Argentina en relación con la de Yacyretá.
Por elemental que pueda parecer este programa de recuperación de la soberanía y posicionamiento en el proyecto del Mercosur no está exento de dificultades. Mientras el presidente Lula declara la necesidad de que Brasil colabore con el Paraguay, el establishment de Itamaraty hace caso omiso de sus bellas palabras y actúa como un sórdido e intransigente delegado al servicio de las clases dominantes brasileñas y de lo que ellas consideran el “interés nacional” de ese país: perpetuar la expoliación de la energía paraguaya.
Esta duplicidad es favorecida, entre otras razones, por algunas desafortunadas expresiones del presidente Lula en el sentido de que el leonino Tratado de Itaipú (firmado por los dictadores Stroessner y Garrastazú Médici en 1973) no debía ser revisado, lo que prorrogaría indefinidamente el saqueo energético del Paraguay a manos de lo que un brillante sociólogo y economista del Brasil, Ruy Mauro Marini, definiera como “el subimperialismo brasileño”. La inflexibilidad y el autoritarismo de estos negociadores contradicen flagrantemente la solidaridad internacional necesaria para efectivizar la proclamada intención de Lula de integrar a las naciones sudamericanas en una nueva organización regional.
En más de una ocasión sus representantes amenazaron con suspender las negociaciones y postergar toda discusión sobre el tratado hasta el momento de su expiración, en el año 2023, algo que ni siquiera lo hizo la Casa Blanca con Omar Torrijos en su disputa sobre el Canal de Panamá. Los funcionarios paraguayos confían, en función de ciertas declaraciones de la presidenta Cristina Fernández, que la inminente discusión en torno de Yacyretá transite por un sendero definido a partir de premisas marcadas por otros valores.
Por eso el caso de Itaipú se ha constituido en un verdadero escándalo. Paraguay es propietario del 50% de la central hidroeléctrica y por tal motivo es dueño de la mitad de los 90.000 millones GWh que allí se generan. Pero en la práctica utiliza sólo 7000 millones de GWh, lo que logra satisfacer el 95% de un consumo muy escaso, producto precisamente de un atraso económico y social que es imprescindible revertir y que Lugo no podrá hacerlo sin la activa colaboración y solidaridad de los gobiernos de Argentina y Brasil. Los restantes 37.000 GWh generados por la represa son cedidos a Brasil, que paga la ridícula suma de 2,80 dólares el kilowat por la cesión de esa “energía sobrante” que luego la empresa estatal Electrobras vende a un precio superior a 60 dólares en el mercado brasileño, excepción hecha de los grandes consumidores industriales del fluido eléctrico que se benefician con generosos subsidios. Los paraguayos, con toda razón, quieren renegociar tan ridículo precio.
Dadas todas estas circunstancias: nueva política social, lucha contra la corrupción, integración regional y recuperación de la soberanía, no sorprende que la Cámara de Diputados del Paraguay –reducto de la partidocracia tradicional y en el cual el oficialismo cuenta apenas con dos representantes de los ochenta que la constituyen– esté contemplando la posibilidad de iniciar un juicio político contra Lugo.
En los pasillos del Congreso se comenta que se necesitan apenas ocho votos más para lograr el número suficiente para aprobar el juicio político contra Lugo, lo que abriría una caja de Pandora cuyas consecuencias son difíciles de imaginar. La semana pasada, sin ir más lejos, este “órgano de la democracia” rechazó una iniciativa del Ejecutivo que se proponía establecer un impuesto a la renta personal, cosa que al día de hoy no existe en Paraguay.
Lugo está siendo asfixiado financieramente y el Congreso no le da respiro. También rechazó una ley que prohibía la utilización de agrotóxicos en un país cuya “sojización” avanza descontroladamente arrasando cuanto se opone a su paso. Empresarios argentinos y sobre todo brasileños son los adalides de este proceso, y las fuerzas armadas de Brasil, en otro gesto que pinta de cuerpo entero las intenciones de Brasilia, fueron movilizadas a la frontera para defender la propiedad privada de los empresarios sojeros brasileños “amenazados” por el creciente protagonismo de los campesinos sin tierra de Paraguay.
En síntesis, el Congreso con la complicidad de los medios busca aplicar lo que en su tiempo Richard Nixon recomendara para destruir al gobierno de Salvador Allende en Chile: desangrar la economía y debilitar las bases materiales del nuevo gobierno para impedirle financiar sus políticas reformistas y, de paso, propinarle un ejemplar escarmiento por su osadía.
En este cuadro Lugo no tiene otro camino que apelar a la voluntad popular, explicando incansablemente su programa de gobierno; promoviendo activamente la concientización y la organización de las clases y capas populares para resistir la ofensiva destituyente lanzada por la derecha paraguaya y sus amigos extramuros, y movilizando a sus partidarios para derrotar en las calles lo que los viciados y viciosos mecanismos institucionales están a punto de concretar en el Congreso.
Una vez más se constituye el dilema sabiamente detectado por Maquiavelo: quien quiera introducir cambios en el orden social sólo podrá hacerlo si se apoya en el pueblo, nunca en los ricos y poderosos cuyas instituciones fueron precisamente diseñadas para impedir que tal cambio se produzca. Lugo y sus partidarios tienen por delante una labor titánica: concientizar, organizar y movilizar al campo popular.
Si desisten de esta tarea, las tensiones sociales acumuladas seguramente se desatarán al margen de la voluntad presidencial dando lugar a una movilización anómica –sin estrategia, ni táctica, ni conducción coherente– que terminará facilitando los planes de la derecha y de los intereses que mantuvieron postrado al Paraguay por tan largo tiempo. La habilidad del gobierno y la madurez de las fuerzas de izquierda y progresistas de ese país son quienes tendrán la última palabra. Es de desear que actúen no sólo con valentía sino también con sensatez y perspicacia, condiciones éstas necesarias para derrotar a enemigos tan poderosos como los que se han entronizado en su patria.
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JUAN GELMAN : Las Guerras.


El mundoDomingo, 28 de Diciembre de 2008
De hacer lo que se puede
Por Juan Gelman
El Pentágono anunció con cierto orgullo que había alcanzado y aun superado sus metas de reclutamiento para el año fiscal 2007/08. En efecto: a fines de julio de este año lo había logrado ya en las cuatro armas –marines incluidos–, la guardia nacional y los cinco cuerpos de reservistas, con un total de más de 200.000 novatos incorporados. Lo que no declara es la calidad de los que se convertirán en soldados: por cuarto año consecutivo, el ejército estadounidense no consiguió que éstos posean el nivel de educación requerido, el bachillerato. No en vano siguen las bajas en Irak y Afganistán.
Ingresa, en cambio, otra clase de gente. Más del 11 por ciento de los reclutas necesitó permisos especiales porque había tenido o tiene diferentes problemas con la ley, un aumento del 8 por ciento en relación con el año anterior y el doble de la tasa registrada en el 2003, cuando EE.UU. invadió Irak (www.alternet.org, 22-12-08). “Es la receta del desastre –señaló Lawrence Korb, ex subsecretario del Pentágono durante el gobierno Reagan–. A largo plazo, puede crear un problema grave para los militares.” Pero metas son metas y hay que cumplirlas. Como sea. Tomando sobre todo en cuenta que el número de desertores se incrementó un 80 por ciento desde el 2003.
Abundan los alicientes económicos: más de la mitad de los reclutados en el período julio/septiembre del año pasado recibieron bonificaciones por valor de 20.000 dólares cada uno, con la obligación de presentarse al cuartel 30 días después del enganche para recibir entrenamiento básico (archives.chicagotribune.com, 11-10-07). Se juega con la pobreza de los jóvenes carenciados y haciendo espejear la posibilidad de una carrera. No sorprende que afroamericanos, latinos, asiáticos y nativos ocupen el 20 por ciento de esa nueva fuerza. La edad de la mayoría va de 18 a 24 años. Pero no sólo.
La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) ha denunciado que se busca atraer a filas a menores de 17 años, violando la Convención de los Derechos del Niño de la ONU: “El Pentágono recluta sobre todo en escuelas secundarias sin límites de edad de los estudiantes que contacta (informe ‘Soldiers of Misfortune’, www.aclu.org, 13-5-08). En el texto de esa investigación se subraya que el Pentágono invierte 6 millones de dólares por año en un videojuego llamado Ejército Estadounidense destinado a menores de hasta 13 años para ‘entrenarlos a usar armas y participar en combates virtuales y otras misiones militares’, enseñarles a disparar rifles automáticos y lanzagranadas y a saltar de un avión”. En septiembre del 2006 ya había 7,5 millones de inscriptos en el juego, con nombre y domicilio. Es un sitio que ofrece la lista ordenadita de potenciales reclutas.
Los líderes de algunos de los más de cien grupos de skinheads, neonazis y supremacistas blancos que medran en EE.UU. aprovechan el bajo nivel de las exigencias militares y alientan a sus miembros a enrolarse. Es un medio para adquirir capacidades operativas que de otro modo no tendrían, financiadas además por el Estado. Los fines de ese entrenamiento pueden verse en el blog www.arianwear.com utilizado por Aryan Wear Forum 14: un neonazi del grupo que firma “Sobibor’s SS” dice que tiene sus razones para ingresar al ejército, pero “por temor a que el gobierno me identifique no las puedo compartir aquí”. Meses antes las había explicado: “El día que se acaben los judíos, el mundo comenzará a arreglarse”. Sobibor fue el nombre de un campo de concentración nazi instalado en Polonia.
La banda skinhead Vinlanders Social Club (VSC) sube fotos a su web y puede verse la de un miembro con vestimenta de combate y manejando un Humvee en algún punto de Irak: “En otra misión de reclutamiento para VSC”, dice el epígrafe. El fundador de Militares de Piel Blanca se presenta como “cabo Burton”, habla de él en www.newsaxon.com y se explaya: “Amo disparar eficazmente a los hachies (iraquíes) con mi M16A2 de servicio”. El neonazi “88Soldado88” escribe en el sitio Sangre & Honor: “Espero que el entrenamiento me prepare para lo que deseo que venga”. El anónimo “Jacob Berg” agrega: “Sí, maté mujeres, sí, maté niños y sí, maté ancianos (en Irak). Pero la razón principal por la que estoy tan orgulloso de eso es porque matando a un tipo de piel oscura, muchos blancos vivirán para ver un nuevo amanecer” (www.splcenter.org, 15-12-08). No comments.
El atentado del neonazi Timothy McVeigh contra un edificio federal de Oklahoma City en 1995 causó la muerte de 168 personas y heridas a más de 500. Fue un ataque al gobierno central ejecutado por un veterano de la guerra de Vietnam. Washington no necesita importar terroristas. Los forma en las guerras que desata y los tiene en casa.
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Otro mundo es posible.

IX Foro Social Mundial (Belém do Pará, enero 2009)

28-12-2008
Foro Social Mundial de Belén do Pará: La hora de las alternativas
Emir Sader
Carta Maior
El Foro Social Mundial surgió como alternativa al Foro Económico de Davos, en el contexto del auge del neoliberalismo en el mundo. Primero hubo manifestaciones anti-Davos, en Suiza, hasta que los movimientos de resistencia al neoliberalismo, de acuerdo a la propuesta de Bernard Cassen, se propusieron organizar un Foro Social Mundial, antagónico al de Davos. Porto Alegre fue elegida como sede por estar en la periferia del capitalismo – víctima preferencial de las políticas neoliberales -, en América Latina, donde se desarrollaban luchas de resistencia importantes, como la de los zapatistas, del Movimiento de los Sin Tierra, las de los movimientos indígenas en Bolivia y Ecuador, entre muchos otros . También se eligió Brasil debido a la importancia que la izquierda brasilera pasó a tener con fuerzas como el PT, la CUT , el MST, entre otras; y en Porto Alegre, por las políticas de presupuesto participativo.
Los foros se caracterizaron por la afirmación de “Otro mundo es posible”, frente al intento del “pensamiento único”, del “Consenso de Washington” y del “fin de la Historia ”, de que las alternativas políticas dejarían de tener vigencia frente a un modelo, que se pretendía inevitable, de “ajustes fiscales”. La adhesión de muchas fuerzas políticas – de derecha primero, después de nacionalistas y socialdemócratas – al mismo modelo, podría inducir a la confirmación de esa vía única.
El FSM se oponía frontalmente a esta interpretación reduccionista proponiéndose agrupar a todas las fuerzas de oposición al neoliberalismo – cuya amplitud había sido confirmada por las manifestaciones contra la OMC , comenzando por Seattle y extendiéndose después por muchas otras ciudades -, intercambiar experiencias y coordinar sus luchas.
En una primera etapa, entre tantas otras luchas, se trató de las luchas de resistencia a la “libre circulación del capital”, a la dictadura de la economía sobre la esfera social, al mundo unipolar imperial estadounidense, a la devastación ambiental, al monopolio privado de los medios. Las movilizaciones contra la guerra de Irak fueron el punto más alto de esta etapa, aunque las ONGs, predominantes en la organización de los Foros, se resistieran siempre a la inclusión del tema de la guerra y de la paz en la agenda principal de los encuentros.
Las sucesivas crisis neoliberales, de la mexicana a la argentina pasando por la asiática, por la rusa y por la brasilera, llevaron al agotamiento del modelo neoliberal y comenzaron a surgir gobiernos electos en esta ola. Comenzando por el de Hugo Chávez, en 1988, seguido por una impresionante sucesión de presidentes latinoamericanos: Lula, Kirchner, Tabaré, Evo, Rafael Correa, Fernando Lugo, que expresaban la disputa por la hegemonía que pasaba a colocarse como objetivo central en la lucha contra el neoliberalismo.
Los Foros pasaron a tener que enfrentar nuevos dilemas: ¿que actitud tomar frente a esos gobiernos que pasaron a representar la avanzada en la lucha contra el neoliberalismo y por la construcción de alternativas a ese modelo? No estaban preparados porque se habían organizado para la fase de resistencia, limitando su acción a una supuesta “sociedad civil”, excluyendo la esfera política y, con ella, a los partidos, al Estado, a los gobiernos, a la estrategia. En ese marco los Foros fueron girando en falso, dejando de ser el punto mas alto en la lucha antineoliberal, y ésta se trasladó a los gobiernos de mayor o menor ruptura con ese modelo.
El próximo Foro, de nuevo en América Latina, tiene la posibilidad de superar esa carencia y redefinir su esfera de actuación tanto en relación a restablecer, de otra forma, las relaciones entre la esfera social y la política, única forma de disputar una nueva hegemonía y de luchar realmente por la construcción de “otro mundo posible”, como en la lucha contra las guerras imperiales estadounidenses. Su escenario latinoamericano favorece la fuerte marca continental que debe tener, con análisis y balance de los 10 años transcurridos desde la elección del primer gobierno alternativo en el continente.
Por eso, serán temas centrales en el Foro de Belén do Pará, una nueva arquitectura financiera mundial, la definición de plataformas post-neoliberales, la construcción de procesos de paz justos en los epicentros de la “guerra infinita” (Irak, Afganistán, Palestina, Colombia), el avance en la organización de la prensa pública alternativa, los caminos de la lucha por un mundo multipolar, entre tantos otros. Es el momento de la construcción de alternativas concretas al neoliberalismo a nivel mundial, regional y local. Es la oportunidad de que el Foro se recicle y se coloque a la altura del gran desafío de situarse a la izquierda en la entrada del nuevo siglo. América Latina ha avanzado significativamente en esta dirección. Resta al FSM aceptar el desafío y reinsertarse claramente en la construcción del “otro mundo posible” que ya comenzó, en este lado del mundo, justamente donde el FSM eligió como su sede privilegiada.
Traducción: Insurrectasypunto
Texto en portugués: www.cartamaior.com.br
Texto en español: www.insurrectasypunto.org