VIVA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER NOBEL de la PAZ 2013 ¡¡¡

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Córdoba, Argentina



19 y 20 de diciembre de 2001.-



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lunes, 19 de septiembre de 2011

CRISTINA 2011

¡¡¡ POR la REELECCION de CRISTINA FERNANDEZ KIRCHNER 2011 ¡¡


EL PROXIMO 23 de OCTUBRE GANAMOS CON EL 65 % DE LOS VOTOS PARA LA REELECCION DE LA COMPAÑERA PERONISTA REVOLUCIONARIA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER 2011.

¡¡ VIVA PERON ¡¡VIVA EVITA¡¡¡ VIVA NESTOR KIRCHNER¡¡¡

Frente para la Victoria .
Departamento Colon.
Cordoba...

KIRCHNERISMO

¡¡¡ POR la REELECCION de CRISTINA FERNANDEZ KIRCHNER 2011 ¡¡

REDUCIR LA SEMANA LABORAL

¡¡¡ POR la REELECCION de CRISTINA FERNANDEZ KIRCHNER 2011 ¡¡

Ecología social 
    16-09-2011 



Reducir semana laboral y afrontar retos del siglo XXI

 Florent Marcellesi El Ecologista




El estudio ‘21 horas: Por qué una semana laboral más corta puede ayudarnos a prosperar en el siglo XXI’, que resume este artículo (1), argumenta que liberar tiempo del trabajo remunerado puede ayudar a vivir de forma mucho más sostenible y satisfactoria.
Los retos ecológicos y sociales del siglo XXI nos incitan más que nunca a promover soluciones innovadoras para iniciar la transición hacia un mundo sostenible y equitativo. En este marco, la crisis sistémica es una oportunidad sin precedentes para poner en cuestión algunas ideas del pensamiento actual hasta el momento intocables. La semana laboral de 35-40 horas es una de estas ideas: estructura las sociedades industrializadas en torno a un modelo que nos empuja a trabajar más, para ganar más y consumir más y convierte el tiempo, así como el trabajo, en una mercancía normal y corriente.

Muchos y muchas de nosotros/as consumimos más allá de nuestras posibilidades económicas y más allá de los límites de los recursos naturales, aunque de formas que no mejoran en absoluto nuestro bienestar y felicidad (en España, las tasas de paro y pobreza superan el 20%). Dicho de otro modo, una economía basada en el continuo crecimiento económico y el pleno empleo en los países de ingresos altos, a su vez basados en el trabajo productivo y remunerado a tiempo completo, hace imposible lograr los objetivos urgentes de reducción de emisiones de carbono o de lucha contra las desigualdades cada vez mayores (2).

Por tanto, apostar por la gran transformación significa romper el poder del viejo reloj del trabajo heredado del capitalismo industrial para liberar tiempo para vivir vidas sostenibles, sin añadir nuevas presiones. Siguiendo los pasos del “informe 21 horas” de la New Economics Foundation, consideramos que una semana laboral mucho más corta es uno de los pilares de esta gran transformación socio-ecológica. Aunque la gente podría elegir entre trabajar más horas o menos horas, proponemos que la norma —que el gobierno, el empresariado, los sindicatos, las personas trabajadoras, y la ciudadanía en general esperan— sea una semana laboral de 21 horas (3) o su equivalente distribuido a lo largo del año. De hecho, los experimentos llevados a cabo con un número menor de horas de trabajo, en Francia o Estados Unidos, parecen indicar que, con unas condiciones estables y un salario favorable, esta nueva norma de 21 horas no sólo tiene éxito entre la gente, sino que además puede resultar coherente con la dinámica de una economía baja en carbono.

Asimismo, las razones por las que se proponen las 21 horas semanales se pueden clasificar en tres categorías, que reflejan tres «esferas» interdependientes, o fuentes de riqueza, que derivan 1. de los recursos naturales del planeta, 2. de los recursos, bienes y relaciones humanas 3. de una economía próspera. Estas argumentaciones se basan en la premisa de que debemos reconocer y valorar esas tres esferas y asegurarnos de que funcionan a la vez por el bien de una justicia social y ambiental.

1. Proteger los recursos naturales del planeta.

Avanzar hacia una semana laboral mucho más corta ayudaría a romper el hábito de vivir para trabajar, trabajar para ganar, y ganar para consumir. La gente podría llegar a estar menos atada al consumo intensivo en carbono y más apegada a las relaciones, al ocio (no productivista), y en general a lugares y actividades que absorban menos dinero y más tiempo. Ayudaría a que la sociedad se las arreglara sin un crecimiento tan intensivo en carbono y recursos naturales, y a dejar tiempo para que la gente viva de forma más sostenible. Como lo indica el propio Informe 21 horas (p. 22): “Muchas de nuestras elecciones como consumidores son en nombre de la conveniencia. Compramos comida procesada, platos precocinados, verduras preparadas y empaquetadas, vehículos de motor, billetes de avión, y una serie de aparatos eléctricos porque en principio parece que nos ahorran tiempo. La mayoría de estas compras implican un elevado gasto de energía, carbono, y materiales de desecho. Si pasáramos mucho menos tiempo ganando dinero, tendríamos más tiempo para vivir de forma diferente, y menor necesidad de comprar por la pura conveniencia.”

2. Justicia social y bienestar para todo el mundo.

Una semana laboral «normal» de 21 horas podría ayudar a distribuir el trabajo remunerado de forma más homogénea entre la población, reduciendo el malestar asociado al desempleo, a las largas horas de trabajo y al escaso control sobre el tiempo. Haría posible que tanto el trabajo remunerado como el no remunerado fuera distribuido de forma más igualitaria entre hombres y mujeres; que los padres y madres pudieran pasar más tiempo con sus hijos e hijas y que ese tiempo lo pasaran de forma diferente; que la gente pudiera tener una mejor transición de la actividad remunerada a la jubilación y, en definitiva, tener más tiempo para ocuparse de los demás, de participar en actividades locales, y de hacer otras cosas que sean de la elección de cada uno. De forma crucial, permitiría que la economía «esencial» prosperara gracias a un mayor y mejor uso de los recursos humanos no mercantilizados a la hora de definir y cubrir las necesidades individuales y compartidas.

3. Una economía fuerte y próspera.

Un número menor de horas de trabajo podría ayudar a que la economía se adaptara a las necesidades de la sociedad y el medio ambiente, en vez de que la sociedad y el medio ambiente se vean subyugados a las necesidades de la economía. El mundo empresarial se beneficiaría de que cada vez más mujeres pudieran entrar, a 21 horas semanales, en el mundo laboral; de que los hombres tuvieran una vida más completa y equilibrada; y de que hubiera un menor estrés en el lugar de trabajo asociado con los juegos malabares que supone compaginar el trabajo remunerado y las responsabilidades del hogar. También podría ayudar a poner fin a un modelo de crecimiento económico basado en el crédito, a desarrollar una economía más elástica y adaptable, así como a salvaguardar los recursos públicos de inversión en una estrategia industrial baja en carbono, así como aquellas otras medidas que ayuden a una economía sostenible.

Ahora bien, cambiar de “norma”, es decir ir a contra corriente, no es tarea sencilla. Además de las muy posibles resistencias de las empresas, de las personas trabajadoras y sindicatos o del mundo político, no podemos obviar el riesgo de que la pobreza aumente al reducir el poder adquisitivo de aquellas personas con salarios bajos o de que haya unos pocos puestos de trabajo nuevos ya que la gente que tiene trabajo acepta hacer horas extras. Por otro lado, la propuesta de reducción de la jornada laboral entra dentro de una transición amplia y gradual que afecta a muchos ámbitos a la vez (educación para la sostenibilidad, cambio de modelo productivo, redistribución de las riquezas, reformas democráticas y políticas, etc.).

Por tanto, vemos necesario:

Cambiar las expectativas: en la historia hay muchos ejemplos de normas sociales aparentemente rígidas que cambian muy rápido (el voto de la mujer por ejemplo). Existen algunos signos de condiciones favorables que están empezando a emerger para cambiar las expectativas de lo que sería una semana laboral «normal». Entre los cambios que podrían ayudar se incluyen el desarrollo de una cultura más igualitaria, una mayor concienciación del valor del trabajo no remunerado, un fuerte apoyo gubernamental para actividades no mercantilizadas, y un debate nacional sobre la forma en la que utilizamos, valoramos y distribuimos el trabajo y el tiempo. Por ejemplo, es más que necesario un debate amplio, a nivel estatal y local, sobre lo que definimos como “riqueza” (4) al igual que se empezó, aunque de forma limitada, en Francia (véase los trabajos de la comisión Stiglitz), Reino Unido o en la OCDE (con su indicador del “mejor vivir”).

Lograr un menor número de horas de trabajo: incluyen una reducción gradual de las horas a lo largo de una serie de años en consonancia con los incrementos salariales anuales; un cambio en la forma en que se gestiona el trabajo para desincentivar las horas extras; una formación activa para combatir la falta de aptitudes y para conseguir que las personas que llevan mucho tiempo sin trabajo vuelvan a formar parte del mercado laboral; una gestión de las gastos del empresariado que sirva para recompensar más que para penalizar la contratación de más personal; garantizar una distribución de los bienes más estable e igualitaria; la introducción de regulaciones para normalizar las horas que promuevan acuerdos flexibles a los trabajadores, como por ejemplo el trabajo compartido, ampliaciones de excedencias por cuidados y años sabáticos; así como una mayor y mejor protección para los autónomos contra los efectos de los salarios bajos, muchas horas de trabajo, e inseguridad en el trabajo.

Garantizar un salario justo: entre las opciones para resolver el impacto que una semana laboral más corta pueda tener sobre los salarios se incluyen la distribución de los ingresos y de la riqueza por medio de mayores impuestos progresivos; un salario mínimo más elevado; una reestructuración radical de las prestaciones sociales; un comercio de emisiones de carbono diseñado para la redistribución de la renta a los hogares necesitados; más y mejores servicios públicos; e incentivar la actividad y el consumo no mercantilizados.

Mejorar las relaciones de género y la calidad de la vida familiar: es necesario garantizar que las 21 horas tengan un impacto positivo en vez de negativo sobre las relaciones de género y la vida familiar a través de unas condiciones de empleo flexibles que animen a una distribución más igualitaria del trabajo no remunerado entre hombres y mujeres; un sistema universal y de alta calidad de atención y cuidado infantil que encaje con el horario del trabajo remunerado; un aumento del trabajo compartido y más límites a las horas extras; jubilación flexible; medidas más firmes que impongan la igualdad salarial y de oportunidades; más empleos para hombres relacionados con el cuidado y la enseñanza en escuela primaria; más cuidado infantil, programas de ocio y tiempo libre, así como de cuidado de adultos utilizando modelos producidos de forma conjunta de diseño y prestación; así como el aumento de oportunidades para la acción local de forma que se puedan construir barrios en los que todo el mundo se sienta seguro y pueda disfrutar.

A modo de conclusión, pensamos que plantear una semana laboral de 21 horas no es solo un ejercicio provocativo y prospectivo para alimentar el debate y luchar contra la inercia, es también un ejercicio realista para reconciliar la protección del Planeta, la justicia social y la economía.


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(1) Este artículo se basa en: Anna Coote, Jane Franklin and Andrew Simms (2010): “21 horas: Por qué una semana laboral más corta puede ayudarnos a prosperar en el siglo XXI”, New Economics Foundation. Disponible en su versión original en inglés en: http://www.neweconomics.org. Traducido al castellano por Ecopolítica y disponible en http://www.ecopolitica.org/

(2) Hoy en día en las economías más industrializadas, conseguir el empleo total trabajando 35-40h/semanas supondría crecer a un 6-7% al año durante 3-5 años. Sin embargo, ni es posible ni deseable porque la competencia de los países emergentes (China, India, Brasil, etc) lo impide y, sobre todo, porque crecer a este nivel tendría un impacto brutal sobre el planeta, más aún del que ya ocasionamos y supera la capacidad del carga del planeta (en un 50% a nivel mundial según WWF, Informe Planeta Vivo, 2010).

(3) 21 horas es una cifra que se aproxima a la media de lo que la gente en edad de trabajar en Gran Bretaña —donde se realizó el informe inicial— pasa en el trabajo remunerado, y es un poco más de lo que de media se pasa en el trabajo no remunerado. En España según el Instituto de la Mujer, de media la gente pasa 24,5 horas a la semana al trabajo remunerado y 29,4 horas al trabajo doméstico.

(4) Por ejemplo, si el tiempo medio dedicado al trabajo doméstico no remunerado y al cuidado de la infancia en Gran Bretaña en 2005 fuera valorado en términos de salario mínimo, valdría el equivalente al 21 % del producto interior bruto del Reino Unido.






Florent Marcellesi , coordinador de Ecopolítica , y Aniol Esteban, Responsable del área de economía ambiental de la New Economics Foundation . Ambos son miembros del Consejo de Redacción de la revista Ecología Política

Publicado en El Ecologista, nº70, otoño 2011.


http://florentmarcellesi.wordpress.com/2011/09/13/reducir-la-semana-laboral-para-afrontar-los-retos-del-siglo-xxi/









 


MEDIOS y FINES

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GANO NEOLIBERALISMO en CORDOBA

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GANO CRISTINA en CHACO

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19 de septiembre de 2011
JORGE CAPITANICH GANO SU REELECCION EN EL CHACO CON MAS DEL 65 POR CIENTO DE LOS VOTOS

Otro aluvión de votos para el kirchnerismo

Capitanich dedicó su victoria a Néstor y Cristina Kirchner y pidió que no se especule con su persona para el 2015. Explicó la cantidad de votos que obtuvo por las favorables cifras económicas y sociales de su gestión.

Por Julián Bruschtein
Amado Boudou, Jorge Capitanich y Florencio Randazzo al proclamar el triunfo del Frente Chaco Merece Más.
Imagen: Télam.
”Este triunfo es suyo, Presidenta, porque finalmente respondemos a lo que usted siempre pregonó”, señaló el gobernador chaqueño Jorge Capitanich al anunciar su triunfo en las elecciones que lo ratificaron al frente del Poder Ejecutivo provincial para el período 2011-2015. El Frente Chaco Merece Más lograba anoche superar el 66 por ciento de los votos a su favor, dejando detrás a la Alianza Frente para Todos que encabezó el senador radical Roy Nikisch por más de 35 puntos de diferencia. Capitanich recordó en primer lugar la figura del ex presidente Néstor Kirchner, y se sumó a los gobernadores kirchneristas que lograron su reelección con más del 65 por ciento de adhesión.
“Mi objetivo es gobernar muy bien, esa es la misión que tengo, sólo me fijo en trabajar por la felicidad de mi pueblo. No especulen con lo que haré en el 2015”, destacó el kirchnerista Capitanich en su discurso haciendo a un lado el murmullo que se genera alrededor de su figura como posible candidato presidencial en el 2015. Así dejó en claro su posicionamiento hacia los pasos que la presidenta pueda ir definiendo en los próximos años. Al cierre de esta edición, con el 80 por ciento de las mesas escrutadas Capitanich se imponía con el 66,63 por ciento sobre Nikisch que acumulaba un 30,05 por ciento de los votos. “En promedio todas las victorias electorales del Chaco fueron equivalentes al 50 por ciento de los votos. Lo destaco porque hoy estamos en una proyección del 68 por ciento con una diferencia equivalente a 40 puntos con la fuerza que nos secunda”, dijo Capitanich, remarcando su rotundo triunfo con números históricos para la provincia. Incluso superó la performance del 63 por ciento logrado en Chaco por la presidenta en las primarias obligatorias del 14 de agosto. En su discurso Capitanich destacó la alternancia política que se dio en el Chaco con la UCR así como el alto nivel de politización de su provincia y explicó el resultado por las estadísticas tan favorables a su gestión.
Poco antes de que el gobernador anunciara su victoria, el principal opositor, el senador Nikisch, aceptó su derrota. “Lamentablemente nos ha tocado perder. Nos hemos encontrado con escasos recursos pero a pesar de ello los militantes nos han acompañado en toda la provincia para llegar a todos los hogares”, dijo el radical intentando levantar el ánimo en el bunker. El ex gobernador –antiguo aliado del kirchnerismo durante su gestión en el 2003-2007– realizó el anuncio en la sede provincial de la Unión Cívica Radical rodeado por militantes. “Queda por delante un llamado a la reflexión a los amigos de la UCR, el análisis debe ser una cuestión no menor”, reflexionó Nikisch y agregó que no era “tiempo para el descanso porque el 9 de octubre tenemos que ganar Resistencia, Sáenz Peña, y Pampa del Infierno”. Sectores del radicalismo criticaron por lo bajo la decisión de correr las elecciones en las tres localidades “porque restó en la masa de votos a nuestro candidato”, según confiaron a Página/12 aunque la mayoría estaba de acuerdo en “retener los principales distritos” electorales del Chaco.
A las 20 arribaron los funcionarios del gobierno nacional a la provincia para acompañar al gobernador. El ministro del Interior, Florencio Randazzo; el ministro de Economía y compañero de fórmula de CFK, Amado Boudou, y el titular de la Anses, Diego Bossio, acompañaron a Capitanich al momento de anunciar la victoria. “Nos sentimos parte del proyecto político iniciado en el 2003, que trabaja por lograr un país inclusivo y muy federal”, aseguró Boudou después de escuchar los logros que había detallado el anfitrión entre los que incluyó la baja de la mortalidad infantil, de la desocupación y de analfabetismo. Randazzo llevó la “felicitación de la presidenta” para el pueblo chaqueño e hizo hincapié en que había “entendido que no hay proyectos locales, sino proyectos que están enmarcados en el proyecto nacional.
Capitanich –uno de los hombres que sonaban para acompañar a la Presidenta en la fórmula presidencial en octubre– llegó a la gobernación de Chaco en el 2007, después de pasar por el senado como representante de su provincia. Ya había intentado llegar al sillón de la Casa de Gobierno chaqueña en 1999 y en el 2003 al frente del Partido Justicialista, pero en ambas oportunidades fue superado por los candidatos del radicalismo, Angel Rozas primero y Roy Nikisch después (el mismo candidato de la UCR que se postulaba ayer). Con el Frente Chaco Merece Más –conformado por el PJ y trece partidos más de un espectro político amplio que va desde el Frente Grande y la Corriente Martín Fierro hasta el PRO– superó en 2007 a Nikisch por poco más de mil votos y se mantuvo expectante hasta último momento. “Esta vez hemos crecido y tenemos una diferencia de 200 mil votos”, señaló ayer recordando la ajustada elección.
El gobernador Capitanich se había levantado temprano para ir a votar. Primero en la fila de la mesa que le tocó, el descendiente de montenegrinos (ex Yugoslavia) emitió su voto apenas pasadas las ocho de la mañana con una amplia sonrisa en el rostro. “Es positivo el voto electrónico porque creemos que es una metodología muy adecuada y que hay que aplicarla de modo gradual y creciente”, señaló Capitanich con sus hijas Guillermina y Jorgelina a su lado. El gobernador hacía referencia al voto electrónico que acababa de inaugurar y que se utilizó por primera vez en la provincia. “Esto abarca a unos 67.800 votantes”, recordó, cifra que equivale a poco más del diez por ciento de la población en condiciones de participar en las elecciones.
Las elecciones chaqueñas guardan cierta relación con las tucumanas, ante la alta participación de los ciudadanos en el comicio y el inapelable triunfo del oficialismo. Apenas cerrado el horario de votación las autoridades electorales informaron que “participó el 80 por ciento del padrón”, unos puntos menos que en Tucumán donde cerca del 85 por ciento de la población se volcó a las urnas para emitir su voto. Allí también el gobernador José Alperovich rozó el 70 por ciento de la adhesión de los tucumanos. En La Rioja Luis Beder Herrera también consiguió su reelección con más del 67 por ciento de los votos y más de 40 puntos de diferencia con el segundo, una tendencia que se repite en un año electoral que finalizará con las elecciones presidenciales del 23 de octubre.
El final fue en la plaza frente a sede de la gobernación con gran cantidad de chaqueños que se acercaron para festejar con Capitanich los cuatro años más que tendrán para desarrollar su gestión.
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5 años sin Lopez

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