VIVA CRISTINA FERNANDEZ de KIRCHNER NOBEL de la PAZ 2013 ¡¡¡

En este sitio encontras noticias, opiniones y material de consulta sin censura.



Te permitirá estar bien informado y podras sacar tus propias conclusiones , sobre lo que pasa en Argentina y los paises de America.



Nuestra linea editorial es la defensa estratégica de los Derechos Humanos, la Democracia popular y la Justicia Social.



Buscamos que durante este siglo XXI, concretemos la Revolución Cultural que soñaron nuestros compañer@s y familiares desaparecidos y asesinados , por todas la dictaduras y tiranias a los largo de America.



Nos mueve, la Memoria, la Verdad, la Justicia y la Reparacion Integral para con las victimas de la Doctrina de la Seguridad Nacional y los pueblos de America.



Córdoba, Argentina



19 y 20 de diciembre de 2001.-



Powered By Blogger

miércoles, 3 de noviembre de 2010

CRISTINA en CORDOBA

Imprimir|Regresar a la nota
El país|Miércoles, 3 de noviembre de 2010
La Presidenta participó en Córdoba del primer acto público tras la muerte de Néstor Kirchner
“Por allí debe andar caminando entre ustedes”
La planta de vehículos de Renault fue el escenario en el que CFK volvió a contactarse oficialmente con la gente.
Por Julián Bruschtein

“En el 2003 se instaló un proyecto de Nación, de país diferente. Lo hizo un hombre que creía en su pueblo, en los argentinos”, dijo CFK.Desde Córdoba

“Hoy estoy un poco menos triste porque por allí debe andar caminando entre ustedes... El trabajó por esta Argentina como nadie. Yo quiero en nombre de él agradecerles a todos ustedes. Gracias por esta Argentina que él ayudó a construir y por la que consumió su vida.” La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ratificó en Córdoba el rumbo económico y político de su gobierno con alusiones a su marido, Néstor Kirchner. Fue en el primer acto público después del fallecimiento del ex presidente la semana pasada y el funeral del que participaron cientos de miles de argentinos. Los trabajadores de la fábrica Renault y una multitud afuera le mostraron nuevamente su respaldo.

La histórica planta de vehículos que Renault tiene desde hace 55 años en el Barrio Santa Isabel, en la zona sur de la capital cordobesa, fue el escenario en el que CFK volvió a contactarse oficialmente con la gente. “En el 2003 se instaló un proyecto de Nación, de país diferente”, señaló la Presidenta en su discurso en conmemoración del aniversario cumplido por la fábrica. “Lo hizo un hombre que creía en su pueblo, en los argentinos. Parecía imposible volver a industrializar un país que se había devastado, porque la democracia no pudo dar batalla a las políticas neoliberales que de afuera vinieron y se impusieron en la sociedad”, remarcó Fernández de Kirchner, haciendo levantar a los trabajadores de la fábrica que empezaron a cantar “olé, olé, olé. Néstor, Néestoor” al igual que los militantes y ciudadanos cordobeses que se concentraron en las afueras de la fábrica para darle su apoyo (ver aparte).

Con la línea de producción de fondo, los operarios fabriles se agolparon sobre las vallas que los separaban de los gerentes, los funcionarios y el escenario para escuchar y vivar a la Presidenta. CFK los saludó cariñosamente llevando su mano al corazón y saludando a ambos lados para abarcar a todos. Después, volvió a recibir los vítores de los trabajadores cuando señaló enfáticamente que “lo que hay que decidir siempre es qué intereses vamos a representar, y en 2003 decidimos que íbamos a representar los intereses de la mayoría de los argentinos que querían trabajo, que querían igualdad”. Los invitados también escuchaban atentamente el mensaje que CFK estaba desgranando. El ex gobernador Juan Manuel De la Sota –que se bajó obligadamente de la candidatura presidencial porque no le daban las encuestas y su lugar fue ocupado por Kirchner en 2003– seguía atento a pesar de los silbidos que se escucharon cuando apareció su figura en la pantalla. El ex secretario de Transporte Ricardo Jaime también se sentó entre los invitados en el sector para funcionarios y gerentes de Renault.

El nuevo modelo que Renault presentaba –Fluence– reposaba detrás de la Presidenta casi como una anécdota, mientras a su derecha la escuchaban en la mesa los ministros de Economía, Amado Boudou; de Educación, Alberto Sileoni; de Trabajo, Carlos Tomada; de Industria, Débora Giorgi, y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zanini. El gobernador cordobés, Juan Schiaretti; el intendente kirchnerista de Córdoba, Daniel Giacomino, y el gerente de Renault Argentina, Dominique Maciet, atendían a las palabras de CFK y respondían con aplausos y comentarios entre ellos. Vestida de negro, Fernández de Kirchner se mostró con aplomo y retomó su característica manera de hablar en público sin leer aún mencionando datos y cifras sobre el mercado automotriz y los objetivos planteados por su gobierno.

“Hemos batido en este mes de octubre otro record al alcanzar los 59.199 nuevos patentamientos, un 28 por ciento más que en octubre del año pasado y un acumulado de 567 mil autos en lo que va de 2010”, remarcó, apuntalando su defensa del modelo iniciado por Néstor Kirchner en 2003. “Creemos en el valor agregado –continuó–, sabemos que es necesario desarrollar un sólido mercado interno y esto es precisamente lo que el año pasado constituyó la prueba del ácido del modelo 2003.” Luego pareció dar un espaldarazo al proyecto de la CGT para compartir las ganancias empresariales cuando dijo que “todos tienen que saber que para que esto sea sustentable social, política e institucionalmente tenemos que tener un fuerte mercado interno, con trabajadores con buenos salarios y que participen de la generación de la riqueza”, sentenció. Luego, casi rompiendo en llanto, Fernández de Kirchner afirmó sin nombrar a su esposo que estaba “un poco menos triste porque allí debe estar caminando entre ustedes. Gracias por esta Argentina que él ayudó a construir y por la que consumió su vida”, cerró con la voz cortada su discurso.

Antes, el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, había iniciado su intervención saludando y extendiendo a la Presidenta “el cariño y nuestra de solidaridad por el momento de mayor dolor que está pasando”. La miró y le dijo que quería “ayudar para que todo salga bien”. La relación de los Kirchner con Schiaretti nunca fue demasiado fluida y menos luego del conflicto con el campo. Por ello, el discurso del ex interventor de Santiago del Estero durante el menemismo y la presencia de De la Sota fueron interpretados como un apoyo al modelo que propone el kirchnerismo.

También el presidente de Renault fue explícito a la hora de avalar el modelo. Maciet destacó la inversión realizada para la modernización de la planta, destacó la incorporación de más de trescientos operadores y anticipó que “la meta es que Argentina sea uno de los grandes productores de vehículos en el mundo”, antes de fundamentar sus palabras en el “fulgurante crecimiento del mercado nacional”. Cosechó la atención y los aplausos de CFK.


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.
Imprimir|Regresar a la nota
El país|Miércoles, 3 de noviembre de 2010
Muestras de apoyo a CFK entre los que asistieron a la fábrica de Renault
Saludos, lágrimas y expresiones de afecto
Por Julián Bruschtein
Desde Córdoba

“Es la primera vez que vienen tantos cordobeses ante la presencia de Cristina o Néstor”, aseguró un militante complacido ante la concurrencia de trabajadores, militantes y gente suelta que se movilizaron para respaldar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El camino hacia la planta fabril de Renault estaba flanqueado por los policías de la comisaría de la zona, mientras se agolpaban los colectivos cargados de militantes que se preparaban con bombos, banderas y fervor para esperar el acto.

Bajo un sol agobiante comenzaron a concentrarse a partir de las 15 los primeros grupos de cordobeses que querían saludar a CFK ante la reciente pérdida de su marido. “Venimos desde el interior de Tucumán para saludar y apoyar a Cristina”, dijo la docente jubilada María Elena Gómez, 57 años, con un pato de gomaespuma coloreado de azul y blanco en la cabeza, al igual que las diecisiete mujeres que la acompañan. “El pato es por un dirigente nuestro de allá, el Pato Campos. Cristina también se puso el pato en la cabeza cuando nos visitó”, explicó con un afiche de la Presidenta, efectivamente con el animal de mentira de sombrero. “Veo que los jóvenes no van a permitir que se detenga el movimiento”, afirmó con fervor y la aprobación de sus compañeras que asentían con la cabeza.

El calor que por momentos era asfixiante obligaba a repararse bajo la sombra de los eucapliptus que se mantienen en fila bordeando la calle. Los militantes se acercaban desde la plazoleta que lleva el nombre de René Salamanca, dirigente de Smata desaparecido durante la dictadura que participó del Cordobazo en 1969. Las banderas de la agrupación La Cámpora y la Corriente Peronista las portaban jóvenes descamisados que no paraban de cantar la canción que se transformó en un reclamo popular: “Andate Cobos, la puta que lo parió”. “Nos estamos comiendo este solazo para decirle a la compañera Cristina que no afloje”, aseguró Pablo con la remera de Eva Perón enroscada en la cabeza. “El pueblo le está pidiendo que siga para adelante, que tuvimos una pérdida muy grande pero que tenemos que seguir adelante lo más que se pueda”, agregó mientras se rascaba la barba rala que mostraba que no tenía más de veinte años.

Las banderas de la CGT, del Frente Transversal y Popular, de la versión local de Carta Abierta, el Movimiento Peronista Revolucionario y gran cantidad de gente dispersa se mezclaban para esperar la salida de CFK de la fábrica. Los pañuelos con las puntas anudadas fueron moneda corriente en la cabeza. Un vendedor de sombreros se estaba haciendo el día. “Yo vengo a laburar pero también a saludar a la Presidenta. No pude ir a Buenos Aires para despedir a Néstor, así que aprovecho para saludar a Cristina”, afirmó Carlos con el sombrero blanco que vendía puesto. A un lado, un grupo de estudiantes con banderas de la Unión de Estudiantes Secundarios se agitaba saltando y vivando a Néstor y Cristina. “Yo fui al velorio el jueves y me la pasé llorando”, contó Cindy, 19, con una sonrisa entre triste y alegre en el rostro. “Cristina va a poder salir adelante para darnos más fuerza a nosotros para seguir adelante”, agregó la estudiante mientras se daba vuelta para cantar la marcha peronista que sonaba interpretada por un grupo de trompetas.

Las banderas “se enrollan, no se bajan, como dijo Cristina”, aseguró Roberto mientras trabajaba con los palos y se preparaba para cantar el himno con los dedos en “V”. Después de que terminó el acto la mayoría se agolpó contra las vallas para saludar a Cristina que rompió el protocolo una vez más. A un lado una homónima de la Presidenta agitaba un bolsito viejo y llamaba al personal de seguridad presidencial para que se lo acercara a la Presidenta. “Era el bolso de mi papá, que se lo dieron en la fábrica en 1957 cuando entró a trabajar”, contó a la vez que mostraba un álbum con fotos de su padre en la Renault de aquellos años. “Desde el jueves que estoy llorando, no puedo parar”, continuó mientras las lágrimas recorrían su rostro, “son los únicos que intentan que haya más trabajo para todos.”


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.
Imprimir|Regresar a la nota
El país|Miércoles, 3 de noviembre de 2010
Opinión
El discurso del regreso
Por Mario Wainfeld
Desde la partida de Néstor Kirchner hasta ayer a la tarde, el cuerpo de la Presidenta fue el mensaje. Adolorida, firme, constante junto al féretro, durante horas. Decidida para pedir a la policía que dejara acercarse a los manifestantes. Expresando la congoja, ya sin anteojos negros, dejando brotar las lágrimas en sus palabras del lunes, breves y precisas: agradecimiento, mención especial a los jóvenes, exaltación de los años democráticos comparados con décadas anteriores.

Ayer, en Córdoba, la presidenta Cristina Fernández pronunció por un largo rato un discurso de los habituales, de aquellos que desgrana a diario. Muchos de sus tópicos se fueron sucediendo, recorrámoslos sin agotar el listado. La historia de la industria automotriz. El Cordobazo. La rebelión de los trabajadores mejor pagos. El “modelo” existente de 2003. La reindustralización, su defensa durante la reciente crisis mundial. El valor agregado. Cifras record, en este caso sobre patentamiento de autos en 2010. La importancia del trabajo calificado, las cadenas productivas. Las netbooks. La Asignación Universal por Hijo (AUH).

Es buena oradora y, acaso, mejor expositora. La verba de tribuna no es su mejor registro, sí el eslabonamiento conceptual o la explicación. No es devota de incitar al aplauso durante el discurso. Más aún, a menudo lo evita o desalienta: sigue hablando porque privilegia la ilación. Así fue durante más de un cuarto de hora, como en tantas ocasiones previas, hasta la semana pasada, antes del miércoles 27.

Al final, cambió el tono, transmutó la calma y la sonrisa que sostuvo durante todo el acto: en los saludos, en la entrega de las netbooks a estudiantes. Habló de “él”, aseguró saber que “está caminando entre ustedes”, frisó el llanto, quebró algo la voz. No pronunció ni el nombre, ni el apellido ni el cargo que ocupara Néstor Kirchner. Tan solo “él”, como lo apelara el día anterior cuando se internó en su pérdida personal, extrovirtió su dolor y se consagró a agradecer “a todos, por todo”.

Seguramente, el nuevo tramo alusivo a Kirchner integrará su oratoria futura. Y como los restantes ejes, generará adhesiones, rechazos e incitará barbaridades de sus adversarios.

Demasiadas hubo en menos de una semana, incluyendo la falta de respeto ante decisiones humanas básicas, como el modo de velar a un ser querido. Hay quien exalta la República y después se cree con derecho a pontificar si el cajón debe estar abierto o cerrado: política berreta, nulo humanismo. Esas decisiones, desde el fondo de la historia, conciernen a la familia. Quienes se acercaron a Kirchner para decirle adiós no dieron la impresión de sentirse defraudados o maltratados. Ni tenían por qué estarlo: la Casa Rosada y la Plaza se abrieron para ellos. Toda la organización les dio cabida para moverse, para llegar, para expresarse, para despedirse.

- - -

Actos, atril, rolar recurrente por provincias y otros países. La Presidenta, como sus pares de la región, vive en movimiento. Retomó ayer sus rutinas, en otro estadio de su vida personal. Pronto viajará a Corea, ya se sucederán otros periplos.

Claro que, cuando hable, todas las miradas convergerán sobre ella, preguntándose cómo está, cómo sigue.

Sus adversarios políticos y sus antagonistas corporativos quieren instalar un veredicto prematuro: la Presidenta no es tal, es inepta, “terminó un ciclo” con la muerte de Kirchner. Es curioso, horas antes concordaban en que el ciclo estaba clausurado.

Ahora remachan: tanta insistencia revela (sin quererlo, quizá) más el anhelo que los hechos. La Presidenta es la candidata con mayor intención de voto, su imagen (que venía en ascenso lento y sostenido) trepó en estas horas infaustas. El crecimiento anual del PBI será grande, tanto como el del consumo. Las predicciones económicas para 2011, auspiciosas.

Lejos está el cronista de formular profecías sobre un escenario complejo, de final abierto. Nada está sellado un año antes de las elecciones, tal vez en la Argentina esa tendencia se acentúe. Pero asumamos una evidencia. Dista de estar vencida quien ocupa la pole position para la primera vuelta del ballottage, cuenta el control del Estado, plata en “caja”, apoyo de la CGT. Cualquiera de sus adversarios daría una libra de carne por acumular alguno de esos recursos.

Las primeras reacciones políticas dentro del espacio peronista hablan de un mundo muy diferente a la narrativa de la cadena mediático-sojera Expoagro. El gobernador Daniel Scioli reunió a lo más granado del poder institucional bonaerense para pronunciar un claro apoyo a la Presidenta, como líder del “espacio”. Fueron hasta los intendentes ariscos. A muchos no los mueven el amor ni la lealtad, sino el deseo que en política tira más que una yunta de bueyes. Los cargos legislativos y ejecutivos del “territorio” se dirimen en la primera vuelta, esa en la que el FpV, con la foto de hoy, primerea por paliza. Apartarse de ese fueguito puede ser un suicidio. Los medios instigan a Scioli y a un puñado de intendentes a inmolarse. Reinciden en un afán que fracasó en otras fuerzas: todo este año procuraron, en vano, convencer a los referentes del Grupo A para que desistieran de la competencia interna por candidaturas. Ni los sumisos opositores pueden someterse a tamañas directivas, que truncarían su carrera. Menos, todo lo indica, lo harán los justicialistas más avezados en la búsqueda del poder.

- - -

El conmovedor y nítido agradecimiento masivo a Néstor Kirchner tuvo que ver con su obra de gobierno. No lo honraron por amiguismo, por ser de la misma camiseta, por cholulismo, por encantos mundanos. Si la presidenta Cristina quiere prolongar el ciclo, debe esmerarse en mantener o mejorar los desempeños de gestión. En la Casa de Gobierno, empezando por ella, todos lo entienden. De ahí a concretarlo hay una diferencia grande, que deberá saldarse día a día.

“El” ya no está. Ella retomó, con fortaleza digna de mención, su agenda cotidiana, recargada y fatigante. Habrá (ya hay) quien deposite confianza e ilusiones en ella, proliferan quienes la ningunean.

Describió que estos momentos no son los más difíciles de su presidencia, aunque sí los más dolorosos. La segunda parte es irrebatible; la primera, opinable. En cualquier caso, cuando todos están (estamos) pendientes de su más mínimo gesto o cada una de sus palabras, vale recordar una anécdota de esas etapas difíciles. Fue después del voto “no positivo” de Julio Cobos. Una derrota tremenda, que suscitó desazón y discusiones en Palacio. Hasta hubo versiones sobre una potencial renuncia. Al día siguiente, en medio de formidables dificultades pero sin dolor, Cristina Fernández reapareció en un acto, entrando al lado de alguna de sus ministras. Eran circunstancias bien distintas a las actuales pero con factores comunes. Entre ellos, que todos la miraban, pendientes de su gesto, de su cara para pispear si había bajado los brazos.

Producida como es su norma, caminando ligero y taconeando, le dijo a su ministra: “Sonreí, que todos sepan cómo somos las mujeres”. Después vendrían la reforma jubilatoria, la ley de medios, la AUH, el pago de la deuda con reservas del Banco Central, la ley de matrimonio igualitario.

Ayer volvió a la lid, a los discursos de siempre, con un añadido pasional y triste que es al unísono una interpelación política. El resto está por hacerse, por verse.

mwainfeld@pagina12.com.ar


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.

martes, 2 de noviembre de 2010

CRISTINA 2011 ¡¡¡

El mejor y merecido homenaje al compañero Nestor Kirchner es:
CRISTINA FERNANDEZ KIRCHNER Presidenta 2011 ¡¡.

LIBERACION o DEPENDENCIA¡¡¡
IMPIDAMOS QUE RETORNEN LOS NEOLIBERALES y FASCISTAS¡¡
VENCEREMOS ¡

ceciliomanuel@gmail.com

CECILIO MANUEL SALGUERO
Testigo querellante en juicios contra los terroristas de estado
Ex preso politico.
Cuatro familiares desaparecidos
Licenciado en Comunicación Social
Periodista Digital
Cordoba
Argentina

6 CRISTINA 2011

Gobierno
Un relevamiento de OPSM arrojó que el 66 por ciento, cree que la Presidenta va a ser capaz de profundizar y mejorar la tarea. También ratifica que Cristina tiene la mayor intención de voto y que se impondría a cualquier otro candidato en un ballottage.

La encuesta que publica hoy fue realizada entre jueves y viernes por la consultora OPSM del encuestador Enrique Zuleta Puceiro. En total fueron consultadas 1.100 personas de todo el país, en ciudades grandes y chicas y respetando las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social.

El relavamiento indica que Néstor Kirchner fue inhumado ayer con un 78 por ciento de imagen positiva. De ese dato se desprende que para el 18 por ciento de los consultados la opinión es muy buena y para el 60 por ciento una imagen buena. El estudio aclara que, en estas cifras, "existe el efecto que produce la muerte, sobre todo cuando es inesperada, sensibilizando a las personas y resaltando los mejores atributos de la persona fallecida". En el mencionado matutino, Zuleta explicó que "la gente se encontró con el significado del ex Presidente, con el vacío que queda y el gran peso que tenía".

El consultor sostuvo además que también se percibe en la opinión pública "que dos de cada tres personas, es decir el 66 por ciento, cree que Cristina Fernández de Kirchner va a ser capaz de profundizar y mejorar la tarea pese a no contar con Néstor y, de cara a las elecciones de 2011, no sólo se ratifica que tiene la mayor intención de voto, sino que se produce un fenómeno que no existía antes de la muerte del ex Presidente: la mandataria se impone, por goleada, a cualquier otro candidato en un eventual ballottage".

Otra interesante conclución del estudio es que "Julio Cleto Cobos perdió la mitad de la intención de voto, que tenía".

El escenario de ballottage es otro de los puntos que aborda el sondeo: la Presidenta le saca ventaja a cualquiera de los eventuales adversarios: 14 puntos a Cobos, 15 puntos a Mauricio Macri y 22 a Ricardo Alfonsín. En estos datos, según Zuleta, se advierte un cambio tras la muerte de Néstor Kirchner.

5 CRISTINA 2011

2 de noviembre de 2010
Hebe de Bonafini lanzó la campaña “Vamos Cristina por el 2011” para reunir mensajes de apoyo
“Somos el pueblo que le pide que siga”
La Asociación Madres de Plaza de Mayo comenzó a recolectar firmas por la reelección de la Presidenta y solidaridad por el fallecimiento de Kirchner. “Me mandé sola –contó Bonafini–. Soy parte del pueblo, el que se expresó en la Plaza y tiene derecho a proponer.”

Las Madres instalaron las pizarras para dejar mensajes a CFK sobre Hipólito Yrigoyen al 1500.Cristina Fernández ya cuenta con la primera iniciativa concreta en pos de su reelección al frente del gobierno nacional. La titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, presentó ayer una campaña para recolectar firmas y mensajes de apoyo a la mandataria, bajo el slogan “Vamos Cristina por el 2011”, que en pocas horas logró cientos de adhesiones. Las Madres instalaron en la puerta de la Universidad Popular, en Hipólito Yrigoyen 1584, dos pizarras con papeles en blanco que los transeúntes se encargaron de completar. Bonafini prometió renovar la propuesta mientras haya gente que esté dispuesta a escribir y se comprometió a hacerle llegar a la Presidenta los apoyos. “No sabemos si ella quiere o no, pero somos el pueblo que le pide que siga a partir del 2011”, remarcó.

La idea tomó por sorpresa a los peatones de los alrededores del Congreso. “¿Querés dejarle un mensaje a Cristina?”, era la pregunta que hacían varias mujeres apostadas al frente de la Universidad Popular de las Madres, atrayendo a la gente que, curiosa, se iba acumulando alrededor de las pizarras. Pocos eran indiferentes a la invitación y, en su mayoría, se animaban a dejar sus mensajes de afecto. La primera de las expresiones estuvo a cargo de Juanita Pargament –de 96 años–, quien, con trazo tembloroso, escribió: “Tu fuerza nos acompañará a lograr ese cambio por el que luchamos”. Bonafini inauguró la otra lámina con el texto: “La vida siempre le gana a la muerte; pero esta vez Néstor nos acompañará porque nunca morirá para su pueblo”. En la fachada del edificio, un cartel que rezaba “Vamos Cristina por el 2011” enmarcaba la iniciativa.

“No sé si no nos dimos cuenta de lo que había despertado Néstor o la muerte fue tan poderosa que hizo nacer en la gente este amor”, le dijo a Página/12 Bonafini, quien percibió que “muchos se quedaron con ganas de escribir más mensajes de apoyo”.

“No sabemos si ella quiere o no, pero somos el pueblo que le pide a Cristina que siga a partir del 2011”, siguió la titular de Madres, al tiempo que adelantó que “el jueves se lanzará una campaña de stickers para que cada uno los pegue donde quiera y apoye la idea de la candidatura”. “Yo me mandé sola –respondió la dirigente acerca de si se había comunicado con la Presidenta para comentarle la idea–. No tengo que preguntarle a ella. Yo soy parte del pueblo, el que se expresó en la Plaza y tiene derecho a proponer”, destacó Bonafini. Sobre la Presidenta, la dirigente estimó que “lo único que uno tiene que hacer ahora es apoyarla y acompañarla, no me atrevería a preguntarle hoy cómo está”.

En su oficina, que en una de sus paredes ostenta una foto dedicada de Kirchner abrazándola en un acto, Bonafini subrayó la repercusión que tuvo su iniciativa. “Empezamos a escribir y después toda la gente se entusiasmó y siguió. La única respuesta que tenemos para el enemigo es el trabajo, el de las Madres siempre ha sido en las calles y en las plazas. Eso ellos no lo tienen”, destacó. También aprovechó para recordar al ex presidente con una anécdota: “Cuando yo formé las Cristinas –el grupo político de mujeres que comanda en apoyo a la Presidenta–, me dijo: ‘Vos sos una traidora, yo voy a formar los Néstor’. Cada vez que me veía me decía lo mismo, ‘Te voy a hacer la interna, voy a formar los Néstor a ver quién tiene más gente’, siempre muerto de risa”, rememoró la titular de Madres. “Nos va a hacer mucha falta”, concluyó aún dolida. Kirchner no era afecto a las fotos con dedicatoria, un motivo más por el que Bonafini atesora ese recuerdo del ex mandatario.

Sólo en los minutos durante los que la titular de Madres atendió a este diario, veinte hojas con firmas y mensajes fueron completadas. “Gracias Cristina y Néstor por volver a tener fe y esperanza en el futuro de nuestro país.” “Fuerza Presidenta, ni un paso atrás.” “Néstor tenía una misión en esta vida: nos despertó.” Los textos se multiplicaban con el común denominador del afecto y el apoyo. Bonafini prometió hacérselos llegar a la Presidenta para que pueda leerlos.

Informe: Gabriel Morini.


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.
2 de noviembre de 2010
Candidata “natural”
El titular del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, afirmó que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner “tiene la autoridad para conducir el espacio político” y aseguró que la gestión mantendrá “la misma impronta que ha tenido en estos casi tres años”. “En la gestión de gobierno no va a haber cambios, la gestión de gobierno seguirá siendo la misma”, dijo el diputado del Frente para la Victoria.

En declaraciones radiales, consideró que “lo más importante en el arte de la conducción política es la otorgación de esa autoridad; y hoy no hay nadie en nuestro espacio político que no le otorgue la autoridad para conducir este espacio a Cristina Fernández de Kirchner”. En este contexto, agregó que “es natural” que Cristina Fernández de Kirchner sea la candidata del partido en las elecciones de 2011.

Por último, expresó que no le gustaron algunas publicaciones del día posterior a la muerte de Kirchner, y observó que “el relato de la sociedad tira por la borda el relato de los medios hegemónicos”. “Inclusive hubo modificaciones de esas lecturas a partir de la enorme movilización popular y demostración de afecto y cariño con el cual el pueblo argentino despidió a Néstor Kirchner”, concluyó.


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.
Imprimir|Regresar a la nota
El país|Martes, 2 de noviembre de 2010
La presidenta Cristina Kirchner agradeció por cadena nacional las condolencias por el fallecimiento del ex presidente
“No es el momento más difícil, es el más doloroso”
Fue un mensaje de cinco minutos que la Presidenta grabó por la tarde en su despacho. Con la voz marcada por la emoción, agradeció a la gente que fue a la Casa Rosada y adelantó que seguirá adelante “para hacer honor a la memoria” del ex presidente.
Por Nicolás Lantos

Cristina Kirchner explicó que grabó el mensaje a las 17.40, pero se emitió por la cadena nacional casi tres horas más tarde.Fueron dos claras señales políticas las que dio ayer la presidenta Cristina Kirchner: la explícita, contenida en el breve mensaje que emitió, a través de la cadena nacional, al final de la jornada. Y la otra, la demostración de fortaleza que manifestó al encarar, en su primer día de trabajo tras la muerte de su marido, Néstor Kirchner, una agenda cargada de compromisos, que se estiró durante casi diez horas, incluyendo reuniones con su gabinete, actos protocolares y citas comerciales.

Los poco menos de cinco minutos que dura el mensaje que Cristina Kirchner grabó ayer por la tarde en su despacho y se difundió –a las 20.30– por cadena nacional fueron, al mismo tiempo, el emotivo mensaje de una mujer marcada por la tristeza de haber perdido al compañero de una vida y una declaración de contenido político, en el que destacó el rol central de la juventud en esta nueva etapa de la gestión y dio una respuesta a las especulaciones que cundieron en muchos medios en las horas y días posteriores a la muerte de Néstor Kirchner.

“Son las 17.40 horas del día lunes. En unos instantes más voy a recibir las cartas credenciales de nuevos embajadores en la República Argentina. Un día más de gestión de gobierno pero evidentemente un día diferente en mi vida.” Así comenzó el esperado mensaje, que se emitió finalmente casi tres horas más tarde de cuando se grabó. La decisión de grabarlo pareció acertada, ya que en varios pasajes la voz de Cristina amagó a quebrarse. Aunque la idea de dirigirse al pueblo se evaluó todo el fin de semana, cuando se planeaba la manera de continuar con la actividad, la Presidenta sólo se decidió a hacerlo a último momento, incluso después de la reunión que mantuvo cerca del mediodía en la Quinta de Olivos con el subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro, en la que repasaron las ideas-fuerza sobre las que improvisaría, como acostumbra, la mandataria.

Aunque fue breve y más que nada emotivo, el mensaje tuvo también su contenido político. Desde el comienzo nomás ya se encargó de desbaratar la teoría de una supuesta debilidad o vacío de poder que buscaron imponer desde algunos grupos mediáticos o sectores de la oposición ni bien se enteraron de la muerte del ex presidente. “He leído y escuchado que este es mi momento más difícil –los frenó Cristina, sin mencionarlos–. En realidad es otra cosa. Es mi momento más doloroso. El dolor es algo muy diferente a las dificultades o las adversidades.”

La Presidenta aprovechó para pasar factura a esos sectores: “Yo he tenido en mi vida política y en mi gobierno en particular muchísimas dificultades y muchísimas adversidades”, les relató, “pero el dolor es otra cosa”. Luego confesó que se trata del “dolor más grande” que tuvo en su vida. “Es la pérdida de quien fue mi compañero durante 35 años, compañero de vida, de lucha, de ideales. Una parte mía se fue con él, está en Río Gallegos”, explicó.

“Pero no es momento de utilizar la cadena nacional para terapia emocional sino para agradecer –buscó atajarse de posibles críticas–. Agradecer a todos y a todas, a todos los hombres y mujeres que se movilizaron, que quisieron verlo, que quisieron despedirlo. Que rezaron por él, que lloraron por él, que no pudieron llegar tal vez acá porque vivían lejos, pero se reunieron en otros lugares.” También le agradeció a quienes le “entregaron rosarios” durante el velatorio. “Los rosarios de él los tengo todos en mi casa en Río Gallegos”, explicó.

Cristina siguió enumerando: “Agradecer las flores, las cartas, las camisetas de Racing, del Racing que él adoraba, hasta también las otras camisetas que le regalaron, que eran de otros partidos (quiso decir equipos), pero igual, a él el futbol le gustaba mucho, y las banderas, también que entregaron”. Con lágrimas en los ojos, y consultando un ayudamemorias, volvió a “agradecer mucho esa inmensa y formidable muestra de cariño y de amor que él se la merecía”. Y continuó: “No voy a tener falsa humildad porque, como decía una dirigente muy importante que ya falleció, ‘Hay que ser muy grande para ser humilde’. Y yo no soy grande, así que no voy a ser humilde, simplemente voy a decir que él se lo merecía.”

Pero todavía se guardaba otra definición, al hablar sobre los jóvenes, que fueron la marca distintiva de la multitud que copó la Plaza de Mayo durante el velatorio del ex presidente. “Permítanme agradecerles en forma especial a las decenas de miles de jóvenes que cantaron y marcharon con dolor y con alegría, cantando por él, por la patria. Quiero decirles a todos esos jóvenes que en cada una de esas caras yo vi la cara de él cuando lo conocí. Ahí estaba el rostro de él, exacto. Y decirles a esos jóvenes que tienen mucha más suerte que cuando él era joven, porque están en un país mucho pero mucho mejor, en un país que no los abandonó, en un país que no los condenó ni los persiguió: al contrario, en un país que los convocó, en un país que los ama, que los necesita, en un país que vamos a seguir haciendo distintos entre todos”, definió la Presidenta en otro pasaje emotivo.

Tras hacer una breve referencia al censo que se llevó a cabo el mismo día de su muerte (“Parece que somos más de cuarenta millones, porque además tuvimos la suerte de que él nos debe haber ayudado, el censo salió muy bien”), Cristina volvió sobre la idea que redondearía su mensaje: no habrá un cambio de rumbo, sino un redoblar esfuerzos.

“Quiero decirles a todos los argentinos que siempre he tenido un gran sentido de la responsabilidad, cuando fui legisladora provincial, cuando fui legisladora nacional y más aún como Presidenta, porque siento que de mí depende la suerte de todos los argentinos. Pero déjenme decirles que desde este miércoles además de esa inmensa responsabilidad que siempre sentí y ejercí con mucho amor, con mucho corazón, con mucha convicción, con mucha pasión, siento otra responsabilidad, que es la de hacer honor a su memoria y hacer honor a su gobierno, que transformó y cambió el país”, prometió. Al borde de las lágrimas, concluyó: “Muchas gracias a todos, por todo”.


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.

3 CRISTINA 2011

2 de noviembre de 2010
Opinión
En el camino de Néstor, la “presidenta coraje”
Por Adriana Puiggrós
Hay voces de la oposición que repentinamente han cambiado su valoración de Néstor Kirchner y lo exaltan como un gran hombre, en tiempo pasado. Néstor solo, Cristina no se nombra. Néstor fue, le ponen la placa de bronce y hasta pueden soportar en público que se le rindan homenajes y que miles y miles de argentinos hagan una impresionante fila para darle su último adiós. Hay evidencias de siniestros festejos privados, bienvenidas a la muerte, escenas que remiten al famoso grito “¡Viva la muerte!” del franquista José Millán Astray, así como a las vivas al cáncer que exclamó una oligarquía decadente y maldita cuando murió Eva Perón.

En esas horas en que el pueblo lloraba, muchos jóvenes censistas que recorrían las viviendas asistieron a aquella clase de perversa alegría y lo contaron una y otra vez, horrorizados, y de un solo golpe comprendieron todo. También, los que compartieron el dolor en cada casa que visitaban. Como ocurrió en la mía, donde al enterarse de la noticia el censista nos pidió unos minutos para reponerse, llamó a su madre conmovido y la encontró llorando.

La irrupción de los jóvenes fue uno de los fenómenos más asombrosos de estas tristes e históricas jornadas. Sobre todo mujeres. Salieron de todos lados y formaron una interminable fila para rendir el homenaje póstumo a Néstor, pero también para saludarlo por primera vez. Era una despedida y un saludo de bienvenida. Muchos llegaban al kirchnerismo por primera vez. Y se apoderaron del “adiós”, coreando “Néstor no murió, vive en el corazón de su pueblo”.

La oposición, oscura, apuesta a otra clase de despedida y se dice dispuesta a acompañar a Cristina poniéndole la alfombra roja hacia la puerta de salida. Ya las primeras señales de la Presidenta muestran que esa oposición está equivocada en sus pronósticos. El duelo no fue feriado, la administración pública siguió funcionando, los actos políticos se siguen realizando. Cristina no abandona el poder, ni siquiera se da una licencia en los asuntos públicos, les responde a los que ofrecen el abrazo del oso que ¡justo ahora no vamos a cambiar! No lo hacen ni ella ni las fuerzas sociales que representa. Que representa: no tenemos ante nosotros una mujer que ha quedado sola, sino una dirigente en quien su pueblo no sólo depositó la esperanza, sino la tarea de conducirlo. Ese es el tema principal. La oposición intenta una operación de castración, como si el líder se hubiera llevado consigo la capacidad de acción política, un don que consideran naturalmente masculino. Por el contrario, el mismo Néstor tuvo un profundo respeto y depositó toda su confianza en la inteligencia y voluntad políticas de su compañera.

Quienes responden a los intereses patronales, monopólicos, a ideologías elitistas, meritocráticas, antipopulares y a izquierdas trasnochadas e irresponsables, saben por dónde tiene que pasar el estilete, qué vínculos deben cortar para reducir a Cristina al papel de administradora de un Poder Ejecutivo maniatado. Intentan desligarla de la “columna vertebral” del movimiento popular, es decir de los trabajadores organizados en la CGT, en la CTA y de los que pertenecen a las organizaciones sociales que apoyan al Gobierno, donde están los más humildes. Ese ha sido el blanco de la mayor parte de los artículos y declaraciones que, a medida que transcurren los días, van pasando de un pésame hipócrita al consejo cargado de amenazas. Intentarán evitar que crezca en organización la juventud, temor de todo poder reaccionario y condición de continuidad del poder popular. Tratarán de poner dificultades al vínculo con los países del Unasur, uno de los mayores logros de Néstor, que es condición para enfrentar la política imperialista. Ya intentan embarrar el discurso kirchnerista subrayando frases recortadas de Néstor e indicándole a Cristina los gestos que aceptarían como políticamente correctos.

Pero el kirchnerismo no se redujo a la acción esporádica de un caudillo trasnochado, como lo trata de mostrar la prensa opositora. Kirchner fue un gran dirigente que avanzó ligando sujetos políticos y sociales que habían sido dispersados, acorralados, desgastados. Cristina encarna esa política, que ha madurado durante muchos años. Le es propia, como propios le son los vínculos con el pueblo. Por eso la “presidenta coraje”, como la llamaba Néstor, seguirá conduciendo el enorme proceso de cambio de la Argentina, y es ya la candidata a Presidenta que lo continuará desde 2011.


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.

2 CRISTINA 2011

2 de noviembre de 2010




Encuestas sobre su gestión
Sondeos aseguran que Cristina tiene una aceptación del 70%
01-11-2010 / Los argentinos confían en el gobierno de Cristina Fernández de Kichner para el manejo de la economía del país y existe "un creciente optimismo sobre el presente y el futuro. Pareciera que ha habido un estallido de entusiasmo y de confianza en el manejo del país", detalla un informe privado.

La gestión de Cristina crece en la encuestas
Los argentinos confían en el gobierno de Cristina Fernández de Kichner para el manejo de la economía del país y existe "un creciente optimismo sobre el presente y el futuro de la Argentina", según un estudio privado.

Federico Aurelio, de la Consultora Julio Aurelio señaló en declaraciones a radio La Red que el fin de semana se realizó una encuesta nacional de 2300 casos.

En ese sentido, dijo que “en pocas horas tuvo una tendencia favorable la Presidente, la imagen positiva de Cristina está en el 70 por ciento, Néstor en un 78 por ciento, y la gestión de Cristina tiene una imagen favorable también del 70 por ciento.”

“Indagamos sobre la valuación económica, aumenta la imagen de Kirchner con su muerte, también la valuación económica se acrecienta, la gente piensa que la economía va a mejorar”, agregó.

Por otro lado, otra encuesta realizada por Ibarómetro en la noche del jueves 28 reveló que "se evidencia un importante refuerzo de optimismo, confianza hacia la situación del país y respaldo al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner".

"También se incrementa la confianza depositada en el gobierno de Cristina Fernández de Kichner para resolver los problemas económicos del país", indicó el relevamiento realizado en la Ciudad de Buenos Aires y los 24 municipios del conurbano bonaerense.

En el sondeo, la situación económica actual de la Argentina obtiene una evaluación positiva de 62,7 por ciento; mientras que sólo 30,7 por ciento califica negativamente el rumbo actual de la economía.

Además, la mitad de los entrevistados considera que la persona indicada para tomar el timón de la economía, luego del fallecimiento de Néstor Kirchner, es Cristina Fernández.

Hubo "un crecimiento notable" en relación al sondeo del 10 de octubre realizado también por Ibarómetro como parte de sus relevamientos mensuales, en el cual el porcentaje de evaluación positiva de la situación económica era de 38,3 por ciento.

Asimismo, 57 por ciento considera que el futuro económico será positivo, y sólo 26,5 por ciento lo ve de forma negativa; mientras que en los datos del mes pasado, la visión positiva era 22 puntos y medio menor.

La confianza depositada en Cristina para resolver los problemas económicos del país fue expresada por 56,1 por ciento de los encuestados y un porcentaje similar evalúa positivamente la gestión del ministro de Economía, Amado Boudou.

Para el 38,6 por ciento, el Partido Justicialista es el partido que mejor puede manejar la economía; en tanto el 8,8 por ciento cree que la oposición puede resolver mejor los problemas económicos.

"Pareciera que ha habido un estallido de entusiasmo y de confianza en el manejo que la Presidenta hará de la economía del país", concluyó el informe.

1 CRISTINA 2011

Imprimir|Regresar a la nota
El país|Domingo, 31 de octubre de 2010
OPINION
La transformación del número en fuerza
Por José Pablo Feinmann
1
La sorpresa fue para todos: para los peronistas nacional-populares y para los enemigos del proyecto que esa fuerza impulsa desde 2003 y ha acentuado desde 2008. ¿De dónde salió tanta gente? ¿De dónde salieron todos esos cristinistas? Me suena lindo esto: cristinistas tiene un aire de nuevo, tiene un perfume de mujer exquisito, un feminismo que se asume con fuerza ante los hombres, ante los viejos machos hoy en alevosa retirada y, a la vez, los acepta, porque la mujer que da origen al neologismo es mina, es linda, es independiente y lo fue al lado de un hombre, que se sintió orgulloso justamente por eso: porque tenía a su lado a una mujer inteligente y brillante, que no sólo se le ponía de igual a igual sino que lo exigía, que le pedía todo el tiempo que fuera más y que lo fuera con ella, que le impidiera dejarlo atrás, porque lo amaba y quería seguir adelante con él, por eso cristinismo suena mejor que peronismo y hasta que kirchnerismo, porque suena a independencia, a germinación, a dar a luz ideas, proyectos, osadías, porque las minas no sólo dan a luz hijos de los tipos a los que supuestamente pertenecen (¿hasta cuándo ese “de” infamante para las mujeres, una mujer no es de nadie, es libre, es ella, tiene su nombre y su apellido, hasta cuándo ese “de” burgués del siglo XIX que adosa a las mujeres a los hombres en tanto propiedad privada?; probablemente Cristina conserve el “de Kirchner” para recordarlo, pero es una cuestión política, ella es ella y ahora no tiene otro remedio más que ése: ser lo que siempre fue junto al hombre que eligió: ella, pero ahora sola, con el recuerdo, la memoria y hasta las ideas compartidas y los buenos consejos de él, pero sola), sino que dan a luz sorpresas luminosas que pueden sorprendernos todos los días y mantenernos despiertos, alertas, con los músculos, los nervios y las neuronas tenso/as (¡ese machismo del lenguaje que toma el régimen del masculino para los adjetivos, cuánto hay que cambiar en este perro mundo!). No me volví feminista. Admiro simplemente a las mujeres. Primero: porque son bellas. Segundo: porque hace treinta años que estoy al lado de una compañera bárbara, sin la cual no sería lo que soy ni la mitad de lo que soy, sea lo que mierda sea, porque, en verdad, quién puede saber lo que es si apenas es algo ya es otra cosa, que es la esencia de la libertad, al menos de los que la ejercen y no se anquilosan como idiotas hijos de la TV o de los medios que buscan hacer basura con la gente. (Sugerencia de cambio para la revista Gente: Gente Idiota. Porque Gente es fresca... y pelotuda.)

2
El problema central para el cristinismo es ahora transformar en fuerza militante a la inmensa cantidad de personas que desfilaron ante el féretro de Kirchner. Que nadie crea que alcanzará con haberse dado una vuelta por la Rosada (aunque, lo sé, fue más que eso, pero me interesa ahora marcar otra cosa) para fortalecer el gobierno de Cristina Fernández. Que no lo crean tampoco los líderes que rodean a la Presidenta. Una situación emocional: hombre que muere joven, que llena de culpas a todos los que lo atacaron, a los que cacerolearon contra él en el 2008 (¿cuántos de éstos habrán ido a lavar esa culpa?), a los tacheros que durante todos estos años si abrieron la boca (¡y cómo la abren!, cómo habla el tachero argentino lo quiera o no el pasajero, parecieran militantes de una causa de hierro en la que creen a muerte: odiar a Néstor y Cristina Kirchner) fue para putearlos, hasta a los jóvenes de familias acomodadas que repitieron las palabras de sus padres, que convoca a adherentes emocionales momentáneos, que han ido porque les impresiona la muerte de un tipo joven, a jóvenes, a chicos y chicas, que ahora descubren lo “copado que era el Flaco”, a formidables tenores que te cantan un Ave María que te parte el corazón pero que termina el Ave María y se va y Cristina necesita que siga cantando, cantando al lado de ella, porque la música tiene que seguir, y no sólo el Ave María sino otras músicas, menos tiernas, menos dulces, más agresivas, a la altura de los Himnos de Guerra que día a día los medios entonan desde sus miles de voces bancadas por empresas poderosas, monopolios formados con capitales nacionales e internacionales, con diarios de inmediata e ininterrumpida relación con la Embajada de los Estados Unidos y, a través de ésta, inevitablemente, con la CIA y el FBI, a los que este Gobierno no les gusta nada. ¡Qué enemigos, caramba! ¡Qué fuerza habrá que nuclear!

3
De aquí la propuesta. A no entusiasmarse demasiado con los números. Con las encuestas. Las encuestas no salen a la calle. Los que salieron a la calle a despedir a Kirchner deberán saber que ese compromiso, que esa muestra de amor, deberá prolongarse en política, en militancia. En dolor ante la muerte, si se agota en sí mismo, permanece en el lugar de donde surgió: en la muerte. Hay que transformar ese dolor en militancia. Si Kirchner se definió a sí mismo como un heredero (no violento, como tantos y tantos y tantos) de la militancia juvenil de los setenta, hay que dar forma (con las decenas de miles de jóvenes que seguirán a Cristina a lo largo y lo ancho del país) a una nueva juventud. Que será peronista, o kirchnerista o cristinista. Pero esos jóvenes deberán saber ya (y ya lo saben) que la militancia será territorial y no armada. Se diferenciarán en esto, tajantemente, de los jóvenes de los ’70. Si quieren admirar al Che como símbolo de la rebelión, perfecto. Si lo toman como el héroe y el mártir de la lucha armada y el foco (teoría que le dio un francesito de esos años: Regis Debray y que Guevara perfeccionó y llevó a la práctica, una práctica desastrosa en la que sin duda tuvo la dignidad impecable de morir, de poner su cuerpo al lado de sus ideas, penosamente equivocadas, de aquí que ese cuerpo terminara acribillado por un pobre y asustado soldadito boliviano) el camino será otra vez el del desastre. Si insistimos tanto en la militancia territorial y no en la violencia, es porque la violencia fue un mal camino. Llevó a la muerte a una generación de jóvenes en toda América latina. Pero la militancia territorial ha vuelto a ponerse sobre la mesa de la mejor política. Que ya no se hace a través de los medios. Al ver a esos millones de argentinos (peronistas y no peronistas) desfilar junto a Néstor y abrazar a Cristina con un abrazo-promesa (no te vamos a abandonar) muchos empleados periodísticos de las grandes empresas multinacionales de la comunicación se habrán sentido no sólo defraudados, azorados también. ¿Cómo, y todo el trabajo que hicimos? ¿Y todo lo que le hemos dicho a esta gente durante años? Parece, señores, que no sirvió. Que hay otros canales por donde ahora se filtra la verdad, que la verdad, parece, no la construyen ustedes. Que los sujetos son todavía capaces de un acto libre. Porque fue un ejercicio poderoso de la praxis libre del sujeto haber ido a despedir a Néstor Kirchner. Los sujetos no están sujetados. La rebelión no es inexplicable. Ejercer la libertad fue decirle no a la política omnipresente comunicacional, y salir a la calle, inundar la territorialidad. En el conflicto de la 125 los ínfimos movileros que los medios arrojaban a la calle (conscientes de las órdenes que tenían) preguntaban a los militantes kirchneristas: “¿Viniste por el choripán? ¿En qué medio te trajeron?” Y a los conchetos del otro lado: “¿Nos podría explicar la causa por la que vino hasta aquí?” Del lado concheto, la causa. Del lado de “la negrada peronista”: el choripán o el camión de algún sindicato. De un lado, la libertad de elección. Del otro, la manipulación del aparatismo. ¿Fueron esos movileros a preguntarle a alguno de los que estaban haciendo interminables colas para despedir a un líder popular quién los había traído, si habían venido por el choripán? Sería interesante haberlo intentado. Pero los medios se cuidaron. Se pasmaron. Se sorprendieron hasta el dolor. No todos. Hubo, para mí, una excepción valiosa. Ya llegaré a ese punto.

4
Que la militancia territorial haya ganado otra vez el protagonismo significa que lo más genuino del peronismo (del peronismo del ’45 y el de los ’70) ha regresado. La política territorial exige del militante más que la política mediática. La mediática no le pide nada. Porque los militantes no van a los medios. Van los jetones. Los dirigentes. Y los intelectuales de nombre, los “referentes”. La única posibilidad que tiene el militante es esta hermosa posibilidad que está de nuevo entre nosotros y a la que le damos una bienvenida esperanzada: la territorial. Se gana la calle. Hay que ganar la calle. La política se hace ahora saliendo de casa. Basta de estar eternamente mirando la tele o boludizándose con Internet. El número fue poderoso durante estas jornadas. Pero hay una consigna de John William Cooke que hay que recordar ahora más que nunca: la transformación del número en fuerza. Y ya lo ven: lo nombré a Cooke. ¿Setentismo? No creo: Cooke fue desde jovencito diputado peronista. Además, ¿a quién quieren que cite: a Ivanisevich, a Mendé? (No los conocen. ¡Mejor! Ni los busquen en Internet. Basta de buscar en Internet, por favor. Busquensé un poco a sí mismos. Van a encontrar mayores tesoros. Verdades y no informaciones. Verdades, además, acerca de ustedes. ¿Cuántos encontraron súbitamente su verdad saliendo a la calle el miércoles?) El número ya cumplió su tarea. Los que lloraron a Kirchner y fueron a dar apoyo a su viuda fueron innumerables. Tantos como los que pidieron la renuncia de Cobos. Que no se lo pueda echar porque se aferra a una ley que lo sostiene es una vergüenza moral e institucional. Moral, porque es un mentiroso y un hipócrita. ¡Declaró que Kirchner había sido un gran presidente! Institucional, porque todos saben que ese hombre no está ahí para cumplir con el cargo que ocupa: ser un orgánico de la Presidenta. Un Presidente y un Vice forman una entidad institucional orgánica, que funciona complementándose. ¿Cómo puede ser que este señor sea el jefe de la oposición, que funcione como el cuchillo que pende sobre la cabeza de la Presidenta, que a Kirchner hayan tenido que velarlo en la Casa Rosada y no en el Senado como se veló a la mayoría de los presidentes porque este Senado lo preside un enemigo?

5
La transformación del número en fuerza es la consigna de la hora. ¿Cómo se consigue? Tiene que penetrar en el sujeto libre la necesidad de expresar esa libertad a través de la praxis política. Tiene que surgir la pasión de compartir una causa. De participar de la historia. De sacar el culo de la silla que tenés frente a Internet o frente al televisor. De salir de la soledad a la que el universo mediático te condena. Si te gusta el twitter, seguí. Pero no es lo mismo twittear que mirarle la cara a un compañero. Que verle los ojos. Olerlo. Tocarlo. Abrazarlo, ya en la desdicha o el triunfo. No es lo mismo querer hacer la historia que mirar cómo otros la hacen. No es lo mismo ser protagonista que ser pasivo, inerte, poco o nada.

Addenda: Ya no leo los diarios de la derecha. Si hay algo que vale la pena, alguien siempre me lo dice. Esta vez me dijeron: “Leé la nota que Beatriz Sarlo publicó el jueves 28 en La Nación”. La leí. Dice: “Pensé también en los que formaron el lado intelectual del conglomerado que armó Kirchner. Con ellos he discutido mucho en estos años. Sin embargo, me resulta sencillo ponerme en su lugar. Muchos vienen de una larga militancia en el peronismo de izquierda; vivieron la humillación del menemismo, que fue para ellos una derrota y una gigantesca anomalía, una enfermedad del movimiento popular. Cuando los mayores de este contingente representativo ya pensaban que en sus vidas no habría un renacimiento de la política, Kirchner les abrió el escenario donde creyeron encontrar, nuevamente, los viejos ideales. Pensé que se engañaban, pero eso no borronea la imaginación de su dolor”. Hace muchos años que conozco a Beatriz. Sinceramente creí que el odio había extraviado su inteligencia durante los últimos tiempos. Y lo lamenté, sinceramente también. Esta nota que ha publicado, no sólo por estar al lado de la de un obsesivo y un tipo que me importa lo que pueda importarme un plumero, es de una nobleza excepcional. Si tu mano es una mano tendida, Beatriz, contá con la mía para estrecharla.


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.
Imprimir|Regresar a la nota
El país|Domingo, 31 de octubre de 2010
Un flaco como cualquier otro
La nota que se publica a continuación fue escrita a los diez días de la llegada de Néstor Kirchner al poder. A él lo emocionó mucho. Cristina Fernández, siempre que me ve, me la recuerda. Era la simple expresión de un tipo (de un ex militante intelectual de la “generación diezmada”) que expresaba su agrado por el modo en que el nuevo presidente había asumido. Yo no sabía nada de Néstor Kirchner. Con Cristina habíamos presentado el libro de Bonasso Diario de un clandestino. Me senté a su lado y sentí (lo juro) esa tensa pero agradable sensación que se posesiona de uno cuando está cerca de una mujer bonita. Para qué macanear. El miércoles cuando, pálida, con anteojos negros, erguida y digna en su dolor, se plantó ante el féretro de Kirchner la vi todavía más hermosa: parecía una troyana trágica, una figura extraída de Esquilo o de Sófocles.
Por José Pablo Feinmann
El Flaco se llama Néstor, como el Presidente. También podría decirse –sin faltar a la verdad– que el Flaco es el Presidente, porque el Flaco, desde el domingo 25 de mayo de 2003, es el Presidente de este país en que todos estamos y también él; nosotros como ciudadanos, él como Presidente. Pero cuando amaneció el 25 el Flaco todavía no era el Presidente. Le tenían que poner la banda, tenía que jurar, saludar a los granaderos, advertirles a los ministros que Dios y la Patria les iban a demandar algo que jamás le demandaron a nadie, así estamos. Entonces, volvemos: empieza el 25 y el Flaco todavía no es Presidente. Para colmo, le hicieron una trampa muy fea, tan fea como podía hacerla el Gran Tramposo, que se bajó del ballottage y lo bajó al Flaco del 70 por ciento al que, cómodo, llegaba. Porque el Flaco, además de Flaco, es alto, de modo que puede llegar al 70 por ciento y hubiera llegado si no fuera porque el Gran Tramposo, que, entre otras calamidades, es muy petiso, no se hubiera bajado, pero se bajó y no hay quién no sepa por qué, el Gran Tramposo se bajó porque cuando sus Amos le dicen “Suba”, él sube, y cuando le dicen “Baje”, él baja, y esta vez le tocó bajar. Tanto, que ya ni petiso es. Tanto, que lo enterraron. Porque de un petiso podrá decirse cualquier maldad menos una: que no ocupa algún espacio en la realidad, que un cacho del ser no le pertenece, por menguado que sea. Al Gran Tramposo, en cambio, nada, tanto lo bajaron que ya no se lo ve. Y creo que somos muchos los que queremos que siga así: ausente de la realidad durante algún tiempo. De aquí a la eternidad, digamos.

Volvemos al Flaco. Que, la sinceridad ante todo, no se había lucido durante la campaña electoral. Le decían mucho lo de Chirolita. Que Duhalde lo chiroleaba. Que era el Chirolita de Duhalde. Cosas así. Y el Flaco hablaba aquí, hablaba allá, hablaba donde podía, pero no lo escuchaban mucho. Para qué lo voy a escuchar al Flaco –pensaban todos–, si abre la boca y habla Duhalde, para eso lo escucho a Duhalde, que, por suerte, habla poco, ya que la juega de Prócer Prescindente o de Presidente en Tránsito. Y uno no escuchaba a nadie, ni a Duhalde ni al Flaco. Sin embargo, el Flaco lo necesitaba a Duhalde (y seguramente lo sigue necesitando, pero ésta es otra cuestión) porque el Gran Jefe Bonaerense tenía lo único que restaba de un país que se llamaba Argentina, tan hecho polvo, tan amainado que sólo le restaba un aparato, el duhaldista. Y ahí se montó el Flaco, ahí puso el pie, encontró un pedazo de la realidad. Lo menos que se le puede pedir a la realidad –se dijo– es que exista, y aquí ya no existe nada. Están los piqueteros y los asambleístas, de acuerdo. Pero los asambleístas existen porque les dejaron de existir los ahorros, no bien vuelvan los ahorros se van los asambleístas. Y los piqueteros existen pero como pura negación, existen como expulsión, marginación, desechos de un podrido sistema que no puede integrarlos. Hacen lo que pueden y lo hacen bien, pero yo, piensa el Flaco, quiero ser Presidente y ver si desde ahí puedo hacer algo por traerlos de nuevo a ese viejo y venerable circuito que ya no existe, el de la producción. De modo que el Flaco se pregunta qué tiene y tiene dos cosas: el frío patagónico y el aparato de Duhalde. Llega con esas dos cosas. Se banca lo de Chirolita y empuja. Por fin, gana. Pero por descarte. Gana porque el Otro, el Gran Embaucador, se va. O sea, el Flaco, que llegó como Chirolita, que llegó por medio de Otro, del Gran Caudillo Bonaerense, gana por defección de Otro, del Gran Embaucador. No soy yo, se dice. Soy un resultado. Llegué por Otro y gané por Otro. Llegué porque Otro me hizo llegar y gané porque Otro decidió perder. Entonces, en esta feroz encrucijada, el Flaco toma la decisión de su vida. Decide inventarse. Sabe, como el hombre sartreano, que es nada. Pero sabe que esa nada le abre el infinito, la tarea vertiginosa de ser sus posibilidades, de elegirse, de darse el ser. El Flaco, entonces, inventa al Flaco. (Que nadie crea, en este punto, que la referencia a la ontología de Sartre es casual, que surgió porque sí. No, el Flaco es sartreano. Lo es, ante todo, porque tiene que inventarse, elegir, y, eligiéndose, darse el ser. Y también es, el Flaco, sartreano, porque como el Gran Virola francés, el Flaco es el Gran Virola argentino. Se le pianta un ojo. El mismo que al autor de la Crítica de la razón dialéctica, el derecho. Suele creerse que esto es un defecto, una carencia. Pero no, el Virola ve más que el pobre tipo que tiene los dos ojos para el mismo lado. El Virola, con un ojo, ve el Todo. Y con el Otro ve lo que el Todo tiene al Costado. O sea, ve el Todo y su Costado. Que alguien diga si puede ver tanto. Privilegio de pocos ver todo eso, ver el Todo y el Costado. Privilegio de grandes. Como Sartre. Como el Flaco.)

¿En qué momento empieza a inventarse, a crearse, a darse el ser el Flaco? Cuando el Gran Embaucador renuncia. Ahí se pone frente a un micrófono y dice: “Sólo este rostro nos faltaba conocerle: el de la cobardía”. Caramba, qué frase. Algo así no sale del aparato duhaldista. Los aparatos dan muchas cosas. Poder, por ejemplo. Pero no inteligencia, que es, siempre, más que el poder, ya que es su creación y no su mera acumulación burocrática. Después el Flaco va al programa de la Señora que Almuerza. Y la Señora que Almuerza le dice eso tan feo, lo del zurdaje que se viene. Y el Flaco le dice “Señora, por esa frase, murieron treinta mil personas en este país”. Y todos empiezan a decir El Flaco es Zurdo, qué Zurdo es el Flaco, qué Zurdaje se viene, cuánta razón tiene la Señora. Pero el Flaco sigue. Es posible conjeturar, aquí, que el Flaco está acostumbrado a que le digan zurdo.

Ahora es el 25. Y el Flaco hizo venir a cada gente, vea. Gente que, pongamos por caso, si ganaba López Murphy, no venía. Pero ganó el Flaco y vinieron. Fidel, Chávez, Lula, un horror. Una verdadera acumulación de zurdaje. Pero el Flaco los quería tener porque es afecto a los buenos recuerdos y dijo, después, en el discurso, que tenía algunos, algunos buenos recuerdos, el de la plaza del 25 de mayo de 1973, por ejemplo, la de Cámpora, Allende y Dorticós. Y dijo pertenezco a una generación diezmada. Y ahí –los que todavía no se habían dado cuenta, se dieron cuenta para siempre– ¡el Flaco es un Flaco de la Jotapé! El Flaco es un Flaco del setenta. Un Flaco de la izquierda peronista. Y si no, vean esa foto que aparece en los diarios: el Flaco, más flaco que ahora, como declinando en una silla, los brazos cruzados, escucha a dos o tres barbudos, circa 1972, en Río Gallegos, y los dos o tres barbudos son la imagen de la “subversión”, son perucas de izquierda de los más bravos, y por ahí el único que queda de esa foto es el Flaco, que los mira y aprende, y cree que del peronismo puede salir algo así como el socialismo, mirá vos las cosas en que creía el Flaco, si habrá sido joven, si habrá sido gil, creer eso, creer eso en lo que creyó la generación más revolucionaria de la historia de este país, la más castigada, la diezmada, como dijo el Flaco. Creer eso, creer que de un movimiento político con un general nazi a su frente podía salir la lucha de clases y la liberación nacional. Pero hay que comprender: el Flaco, en esos años, no leía a Uki Goñi sino a Fanon, a Cooke, a Jauretche, a Hernández Arregui. Y hasta, me juego, el Flaco leía la revista Envido, la única revista teórica que hizo la izquierda peronista, escrita, desde adentro, por flacos de la misma edad que el flaco, que eran, en ese entonces, tan flacos como él, y tan jóvenes y tan apasionados. Que eran, sin más, la izquierda peronista. Reducida después –por el canallismo ideológico de tantos canallas– a la mera historia de los Montoneros, y luego a la mera historia de Firmenich y Galimberti. Y luego al desprestigio y a la despolitización. Porque todos lloran por los desaparecidos pero olvidan en qué creyeron y por qué.

Y por fin, el domingo, el Flaco gana por goleada. Se come la cancha. Se mete a la gente en el bolsillo. Se hace querer. Se crea sí mismo. Es un flaco como cualquier otro. Cruza hacia el Congreso. Un periodista lo hiere. El Flaco llega al Congreso medio ensangrentado. Jura. Juega con el bastón. Tiene el saco desabrochado. Y ahí está Lula. Y Castro. Y Chávez. Y el Flaco está feliz. Y con un ojo los mira a todos. Y con el otro, con el sartreano, de costadito la mira a Cristina.


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.