Todos contra el "eje del mal"
"Guerra justa": Obama elogiado desde la "derecha" y la "izquierda" imperial
(IAR Noticias) 12-Diciembre-09
Filosóficamente (en el plano del discurso) Obama la arregló muy bien: Hay "guerras justas", dijo fundamentando la ocupación imperial en Afganistán. La estupidez (muy difícil de combatir) fue celebrada tanto por por la usinas de la "derecha" como de la "izquierda" USA que celebraron en Internet y en las grandes cadenas mediáticas la superficial explicación que hizo el presidente imperial para justificar la recepción del Premio Nobel de la Paz..
Informe
IAR Noticias
"El mal existe en el mundo", dijo el apóstol negro de la paz que comanda (como presidente USA) la fuerza militar nuclear más poderosa de la tierra.
"Un movimiento no violento no podría haber detenido al Ejército de Hitler (por extensión compara a la resistencia de Irak y Afganistán con los nazis). Unas negociaciones no pueden convencer a los líderes de Al Qaeda de que depongan las armas", añadió fijando el objetivo de la "guerra contraterrorista" empezada por Bush.
Después de defender la necesidad de recurrir a la fuerza en ciertos supuestos, Obama explicó cuáles son, desde su punto de vista, las maneras de intentar "construir una paz justa y duradera" con el fin de evitar guerras.
En el decálogo discursivo de Obama (un pastiche disfrazado de la "doctrina Bush") para construir una "paz duradera", primero hay que terminar con los países (de "eje del mal") que "infringen las normas y las leyes". "Es necesario desarrollar alternativas a la violencia que sean lo suficientemente duras como para modificar comportamientos, y entre ellas citó las "sanciones" y la "presión" de la comunidad internacional, que debe estar unida para ser eficaz", señaló invocando a sus socios sionistas del eje UE-Israel.
Además, Obama reconoció que, en parte, la polémica que ha generado la decisión del Comité Nobel noruego se debe a que es el comandante en jefe de un país que está "en medio de dos guerras", la de Irak y la de Afganistán (y se olvidó de un agregado: Irak y Afganistán no lanzaron ninguna "guerra", sino que fueron invadidos por EEUU) .
"No existe una fórmula sencilla. Pero debemos hacerlo lo mejor que podamos para equilibrar el aislamiento y el compromiso, la presión y los incentivos, para que los Derechos Humanos y la dignidad avancen con el tiempo", añadió con total impunidad el gerente eventual de la Casa Blanca.
La combinación de genocidio militar con "democracia y derechos humanos" de Obama concitó adhesiones por "derecha" y por "izquierda" en el espectro político y comunicacional del Imperio.
“Creo que el discurso fue realmente muy bueno”, declaró el político ultraconservador Newt Gringich a la radio WNYC. “Entendió claramente que había recibido el premio de forma prematura, pero lo utilizó para recordar a la gente que, por encima de todo, como dijo, existe el mal en el mundo”, añadió.
Una opinión muy parecida la expresó el bloggero Thomas Lifson en Commentary. Según Lifson, el discurso fue “sorprendente”, y señala que “debe haber dejado a las bases progresistas preocupadas”.
En varios blogs de derecha se apuntaba a que el discurso de Obama, con su referencia a la “existencia del mal” se asemejó a los que pronunciaba el presidente Bush.
Las opiniones de "izquierda" y "derecha" imperial coincidieron en general en que el presidente fue capaz de defender con persuasión sus argumentos sobre la necesidad de utilizar "excepcionalmente" la fuerza contra algunos "enemigos brutales" (leáse: los combatientes que resisten las invasiones militares USA-OTAN).
En la trinchera ideológica de los "progres" imperiales, en general, se aplaudió el estilo y el discurso de Obama. John Nichols, en el portal progresista Nation.com calificó el discurso del presidente de “excepcionalmente bien razonado, y apropiadamente humilde”. Nichols coincidió con el Dalai Lama, que quiso ver de forma positiva la entrega del Nobel, y señaló que “le dará valor, y una mayor responsabilidad moral”.
Otro "cerebro analítico", Joe Klein, uno de los más influyentes analistas políticos de la revista Time, también elogió “un discurso intelectualmente riguroso, y moralmente lúcido que equilibró la lógica de ir a la guerra con la de construir un mundo más equitativo y pacífico”.
Hasta la estupidez de la "guerra justa", vamos bien, pero en el terreno de las operaciones militares contra la resistencia taliban el escenario se pone cada vez más negro para las tropas invasoras.
Curiosamente, no son los analistas "progresistas" o "conservadores" los que destacan la posibilidad de una derrota militar sino los propios jefes del Pentágono quienes vienen advirtiendo sobre la imparable ofensiva de los talibanes que ya acampan cada vez más cerca de Kabul, de donde su gobierno fue expulsado tras la invasión USA-OTAN en el 2001.
Según sus propios comandantes, EEUU va perdiendo la guerra militar de ocupación en Afganistán, y esta situación no solamente tensiona el enfrentamiento interno entre los sectores ultra conservadores y la administración demócrata que maneja la agenda exterior, sino que también desacomoda a sus aliados de la OTAN, que no saben cómo escapar del pantano.
La nueva escalada militar anunciada por Obama a su vez dispara el "síndrome Vietnam" en EEUU y Europa cuyas sociedades profundizan cada vez más el rechazo a la guerra de ocupación en Irak y Afganistán.
Por otra parte, la "guerra justa" de Obama y el anuncio del presidente imperial de enviar 30.000 soldados adicionales a Afganistán, no intimidó a los rebeldes talibanes, que amenazaron con incrementar su escalada mientras advertían que habrá muchos más militares invasores muertos en las operaciones que se se avecinan.
"Obama verá desfilar muchos ataúdes de soldados estadounidenses muertos en Afganistán", auguró el portavoz del movimiento talibán afgano, Qari Yusuf Ahmadi. "Se verán obligados a una retirada vergonzosa", agregó, en diálogo con la agencia AFP.
La advertencia talibán apunta a la opinión pública estadounidense -y europea- cada día más reticente a que las tropas occidentales permanezcan en el polvorín afgano, donde los ataques de los talibanes se multiplican y han dejado cientos de muertos y heridos, civiles y militares, en los últimos meses.
En los ocho años que lleva la guerra de ocupación lanzada por Washington en octubre de 2001, ya murieron más de 926 soldados estadounidenses en el país centroasiático (unos 300 este año).
El temor es que una ofensiva indefinida, como en Irak, termine demostrando que algunas guerras (como la sangría estadounidense en Vietnam, entre 1958 y 1975) son imposibles de ganar, incluso para la maquinaria bélica de EEUU.
Ese es el punto en que la "guerra justa" de Obama (destinada a licuar y disfrazar la ocupación militar) solo queda en la estupidez del discurso mediático sin sentido.
sábado, 12 de diciembre de 2009
LA GUERRA y la PAZ
jueves, 3 de diciembre de 2009
HODURAS en RESISTENCIA
Portada :: América Latina :: Golpe de estado militar en Honduras
03-12-2009
Entrevista a Karla Lara, artista en resistencia
“El 70% de la Resistencia somos mujeres, el espacio no es una dádiva, lo ganamos”
Mario Casasús
El Clarín de Chile / Rebelión
En entrevista telefónica desde Tegucigalpa, Karla Lara reivindica la participación de las mujeres en contra del golpe de Estado en Honduras: “Un dato confiable recoge que el 70% de la población que está en Resistencia somos mujeres, eso me parece muy significativo, un avance en el discurso que hemos venido trabajando desde que recuperamos la calle; el espacio de las mujeres en la Resistencia no es una dádiva, lo hemos ganado”.
El 6 de agosto, Karla Lara abriría el concierto de Mercedes Sosa en La Plaza Libertad de Tegucigalpa, sin embargo los militares secuestraron al país, la madrugada del 28 de junio y “La Negra Sosa” falleció al alba del 4 de octubre. La trayectoria de la cantora hondureña incluye dos discos grabados en estudio: Dónde andar (2004) y Antes del puente (2008); en la actualidad, Karla Lara trabaja con las y los Artistas en Resistencia, alternando poemas musicalizados, interpretando canciones de la Nueva trova cubana y repertorio inédito sobre la crisis hondureña, para combatir a la dictadura y honrar la memoria de los mártires de la Resistencia.
MC.- ¿Cuál es el porcentaje de participación de las Mujeres en Resistencia?
KL.- Un dato confiable recoge que el 70% de la población que está en Resistencia somos mujeres, eso me parece muy significativo, un avance en el discurso que hemos venido trabajando desde que recuperamos la calle, creo que los cambios culturales reafirman que las mujeres tenemos una capacidad de desprendimiento y Resistencia que hace posible esta inmensa manifestación de todas, jóvenes y mayores, así construiremos una nueva Honduras y una nueva Latinoamérica.
MC.- ¿Continúa el acoso y censura contra los programas radiofónicos de las Feministas en Resistencia?
KL.- Siguen clausurados por la dictadura mediática, estamos buscando otra forma de hacer el programa, obviamente lo primero que se nos ofrece es la Radio por Internet, pero nosotros tenemos un compromiso con las personas sin acceso a Internet, así que queremos llegar por la onda corta o la frecuencia modulada; continuamos en la búsqueda de espacios, pero todo se complica, previamente fuimos sacadas de Radio Globo por David Romero Ellner –él violó a su hija-, así que canceló los espacios en la radio para las feministas que lo denunciamos; ahora estamos conversando con Radio Progreso, ahí vemos posibilidades, pero pertenecen a una organización ecuménica, pronto sabremos si las posiciones de las feministas son aceptadas por el sacerdote Ismael Moreno, director de Radio Progreso; las Feministas en Resistencia logramos colocar nuestra agenda dentro de la agenda nacional, porque creemos fervientemente que no podemos postergar nuestras demandas, mientras no cambie el problema de equidad entre hombres y mujeres no vamos a construir nada diferente, el 70% de espacio de las mujeres en la Resistencia no es una dádiva, lo hemos ganado; tenemos muchas batallas por dar, desde pequeñas acciones, como abolir el reciente decreto que criminaliza a la píldora del día después (PAE) y terminar con la dictadura de Micheletti, Romeo Vázquez, Pepe Lobo y compañía.
MC.- ¿Qué conclusiones tenés de la farsa electoral?
KL.- Rompimos un esquema muy limitado, cuando los golpistas dicen que las “elecciones” son la única forma de hacer democracia, todas y todos le apostamos a que “nuestro voto era por no votar”, y ganamos (risas).
MC.- Las y los Artistas en Resistencia han musicalizado las marchas y plantones, ¿cómo te involucras en la canción social y de protesta?
KL.- Comencé haciendo música con canción social, en el colectivo Rascaniguas –con Tito Ochoa-, hicimos música para acompañar las obras de teatro y luego formamos un grupo musical con David Herrera, además de interpretar el repertorio latinoamericano, hicimos canción inédita.
MC.- En la semana vimos cómo funciona “La casa de la justicia”, cuando la Suprema Corte negó toda posibilidad de restitución del Presidente Zelaya; el poeta Roberto Sosa escribió hace muchos años: “Entré/ en la Casa de la Justicia/ de mi país/ y comprobé/ que es un templo/ de encantadores de serpientes”; Karla, ¿dónde surge la idea de cantar ese poema?
KL.- El poema fue musicalizado por Rosario Rodríguez, una cantautora hondureña que dejó de dedicarse por un tiempo a la música y a la composición, pero ahora Rosario se ha incorporado a la Resistencia, es una mujer muy creativa. Yo vengo cantando “La casa de la justicia” desde los tiempos de Rascaniguas, tengo 20 años cantándola.
MC.- ¿Por qué la vigencia del poema y la caducidad de la Suprema Corte de facto?
KL.- “La casa de la justicia” es lastimosamente vigente, creo que Roberto Sosa escribió el poema hace 30 años; la corrupción es una cosa intrínseca del modelo neoliberal, por eso el tema de la lucha contra la corrupción es combatir al sistema, precisamente con el golpe de Estado, cuando la derecha encontró la puerta para “legitimar la sucesión presidencial” y los legisladores validaron la “carta de renuncia” del Presidente Zelaya, es evidente cómo el poder judicial ha jugado un papel nefasto, por ejemplo con el tema de las violaciones a los derechos humanos quedó manifiesta su incapacidad y complicidad en los intereses de la extrema derecha.
MC.- En Tegucigalpa te escuché interpretar dos canciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, con arreglos interesantísimos –alternando violín y reggae-, ¿estás en deuda con la Nueva trova cubana?
KL.- De hecho en el segundo disco que grabé –Antes del puente- está incluida otra versión de “Yolanda”, la que escuchaste es con arreglos de Café Guancasco, pero mi versión es con arreglos del maestro Camilo Corea; también grabé una canción del cubano Carlos Varela con arreglos de Guillermo Tell; yo recuerdo mi despertar en la música con Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Víctor Jara, Violeta Parra, Soledad Bravo, Mercedes Sosa, todas las primeras rondas para cantar eran de la trova cubana y la nueva canción latinoamericana.
MC.- Las y los Artistas en Resistencia permiten abiertamente la piratería de sus canciones, ¿el copyright está sobrevaluado por las disqueras trasnacionales?, ¿la piratería es otra forma de protesta?
KL.- Desde hace mucho tiempo estoy a favor de la piratería, eso me ha creado algunos problemas con los productores de discos; seguramente viste por ahí mi discografía pirateada y compilaciones que hacen los compañeros de la Resistencia. La letra y la música son bienes culturales que tienen que circular, además si queremos que las personas disfruten y piensen a la música como una cosa que los acompaña, que es parte de, es nuestro aporte político, se perdería si no pueden adquirirla por los altos costos que impone la industria discográfica.
MC.- Finalmente, a pesar de la distancia, ¿dónde podemos escucharte?
KL.- Tengo dos videoclips, los puedes encontrar en YouTube, hice videos para las canciones: “La casa de la justicia” y “Antes del puente”; te diré otra opción, en Voselsoberano.com está la canción inédita: “Tu bandera es un lampo abierto” dedicada a Isis Obed y a todos los mártires de la Resistencia hondureña; tengo una página de Internet, pero un poco abandonadita, por falta de tiempo y exceso de marchas y plantones (risas); ahí (Karlalara.com) puedes ver lo que hicimos con el Himno Nacional de Honduras, es una versión en trova –interpretada junto a Yeco Hernández-, donde cambiamos una frase de la sexta estrofa, utilizamos el coro, la séptima y la sexta estrofa del Himno Nacional, en su versión original dice: “la colonia fugaz se perdió”, y nosotros decimos: “el golpista fugaz se perdió”, seguimos esperando que el golpista se pierda para siempre, aunque ahora vemos que no son fugaces (risas). En mi página de Internet leerás algunas cartas que he recibido en solidaridad con la Resistencia, por ejemplo, un par de correos electrónicos del cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy y del escritor español Pepe Martínez.
Rebelión ha publicado este artículo con autorización del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
03-12-2009
Entrevista a Karla Lara, artista en resistencia
“El 70% de la Resistencia somos mujeres, el espacio no es una dádiva, lo ganamos”
Mario Casasús
El Clarín de Chile / Rebelión
En entrevista telefónica desde Tegucigalpa, Karla Lara reivindica la participación de las mujeres en contra del golpe de Estado en Honduras: “Un dato confiable recoge que el 70% de la población que está en Resistencia somos mujeres, eso me parece muy significativo, un avance en el discurso que hemos venido trabajando desde que recuperamos la calle; el espacio de las mujeres en la Resistencia no es una dádiva, lo hemos ganado”.
El 6 de agosto, Karla Lara abriría el concierto de Mercedes Sosa en La Plaza Libertad de Tegucigalpa, sin embargo los militares secuestraron al país, la madrugada del 28 de junio y “La Negra Sosa” falleció al alba del 4 de octubre. La trayectoria de la cantora hondureña incluye dos discos grabados en estudio: Dónde andar (2004) y Antes del puente (2008); en la actualidad, Karla Lara trabaja con las y los Artistas en Resistencia, alternando poemas musicalizados, interpretando canciones de la Nueva trova cubana y repertorio inédito sobre la crisis hondureña, para combatir a la dictadura y honrar la memoria de los mártires de la Resistencia.
MC.- ¿Cuál es el porcentaje de participación de las Mujeres en Resistencia?
KL.- Un dato confiable recoge que el 70% de la población que está en Resistencia somos mujeres, eso me parece muy significativo, un avance en el discurso que hemos venido trabajando desde que recuperamos la calle, creo que los cambios culturales reafirman que las mujeres tenemos una capacidad de desprendimiento y Resistencia que hace posible esta inmensa manifestación de todas, jóvenes y mayores, así construiremos una nueva Honduras y una nueva Latinoamérica.
MC.- ¿Continúa el acoso y censura contra los programas radiofónicos de las Feministas en Resistencia?
KL.- Siguen clausurados por la dictadura mediática, estamos buscando otra forma de hacer el programa, obviamente lo primero que se nos ofrece es la Radio por Internet, pero nosotros tenemos un compromiso con las personas sin acceso a Internet, así que queremos llegar por la onda corta o la frecuencia modulada; continuamos en la búsqueda de espacios, pero todo se complica, previamente fuimos sacadas de Radio Globo por David Romero Ellner –él violó a su hija-, así que canceló los espacios en la radio para las feministas que lo denunciamos; ahora estamos conversando con Radio Progreso, ahí vemos posibilidades, pero pertenecen a una organización ecuménica, pronto sabremos si las posiciones de las feministas son aceptadas por el sacerdote Ismael Moreno, director de Radio Progreso; las Feministas en Resistencia logramos colocar nuestra agenda dentro de la agenda nacional, porque creemos fervientemente que no podemos postergar nuestras demandas, mientras no cambie el problema de equidad entre hombres y mujeres no vamos a construir nada diferente, el 70% de espacio de las mujeres en la Resistencia no es una dádiva, lo hemos ganado; tenemos muchas batallas por dar, desde pequeñas acciones, como abolir el reciente decreto que criminaliza a la píldora del día después (PAE) y terminar con la dictadura de Micheletti, Romeo Vázquez, Pepe Lobo y compañía.
MC.- ¿Qué conclusiones tenés de la farsa electoral?
KL.- Rompimos un esquema muy limitado, cuando los golpistas dicen que las “elecciones” son la única forma de hacer democracia, todas y todos le apostamos a que “nuestro voto era por no votar”, y ganamos (risas).
MC.- Las y los Artistas en Resistencia han musicalizado las marchas y plantones, ¿cómo te involucras en la canción social y de protesta?
KL.- Comencé haciendo música con canción social, en el colectivo Rascaniguas –con Tito Ochoa-, hicimos música para acompañar las obras de teatro y luego formamos un grupo musical con David Herrera, además de interpretar el repertorio latinoamericano, hicimos canción inédita.
MC.- En la semana vimos cómo funciona “La casa de la justicia”, cuando la Suprema Corte negó toda posibilidad de restitución del Presidente Zelaya; el poeta Roberto Sosa escribió hace muchos años: “Entré/ en la Casa de la Justicia/ de mi país/ y comprobé/ que es un templo/ de encantadores de serpientes”; Karla, ¿dónde surge la idea de cantar ese poema?
KL.- El poema fue musicalizado por Rosario Rodríguez, una cantautora hondureña que dejó de dedicarse por un tiempo a la música y a la composición, pero ahora Rosario se ha incorporado a la Resistencia, es una mujer muy creativa. Yo vengo cantando “La casa de la justicia” desde los tiempos de Rascaniguas, tengo 20 años cantándola.
MC.- ¿Por qué la vigencia del poema y la caducidad de la Suprema Corte de facto?
KL.- “La casa de la justicia” es lastimosamente vigente, creo que Roberto Sosa escribió el poema hace 30 años; la corrupción es una cosa intrínseca del modelo neoliberal, por eso el tema de la lucha contra la corrupción es combatir al sistema, precisamente con el golpe de Estado, cuando la derecha encontró la puerta para “legitimar la sucesión presidencial” y los legisladores validaron la “carta de renuncia” del Presidente Zelaya, es evidente cómo el poder judicial ha jugado un papel nefasto, por ejemplo con el tema de las violaciones a los derechos humanos quedó manifiesta su incapacidad y complicidad en los intereses de la extrema derecha.
MC.- En Tegucigalpa te escuché interpretar dos canciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, con arreglos interesantísimos –alternando violín y reggae-, ¿estás en deuda con la Nueva trova cubana?
KL.- De hecho en el segundo disco que grabé –Antes del puente- está incluida otra versión de “Yolanda”, la que escuchaste es con arreglos de Café Guancasco, pero mi versión es con arreglos del maestro Camilo Corea; también grabé una canción del cubano Carlos Varela con arreglos de Guillermo Tell; yo recuerdo mi despertar en la música con Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Víctor Jara, Violeta Parra, Soledad Bravo, Mercedes Sosa, todas las primeras rondas para cantar eran de la trova cubana y la nueva canción latinoamericana.
MC.- Las y los Artistas en Resistencia permiten abiertamente la piratería de sus canciones, ¿el copyright está sobrevaluado por las disqueras trasnacionales?, ¿la piratería es otra forma de protesta?
KL.- Desde hace mucho tiempo estoy a favor de la piratería, eso me ha creado algunos problemas con los productores de discos; seguramente viste por ahí mi discografía pirateada y compilaciones que hacen los compañeros de la Resistencia. La letra y la música son bienes culturales que tienen que circular, además si queremos que las personas disfruten y piensen a la música como una cosa que los acompaña, que es parte de, es nuestro aporte político, se perdería si no pueden adquirirla por los altos costos que impone la industria discográfica.
MC.- Finalmente, a pesar de la distancia, ¿dónde podemos escucharte?
KL.- Tengo dos videoclips, los puedes encontrar en YouTube, hice videos para las canciones: “La casa de la justicia” y “Antes del puente”; te diré otra opción, en Voselsoberano.com está la canción inédita: “Tu bandera es un lampo abierto” dedicada a Isis Obed y a todos los mártires de la Resistencia hondureña; tengo una página de Internet, pero un poco abandonadita, por falta de tiempo y exceso de marchas y plantones (risas); ahí (Karlalara.com) puedes ver lo que hicimos con el Himno Nacional de Honduras, es una versión en trova –interpretada junto a Yeco Hernández-, donde cambiamos una frase de la sexta estrofa, utilizamos el coro, la séptima y la sexta estrofa del Himno Nacional, en su versión original dice: “la colonia fugaz se perdió”, y nosotros decimos: “el golpista fugaz se perdió”, seguimos esperando que el golpista se pierda para siempre, aunque ahora vemos que no son fugaces (risas). En mi página de Internet leerás algunas cartas que he recibido en solidaridad con la Resistencia, por ejemplo, un par de correos electrónicos del cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy y del escritor español Pepe Martínez.
Rebelión ha publicado este artículo con autorización del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Colombia : SE VIOLAN LOS DERECHOS HUMANOS CON IMPUNIDAD
03-12-2009
Lanzan una campaña internacional en apoyo a los defensores de derechos humanos
Enrique Santiago: “La ficción de que Colombia es un Estado de Derecho ya no se sostiene en Europa”
Patricia Rivas
La Radio del Sur
En Europa se han encendido las alarmas. La crisis humanitaria que arrastra Colombia como consecuencia de casi 50 años de conflicto armado interno y de guerra sucia, se agrava con la persecución por elementos estatales y paraestatales de las personas que se atreven a defender los derechos humanos.
Con el escándalo destapado en abril de 2009 (1), se constató que en los últimos siete años, el principal organismo de inteligencia del Estado colombiano, el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), ha interceptado ilegalmente las comunicaciones de las organizaciones defensoras de los derechos humanos, de periodistas y hasta de jueces de la Suprema Corte. Directivos del DAS están acusados de colaborar con los paramilitares, de restringir las misiones internacionales de derechos humanos que visitan Colombia, de amenazar, neutralizar y restringir la labor de los defensores o de montar juicios sin fundamento en su contra.
Éste es el motivo que ha llevado a la Oficina Internacional de Derechos Humanos -Acción Colombia, que agrupa a más de 30 organizaciones de derechos humanos de diez países europeos-, a lanzar este mes de noviembre en Madrid una campaña en defensa de los derechos humanos en Colombia.
En el marco de presentación de la campaña conversamos con Enrique Santiago, Secretario General del Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (IEPALA) y Portavoz de la Plataforma Justicia por Colombia de España
Usted ha formado parte de varias comisiones internacionales de verificación sobre el terreno y ha estado recientemente en Colombia. ¿Cuál es el balance de la situación de los derechos humanos en Colombia?
Desgraciadamente, no se aprecian cambios sustanciales en la situación de vulneración sistemática de los derechos humanos en Colombia. Sigue existiendo una alta impunidad judicial en este tipo de delitos, una inactividad generalizada por parte de la Fiscalía y también por parte de la Procuraduría de la Nación. Se ha confirmado en estos últimos años lo que era un secreto a voces: la intervención directa de las fuerzas armadas colombianas y de los cuerpos policiales en la vulneración de los derechos humanos, en el escándalo –no el único, pero quizá el más significativo- de los “falsos positivos” (2).
A pesar de que la versión oficial es que con la Ley de Justicia y Paz se produjo la desmovilización de los grupos paramilitares, sobre el terreno se constata que siguen existiendo, en muchos casos formados por los mismos actores y dirigidos por los mismos intereses políticos, tanto territoriales como vinculados a la oligarquía colombiana.
Y en los últimos meses lo que se ha puesto de manifiesto es una intervención directa del Estado colombiano en las políticas de acoso a defensores de los derechos humanos, oposición política, líderes sindicales y líderes ciudadanos, y un elemento añadido más: un acoso también al poder judicial colombiano, que hasta ahora se había mantenido independiente del poder omnímodo del Estado representado por el presidente Uribe.
El escándalo de las escuchas del DAS no solamente incluye escuchas sin autorización judicial e intromisión en la vida privada, sino la utilización de los datos de seguridad del DAS para la realización de atentados. Ha quedado confirmado cómo el propio DAS pasó datos y ordenó a organizaciones paramilitares la eliminación de dirigentes sindicales y sociales que debían estar protegidos precisamente por el DAS. Utilizando los operativos y las estructuras de protección del DAS para acabar con la vida y atentar contra la integridad de las personas a las que tenían que proteger.
El balance no puede ser más negativo, y lo más preocupante es que la posición de las instituciones colombianas, y seguida en muchos casos por gobiernos de la Unión Europea, es que el problema del paramilitarismo en Colombia ha dejado de existir, con lo cual no pueden existir víctimas de los paramilitares, puesto que no existen las organizaciones paramilitares. Esto provoca una serie de problemas en cadena: falta de reconocimiento de atención social, falta de acceso a los mecanismos de verdad contemplados en la Ley de Justicia y Paz y, sobre todo, la falta de reconocimiento por parte de los gobiernos de la Unión Europea de que este problema sigue existiendo y sigue provocando a diario víctimas. Hoy mismo nos han llegado distintas alertas de organizaciones de derechos humanos colombianas de desapariciones atribuidas a organizaciones paramilitares, de líderes comunales, que se han producido esta misma semana.
Desde Europa tiende a verse la realidad colombiana con cierta “conciencia limpia”. ¿Qué responsabilidad le cabe a los capitales europeos que están invirtiendo y obteniendo jugosos beneficios en Colombia desde hace ya muchos años?
Por una parte, los gobiernos de la Unión Europea llevan adelante su política exterior y defienden sus intereses diplomáticos supeditados a lo que ellos denominan los intereses de las respectivas compañías multinacionales de cada uno de los países. Estamos acostumbrados, por lo menos aquí en España, a que después de las reuniones del Consejo de Ministros, se nos ilustre por parte de sus portavoces, manifestando que “el Gobierno español defiende los intereses de las compañías españolas en América Latina, puesto que es defender los intereses de España”. Sin embargo, cuando estas compañías vulneran convenios internacionales, por ejemplo, los convenios de la OIT, convenios medioambientales, convenios sobre los derechos de los pueblos indígenas, etc., se produce el curioso efecto de que estos mismos gobiernos eluden cualquier tipo de responsabilidad alegando que se trata de actores privados sobre los cuales el Gobierno no tiene ninguna influencia ni es responsable de sus actividades.
Hay una contradicción evidente entre unos gobiernos que defienden los intereses de esas compañías, aunque sean contrarios, como sucede la mayoría de las veces, a los intereses de los pueblos de América Latina, y aunque las actuaciones de estas compañías estén vulnerando los derechos humanos, pero, por otro lado, cuando se les pide una intervención para contribuir a frenar esas vulneraciones de derechos, esas intromisiones en las esferas políticas y sociales que las compañías multinacionales realizan en Europa, los gobiernos europeos se niegan a intervenir aduciendo esa supuesta independencia de las empresas.
En el caso particular del gobierno español, en la última década hemos pasado por gobiernos de la derecha, del Partido Popular, y de la supuesta izquierda representada por el Partido Socialista. ¿Qué balance se puede hacer de la política exterior de los gobiernos españoles con respecto a Colombia?
Desgraciadamente, y al margen de quién gobierne, la política de España respecto a Colombia siempre es la misma, y parte de una primera ficción, que es considerar que Colombia es un Estado de Derecho homologable y que, a partir de ahí, no puede haber ningún tipo de interferencia en las actuaciones del Gobierno colombiano.
Un Gobierno sustentado por unas fuerzas políticas que tienen ahora mismo más de 60 diputados y senadores procesados o encarcelados en Colombia por vínculos con organizaciones terroristas de extrema derecha, por vínculos con paramilitares; un Gobierno que personalmente ha puesto en marcha la política de persecución y de criminalización de los movimientos sociales, de los defensores de derechos humanos, de escuchas y acoso al poder judicial colombiano; un Gobierno que viene permitiendo la connivencia entre las fuerzas de orden público y los grupos paramilitares; y un gobierno que ha utilizado todos los mecanismos a su disposición y más para evitar, cuando los dirigentes de las organizaciones paramilitares han estado dispuestos a contar la verdad, que no es otra que la implicación directa del Estado colombiano en la organización de los grupos paramilitares y en la fijación de objetivos de estos grupos militares. El Estado colombiano ha hecho todo lo posible para que estos dirigentes paramilitares no pudieran hablar a la opinión pública, en este caso, utilizando los mecanismos de la extradición.
Que en este contexto el Gobierno español, por ejemplo, siga manteniendo la ficción de que Colombia es un Estado de Derecho, es algo que ya prácticamente no se sostiene. Pero esta ficción lleva aparejada otra serie de consecuencias: en primer lugar, se sigue vendiendo armamento a Colombia. La venta de armamento ahora mismo se presenta como material militar no susceptible de tener carácter ofensivo, y el Gobierno español aduce que las ventas se limitan a medios de transporte o sistemas de comunicación. Tanto esos medios de transporte como esos sistemas de comunicación se utilizan, como se ha podido acreditar, en estos mecanismos de criminalización de la sociedad civil, de persecución de la oposición y de vulneración sistemática de los derechos humanos.
Además de eso, el Gobierno español se niega a utilizar los mecanismos comerciales de que dispone la Unión Europea para obligar al Gobierno colombiano a que respete los derechos humanos. De hecho, sigue utilizándose el mecanismo de SGP Plus -que es un mecanismo de privilegio de la cooperación de la Unión Europea hacia los gobiernos con los que se establezca políticas de cooperación- a favor del Gobierno colombiano, como si no se estuviera produciendo esta situación de conflicto armado interno, que es lo que hay, presentado como un mero problema entre terrorismo y el Estado, y como si no existieran estas vulneraciones de los derechos humanos.
Por otra parte, igualmente en las políticas de cooperación al desarrollo, se están manteniendo importantes aparatos del Estado colombiano que deberían velar por la salvaguarda de los derechos de las víctimas. Por ejemplo, la Agencia de Acción Social, que depende directamente de la Presidencia de la República colombiana y que es el organismo principal encargado de atender a las víctimas, cuyos dirigentes han sido ya judicializados en varias ocasiones por desvío de fondos. El 80% de los fondos que maneja esa Agencia de Acción Social que no llegan a las víctimas, proceden de fondos de la cooperación internacional, entre ellos, de España.
Y podríamos incluso abundar en la actuación de determinados gobiernos regionales en España. Especialmente ilustrativa es la actuación de la Comunidad de Madrid, gobernada por el Partido Popular, que a través de las líneas de Medio Ambiente, está financiando los sistemas de los llamados “guardabosques” en Colombia, que no es ni más ni menos que la reconversión de antiguos paramilitares en informantes a favor del ejército y de lo que ahora se llaman “nuevas bandas emergentes”, que siguen siendo las mismas organizaciones paramilitares.
En la última misión en que he estado en Colombia, a finales del mes de octubre y principios del mes de noviembre, hemos podido comprobar, con otros miembros de la comunidad internacional, que en zonas absolutamente militarizadas, siguen conviviendo en ámbitos geográficos muy reducidos, dispositivos del ejército con dispositivos de organizaciones paramilitares y, a su vez, que, por esas mismas zonas absolutamente controladas por el ejército, campan a sus anchas todo tipo de narcotraficantes, entran insumos del narcotráfico, salen toneladas de hoja de coca, sin que intervengan las fuerzas de orden público colombiano y además quieren presentarlo como que la política de lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo en Colombia está siendo “un gran éxito”, cuando lo único que está provocando es mayores daños a la población, más víctimas, y, sobre todo, la falta de consideración, el no reconocimiento de la existencia de esas víctimas por esa ficción, asumida por los gobiernos europeos y por el gobierno español, de que ya no existen organizaciones paramilitares en Colombia.
¿Cuáles son las principales exigencias que las organizaciones de derechos humanos hacen al Gobierno español, especialmente de cara a la próxima presidencia española de la Unión Europea?
La primera petición que se hace al Gobierno español, especialmente en su papel de presidente de turno de la Unión Europea, es que se acabe con la ficción de que Colombia es un Estado de Derecho homologable. En Colombia existe un conflicto armado interno, desde hace muchos años, y existe un Gobierno que vulnera sistemáticamente la legalidad interna colombiana, y vulnera los tratados internacionales, siempre en perjuicio de la sociedad colombiana. Ésa es la primera exigencia: acabar con esa ficción.
Además nos hemos reunido con el Gobierno español y le hemos pedido expresamente que se implique en la campaña que las organizaciones de derechos humanos europeas y colombianas han lanzado de protección de los defensores de los derechos humanos; que condicione cualquier tipo de cooperación económica, comercial, al desarrollo o de asistencia técnica, al respeto efectivo de los derechos humanos; que establezca mecanismos de seguimiento y verificación sobre el terreno de la situación de los derechos humanos en Colombia; y hemos pedido también que cese cualquier tipo de venta o transferencia de materiales susceptibles de ser utilizados militar o policialmente, toda vez que estos cuerpos colombianos de la Administración –las fuerzas armadas y la policía- acaban, inexorablemente, siendo brazos, herramientas de la vulneración de los derechos humanos que padece la población.
(1) Ver http://www.semana.com/noticias-justicia/chuzadas-del-das-alarman-fiscal/123104.aspx y http://www.semana.com/noticias-nacion/pruebas-reinas-chuzadas-del-das-encienden-debate/123941.aspx
(2) Asesinatos de civiles a manos de las fuerzas de seguridad del Estado colombiano (ejército y policía), presentados luego como “guerrilleros caídos en combate”. Las organizaciones de derechos humanos en Colombia han registrado hasta el momento más de 2.200 casos de ejecuciones extrajudiciales ocurridas en los dos últimos años.
Lanzan una campaña internacional en apoyo a los defensores de derechos humanos
Enrique Santiago: “La ficción de que Colombia es un Estado de Derecho ya no se sostiene en Europa”
Patricia Rivas
La Radio del Sur
En Europa se han encendido las alarmas. La crisis humanitaria que arrastra Colombia como consecuencia de casi 50 años de conflicto armado interno y de guerra sucia, se agrava con la persecución por elementos estatales y paraestatales de las personas que se atreven a defender los derechos humanos.
Con el escándalo destapado en abril de 2009 (1), se constató que en los últimos siete años, el principal organismo de inteligencia del Estado colombiano, el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), ha interceptado ilegalmente las comunicaciones de las organizaciones defensoras de los derechos humanos, de periodistas y hasta de jueces de la Suprema Corte. Directivos del DAS están acusados de colaborar con los paramilitares, de restringir las misiones internacionales de derechos humanos que visitan Colombia, de amenazar, neutralizar y restringir la labor de los defensores o de montar juicios sin fundamento en su contra.
Éste es el motivo que ha llevado a la Oficina Internacional de Derechos Humanos -Acción Colombia, que agrupa a más de 30 organizaciones de derechos humanos de diez países europeos-, a lanzar este mes de noviembre en Madrid una campaña en defensa de los derechos humanos en Colombia.
En el marco de presentación de la campaña conversamos con Enrique Santiago, Secretario General del Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (IEPALA) y Portavoz de la Plataforma Justicia por Colombia de España
Usted ha formado parte de varias comisiones internacionales de verificación sobre el terreno y ha estado recientemente en Colombia. ¿Cuál es el balance de la situación de los derechos humanos en Colombia?
Desgraciadamente, no se aprecian cambios sustanciales en la situación de vulneración sistemática de los derechos humanos en Colombia. Sigue existiendo una alta impunidad judicial en este tipo de delitos, una inactividad generalizada por parte de la Fiscalía y también por parte de la Procuraduría de la Nación. Se ha confirmado en estos últimos años lo que era un secreto a voces: la intervención directa de las fuerzas armadas colombianas y de los cuerpos policiales en la vulneración de los derechos humanos, en el escándalo –no el único, pero quizá el más significativo- de los “falsos positivos” (2).
A pesar de que la versión oficial es que con la Ley de Justicia y Paz se produjo la desmovilización de los grupos paramilitares, sobre el terreno se constata que siguen existiendo, en muchos casos formados por los mismos actores y dirigidos por los mismos intereses políticos, tanto territoriales como vinculados a la oligarquía colombiana.
Y en los últimos meses lo que se ha puesto de manifiesto es una intervención directa del Estado colombiano en las políticas de acoso a defensores de los derechos humanos, oposición política, líderes sindicales y líderes ciudadanos, y un elemento añadido más: un acoso también al poder judicial colombiano, que hasta ahora se había mantenido independiente del poder omnímodo del Estado representado por el presidente Uribe.
El escándalo de las escuchas del DAS no solamente incluye escuchas sin autorización judicial e intromisión en la vida privada, sino la utilización de los datos de seguridad del DAS para la realización de atentados. Ha quedado confirmado cómo el propio DAS pasó datos y ordenó a organizaciones paramilitares la eliminación de dirigentes sindicales y sociales que debían estar protegidos precisamente por el DAS. Utilizando los operativos y las estructuras de protección del DAS para acabar con la vida y atentar contra la integridad de las personas a las que tenían que proteger.
El balance no puede ser más negativo, y lo más preocupante es que la posición de las instituciones colombianas, y seguida en muchos casos por gobiernos de la Unión Europea, es que el problema del paramilitarismo en Colombia ha dejado de existir, con lo cual no pueden existir víctimas de los paramilitares, puesto que no existen las organizaciones paramilitares. Esto provoca una serie de problemas en cadena: falta de reconocimiento de atención social, falta de acceso a los mecanismos de verdad contemplados en la Ley de Justicia y Paz y, sobre todo, la falta de reconocimiento por parte de los gobiernos de la Unión Europea de que este problema sigue existiendo y sigue provocando a diario víctimas. Hoy mismo nos han llegado distintas alertas de organizaciones de derechos humanos colombianas de desapariciones atribuidas a organizaciones paramilitares, de líderes comunales, que se han producido esta misma semana.
Desde Europa tiende a verse la realidad colombiana con cierta “conciencia limpia”. ¿Qué responsabilidad le cabe a los capitales europeos que están invirtiendo y obteniendo jugosos beneficios en Colombia desde hace ya muchos años?
Por una parte, los gobiernos de la Unión Europea llevan adelante su política exterior y defienden sus intereses diplomáticos supeditados a lo que ellos denominan los intereses de las respectivas compañías multinacionales de cada uno de los países. Estamos acostumbrados, por lo menos aquí en España, a que después de las reuniones del Consejo de Ministros, se nos ilustre por parte de sus portavoces, manifestando que “el Gobierno español defiende los intereses de las compañías españolas en América Latina, puesto que es defender los intereses de España”. Sin embargo, cuando estas compañías vulneran convenios internacionales, por ejemplo, los convenios de la OIT, convenios medioambientales, convenios sobre los derechos de los pueblos indígenas, etc., se produce el curioso efecto de que estos mismos gobiernos eluden cualquier tipo de responsabilidad alegando que se trata de actores privados sobre los cuales el Gobierno no tiene ninguna influencia ni es responsable de sus actividades.
Hay una contradicción evidente entre unos gobiernos que defienden los intereses de esas compañías, aunque sean contrarios, como sucede la mayoría de las veces, a los intereses de los pueblos de América Latina, y aunque las actuaciones de estas compañías estén vulnerando los derechos humanos, pero, por otro lado, cuando se les pide una intervención para contribuir a frenar esas vulneraciones de derechos, esas intromisiones en las esferas políticas y sociales que las compañías multinacionales realizan en Europa, los gobiernos europeos se niegan a intervenir aduciendo esa supuesta independencia de las empresas.
En el caso particular del gobierno español, en la última década hemos pasado por gobiernos de la derecha, del Partido Popular, y de la supuesta izquierda representada por el Partido Socialista. ¿Qué balance se puede hacer de la política exterior de los gobiernos españoles con respecto a Colombia?
Desgraciadamente, y al margen de quién gobierne, la política de España respecto a Colombia siempre es la misma, y parte de una primera ficción, que es considerar que Colombia es un Estado de Derecho homologable y que, a partir de ahí, no puede haber ningún tipo de interferencia en las actuaciones del Gobierno colombiano.
Un Gobierno sustentado por unas fuerzas políticas que tienen ahora mismo más de 60 diputados y senadores procesados o encarcelados en Colombia por vínculos con organizaciones terroristas de extrema derecha, por vínculos con paramilitares; un Gobierno que personalmente ha puesto en marcha la política de persecución y de criminalización de los movimientos sociales, de los defensores de derechos humanos, de escuchas y acoso al poder judicial colombiano; un Gobierno que viene permitiendo la connivencia entre las fuerzas de orden público y los grupos paramilitares; y un gobierno que ha utilizado todos los mecanismos a su disposición y más para evitar, cuando los dirigentes de las organizaciones paramilitares han estado dispuestos a contar la verdad, que no es otra que la implicación directa del Estado colombiano en la organización de los grupos paramilitares y en la fijación de objetivos de estos grupos militares. El Estado colombiano ha hecho todo lo posible para que estos dirigentes paramilitares no pudieran hablar a la opinión pública, en este caso, utilizando los mecanismos de la extradición.
Que en este contexto el Gobierno español, por ejemplo, siga manteniendo la ficción de que Colombia es un Estado de Derecho, es algo que ya prácticamente no se sostiene. Pero esta ficción lleva aparejada otra serie de consecuencias: en primer lugar, se sigue vendiendo armamento a Colombia. La venta de armamento ahora mismo se presenta como material militar no susceptible de tener carácter ofensivo, y el Gobierno español aduce que las ventas se limitan a medios de transporte o sistemas de comunicación. Tanto esos medios de transporte como esos sistemas de comunicación se utilizan, como se ha podido acreditar, en estos mecanismos de criminalización de la sociedad civil, de persecución de la oposición y de vulneración sistemática de los derechos humanos.
Además de eso, el Gobierno español se niega a utilizar los mecanismos comerciales de que dispone la Unión Europea para obligar al Gobierno colombiano a que respete los derechos humanos. De hecho, sigue utilizándose el mecanismo de SGP Plus -que es un mecanismo de privilegio de la cooperación de la Unión Europea hacia los gobiernos con los que se establezca políticas de cooperación- a favor del Gobierno colombiano, como si no se estuviera produciendo esta situación de conflicto armado interno, que es lo que hay, presentado como un mero problema entre terrorismo y el Estado, y como si no existieran estas vulneraciones de los derechos humanos.
Por otra parte, igualmente en las políticas de cooperación al desarrollo, se están manteniendo importantes aparatos del Estado colombiano que deberían velar por la salvaguarda de los derechos de las víctimas. Por ejemplo, la Agencia de Acción Social, que depende directamente de la Presidencia de la República colombiana y que es el organismo principal encargado de atender a las víctimas, cuyos dirigentes han sido ya judicializados en varias ocasiones por desvío de fondos. El 80% de los fondos que maneja esa Agencia de Acción Social que no llegan a las víctimas, proceden de fondos de la cooperación internacional, entre ellos, de España.
Y podríamos incluso abundar en la actuación de determinados gobiernos regionales en España. Especialmente ilustrativa es la actuación de la Comunidad de Madrid, gobernada por el Partido Popular, que a través de las líneas de Medio Ambiente, está financiando los sistemas de los llamados “guardabosques” en Colombia, que no es ni más ni menos que la reconversión de antiguos paramilitares en informantes a favor del ejército y de lo que ahora se llaman “nuevas bandas emergentes”, que siguen siendo las mismas organizaciones paramilitares.
En la última misión en que he estado en Colombia, a finales del mes de octubre y principios del mes de noviembre, hemos podido comprobar, con otros miembros de la comunidad internacional, que en zonas absolutamente militarizadas, siguen conviviendo en ámbitos geográficos muy reducidos, dispositivos del ejército con dispositivos de organizaciones paramilitares y, a su vez, que, por esas mismas zonas absolutamente controladas por el ejército, campan a sus anchas todo tipo de narcotraficantes, entran insumos del narcotráfico, salen toneladas de hoja de coca, sin que intervengan las fuerzas de orden público colombiano y además quieren presentarlo como que la política de lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo en Colombia está siendo “un gran éxito”, cuando lo único que está provocando es mayores daños a la población, más víctimas, y, sobre todo, la falta de consideración, el no reconocimiento de la existencia de esas víctimas por esa ficción, asumida por los gobiernos europeos y por el gobierno español, de que ya no existen organizaciones paramilitares en Colombia.
¿Cuáles son las principales exigencias que las organizaciones de derechos humanos hacen al Gobierno español, especialmente de cara a la próxima presidencia española de la Unión Europea?
La primera petición que se hace al Gobierno español, especialmente en su papel de presidente de turno de la Unión Europea, es que se acabe con la ficción de que Colombia es un Estado de Derecho homologable. En Colombia existe un conflicto armado interno, desde hace muchos años, y existe un Gobierno que vulnera sistemáticamente la legalidad interna colombiana, y vulnera los tratados internacionales, siempre en perjuicio de la sociedad colombiana. Ésa es la primera exigencia: acabar con esa ficción.
Además nos hemos reunido con el Gobierno español y le hemos pedido expresamente que se implique en la campaña que las organizaciones de derechos humanos europeas y colombianas han lanzado de protección de los defensores de los derechos humanos; que condicione cualquier tipo de cooperación económica, comercial, al desarrollo o de asistencia técnica, al respeto efectivo de los derechos humanos; que establezca mecanismos de seguimiento y verificación sobre el terreno de la situación de los derechos humanos en Colombia; y hemos pedido también que cese cualquier tipo de venta o transferencia de materiales susceptibles de ser utilizados militar o policialmente, toda vez que estos cuerpos colombianos de la Administración –las fuerzas armadas y la policía- acaban, inexorablemente, siendo brazos, herramientas de la vulneración de los derechos humanos que padece la población.
(1) Ver http://www.semana.com/noticias-justicia/chuzadas-del-das-alarman-fiscal/123104.aspx y http://www.semana.com/noticias-nacion/pruebas-reinas-chuzadas-del-das-encienden-debate/123941.aspx
(2) Asesinatos de civiles a manos de las fuerzas de seguridad del Estado colombiano (ejército y policía), presentados luego como “guerrilleros caídos en combate”. Las organizaciones de derechos humanos en Colombia han registrado hasta el momento más de 2.200 casos de ejecuciones extrajudiciales ocurridas en los dos últimos años.
PAISES del ESTE : DE CRISIS EN CRISIS
Después de la crisis financiera
Los países del Este pasan de la crisis comunista a la capitalista
01-Diciembre-09
Se Alquila. Carteles en uno de los locales de una de las principales calles de Riega, Letonia muestran el impacto de la crisis en Europa del E.
Veinte años después del desplome soviético, las economías del Este siguen soñando en una convergencia con Occidente que no llega. Antes dependían de la Unión Soviética, hoy dependen de las finanzas globales. La banca sueca e italiana se aleja ahora de una zona en la que era hegemónica.
Por Andy Robinson - La Vanguardia, España
En Memento Park, en las afueras de Budapest, pasear entre las enormes esculturas del realismo socialista permite constatar el declive de la economía planificada. La gigantesca estatua de un soldado del ejército soviético de liberación esculpido en bronce en 1947 se mantiene en un excelente estado de conservación. Pero en el kitsch Memorial del Movimiento Obrero levantado de 1976 –dos manos de acero tendidas hacia un quimérico futuro socialista– el relleno de espuma amarillenta se desprende de las oxidadas soldaduras. "En los años cincuenta y sesenta la fórmula consistía en importar petróleo y otras materias primas de la Unión Soviética y exportar bienes manufactureros", explica Tamas Baer, historiador de la economía de la Universidad de Budapest. "Luego, a finales de los setenta, los recursos soviéticos empezaron a agotarse y se quedaron sin dinero para comprar nuestras exportaciones".
El socialismo gulash húngaro –la economía mas liberalizada del bloque soviético– entró en una grave crisis de endeudamiento exterior en la década de los ochenta con 25.000 millones de dólares de deuda. Tuvo que acudir al FMI. En la entonces República Democrática Alemana (RDA) o en Checoslovaquia –economías más cerradas– la misma crisis se manifestó en desabastecimiento y colas kilométricas frente a los colmados. "La planificación funcionaba en la economía de guerra y la rápida industrialización; pero no para mucho más", afirma Jan Madke, economista socialdemócrata en Praga.
Pero el turista que sube las escaleras hasta el monumento más visitado de Memento Park –dos botas de acero de dos metros de altura, lo que queda de la estatua de Stalin derribada durante la revolución de 1956– puede vislumbrar un nuevo paisaje de crisis. Montones de ladrillos envueltos en plástico se amontonan en un almacén de Terranova, empresa mayorista de materiales de la construcción en cuyos anuncios de urbanizaciones de chalets incluyen el logotipo de CIB Bank, ahora filial de la italiana Banca Intesa. "Estamos en crisis, un poquito, sí", dice una vendedora, minimizando los problemas de una economía con una caída del PIB del 8%, draconianos recortes del gasto público bajo la receta del FMI y el coste disparatado de unas hipotecas nominadas en euros y francos suizos tras la caída del florín.
Veinte años después de la caída del muro de Berlín, la dependencia de Europa del Este de la Unión Soviética parece haberse reconvertido en una una nueva dependencia, esta vez más precaria e imprevisible, de las inversiones multinacionales y de las finanzas globales. El nuevo ejército de liberación constituido por Unicredito, Erste Bank, Carrefour, Ikea, Mercedes Benz, General Motors, DBP Telekom o General Electric era clave para un crecimiento robusto en los años que precedieron a la actual crisis de los años anteriores a la crisis actual. Pero "tras 15 años de inversión extranjera, las empresas más competitivas son de propiedad extranjera y no nuestras propias pymes", dice Laszlo Matyas, economista de la Universidad de Europa Central en Budapest. Y ahora empiezan a secarse las fuentes de financiación externas. Los bancos italianos, austriacos, suecos o alemanes, dominantes desde el Báltico al Mar Negro, han cerrado el grifo. La huida de capitales ha resultado más suave en Europa del Este que en Rusia o Ucrania. Pero incluso Thomas Mirow, presidente del Banco Europeo de Desarrollo (BERD), reconoce que "las inversiones directas y los flujos de capitales no van a recuperarse en tres o cuatro años al menos, y no merece la pena hablar del futuro más lejano".
Hungría es un caso grave pero la crisis empieza a poner en entredicho la razón de ser de la transición en toda la región: que la financiación externa facilitaría la convergencia hacia los países más ricos del oeste, sueño postergado desde primeros de los setenta cuando la entonces RDA pensó efímeramente que había rebasado el PIB per cápita británico. "Ni la integración financiera ni las inversiones directas (multinacionales) resuelven el problema de financiación para la mayoría de empresas", advierte Slavo Radosevic, especialista en las economías en transición de la Universidad de Londres. Es una cuestión crítica, porque "si tienes enclaves de multinacionales pero no creas una fuente nacional de empleo, te sometes al ciclo exterior y no puedes converger". Los fondos de cohesión de la UE sí deberían ayudar, pero no se han aprovechado, añade.
En los noventa, la promesa de convergencia lo justificaba todo. Privatizaciones que de manera grotesca beneficiaban a una nueva clase capitalista procedente de la vieja nomenklatura. Una apertura relámpago al mercado global que provocó el colapso de las economías poscomunistas con pérdidas de hasta el 40% del PIB y el empobrecimiento de segmentos enteros de la población. Durante cinco o seis años de crecimiento superior a la media europea, el sueño de la convergencia parecía alcanzable. Hoy, en medio de otra crisis que este año restará más de seis puntos de PIB a las economías en transición, un desencanto recorre Budapest, Bucarest y el resto de capitales. Uno de cada dos ciudadanos húngaros cree que no se ha beneficiado de la transición. Incluso en la dinámica República Checa, el 54% de encuestados apoya un mayor papel para el estado en la industria. Sí hay convergencia con Occidente en la desilusión.
Según un sondeo de la BBC, sólo el 11% de los entrevistados en 27 países de cuatro continentes cree que el capitalismo funciona. "Es que el capitalismo puede resultar algo decepcionante si no lo cuidas bien", afirma Daniel Daianu, economista rumano.
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Los países del Este pasan de la crisis comunista a la capitalista
01-Diciembre-09
Se Alquila. Carteles en uno de los locales de una de las principales calles de Riega, Letonia muestran el impacto de la crisis en Europa del E.
Veinte años después del desplome soviético, las economías del Este siguen soñando en una convergencia con Occidente que no llega. Antes dependían de la Unión Soviética, hoy dependen de las finanzas globales. La banca sueca e italiana se aleja ahora de una zona en la que era hegemónica.
Por Andy Robinson - La Vanguardia, España
En Memento Park, en las afueras de Budapest, pasear entre las enormes esculturas del realismo socialista permite constatar el declive de la economía planificada. La gigantesca estatua de un soldado del ejército soviético de liberación esculpido en bronce en 1947 se mantiene en un excelente estado de conservación. Pero en el kitsch Memorial del Movimiento Obrero levantado de 1976 –dos manos de acero tendidas hacia un quimérico futuro socialista– el relleno de espuma amarillenta se desprende de las oxidadas soldaduras. "En los años cincuenta y sesenta la fórmula consistía en importar petróleo y otras materias primas de la Unión Soviética y exportar bienes manufactureros", explica Tamas Baer, historiador de la economía de la Universidad de Budapest. "Luego, a finales de los setenta, los recursos soviéticos empezaron a agotarse y se quedaron sin dinero para comprar nuestras exportaciones".
El socialismo gulash húngaro –la economía mas liberalizada del bloque soviético– entró en una grave crisis de endeudamiento exterior en la década de los ochenta con 25.000 millones de dólares de deuda. Tuvo que acudir al FMI. En la entonces República Democrática Alemana (RDA) o en Checoslovaquia –economías más cerradas– la misma crisis se manifestó en desabastecimiento y colas kilométricas frente a los colmados. "La planificación funcionaba en la economía de guerra y la rápida industrialización; pero no para mucho más", afirma Jan Madke, economista socialdemócrata en Praga.
Pero el turista que sube las escaleras hasta el monumento más visitado de Memento Park –dos botas de acero de dos metros de altura, lo que queda de la estatua de Stalin derribada durante la revolución de 1956– puede vislumbrar un nuevo paisaje de crisis. Montones de ladrillos envueltos en plástico se amontonan en un almacén de Terranova, empresa mayorista de materiales de la construcción en cuyos anuncios de urbanizaciones de chalets incluyen el logotipo de CIB Bank, ahora filial de la italiana Banca Intesa. "Estamos en crisis, un poquito, sí", dice una vendedora, minimizando los problemas de una economía con una caída del PIB del 8%, draconianos recortes del gasto público bajo la receta del FMI y el coste disparatado de unas hipotecas nominadas en euros y francos suizos tras la caída del florín.
Veinte años después de la caída del muro de Berlín, la dependencia de Europa del Este de la Unión Soviética parece haberse reconvertido en una una nueva dependencia, esta vez más precaria e imprevisible, de las inversiones multinacionales y de las finanzas globales. El nuevo ejército de liberación constituido por Unicredito, Erste Bank, Carrefour, Ikea, Mercedes Benz, General Motors, DBP Telekom o General Electric era clave para un crecimiento robusto en los años que precedieron a la actual crisis de los años anteriores a la crisis actual. Pero "tras 15 años de inversión extranjera, las empresas más competitivas son de propiedad extranjera y no nuestras propias pymes", dice Laszlo Matyas, economista de la Universidad de Europa Central en Budapest. Y ahora empiezan a secarse las fuentes de financiación externas. Los bancos italianos, austriacos, suecos o alemanes, dominantes desde el Báltico al Mar Negro, han cerrado el grifo. La huida de capitales ha resultado más suave en Europa del Este que en Rusia o Ucrania. Pero incluso Thomas Mirow, presidente del Banco Europeo de Desarrollo (BERD), reconoce que "las inversiones directas y los flujos de capitales no van a recuperarse en tres o cuatro años al menos, y no merece la pena hablar del futuro más lejano".
Hungría es un caso grave pero la crisis empieza a poner en entredicho la razón de ser de la transición en toda la región: que la financiación externa facilitaría la convergencia hacia los países más ricos del oeste, sueño postergado desde primeros de los setenta cuando la entonces RDA pensó efímeramente que había rebasado el PIB per cápita británico. "Ni la integración financiera ni las inversiones directas (multinacionales) resuelven el problema de financiación para la mayoría de empresas", advierte Slavo Radosevic, especialista en las economías en transición de la Universidad de Londres. Es una cuestión crítica, porque "si tienes enclaves de multinacionales pero no creas una fuente nacional de empleo, te sometes al ciclo exterior y no puedes converger". Los fondos de cohesión de la UE sí deberían ayudar, pero no se han aprovechado, añade.
En los noventa, la promesa de convergencia lo justificaba todo. Privatizaciones que de manera grotesca beneficiaban a una nueva clase capitalista procedente de la vieja nomenklatura. Una apertura relámpago al mercado global que provocó el colapso de las economías poscomunistas con pérdidas de hasta el 40% del PIB y el empobrecimiento de segmentos enteros de la población. Durante cinco o seis años de crecimiento superior a la media europea, el sueño de la convergencia parecía alcanzable. Hoy, en medio de otra crisis que este año restará más de seis puntos de PIB a las economías en transición, un desencanto recorre Budapest, Bucarest y el resto de capitales. Uno de cada dos ciudadanos húngaros cree que no se ha beneficiado de la transición. Incluso en la dinámica República Checa, el 54% de encuestados apoya un mayor papel para el estado en la industria. Sí hay convergencia con Occidente en la desilusión.
Según un sondeo de la BBC, sólo el 11% de los entrevistados en 27 países de cuatro continentes cree que el capitalismo funciona. "Es que el capitalismo puede resultar algo decepcionante si no lo cuidas bien", afirma Daniel Daianu, economista rumano.
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HONDURAS: PERDIO OBAMA ,GANO el PENTAGONO
El desenlace en Honduras
El Imperio contra el Imperio: Perdió Obama, ganó el Pentágono
(IAR Noticias) 01-Diciembre-09
Porfirio Lobo, el nuevo presidente electo de Honduras.
En el tablero del golpe hondureño (milagrosamente transformado en "gobierno democrático" con las elecciones), tanto Zelaya como Chávez y los gobiernos de izquierda regionales (los perdedores), sólo fueron variables de ajuste de una guerra entre la "izquierda" imperial (los lobbistas de Wall Street que sostienen a Obama) y la "derecha" imperial (los lobbistas del Pentágono y del Complejo Militar Industrial que sostuvieron a los golpistas). Al final primó la razón del Imperio, y perdió Obama.
Informe especial
IAR Noticias /
Lo que parecía imposible se hizo realidad: En un salto cualitativo (insólito e impensable) el golpe hondureño de junio pasado se transformó en "gobierno democrático" mediante elecciones protagonizadas el domingo por los mismos conspiradores que derrocaron a Zelaya y lo expulsaron del gobierno.
La clave: El reconocimiento de EEUU automáticamente "habilitó" una aceptación internacional del "proceso democrático" y dejó en minoría la defensa de Zelaya en la OTAN, la ONU y la Unión Europea.
"Al anunciar que reconocerá las elecciones de Honduras, asumiendo que se desarrollen normalmente, el presidente Barack Obama puso en jaque mate todas las esperanzas que generó en la región su llegada a la Casa Blanca. El optimismo que pudo observarse durante la Cumbre de las Américas, que tuvo lugar en Trinidad y Tobago en abril, se ha evaporado. Reina un gran escepticismo. Se habla de la nueva doctrina estadounidense de los "golpes preventivos". ¿Por qué? ¿Qué pasó?", se pregunta Ana Baron, corresponsal de Clarín en Washington.
Mel Zelaya, el presidente derrocado de Honduras.
Tras el golpe que derrocó a Zelaya, Washington fue una usina de todo tipo de rumores y versiones sobre el proceso hondureño, cuyas orientaciones y aprovechamiento político nacían de operaciones diseñadas en los despachos de demócratas y republicanos donde se decidía (desde posturas enfrentadas) el destino de Zelaya y de los golpistas.
Estas posturas enfrentadas dispararon todo tipo de operaciones políticas y mediáticas, que durante cuatro meses alimentaron un culebrón político diplomático que tuvo como protagonista central la guerra entre la "izquierda" imperial (Obama y los demócratas) y la "derecha" imperial (los republicanos y conservadores) que apoyaban a los golpistas hondureños.
Los demócratas, con Obama y el Departamento de Estado, apostaron a una "salida negociada" con Zelaya presidiendo un "gobierno de unidad" hasta las elecciones, y los republicanos, con los halcones conservadores del Pentágono, apostaron a que Micheletti fuese quien convocara a elecciones sin la presencia de Zelaya en el Gobierno.
En suma, lo que tras el derrocamiento de Zelaya sólo parecía una interna bananera entre dos sectores de la oligarquía hondureña (uno conservador, y otro vestido de "socialista") en realidad no lo era tanto, y sentó el primer precedente histórico de un enfrentamiento interno en EEUU entre republicanos y demócratas luego de un golpe de Estado avalado por el Pentágono en el patio trasero.
Finalmente, el domingo, los comicios legitimaron un nuevo gobierno constitucional sin Zelaya, reconvirtiendo al golpe de Estado en "proceso democrático".
Para la corresponsal de Clarín, "En el duro enfrentamiento entre oficialismo y oposición que generó el golpe hondureño en Washington, ganaron los sectores más conservadores de la oposición republicana que trabajaron enérgica y consistentemente desde un principio a favor del golpe".
"De hecho, muchos observadores ya sean estadounidenses o latinoamericanos perciben lo sucedido en Honduras como un regreso al pasado en el que EEUU hacía y deshacía de acuerdo a sus propios intereses ya sean domésticos o internacionales. Incluso si Zelaya es restituido tras las elecciones, el daño ya está hecho. La OEA está dividida y el multilateralismo en la región agoniza", añade.
Debajo del paraguas coyuntural de la "crisis hondureña" un sector del poder estadounidense (los republicanos conservadores) desarrolló una ofensiva contra otra fracción del Imperio (los demócratas liberales) por el control de las decisiones políticas en el patio trasero.
El golpe hondureño, en realidad, fue sólo la punta del iceberg de un proceso geopolítico militar más profundo impulsado por el poder conservador de EEUU, que intenta sustituir a una estrategia de dominio que considera "demasiado blanda" (el "sistema democrático" de poderes civiles) por una alternativa de mayor control militar de la región adaptado a las crisis y a los conflictos intercapitalistas que se avecinan en el planeta.
Los conservadores (demócratas y republicanos) y los halcones militaristas (alianza del sionismo judío con la derecha cristiana) que controlan los resortes de decisión del Pentágono y del Complejo Militar Industrial (capitalismo de guerra), están convencidos de que las políticas de "diálogo y tolerancia" que propicia Obama conducen a una pérdida del poder militar de EEUU y a una fortificación de sus enemigos situados en el "eje del mal".
El escenario hondureño, además de los objetivos coyunturales con la destitución de Zelaya, conformó un laboratorio de ensayo experimental de "cambio de régimen regional" que tiene a Chávez y a los presidentes izquierdistas como objetivo central. "Después de Honduras vienen por mí", había dicho en agosto pasado el presidente de Ecuador Rafael Correa.
La guerra salió a la luz después de que 17 senadores ultra conservadores hicieran pública una carta donde acusaban a Obama de proteger a Zelaya y acordar con Chávez. El líder republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el poderoso Richard Lugar, en agosto envió una carta a Hillary Clinton pidiéndole "explicaciones" sobre la política que se estaba instrumentando en Honduras.
El senador ultraconservador John DeMint, junto con un grupo de influyentes senadores republicanos, consideró que la expulsión del presidente Manuel Zelaya fue "constitucional" y que el Departamento de Estado estadounidense no puede estar apoyando a un aliado de Hugo Chávez y de Daniel Ortega, ambos "enemigos de EEUU.
El alineamiento de Micheleltti con las posturas de los halcones del Pentágono fue casi pristina, sus declaraciones públicas y sus desafíos a la OTAN y a organismos internacionales como la ONU y la UE siempre coincidieron con los pasos tácticos dados por los republicanos conservadores en el Congreso USA.
Presidente de facto Roberto Micheletti, con el general Romeo Vázquez, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Para los halcones ultra conservadores USA (el Pentágono y el "capitalismo de guerra" del Complejo Militar Industrial) Chávez y sus aliados son la "dictadura comunista" que querían apoderarse de Honduras de la mano de Zelaya.
Para la corresponsal de Clarín "La culminación de ese enfrentamiento tuvo lugar cuando el senador republicano Jim de Mint bloqueó la confirmación de las nominaciones de los candidatos de Obama a ocupar la Subsecretaria para Asuntos Hemisféricos y la embajada de Estados Unidos en Brasil, Arturo Valenzuela y Tom Shannon, respectivamente".
"Pese a los esfuerzos que desarrollaron tanto el presidente de la mayoría demócrata en el comité de Asuntos Exteriores en el Senado, John Kerry, como su antecesor, el poderoso senador republicano Richard Lugar, De Mint levantó el bloqueo de estas nominaciones sólo después de que el Departamento de Estado se comprometió a reconocer oficialmente las elecciones hondureñas", agrega.
Pero la guerra entre la "derecha" imperial (promotora del golpe del Pentágono) y la "izquierda" imperial (sostenedora de Zelaya) se proyectó como una línea divisoria internacional de las mismas posturas en América Latina y el resto del mundo.
De manera tal que entre los "perdedores" del domingo también figuran Venezuela, Brasil, Argentina, Chile y España, que encabezaron el apoyo al retorno de Zelaya y el boicot internacional las elecciones convocadas por el gobierno golpista.
La división es concreta: Casi 400 observadores provenientes de Japón, Europa, América Latina y EEUU viajaron a Honduras para monitorear los comicios del domingo.
Perú, Colombia, México, Costa Rica, Panamá, Canadá, Italia, Gran Bretaña, el Parlamento alemán y Japón, entre otros, figuran entre los que reconocerán las elecciones en una clara división entre las tendencias "conservadoras" y "progresistas" del sistema capitalista que rige el planeta.
En ese tablero, tanto Zelaya como Chávez y los gobiernos de izquierda regionales (los perdedores), solo fueron variables de ajuste de la guerra entre los lobbistas de Wall Street (que sostienen a Obama) y los lobbistas del Pentágono y del Complejo Militar Industrial que sostuvieron a los golpistas.
Lo demás (como siempre) fue un show politico-mediático para entretener a las multitudes alienadas que miran la televisión y luego existen.
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El Imperio contra el Imperio: Perdió Obama, ganó el Pentágono
(IAR Noticias) 01-Diciembre-09
Porfirio Lobo, el nuevo presidente electo de Honduras.
En el tablero del golpe hondureño (milagrosamente transformado en "gobierno democrático" con las elecciones), tanto Zelaya como Chávez y los gobiernos de izquierda regionales (los perdedores), sólo fueron variables de ajuste de una guerra entre la "izquierda" imperial (los lobbistas de Wall Street que sostienen a Obama) y la "derecha" imperial (los lobbistas del Pentágono y del Complejo Militar Industrial que sostuvieron a los golpistas). Al final primó la razón del Imperio, y perdió Obama.
Informe especial
IAR Noticias /
Lo que parecía imposible se hizo realidad: En un salto cualitativo (insólito e impensable) el golpe hondureño de junio pasado se transformó en "gobierno democrático" mediante elecciones protagonizadas el domingo por los mismos conspiradores que derrocaron a Zelaya y lo expulsaron del gobierno.
La clave: El reconocimiento de EEUU automáticamente "habilitó" una aceptación internacional del "proceso democrático" y dejó en minoría la defensa de Zelaya en la OTAN, la ONU y la Unión Europea.
"Al anunciar que reconocerá las elecciones de Honduras, asumiendo que se desarrollen normalmente, el presidente Barack Obama puso en jaque mate todas las esperanzas que generó en la región su llegada a la Casa Blanca. El optimismo que pudo observarse durante la Cumbre de las Américas, que tuvo lugar en Trinidad y Tobago en abril, se ha evaporado. Reina un gran escepticismo. Se habla de la nueva doctrina estadounidense de los "golpes preventivos". ¿Por qué? ¿Qué pasó?", se pregunta Ana Baron, corresponsal de Clarín en Washington.
Mel Zelaya, el presidente derrocado de Honduras.
Tras el golpe que derrocó a Zelaya, Washington fue una usina de todo tipo de rumores y versiones sobre el proceso hondureño, cuyas orientaciones y aprovechamiento político nacían de operaciones diseñadas en los despachos de demócratas y republicanos donde se decidía (desde posturas enfrentadas) el destino de Zelaya y de los golpistas.
Estas posturas enfrentadas dispararon todo tipo de operaciones políticas y mediáticas, que durante cuatro meses alimentaron un culebrón político diplomático que tuvo como protagonista central la guerra entre la "izquierda" imperial (Obama y los demócratas) y la "derecha" imperial (los republicanos y conservadores) que apoyaban a los golpistas hondureños.
Los demócratas, con Obama y el Departamento de Estado, apostaron a una "salida negociada" con Zelaya presidiendo un "gobierno de unidad" hasta las elecciones, y los republicanos, con los halcones conservadores del Pentágono, apostaron a que Micheletti fuese quien convocara a elecciones sin la presencia de Zelaya en el Gobierno.
En suma, lo que tras el derrocamiento de Zelaya sólo parecía una interna bananera entre dos sectores de la oligarquía hondureña (uno conservador, y otro vestido de "socialista") en realidad no lo era tanto, y sentó el primer precedente histórico de un enfrentamiento interno en EEUU entre republicanos y demócratas luego de un golpe de Estado avalado por el Pentágono en el patio trasero.
Finalmente, el domingo, los comicios legitimaron un nuevo gobierno constitucional sin Zelaya, reconvirtiendo al golpe de Estado en "proceso democrático".
Para la corresponsal de Clarín, "En el duro enfrentamiento entre oficialismo y oposición que generó el golpe hondureño en Washington, ganaron los sectores más conservadores de la oposición republicana que trabajaron enérgica y consistentemente desde un principio a favor del golpe".
"De hecho, muchos observadores ya sean estadounidenses o latinoamericanos perciben lo sucedido en Honduras como un regreso al pasado en el que EEUU hacía y deshacía de acuerdo a sus propios intereses ya sean domésticos o internacionales. Incluso si Zelaya es restituido tras las elecciones, el daño ya está hecho. La OEA está dividida y el multilateralismo en la región agoniza", añade.
Debajo del paraguas coyuntural de la "crisis hondureña" un sector del poder estadounidense (los republicanos conservadores) desarrolló una ofensiva contra otra fracción del Imperio (los demócratas liberales) por el control de las decisiones políticas en el patio trasero.
El golpe hondureño, en realidad, fue sólo la punta del iceberg de un proceso geopolítico militar más profundo impulsado por el poder conservador de EEUU, que intenta sustituir a una estrategia de dominio que considera "demasiado blanda" (el "sistema democrático" de poderes civiles) por una alternativa de mayor control militar de la región adaptado a las crisis y a los conflictos intercapitalistas que se avecinan en el planeta.
Los conservadores (demócratas y republicanos) y los halcones militaristas (alianza del sionismo judío con la derecha cristiana) que controlan los resortes de decisión del Pentágono y del Complejo Militar Industrial (capitalismo de guerra), están convencidos de que las políticas de "diálogo y tolerancia" que propicia Obama conducen a una pérdida del poder militar de EEUU y a una fortificación de sus enemigos situados en el "eje del mal".
El escenario hondureño, además de los objetivos coyunturales con la destitución de Zelaya, conformó un laboratorio de ensayo experimental de "cambio de régimen regional" que tiene a Chávez y a los presidentes izquierdistas como objetivo central. "Después de Honduras vienen por mí", había dicho en agosto pasado el presidente de Ecuador Rafael Correa.
La guerra salió a la luz después de que 17 senadores ultra conservadores hicieran pública una carta donde acusaban a Obama de proteger a Zelaya y acordar con Chávez. El líder republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el poderoso Richard Lugar, en agosto envió una carta a Hillary Clinton pidiéndole "explicaciones" sobre la política que se estaba instrumentando en Honduras.
El senador ultraconservador John DeMint, junto con un grupo de influyentes senadores republicanos, consideró que la expulsión del presidente Manuel Zelaya fue "constitucional" y que el Departamento de Estado estadounidense no puede estar apoyando a un aliado de Hugo Chávez y de Daniel Ortega, ambos "enemigos de EEUU.
El alineamiento de Micheleltti con las posturas de los halcones del Pentágono fue casi pristina, sus declaraciones públicas y sus desafíos a la OTAN y a organismos internacionales como la ONU y la UE siempre coincidieron con los pasos tácticos dados por los republicanos conservadores en el Congreso USA.
Presidente de facto Roberto Micheletti, con el general Romeo Vázquez, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
Para los halcones ultra conservadores USA (el Pentágono y el "capitalismo de guerra" del Complejo Militar Industrial) Chávez y sus aliados son la "dictadura comunista" que querían apoderarse de Honduras de la mano de Zelaya.
Para la corresponsal de Clarín "La culminación de ese enfrentamiento tuvo lugar cuando el senador republicano Jim de Mint bloqueó la confirmación de las nominaciones de los candidatos de Obama a ocupar la Subsecretaria para Asuntos Hemisféricos y la embajada de Estados Unidos en Brasil, Arturo Valenzuela y Tom Shannon, respectivamente".
"Pese a los esfuerzos que desarrollaron tanto el presidente de la mayoría demócrata en el comité de Asuntos Exteriores en el Senado, John Kerry, como su antecesor, el poderoso senador republicano Richard Lugar, De Mint levantó el bloqueo de estas nominaciones sólo después de que el Departamento de Estado se comprometió a reconocer oficialmente las elecciones hondureñas", agrega.
Pero la guerra entre la "derecha" imperial (promotora del golpe del Pentágono) y la "izquierda" imperial (sostenedora de Zelaya) se proyectó como una línea divisoria internacional de las mismas posturas en América Latina y el resto del mundo.
De manera tal que entre los "perdedores" del domingo también figuran Venezuela, Brasil, Argentina, Chile y España, que encabezaron el apoyo al retorno de Zelaya y el boicot internacional las elecciones convocadas por el gobierno golpista.
La división es concreta: Casi 400 observadores provenientes de Japón, Europa, América Latina y EEUU viajaron a Honduras para monitorear los comicios del domingo.
Perú, Colombia, México, Costa Rica, Panamá, Canadá, Italia, Gran Bretaña, el Parlamento alemán y Japón, entre otros, figuran entre los que reconocerán las elecciones en una clara división entre las tendencias "conservadoras" y "progresistas" del sistema capitalista que rige el planeta.
En ese tablero, tanto Zelaya como Chávez y los gobiernos de izquierda regionales (los perdedores), solo fueron variables de ajuste de la guerra entre los lobbistas de Wall Street (que sostienen a Obama) y los lobbistas del Pentágono y del Complejo Militar Industrial que sostuvieron a los golpistas.
Lo demás (como siempre) fue un show politico-mediático para entretener a las multitudes alienadas que miran la televisión y luego existen.
*****
Manuel Freytas : ¿CUAL ES LA SALIDA ?
Capitalismo todo terreno
Apueste y pierda: ¿Hasta cuándo el sistema podrá manejar la crisis?
(IAR Noticias) 30-Noviembre-09
Socialmente en decadencia, políticamente vaciado de pensamiento estratégico, económicamente agotado y en crisis, el sistema capitalista (léase el "mundo único") continúa pateando sus conflictos para adelante en total control de los procesos mundiales y sin un enemigo estratégico que le ponga piedras en el camino.
Por Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
Ese es el punto inicial para comprender porqué la profunda crisis que hoy afecta a la economía global capitalista (que ya tocó el estadio social con la desocupación) viene siendo "manejada" desde los bancos centrales y los grandes centros de decisión de EEUU y las metrópolis imperiales de Europa.
La receta: Inyectar enormes masas de dinero público (billonarios fondos estatales) para rescatar de la quiebra al sistema capitalista privado (dueño del Estado) y recrear nuevas "burbujas" (negocios en la crisis) mediante emisiones de endeudamiento público que ponen a funcionar a full la maquinaria de especulación financiera en los mercados internacionales (la tajada mayor de rentabilidad del capitalismo transnacionalizado).
La contradicción: Si bien los "rescates estatales" reactivaron la capitalización y las ganancias de los grandes bancos y empresas (los pulpos del capitalismo trasnacional) cotizantes en Wall Street y en los centros financieros mundiales, se mostraron impotentes para recuperar las dos piedras fundamentales de la economía real capitalista: El consumo y el empleo.
El resumen: El sistema (los centros de decisión imperial) recuperó la dinámica rentable de la "economía de papel" (el modelo financiero que estalló con la crisis subprime), pero los subsidios y rescates estatales (así lo demuestran claramente EEUU y la UE, las dos economías centrales) no pudieron restablecer el funcionamiento pleno de la "economía real" que ha transitado (desde el año pasado) de la crisis financiera, la crisis recesiva a la crisis social, cuyo primer estadio se verifica con el desempleo y la suba de las estadísticas de la pobreza y el hambre (que hoy ya se registran claramente en EEUU y las potencias europeas).
El dictamen (de los expertos y organismos del sistema como Krugman, Stiglitz, FMI, BCE, G-7, etc): Si los bancos centrales y la Reserva Federal levantan los subsidios estatales no solamente se puede desplomar el crecimiento récord de los mercados bursátiles (bolsas), sino que también se puede revertir el "crecimiento débil" que los gobiernos esgrimen para fundamentar que la economía global está "saliendo de la recesión".
El dilema: A) Si los bancos terminan con los "rescates estatales" (la piedra basal de la nueva "burbuja") se corre el riesgo (casi seguro) de una recaída de la crisis financiera con un impacto negativo en el proceso de recuperación de la economía real. B) Si, por el contrario, continúan con el drenaje de fondos públicos para salvar al capitalismo privado, se corre el riesgo (casi seguro) del estallido de una crisis de endeudamiento de los gobiernos (tanto centrales como emergentes y subdesarrollados) que puede convertir a los bonos públicos en sucedáneos de las hipotecas subprime y de los bonos "tóxicos" (que encendieron la mecha de la crisis).
Dicho de otra manera: La crisis financiera-recesiva (con epicentro USA-UE) hundió a las empresas y bancos capitalistas privados, pero un potencial colapso con el endeudamiento público (insolvencia de pago) puede hundir a los Estados capitalistas en una quiebra generalizada a nivel planetario.
Ambas alternativas (sostener o levantar los "estímulos" estatales): Potencian la posibilidad de un rebrote de la crisis financiera (por endeudamiento estatal sin respaldo), una recaída de la crisis recesiva, (por impacto desacelerador en el consumo y en la producción) y una profundización de la crisis social (por impacto de una mayor desocupación y baja del consumo).
El emergente: Huelgas y conflictos sociales (con epicentro exportado desde las potencias centrales) estallando por los cuatro puntos cardinales del planeta y poniendo en riesgo la "gobernabilidad" del sistema capitalista, no ya por medio de una crisis controlable por medios políticos y económicos, sino por medio de una crisis solamente controlable por la represión militar. O sea, la antesala del Apocalipsis social.
La receta intermedia: Una "tercera opción" que distienda la crisis social y prolongue el desenlace, la propuesta de cobrar impuesto a la "renta financiera" (por la que el Estado haga pagar la "burbuja" y la reactivación de la economía real al capitalismo privado) es un mito que ya fue prácticamente cajoneado y desestimado en la última cumbre del G-20. ¿Cómo puede pensarse que el capitalismo se va a boicotear a sí mismo cobrando impuesto a la especulación financiera, su principal tasa de rentabilidad?.
En síntesis: Fuera de la discusión de mantener o levantar los estímulos estatales (pagados por el conjunto de la sociedad) en los grandes centros del poder imperial no se barajan otras alternativas para manejar y controlar la crisis que avanza aceleradamente hacia lo social.
En el tablero estratégico: Es como jugar a la ruleta rusa con tres balas en el tambor. La combinación del cóctel guerra (intercapitalista) energética -crisis económica-crisis social va hacia un desenlace inevitable que el sistema -sin enemigo estratégico- pudo hasta ahora retrasar y patear para adelante.
¿Se suicida esta vez el capitalismo?
Apueste y pierda.
*****
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder,
Apueste y pierda: ¿Hasta cuándo el sistema podrá manejar la crisis?
(IAR Noticias) 30-Noviembre-09
Socialmente en decadencia, políticamente vaciado de pensamiento estratégico, económicamente agotado y en crisis, el sistema capitalista (léase el "mundo único") continúa pateando sus conflictos para adelante en total control de los procesos mundiales y sin un enemigo estratégico que le ponga piedras en el camino.
Por Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
Ese es el punto inicial para comprender porqué la profunda crisis que hoy afecta a la economía global capitalista (que ya tocó el estadio social con la desocupación) viene siendo "manejada" desde los bancos centrales y los grandes centros de decisión de EEUU y las metrópolis imperiales de Europa.
La receta: Inyectar enormes masas de dinero público (billonarios fondos estatales) para rescatar de la quiebra al sistema capitalista privado (dueño del Estado) y recrear nuevas "burbujas" (negocios en la crisis) mediante emisiones de endeudamiento público que ponen a funcionar a full la maquinaria de especulación financiera en los mercados internacionales (la tajada mayor de rentabilidad del capitalismo transnacionalizado).
La contradicción: Si bien los "rescates estatales" reactivaron la capitalización y las ganancias de los grandes bancos y empresas (los pulpos del capitalismo trasnacional) cotizantes en Wall Street y en los centros financieros mundiales, se mostraron impotentes para recuperar las dos piedras fundamentales de la economía real capitalista: El consumo y el empleo.
El resumen: El sistema (los centros de decisión imperial) recuperó la dinámica rentable de la "economía de papel" (el modelo financiero que estalló con la crisis subprime), pero los subsidios y rescates estatales (así lo demuestran claramente EEUU y la UE, las dos economías centrales) no pudieron restablecer el funcionamiento pleno de la "economía real" que ha transitado (desde el año pasado) de la crisis financiera, la crisis recesiva a la crisis social, cuyo primer estadio se verifica con el desempleo y la suba de las estadísticas de la pobreza y el hambre (que hoy ya se registran claramente en EEUU y las potencias europeas).
El dictamen (de los expertos y organismos del sistema como Krugman, Stiglitz, FMI, BCE, G-7, etc): Si los bancos centrales y la Reserva Federal levantan los subsidios estatales no solamente se puede desplomar el crecimiento récord de los mercados bursátiles (bolsas), sino que también se puede revertir el "crecimiento débil" que los gobiernos esgrimen para fundamentar que la economía global está "saliendo de la recesión".
El dilema: A) Si los bancos terminan con los "rescates estatales" (la piedra basal de la nueva "burbuja") se corre el riesgo (casi seguro) de una recaída de la crisis financiera con un impacto negativo en el proceso de recuperación de la economía real. B) Si, por el contrario, continúan con el drenaje de fondos públicos para salvar al capitalismo privado, se corre el riesgo (casi seguro) del estallido de una crisis de endeudamiento de los gobiernos (tanto centrales como emergentes y subdesarrollados) que puede convertir a los bonos públicos en sucedáneos de las hipotecas subprime y de los bonos "tóxicos" (que encendieron la mecha de la crisis).
Dicho de otra manera: La crisis financiera-recesiva (con epicentro USA-UE) hundió a las empresas y bancos capitalistas privados, pero un potencial colapso con el endeudamiento público (insolvencia de pago) puede hundir a los Estados capitalistas en una quiebra generalizada a nivel planetario.
Ambas alternativas (sostener o levantar los "estímulos" estatales): Potencian la posibilidad de un rebrote de la crisis financiera (por endeudamiento estatal sin respaldo), una recaída de la crisis recesiva, (por impacto desacelerador en el consumo y en la producción) y una profundización de la crisis social (por impacto de una mayor desocupación y baja del consumo).
El emergente: Huelgas y conflictos sociales (con epicentro exportado desde las potencias centrales) estallando por los cuatro puntos cardinales del planeta y poniendo en riesgo la "gobernabilidad" del sistema capitalista, no ya por medio de una crisis controlable por medios políticos y económicos, sino por medio de una crisis solamente controlable por la represión militar. O sea, la antesala del Apocalipsis social.
La receta intermedia: Una "tercera opción" que distienda la crisis social y prolongue el desenlace, la propuesta de cobrar impuesto a la "renta financiera" (por la que el Estado haga pagar la "burbuja" y la reactivación de la economía real al capitalismo privado) es un mito que ya fue prácticamente cajoneado y desestimado en la última cumbre del G-20. ¿Cómo puede pensarse que el capitalismo se va a boicotear a sí mismo cobrando impuesto a la especulación financiera, su principal tasa de rentabilidad?.
En síntesis: Fuera de la discusión de mantener o levantar los estímulos estatales (pagados por el conjunto de la sociedad) en los grandes centros del poder imperial no se barajan otras alternativas para manejar y controlar la crisis que avanza aceleradamente hacia lo social.
En el tablero estratégico: Es como jugar a la ruleta rusa con tres balas en el tambor. La combinación del cóctel guerra (intercapitalista) energética -crisis económica-crisis social va hacia un desenlace inevitable que el sistema -sin enemigo estratégico- pudo hasta ahora retrasar y patear para adelante.
¿Se suicida esta vez el capitalismo?
Apueste y pierda.
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(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder,
Immanuel Wallerstein: ¿VUELVE la ULTRADERECHA en AMERICA?
El retorno de la derecha latinoamericana
03-Diciembre-09
Algo extraño está ocurriendo en América Latina. Las fuerzas de derecha en la región están emplazadas de tal modo que pueden desempeñarse mejor durante la presidencia estadounidense de Barack Obama que durante los ocho años de George W. Bush.
Por Immanuel Wallerstein - La Jornada, México
Éste encabezaba un régimen de extrema derecha que no tenía ninguna simpatía para las fuerzas populares en América Latina. Por el contrario, Obama encabeza un régimen centrista que intenta replicar la política del buen vecino que proclamara Franklin Roosevelt como forma de anunciar el fin de la intervención militar directa de Estados Unidos en América Latina.
Durante la presidencia de Bush, el único intento serio de golpe de Estado con respaldo de Estados Unidos ocurrió en 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela y tal asonada falló. Fue seguida de una serie de elecciones por toda América Latina y el Caribe, donde los candidatos de centro-izquierda ganaron en casi todos los casos. La culminación fue una reunión en 2008 en Brasil –a la que Estados Unidos no fue invitado y donde el presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió trato de héroe virtual.
Desde que Obama asumió la presidencia, se ha logrado perpetrar un golpe de Estado: en Honduras. Pese a la condena que expresó el mandatario, la política estadounidense ha sido ambigua y los líderes del golpe están ganando su apuesta de mantenerse en el poder hasta las próximas elecciones para presidente. Hace apenas muy poco, en Paraguay, el presidente católico de izquierda Fernando Lugo pudo evitar un golpe militar. Pero su vicepresidente, Federico Franco, de derecha, está maniobrando para obtener de un Parlamento nacional hostil a Lugo un golpe de Estado que asume la forma de un enjuiciamiento. Y los dientes militares se afilan en una serie de otros países.
Para entender esta aparente anomalía debemos mirar la política interna de Estados Unidos, y cómo afecta la política exterior estadounidense. De vez en cuando, y no hace tanto tiempo, los dos partidos principales representaban a coaliciones de fuerzas sociales que se traslapaban, y en los que el balance interno de cada uno iba de una derecha, corrida del centro, en el caso del Partido Republicano, a una cierta izquierda, corrida del centro, para el Partido Demócrata.
Debido a que los dos partidos se traslapaban, las elecciones tendían a forzar a los candidatos presidenciales de ambos partidos más o menos hacia el centro, de modo de ganaban sobre la fracción relativamente pequeña de votantes que eran los independientes, situados en el centro.
Éste ya no es el caso. El Partido Demócrata es la misma coalición amplia que siempre ha sido, pero el Partido Republicano se ha desplazado más a la derecha. Esto significa que los republicanos tienen una base menor. Lo lógico es que esto significara bastantes problemas electorales. Pero, como estamos viendo, no funciona exactamente de ese modo.
Las fuerzas de la extrema derecha que dominan el Partido Republicano están muy motivadas y son bastante agresivas. Buscan purgar a todos y cada uno de los políticos republicanos a quienes consideren demasiado moderados e intentan forzar a los republicanos en el Congreso a una actitud negativa uniforme hacia todas y cada una de las cosas que proponga el Partido Demócrata y en particular el presidente Obama. Los arreglos políticos de compromiso ya no se ven como políticamente deseables. Por el contrario. A los republicanos se les presiona para marchar al ritmo de un solo tamborilero.
Entretanto, el Partido Demócrata opera como siempre ha operado. Su amplia coalición va de la izquierda a una cierta derecha del centro. Los demócratas en el Congreso invierten casi toda su energía política en negociar unos con otros. Esto implica que es muy difícil aprobar legislaciones significativas, como vemos actualmente con el intento de reformar las estructuras de salud estadounidenses.
Entonces, ¿qué significa esto para América Latina (y de hecho para otras partes del mundo)? Bush podía conseguir casi todo lo que quería de los republicanos en el Congreso, en el cual tuvo una clara mayoría durante los primeros seis años de su régimen. Los debates reales ocurrían en el círculo ejecutivo interno de Bush, dominado básicamente por el vicepresidente Cheney durante los primeros seis años. Cuando Bush perdió las votaciones para elegir congresistas en 2006, la influencia de Cheney declinó y las políticas públicas cambiaron ligeramente.
La era de Bush estuvo marcada por una obsesión con Iraq y en menor medida con el resto de Medio Oriente. Algo de energía quedaba para lidiar con China y Europa occidental. Desde la perspectiva del régimen de Bush, Latinoamérica se desvanecía poco a poco hacia el fondo. Para su frustración, la derecha latinoamericana no obtuvo el tipo común de involucramiento en su favor que esperaban y deseaban por parte del gobierno estadounidense.
Obama se enfrenta a una situación totalmente diferente. Tiene una base diversa y una agenda ambigua. Su postura pública se bambolea entre una firme posición centrista y unos moderados gestos de centroizquierda. Esto vuelve su posición política esencialmente débil. Obama desilusiona a los votantes de izquierda que movilizó durante las elecciones, y que en muchos caso se retiran de lo político. La realidad de una depresión mundial hace que algunos de sus votantes centristas se aparten de él por miedo a una deuda nacional creciente.
Para Obama, igual que para Bush, América Latina no está en la cúspide de sus prioridades. Sin embargo, Obama (a diferencia de Bush) está luchando duro por mantener la cabeza arriba del agua política. Está muy preocupado por las elecciones de 2010 y 2012. Y esto no es algo insensato. Entonces su política exterior está influida considerablemente por el impacto potencial que tenga ésta en dichas elecciones.
Lo que la derecha latinoamericana hace es sacarle ventaja a las dificultades políticas internas de Obama para forzarle la mano. Se percatan de que no cuenta con la energía política disponible para atajarlos. Además, la situación económica mundial tiende a redundar en contra de los regímenes en el cargo. Y en la América Latina de hoy son los partidos de centroizquierda los que están en el cargo. Si Obama lograra triunfos políticos importantes en los próximos dos años (una ley de salud decente, una auténtica retirada de Iraq, una reducción del desempleo), esto mellaría, de hecho, el retorno de la derecha latinoamericana. ¿Pero logrará tales triunfos?.
*****
Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein
03-Diciembre-09
Algo extraño está ocurriendo en América Latina. Las fuerzas de derecha en la región están emplazadas de tal modo que pueden desempeñarse mejor durante la presidencia estadounidense de Barack Obama que durante los ocho años de George W. Bush.
Por Immanuel Wallerstein - La Jornada, México
Éste encabezaba un régimen de extrema derecha que no tenía ninguna simpatía para las fuerzas populares en América Latina. Por el contrario, Obama encabeza un régimen centrista que intenta replicar la política del buen vecino que proclamara Franklin Roosevelt como forma de anunciar el fin de la intervención militar directa de Estados Unidos en América Latina.
Durante la presidencia de Bush, el único intento serio de golpe de Estado con respaldo de Estados Unidos ocurrió en 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela y tal asonada falló. Fue seguida de una serie de elecciones por toda América Latina y el Caribe, donde los candidatos de centro-izquierda ganaron en casi todos los casos. La culminación fue una reunión en 2008 en Brasil –a la que Estados Unidos no fue invitado y donde el presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió trato de héroe virtual.
Desde que Obama asumió la presidencia, se ha logrado perpetrar un golpe de Estado: en Honduras. Pese a la condena que expresó el mandatario, la política estadounidense ha sido ambigua y los líderes del golpe están ganando su apuesta de mantenerse en el poder hasta las próximas elecciones para presidente. Hace apenas muy poco, en Paraguay, el presidente católico de izquierda Fernando Lugo pudo evitar un golpe militar. Pero su vicepresidente, Federico Franco, de derecha, está maniobrando para obtener de un Parlamento nacional hostil a Lugo un golpe de Estado que asume la forma de un enjuiciamiento. Y los dientes militares se afilan en una serie de otros países.
Para entender esta aparente anomalía debemos mirar la política interna de Estados Unidos, y cómo afecta la política exterior estadounidense. De vez en cuando, y no hace tanto tiempo, los dos partidos principales representaban a coaliciones de fuerzas sociales que se traslapaban, y en los que el balance interno de cada uno iba de una derecha, corrida del centro, en el caso del Partido Republicano, a una cierta izquierda, corrida del centro, para el Partido Demócrata.
Debido a que los dos partidos se traslapaban, las elecciones tendían a forzar a los candidatos presidenciales de ambos partidos más o menos hacia el centro, de modo de ganaban sobre la fracción relativamente pequeña de votantes que eran los independientes, situados en el centro.
Éste ya no es el caso. El Partido Demócrata es la misma coalición amplia que siempre ha sido, pero el Partido Republicano se ha desplazado más a la derecha. Esto significa que los republicanos tienen una base menor. Lo lógico es que esto significara bastantes problemas electorales. Pero, como estamos viendo, no funciona exactamente de ese modo.
Las fuerzas de la extrema derecha que dominan el Partido Republicano están muy motivadas y son bastante agresivas. Buscan purgar a todos y cada uno de los políticos republicanos a quienes consideren demasiado moderados e intentan forzar a los republicanos en el Congreso a una actitud negativa uniforme hacia todas y cada una de las cosas que proponga el Partido Demócrata y en particular el presidente Obama. Los arreglos políticos de compromiso ya no se ven como políticamente deseables. Por el contrario. A los republicanos se les presiona para marchar al ritmo de un solo tamborilero.
Entretanto, el Partido Demócrata opera como siempre ha operado. Su amplia coalición va de la izquierda a una cierta derecha del centro. Los demócratas en el Congreso invierten casi toda su energía política en negociar unos con otros. Esto implica que es muy difícil aprobar legislaciones significativas, como vemos actualmente con el intento de reformar las estructuras de salud estadounidenses.
Entonces, ¿qué significa esto para América Latina (y de hecho para otras partes del mundo)? Bush podía conseguir casi todo lo que quería de los republicanos en el Congreso, en el cual tuvo una clara mayoría durante los primeros seis años de su régimen. Los debates reales ocurrían en el círculo ejecutivo interno de Bush, dominado básicamente por el vicepresidente Cheney durante los primeros seis años. Cuando Bush perdió las votaciones para elegir congresistas en 2006, la influencia de Cheney declinó y las políticas públicas cambiaron ligeramente.
La era de Bush estuvo marcada por una obsesión con Iraq y en menor medida con el resto de Medio Oriente. Algo de energía quedaba para lidiar con China y Europa occidental. Desde la perspectiva del régimen de Bush, Latinoamérica se desvanecía poco a poco hacia el fondo. Para su frustración, la derecha latinoamericana no obtuvo el tipo común de involucramiento en su favor que esperaban y deseaban por parte del gobierno estadounidense.
Obama se enfrenta a una situación totalmente diferente. Tiene una base diversa y una agenda ambigua. Su postura pública se bambolea entre una firme posición centrista y unos moderados gestos de centroizquierda. Esto vuelve su posición política esencialmente débil. Obama desilusiona a los votantes de izquierda que movilizó durante las elecciones, y que en muchos caso se retiran de lo político. La realidad de una depresión mundial hace que algunos de sus votantes centristas se aparten de él por miedo a una deuda nacional creciente.
Para Obama, igual que para Bush, América Latina no está en la cúspide de sus prioridades. Sin embargo, Obama (a diferencia de Bush) está luchando duro por mantener la cabeza arriba del agua política. Está muy preocupado por las elecciones de 2010 y 2012. Y esto no es algo insensato. Entonces su política exterior está influida considerablemente por el impacto potencial que tenga ésta en dichas elecciones.
Lo que la derecha latinoamericana hace es sacarle ventaja a las dificultades políticas internas de Obama para forzarle la mano. Se percatan de que no cuenta con la energía política disponible para atajarlos. Además, la situación económica mundial tiende a redundar en contra de los regímenes en el cargo. Y en la América Latina de hoy son los partidos de centroizquierda los que están en el cargo. Si Obama lograra triunfos políticos importantes en los próximos dos años (una ley de salud decente, una auténtica retirada de Iraq, una reducción del desempleo), esto mellaría, de hecho, el retorno de la derecha latinoamericana. ¿Pero logrará tales triunfos?.
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Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein
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